ITINERARIO POR EL ARTE Y LA CREATIVIDAD DE CÓRDOBA. PINTURA


ITINERARIO POR EL ARTE Y LA CREATIVIDAD DE CÓRDOBA. PINTURA



A lo largo de nuestros itinerarios por la geografía patrimonial de córdoba hemos observado las diferentes manifestaciones artísticas que perduran en nuestro Patrimonio Cultural. Ahora nos centraremos más en autores y obras singulares, en pintores y escultores, aunque también, como verán tiene cabida otras disciplinas a medida que nos adentramos en el siglo xx.



Cartel- resumen de Córdoba Patrimonio Cultural, teodosio



PARA SABER MÁS, VER:
CORDOBA. ITINERARIOS CON ARTE




SIGLO XIV

La práctica de la pintura tiene su arranque decisivo durante el último tercio del siglo XIV

Retablo de la flagelacion. Este retablo es una interesante muestra del hacer de la escuela pictórica cordobesa de finales del siglo XV.

Esta obra, originaria del antiguo hospital fundado en el siglo XIV por Antón Cabrera y su mujer, tiene como motivo central a Cristo atado a la columna, al que acompañan San Antonio Abad, San Juan Evangelista, San Francisco recibiendo la estigmatización y San Antonio con el Niño. Fue atribuido sucesivamente a Juan de Zamora y Alonso de Aguilar. En la actualidad, estas autorías han sido puestas en duda, identificándose a su anónimo autor como “Maestro de la Flagelación”, uno de los mejores de la escuela cordobesa.

GÓTICO 

Será a lo largo del siguiente cuando el movimiento gremial muestre vitalidad suficiente como para destacar por encima del conjunto de ciudades andaluzas. Periodo que puede considerarse finalizado hacia la segunda década del siglo XVI, cuando sus más importantes artistas se trasladan a Sevilla atraídos por su mayor prosperidad económica.

Este inicial predominio de la pintura cordobesa se fundamenta en distintas razones históricas -entre ellas por ejemplo, por el periodo de calma que, tras la definitiva expulsión de los judíos y frente a la inestabilidad que implica la existencia del Reino de Granada, vive la ciudad-, pero es sin duda la importancia cultural que juega Córdoba dentro del ámbito castellano, lo que facilita la aparición de un significativo conjunto de artífices y unas Ordenanzas de Pintores que se aprobarían en la temprana fecha de 1494, conociendo una actualización en 1543.

Al calor de todo ello surgen artistas como Alonso Martínez, Pedro de Córdoba, Pedro Romana, Jorge y Alejo Fernández o Baltasar de Aguila, que trabajan desde importantes talleres locales haciendo posible aquí, durante los reinados de Carlos V y Felipe II, el tránsito de la inicial influencia del gótico a las nuevas formas del humanismo renacentista.

- Alejo Fernández

Alejo Fernández fue uno de los artistas más significativos en la transición de los siglos XV al XVI. Pasa de Córdoba a Sevilla, junto a su hermano Jorge, en un momento en que la demanda de artistas en la capital de Andalucía era notable debido al fructífero comercio con América, introduciendo allí un nuevo gusto plenamente entroncado con el Renacimiento italiano. La obra, considerada de su primera época, se encontraba en el Convento de Santa Clara de Córdoba. Parece que quería representar, junto a la figura de Cristo atado a la columna y la negación de San Pedro, a los infantes Alfonso y Violante de Aragón, sobre cuyas casas cordobesas fue construido el cenobio, así como a Doña Sancha Díaz, hermana del canónigo fundador y primera abadesa.


 Cristo_a_la_columna_con_donantes

- Pedro Romana
Se le encarga parte del retablo del convento de San Agustín

 
 Virgen con el niño
Imbuida ya en el mundo del Renacimiento y plenamente demostrativa de la perspectiva lineal como método de representación espacial

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- Pedro de Córdoba.
 Pedro de Córdoba tuvo uno de los talleres cordobeses más activos de la época de los Reyes Católicos. Se conoció su personalidad a raíz de la aparición de su firma en el cuadro de la Anunciación, encargado por el canónigo Diego Sánchez de Castro para la Catedral de Córdoba en 1475, y que es su mejor obra conocida. La obra refleja al santo de Bari en su calidad de obispo y fue en un tiempo utilizada como puerta de una alacena.


  San Nicolas de Bari (Segunda mitad del Siglo XV)

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RENACIMIENTO


Quizás se trate de la primera pintora cordobesa. Se llamaba Catalina Díaz, nació en 1575 y se enfrentó a un doble reto. Uno era universal a los artistas de la época en la que nació: la integración en una estructura gremial en la que el acceso no era precisamente sencillo. Otro venía dado por su condición de mujer.
Catalina Díaz, que no se amilanó ante los obstáculos con los se las vieron sus inquietudes artísticas.«A pesar de que sus ordenanzas no contemplasen la posibilidad de que una mujer desempeñara el oficio de pintora, en los protocolos notariales de Córdoba nos encontramos con la única excepción conocida hasta el momento», explica el Archivo Histórico Provincial. «El 11 de abril de 1547 se presenta ante notario el padre de Catalina Díaz, con el objeto de que el alcalde y el veedor (examinador) del gremio de pintores de Córdoba, proporcionasen a su hija la carta de examen para ser maestra pintora y así poder ejercer la profesión y abrir una tienda propia».Tras un duro proceso, Díaz obtuvo la carta de examen en la modalidad de pintura de sargas, que se empleaba en las puertas de órganos y velos cuaresmales. Probablemente habría aprendido la especialidad de su propio padre, el pintor Cristóbal de Saucedo. Curiosamente, no es ella quien solicita la carta de examen, sino su padre, lo que remite a la figura de la «mujer tutelada». Las investigaciones apuntan a que Catalina Díaz puso su tienda de pinturas en Bujalance, tal vez con la ayuda de su padre. «Por el momento, no parece haberse conservado ninguna obra de Catalina Díaz, al menos firmada», indica el Archivo Provincial.

Archivo Histórico Provincial, «Una pintora cordobesa en un mundo de hombres», abccordoba - 08/03/2016  


A lo largo de la segunda mitad del siglo XVI se abre paso una nueva concepción del mundo derivada de la crisis del Humanismo que se hará patente en una España que, si por un lado está entretenida en conservar sus amplios dominios territoriales, por otro -como mejor aliada del Papado-, tendrá que hacer frente a las herejías provenientes del norte europeo luterano y del oriental islamismo turco.

Respecto al desarrollo de las artes, serán de decisiva influencia las doctrinas emanadas del Concilio de Trento, que propician un mayor intimismo, una especial preocupación por temáticas relativas a las vidas de los santos, y un nuevo acercamiento de la religión al pueblo, lo que las haría evolucionar hacia un realismo en que la figura humana, aislada o en grupo, se convierte en eje fundamental.

- Córdoba vivirá entonces un momento importante de la mano de Pablo de Céspedes, que tras haber estudiado humanidades en Alcalá de Henares y pintura en Italia, llegó a dominar amplias esferas del saber y de las artes, adquiriendo un enorme prestigio y un conjunto de seguidores – Juan de Peñalosa, Antonio Mohedano, etc.- que, en su afán por imitar a los grandes maestros del Renacimiento Italiano, alcanzarán un predominio cultural y una manera de hacer pintura que se prolongará hasta el siglo XVII con la aparición del tenebrismo.
    Pablo de Cespedes
    Pablo de Céspedes fue una de las personalidades más interesantes del humanismo andaluz de fines del siglo XVI, gracias a sus conocimientos de la pintura italiana, las antigüedades y la historia. Formado en Roma junto a Volterra, Zuccaro y Arbasia, y gran admirador de Corregio, introdujo en Córdoba el gusto por lo miguelangelesco tras su vuelta en 1578 para obtener una canonjía en la Catedral.

    Obras:

    • Virgen con niños (1578): En el centro de la composición, esta obra representa a María Inmaculada sedente y con las manos unidas en actitud orante, posada sobre media luna creciente sostenida por un querubín y dos ángeles. Su figura se ve flanqueda por otra pareja de querubes y otros tantos ángeles, uno vestido y otro desnudo, rematándose por el medio punto con otros dos querubines. Los bordes de las vestimentes han sido realizadas a base de oros de tipo purpúreo. Su iconografía responde a las doctrinas emanadas del Concilio de Trento sobre la Asunción y la Inmaculada Concepción de María, que hicieron que ambas apareciesen fusionadas en el arte posterior, prolongándose durante las dos primeras décadas del XVII con relevantes ejemplos.
      Retablo del Convento de Santa Ana (Córdoba).
      Sagrada Cena de la Catedral de Córdoba.


    •  Esta obra, que se ha relacionado con la etapa de su primera actividad en la ciudad, transforma el viejo tema renacentista de la Inmaculada asunta y coronada en un nuevo tipo iconográfico que presenta a María sedente en el cielo, y que luego evolucionaría
      hacia el barroco pleno de la mano de artistas como el sevillano Francisco Herrera el Viejo.
       
    • Asunción de María


      BARROCO

      Córdoba vive un periodo de vacío artístico que, a partir de 1630 se verá compensado con la llegada de artistas de las provincias de Jaén o Granada, entre ellos Sebastián Martínez o Pedro Freyle de Guevara, que acaparan los encargos más importantes a lo largo de más de una década.

      A este factor hay que unir el constante trasiego con la vecina Sevilla, con la que Córdoba intercambia artistas de la talla de Juan Luis Zambrano, José de Sarabia, Juan de Mesa o Juan Valdés Leal, lo que supondría también la asimilación de nuevas formas ya plenamente
      barrocas de Juan de Roelas, Francisco Herrera el Viejo o Francisco de Zurbarán.



      Sin embargo, será a partir de 1645 cuando Córdoba encuentre su propio rumbo de la mano de Antonio del Castillo, que marca el cenit de la pintura barroca cordobesa. A partir de este momento su influencia se haría notar en todos los campos y su estilo será continuado por distintos seguidores hasta bien entrado el siglo XVIII, originándose con ello cierto fenómeno de escuela. Su singularidad reside en ser uno de los artistas que mejor cultivaron la pintura de paisaje en sus historiejas,como las calificaba Palomino, y esto le dio un prestigio en la corte importante que hacía de sus lienzos piezas de gran rareza. No se descuida la pintura decorativa y ornamental o su atención a los animales,Su pintura se caracteriza por un naturalismo acentuado que perpetúa esta faceta de la pintura hasta mediados del siglo XVII.

      La formación la hace entre Córdoba y Sevilla. Crucial serían las formas de Pablo de Céspedes y Juan Luis Zambrano y no se descarta una conexión con Zurbarán. Sus obras fueron concebidas para Córdoba, en la Mezquita-Catedral, el Santuario de la Fuensanta o las iglesias de Santa Ana, San Francisco o San Andrés. Sus numerosos encargos llenaron los edificios religiosos de la ciudad, muchos de los cuales, tras la desamortización de 1835, pasaron al Museo de Bellas Artes,

      Arcángel San Rafael, Custodio de Córdoba, por Antonio del Castillo
      En la mano izquierda el Arcángel tiene un pez. En una filacteria a espaldas del Arcángel, se puede leer en latín: "Bajo la sombra de tus alas, protégenos", y en la piedra que hay en la parte inferior derecha del cuadro, en latín: "Por los votos y solicitud de D. José de Valdecañas y Herrera, Veinticuatro. Antonio del Castillo lo pintó en el año de 1652"

    • Calvario de la Inquisición
      . (1650): Esta obra presidió la capilla que el Santo Tribunal de la Inquisición tuvo en el Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba hasta su desaparición, en 1811, y su definitiva extinción, en 1834. En esta capilla también se mostraban otras obras relacionadas con su actividad, como un San Pedro Mártir de Verona o el “Martirio” de San Pedro Arbués. El rostro de la Virgen parece estar inspirado en el de Magdalena Rodriguez Valdés, segunda esposa de Castillo, mientras que el de San Juan podría tratarse de un autorretrato. La obra, depósito del Ejército, se encontraba en el edificio de la actual Capitanía General de la ciudad cuando fue reclamada para el museo. El original fue entonces sustituido en su emplazamiento por una copia realizada por Rafael Romero Barros (1832-1895), entonces conservador-restaurador del museo.

    Calvario de la Inquisición, Museo de Bellas Artes de Córdoba. Pintado para presidir el salón del tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Córdoba, donde estaba acompañado de los retratos de los dos inquisidores mártires, San Pedro Mártir y Pedro de Arbués, pintados por el mismo Antonio del Castillo.


    San Acisclo y Santa Victoria
    Fechados por el pintor en 1650, una época en que comenzaba su madurez, pudieron ser para el monasterio cordobés de la Encarnación. En 1853, sin embargo, estaban en manos de la condesa de Montijo, que el 28 de enero, según está escrito en el reverso, los regaló a su hija, la condesa de Tebas.
    Forman un conjunto complementario, como se desprende de su composición simétrica. Los dos hermanos aparecen con la palma del martirio y el instrumento que les dio muerte: la espada de San Acisclo y la flecha de Santa Victoria. Un ángel en la zona superior corona de flores a los mártires, que aparecen vestidos a la manera de la época del pintor. San Acisclo y Santa Victoria que eran de Fórum Filatélico, que se vendieron en Londres ¿Dónde estarán?

    PARA SABER MÁS, VER.

    Tras su muerte, sólo artistas como Juan de Alfaro, Fray Juan del Santísimo Sacramento o Antonio Palomino, logran cimentar una personalidad propia, mientras otros como Antonio Vela o Andrés Ruiz de Sarabia continuarán repitiendo estereotipos a través de los talleres paternos.

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    SIGLO XVIII


     
      
    Con la desaparición de los más importantes pintores cordobeses -Castillo, Sarabia y Alfaro-, el panorama local queda sumido en un periodo de atonía durante el cual los talleres continuarán repitiendo la manera de hacer de aquellos, particularmente de Antonio del Castillo, cuya influencia se dejará notar a lo largo de todo el siglo XVIII. Dicha atonía solo habría tenido dos excepciones. Una más relevante, significada en la figura del polifacético Antonio Palomino, que formado en la ciudad con Castillo, Valdés Leal y Alfaro pasaría a Madrid para convertirse en Pintor del Rey, alcanzando un lugar muy destacado en la historia del arte español de su tiempo. La otra excepción se abre con la llegada del jiennense José Cobo y Guzmán, que impresionará a la ciudad con su arte.


    • Pinturas de Palomino en el retablo mayor de la catedral de Córdoba.

      PARA SABER MÁS, VER:


    • El panorama comienza a cambiar en torno a 1755 a raiz del terremoto de Lisboa, momento en que aparecen diferentes artistas que introducirán el nuevo gusto europeo por el neoclasicismo, auspiciado ya igualmente en el resto de España a través de la Real Academia de San Fernando, produciéndose la consolidación del academicismo, cuya influencia se dejará sentir en todos los ámbitos de la cultura. 


    • CÓRDOBA CONTEMPORÁNEA
      S. XIX

    El arte cordobés no llegará a atravesar un momento de decisiva importancia hasta 1865, en que se crea una Escuela Provincial de Bellas Artes que, hasta finales del siglo y teniendo cierta continuidad en la denominada Artes Industriales, formará a un buen número de alumnos en las distintas facetas del arte.



    ‘Plegaria en las ermitas de Córdoba’, del pintor cordobés Tomás Muñoz Lucena, óleo sobre lienzo que tiene unas dimensiones de 275 por 502 centímetros y que data de principio del siglo XX, aunque pertenece a la corriente del Romanticismo del siglo XIX, tanto por el tema como por el tratamiento del mismo.

     José Saló
    1880


    S. XX

    "Toda Córdoba acoge esta exposición que habla del arte, de Córdoba y de la provincia

    Rafael García Guijo

    Córdoba, 1881-1969). Pintor español. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de su ciudad natal, siendo alumno de Rafael Romero Barros. En 1901 obtuvo una consideración de tercera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes por el cuadro titulado Esperando en la consulta, y en 1904 una mención de honor en la misma Exposición. Dedicado a la enseñanza, llegó a ser director de la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba. Afamado retratista, en su primera época pintó cuadros de costumbres.



    Se dan cita el expresionismo de Botí, Aurelio Teno y Antonio Rodríguez Luna, el clasicismo neofigurativo de Pedro Bueno y Miguel del Moral, la neofiguración de Antonio Povedano, Rita Rutkowski y Ginés Liébana, la figuración posmoderna de Pepe Espaliú y José María Córdoba, el neoexpresionismo de Antonio Villa-Toro, la realidad trascendida de Ángel López Obrero, la crítica de Pepe Duarte y Carlos Pérez Siquier, la objetivada de Emilio Serrano y Rafael Cervantes y la conceptualizada de Joaquín Ivars, además de obra gráfica (estampas de la colección de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí). La abstracción geométrica de Equipo 57 y Cristóbal Povedano, la informalista de Hisae Yanase y la lírica/gestual de Antonio Bujalance, Rafael Cerdá y Alberto Reguera. 


    Los pintores montillanos José Santiago Garnelo y Alda (1866-1944) y Juan Luque Muñoz (1964), Rodríguez Luna de Montoro, Benítez Mellado de Bujalance, Lozano Sidro de Priego de Córdoba

    Las instituciones exponen sus obras:



    Museo de Bellas Artes de Córdoba, Real Círculo de la Amistad y Centro de Arte Pepe Espaliú; Fundación Viana, Diputación de Córdoba, Museo del Garnelo de Montilla, el de Rodríguez Luna de Montoro, la Colección Benítez Mellado de Bujalance, y el Centro de Arte del Paisaje Español Contemporáneo,



    Adolfo Lozano Sidro,
     pintor español, (1872-1935) nacido en Priego, Córdoba.  Para 1892 el pintor ya tiene un estilo definido, caracterizado por su paleta brillante y su preciosismo en los detalles. Prueba de ello es la exposición realizada en Córdoba, que obtiene un notable éxito


    Representa una fiesta de la alta sociedad que se desarrolla en el interior de un salón con diversos grupos de personas en actitudes variadas y posee un acentuado sentido modernista. Este gouache sobre cartón, está fechado en la primera década del siglo XX, años en los que Adolfo Lozano Sidro comienza su labor de ilustrador para Blanco y Negro y ABC. Hará un fiel retrato de la sociedad.

    Saliendo de misa

    .



      - Rafael Romero Barros
    En 1862 marchó a Córdoba para dirigir el Museo Provincial de Pintura. Fue maestro de una gran cantidad de artistas cordobeses como sus hijos Rafael, Enrique y Julio Romero de Torres, Mateo Inurria, Hidalgo de Caviedes, Villegas Brieva, Tomás Muñoz Lucena, Juan Montis, Serrano Pérez, y una larga lista de once de orfebres y artesanos que vieron un renacimiento en la nobleza de sus oficios al recibir la savia del humanista y enciclopédico saber del maestro moguereño. Debido a su nivel cultural, así como a su conocimiento de la realidad social, tomó parte activa en la Asociación de Obreros Cordobeses.
    El concepto de costumbrismo hay que aplicarlo en la producción de Rafael Romero con sumo cuidado, ya que hay que estar pendiente del contenido de sus lienzos y no olvidar la significación que tienen en el contexto general de su obra. En la obra de Barros se advierte la ausencia total del aire festivo, pero, en cambio, sí se observa esa vertiente en la que retrata tipos populares, en los que destaca visiblemente la actitud pasiva de unos hombres que viven entre la naturaleza y la ausencia de trabajo


      Niños jugando a las cartas
       
             Huerta de los morales
     

      - Julio Romero de Torres

      -Este pintor está en una corriente regionalista que trata como referente en sus temas y sus poéticas artísticas lo vernacular, lo castizo, pero además le aporta un universo simbólico. 


          Desarrolló en su Córdoba natal, antes de su definitivo paso a Madrid en 1916, una producción pictórica plenamente entroncada con los temas y procedimientos gratos al Modernismo europeo. 

       Hay una reciprocidad entre la ciudad y el pintor como se da en pocas ocasiones a lo largo de la Historia. Julio Romero convirtió a Córdoba en una de sus musas, en otra de sus protagonistas. Muchas veces plasma una Córdoba fraccionada porque escoge diferentes partes de la ciudad y las ensambla para crear un escenario misterioso y siempre sugerente. Tiene su propia forma de hacer la pintura, tan pulida, tan rematada, esa pintura brillante, como esmaltada casi, muy contraria a otras corrientes de la época como el impresionismo. Él vuelve al pasado, a los grandes maestros, a Leonardo, Perugino, a esa pintura absolutamente terminada. Por otra parte, la historiografía española se ha preocupado mucho de tratar las vanguardias y él no está en esa posición. Julio Romero de Torres tiene una intuición de vanguardia pero no lo es, aunque en la época cuando exponía se le trataba como un moderno.

                                             
               Autorretrato de joven’, de Julio Romero de Torres

       

      Boceto poema de Córdoba

      ¿Qué hay de mito en Romero de Torres?

    • Hay tanto en su manera de tratar la pintura como en su propio personaje. Él solía vestir con la capa española y el sombrero cordobés. Se cuenta que en las tertulias escuchaba más que intervenía pero era un hombre socialmente con mucho encanto y a partir de ahí se levanta un mito al que contribuyó su fallecimiento prematuro cuando estaba en la cúspide de su producción artística y también vital. Ha contribuido también utilizar obras suyas como referentes, como por ejemplo para los billetes. Luego también parece que los diferentes estamentos políticos intentaron apropiárselo pero él ya había fallecido. La copla también le canta. A todo eso contribuye hablar de un pintor referido solamente a la mujer andaluza, a la mujer morena, cuando detrás de la obra de Julio Romero hay un concepto, una idea, un homenaje a maestros del pasado. Él mismo dijo que Leonardo da Vinci era el pintor de los pintores, pero también se inspira en otros. Cuando era joven viajó por Marruecos y Europa. Su estancia en Italia le permitió tomar esa perspectiva y puntos de fuga de muchos de sus cuadros como otros maestros del pasado, sobre todo del Quattrocento. Así que es un pintor que aúna el propio mito de su figura, la vinculación que él se daba como pintor de la mujer, de un prototipo de mujer, pero también un bagaje muy variado de homenaje hacia la pintura del pasado, donde además hunde las raíces de su producción pictórica. 

    PARA SABER MÁS, VER:



     

    Los primeros quince años del siglo verían nacer una nueva generación que, formada en la nueva Escuela de Artes Industriales de Córdoba y en la Superior de San Fernando de Madrid, entroncarán con la contemporaneidad, bien conectando con el impresionismo y el fauvismo, como Rafael Botí, Pedro Bueno o Angel López Obrero, o bien manteniendo posturas de carácter vanguardistas relacionadas con el cubismo, la abstracción o el expresionismo, con Antonio Rodríguez Luna o Alfonso Ariza.



     



    ANGEL LÓPEZ OBRERO

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    • Ángel López-Obrero Castiñeira es, junto a Rafael Botí y Antonio Rodríguez Luna, uno de los máximos representantes del arte andaluz de posguerra, ..

    • RAFAEL BOTI (1900-1995) .
    Rafael Botí (1900-1995), natural de Córdob. Aprendió a dibujar junto a Julio Romero de Torres en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba, donde también estudiaba música en el Conservatorio. A los 17 años se instala en Madrid para ampliar conocimientos en el Real Conservatorio de Música y en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, y un año después practica en el taller de Vázquez Díaz  E 1923 presenta su primera exposición individual en el Círculo de la Amistad de Córdoba,

    Dedicó a Córdoba y a su paisaje urbano una importante obra. Retrató con asiduidad y del que ofreció visiones muy particulares. Desde el principio se especializó en obras que excluían la presencia humana y cantaban la realidad con matices impresionistas y un uso muy personal del color. Los azules y verdes, llevados a una tonalidad irreal y sin embargo muy particular. Los paisajes de otras ciudades son también ejemplo de su obra. «La roca en el lago» recoge uno de ellos, aunque el autor también se decanta por escenas de la costa y paisajes marítimos.Rafael Botí dedicó al paisaje cordobés, que retrató ofreciendo visiones muy personales. Desde el principio se especializó en obras sin presencia humana, solo intuida en espacios naturales y urbanos trazados con una impronta impresionista y un uso muy personal del color. Así pueden verse lugares como el ‘Cristo de los Faroles’, el farol de la calle Bailio o sus patios iluminados.

     Fue uno de los fundadores de la Agrupación Gremial de Artistas Plásticos que, el 29 de abril de 1931 lanza un manifiesto para luchar contra todo lo que signifique arbitrariedad, con el propósito de dar un sentido amplio y renovador a la vida artística española.

    Se ha creado este Centro de Arte Contemporáneo Rafael Botí,

     
     
     
     

    PARA SABER MÁS, VER:
    Rafael Botí : Rafaelboti.com/exposiciones.html

        

    PEDRO BUENO
    Pedro Bueno

      

    ANTONIO RODRIGUEZ LUNA


    Antonio Rodríguez Luna, Don Quijote en el exilio

    ALFONSO ARIZA

    Cerca de alambre de puas
    Alfonso Ariza. Sin título, 1957. Técnica mixta sobre papel, 50x35 cm.


    LOS CINCUENTA

    Etapa cronológica que va desde finales de los cincuenta hasta los setenta 

    Francisco Aguilera Amate, Alfonso Ariza, José Duarte, Equipo 57, José Morales, Antonio Povedano Bermúdez, Cristóbal Povedano, Antonio Rodríguez Luna y Aurelio Teno. 

    Artistas cordobeses que lo protagonizaron, intentando reproducir, en la medida de lo posible, el diálogo establecido entre la abstracción y la vuelta a la figuración

    Dentro del panorama nacional tiene una especial relevancia el Equipo 57, formado en la ciudad ese año por Angel Duarte, Agustín Ibarrola, José Duarte, Juan Serrano y Juan Cuenca. Con una fuerte conciencia social y durante escasamente un quinquenio llegaron a abrirse a Europa y enlazaron la abstracción geométrica con la experimentación espacial en base a la teoría de la Interactividad del espacio plástico. 

       

    Equipo 57 conceptos básicos son el estudio de las relaciones entre el espacio y el color, la zona de in flexión surgida de la transformación de un espacio (de convexo a cóncavo) por el encuentro con otro, y las zonas de incidencia que recogen, en la unidad del plano, el encuentro de, al menos, tres espacio-colores. Este grupo concibe la escultura como resultado de la presencia de los duplos espacio-masa y espacio-aire. Desde sus orígenes el Equipo 57 luchó contra la concepción tradicional del artista: la que hace de éste un individuo dotado de cualidades especiales que le distanciarían de la sociedad

    PARA SABER MÁS, VER:



    JOSE DUARTE

    Miembro y fundador del mítico Equipo 57.



    José Duarte. Sin título, 1964. Óleo sobre lienzo, 100x140 cm
    .

     Antonio Povedano,


     Pueblo en rojo, 1957,


    PARA SABER MÁS, VER:

    LOS SESENTA
    Los realismos

    Aunque no se pueda considerar de filiación vanguardista, lo cierto es que la práctica figurativa de mediados del siglo pasado sintomatiza en muchos de sus representantes un renovado interés por adherirse a lenguajes afines, ya sea mediante la recuperación de maneras de comienzos de siglo o asumiendo la necesidad de reconstruir las múltiples facetas del realismo.

    Los realismos  en la que están representados Luis Aguilera Bernier, José Manuel Belmonte, Rafael Botí, Pedro Bueno, Rafael Carmona, Castro Cadenas, Miguel del Moral, Desiderio Delgado, Francisco Escalera, José F. Gálvez, Marcial Gómez, Francisco González, Julia Hidalgo, Juan Hidalgo del Moral, Pepe Jiménez, Ginés Liébana, Francisco Linares, Ángel López-Obrero, Juan Luque, José Luis Muñoz, José Carlos Nievas, Antonio Ojeda, Rafael Orti, Juan Polo Velasco, Amadeo Ruiz Olmos, Sánchez Moreno, Rafael Serrano y Lola Valera.

    Retratos del gesto

    En los años 60 el realismo toma la decisión de hacerse social y así adquiere el rango de compromiso con la modernidad artística. Un realismo que ha de ser expresionista por naturaleza, representando con gesto adusto una acuciada realidad. Desde entonces la veta expresiva de la imagen cobra fuerza -profundiza en la negrura de la melancolía y se nutre en las fuentes originales de comienzos de siglo, se impregna de las adherencias del trazo informal, incluso coquetea con el pop-art- y sella un vínculo con el cromatismo no descriptivo para componer el retrato de la figura.

    Francisco Aguilera Amate, Rafael Caballano, Ángel Corral, José Duarte, Tomás Egea Azcona, Manuel Ángel Jiménez, Pepe Morales, Antonio Povedano, Rita Rutkowski, Emilio Serrano, Paco Serrano, Tony Soto, Aurelio Teno y Francisco Zueras se dan cita en el apartado Retratos del gesto, 


    Realismo



    Tenemos autores como  José María Báez, José María García Parody, Rafael Navarro y Rita Rutkowski.

    Miguel Cossano
    Miguel Cossano. El ángel, 1983.

     Francisco Cosano, Evocación nº 2, 1991



     Jacinto Lara, The ring, octavo asalto, 1991, mixta sobre arpillera


    Rita Rutkowski

    TRAYECTORIA: SE ABRIÓ AL ARTE EN NUEVA YORK, EXPONIENDO EN EL MOMA Y OTROS MUSEOS. EN CÓRDOBA CONSOLIDÓ SU PRESTIGIO.
    -El mundo del arte estuvo muy activo en los años sesenta y setenta. Había varias galerías. Los viernes eran una fiesta, de inauguración en inauguración de exposiciones. La Caja Provincial tenía buena oferta, y también el Círculo de la Amistad tuvo dos salas de arte gracias a dos de sus presidentes, Fernando Carbonell y Antonio Montoto, muy abiertos a lo que se hacía fuera. Tenían un acuerdo con la galería Juana Mordó de Madrid y traían todo lo que allí se exponía. El Círculo tenía también actividades de teatro a través de Joaquín Martínez Bjorkman, y su cine club era muy importante, después de la película teníamos coloquios interesantísimos. Lo que nos entretenía era el intercambio de ideas, lo mismo que la generación posterior se divertía en las discotecas. 
    -Entrevista a Rita Rutkowski, pintora, para el periódico Córdoba, 25-11-2012


    Rita Rutkowski. The Crash III (díptico), 1983.


      





    LOS OCHENTA



    Configuran un lenguaje persona. La obra  fluctuaentre las diversas corrientes estilísticas que marcaron la pro­ducción artística de los años ochenta.

    Rafael Agredano, Fernando Baena, Rafael Cabrera (hoy Hashim Cabrera), Luis Cárdenas, Luis Celorio, Miguel Cossano, Francisco Domínguez Alonso, Pepe Espaliú, Mariló Fernández Taguas, José Ibañez, Jacinto Lara, José María Córdoba, Moisés Moreno, Manuel Muñoz Morales, Rafael Ocaña Romero, Carmen Osuna, Rafael Quintero, Mi­guel Rasero, Francisco Salido, Francisco Serrano, Antonio Villa-Toro, Hisae Yanase y Juan Zafra.









    Vista de Córdoba, 1981. Acuarela de Guillermo Pérez Villalta

    Ginés Liébana

    Su pintura, elaborada, miniaturista, mágica y simbólica, refleja toda su sensibilidad andaluza, intensa, ritual y sensual
    Concierto de amor’, de Ginés Liébana y Pablo García Baena

      PEPE ESPALIÚ
    - Pepe Espaliú  
     
     Sin título. Pepe Espaliú, 1992. El dibujo del artista cordobés alude a la enfermedad del sida.


     Pepe Espaliú. Sin título (Serie Patrones), 1988. Lápiz conté sobre papel, enmarcado en conglomerado, 114x66 cm (c.u.). Colección Vimcorsa





    SIGLO XXI

    Hoy surgen nuevos proyectos horizontales, que emergen desde la propia base, y que son el principal activo con que cuenta la ciudad en estos momentos. Iniciativas como CoMbO, El Arsenal, BlowUp o Ars Operandi en la capital, La Fragua o Scarpia en la provincia dan buena cuenta del buen pulso .


    ESTILOS Y AUTORES

    Expresar» es el objetivo del arte. Pero el repertorio que se ofrece es ilimitado, de lo más próximo a la realidad a lo más distante. Esto es así ya desde la prehistoria. Realismo y abstracción se alternan constantemente en la evolución artística y cualquiera que sea la postura que se adopte, ello no es decisivo, pues lo que cuenta es el potencial inventivo.

    La abstracción

    La abstracción es el núcleo fuerte e indiscutible en la consideración de lo que se entiende por renovación artística española a mediados del siglo pasado. Desde entonces ha pasado por diferentes estratos, se ha multiplicado en numerosos estilos, ha sufrido crisis y renovaciones de toda índole y en la actualidad sigue representando una opción que parece mantenerse inagotable. Se muestran piezas significativas de la abstracción geométrica junto a obras gestuales e informalistas, así como derivaciones posteriores y actuales que dan testimonio de la riqueza y la diversidad de la tendencia.
    Manuel Alcaide, Alfonso Ariza, Hashim Cabrera, Juanjo Caro, Antonio Castilla, Rafael Cerdá, Equipo 57, Antonio I. González, José Ibáñez, Jacinto Lara, Manuel Méndez, Cristóbal Povedano, Juan Serrano y Juan Vacas.







     


     

      
    IC (Hashin Cabrera)




    El toro herido, 1984. Aguilera Amate. Óleo sobre lienzo, 130x96 cm. Excma. Diputación Provincial de Córdoba 

     
     

    Cartas a un soldado, 1983. Marcial Gómez. Óleo sobre tabla, 90x120 cm. Colección particular, Córdoba

    Mazinger Z (José Luis Muñoz)

    Realismo Social

      
     
    estimonio de Carmona (Pepe Morales)
    Volaba un trabajador, reclamaba agua y la guardia Civil disparó al aire...

      


     


    Antonio Povedano
     
    Duende de la Seguirilla, circa 1990-2000. Antonio Povedano. Acrílico sobre papel/tabla, 22,5x21,5 cm. 


     

     

     




    Nueva figuración

     El término nueva figuración surge con fuerza a comienzos de los años 60 para aglutinar una serie de intereses en torno a la renovación de los lenguajes de la figuración. Sobre dicho soporte vienen a sedimentarse desde el informalismo hasta el pop-art, el expresionismo, el surrealismo y todos aquellos estilos que decantan una solución plástica mestiza y abierta al libre ejercicio de la creación. Es razonable que convivan tantos perfiles alusivos al término como autores participan en la muestra, lo que testimonia que sigue siendo un campo abierto a la expresión personal.

    Concha Adán Zurera, Mariano Aguayo, Rafael Aguilera, Ángeles Alcántara, Francisco Ariza Arcas, Antonio Bujalance, Juan Cantabrana, Luis Celorio, Antonio Damián, Pepe Díaz, Mariló Fernández Taguas, María Teresa García López, Paco Gil, Isabel Jurado, José Márquez, Joaquín Martínez, Juanma Pérez, Pepe Puntas, Antonio Rodríguez Luna, Rafael Trobat, José Manuel Velasco, Hisae Yanase y Juan Vicente Zafra,


      
      
          
    Jose Manuel Velasco 
       

      


       
       
      
    Naturaleza muerta con queso, 1962. Antonuio Rodriguez Luna. Óleo sobre lienzo, 75,5x153 cm. Colección Vimcorsa, Córdoba 

    Postmodernidad

    La posmodernidad en la consideración de los valores, sistemas y estructuras que regían en el arte contemporáneo. Es el arte después del fin del arte, con carencia de certezas y una navegación en busca de respuestas que no acaban de llegar: la experiencia de la creación constituye el único credo artístico. Abre capítulos para nombrar la euforia de la vuelta a la pintura durante los primeros 80, los intereses en torno a lugares precisos (la ciudad, la naturaleza, la memoria), los juegos de impostura de las identidades y la falsa apariencia de un ensimismamiento disciplinar que no es tal. Se reúnen los lenguajes más actuales, los de la llamada posmodernidad, con tendencias que van hacia algo llamado «el fin del arte», y con soportes que son cuadros y fotografías, pero también instalaciones, videocreaciones y cosas que parecen tener tanto de arte como de juegos.

    Imposturas e identidades, 
     Rafael Agredano, Alfonso Alcalá Olmo, Manuel Bautista, Antonio Blázquez, Pepe Espaliú, Ángel García Roldán, Juan López, Miguel Moreno Carretero, Verónica Ruth Frías, Beatriz Sánchez y Marisa Vadillo;

     Lugares señalados, 
     Manuel Garcés, Miguel Gómez Losada, Antonio Jesús González, Manuel Muñoz Morales, María Ortega Estepa, Plácido Pérez y Miguel Rasero; y 

    El medio no es el mensaje, 
     Alegría y Piñero, Tete Álvarez, Fernando Baena, Javier Flores, Nieves Galiot, Goval, Pepe Lara, Fernando M. Romero, Carmen Osuna, Daniel Palacios, Pablo Prieto, Rafael Quintero y Gervasio Sánchez. 


    La sección 
     Víctor Barrios, Luis Cárdenas, José María Córdoba, Miguel Cossano, José María García Parody, Moisés Moreno, Rafael Navarro, Francisco Salido y Antonio Villa-Toro;

    Resulta fácil encajonar a algunos artistas en la tendencia de los realismos, por ejemplo, o la abstracción, pero se trata de tendencias o conjeturas que tienen más que ver con el siglo XX que con el final del XX y el principio del XXI. Desde la posmodernidad es muy difícil hablar de tendencias y de estilos, porque lo tenemos muy cerca o porque no hay una cohesión en torno a ellos











    -  PEPE CAÑETE por Teodosio

    “Visiones de otro mundo” es una nueva propuesta artística de Pepe Cañete que se inaugura el martes de 3 de  junio de 2014 en la Galería de Arte Maite Béjar de Córdoba.

    La pintura se relaciona con una serie de aspectos que van de lo formal y técnico a lo conceptual  expresados como propios del artista. Sólo puede ser completamente comprendida en el marco general de la cultura y el pensamiento.

    PARA SABER MÁS, VER:



    Julia Hidalgo
    Lola Valera








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