235 HISTORIA ESPAÑA MODERNA. S.XVIII: EL REFORMISMO BORBÓNICO


EL REFORMISMO DEL S. XVIII

Ya a  finales del XVII comienzan a manifestarse en algunos sectores del país intentos reformistas

La población ante los problemas adoptó una actitud :

- De posicionamiento a la exaltación de la razón y crítica de la tradición apostando por el progreso y la felicidad de la mayotiría..

- O de reacción fuerte. Por parte de un grupo de privilegiados, interesados en la defensa de sus privilegios, pero esta situación no podrán mantenerla cuando la minoría reformista cuente con el apoyo de la realeza

Las transformaciones que tienen lugar ayudan a comprender el estallido de las revoluciones burguesas y el inicio industrializador.

En el plano económico-social, los países de Europa Occidental conoce una fuerte expansión.Esta expansión es paralela al despliegue de la burguesía y a la crisis del Antiguo Régimen parece confirmado por la nueva estructura demográfica peninsular:

La ilustración cambia el panorama. Las tendencias individualistas sostenidas por los ilustrados, dejaran a un lado las reglamentaciones y restricciones del intervencionismo gubernamental, perfilándose las teorías económicas del liberalismo de Adam Smith

En el caso de España, el cambio se debió en gran medida al cambio de dinastía, sustitución de los Habsburgo o Austrias por los Borbones, y, por consiguiente, a la influencia francesa. Coincide con el reinado de Carlos III, que viene precedida de una estabilización con Felipe V y Fernando VI, y que termina en inflación con Carlos IV.


LAS REFORMAS SOCIOECONÓMICAS

Los rasgos más destacados del XVIII español en los planos económicos, sociales, políticos y culturales son:


1-La población, crisis de subsistencia, regalismo y reformismo

Un signo de modernidad de la sociedad fue la elaboración delos primeros censos fiables. El Castatro del Marqués de Ensenada fue el resultado.

La población en crecimiento chocaba con una producción agraria que aumentaba muy lentamente debido a la imposibilidad de efectuar una reforma agraria profunda,por lo que se produjeron varias crisis de subsistencia. El la más conocida fue el llamado Motín de Esquilache (1766). cuyas  las consecuencias fueron varias:  La expulsión de los jesuitas, el patronato regio a través del regalismo, y una nueva política educativa.

El Motín de Esquilache ocurrió en marzo de 1766, bajo el reinado de Carlos III. Básicamente fue la consecuencia del creciente descontento en Madrid a causa de la subida de los precios del pan y de otros productos de primera necesidad, que hacía pasar hambre. El detonante para que estallara el conflicto fueron las medidas relativas a ciertas prendas de vestir. Las noticias del motín de Madrid provocaron una oleada de emulación en otras ciudades. Esquilache partió al destierro. Emergen nuevos misnistros.El conde de Aranda, capitán general de Valencia, se convirtió en el hombre fuerte del nuevo gobierno, que posteriormente se identificaría con la etiqueta de partido aragonés (personalidades próximas a Aranda, vinieran de Aragón o no, militares y manteístas -letrados plebeyos-) desplazando a los italianos y a los golillas (que se habían formado en los aristocráticos colegios mayores, mecanismo clásico de formación de las élites); no obstante, golillas y ministros italianos, como el genovés Grimaldi, siguieron ostentando cargos de la confianza real. Otras figuras emergentes fueron personajes de la talla política de Pedro Rodríguez de Campomanes, y el conde de Floridablanca, que terminarían consiguiendo la caída de Aranda (desplazado a la embajada de París en 1773). Poco a poco las capas y chambergos desaparecieron, curiosamente, para pasar a identificarse con la vestimenta del verdugo, a quien nadie quería recordar. El traje de las capas populares pasó a ser identificado con el de un personaje de sainete: el manolo, que los aristócratas imitaban por casticismo, como las diversiones populares (flamenco y toros) . El siglo XIX se identificó como moda española la denominada capa española.

Aumentó de la población en la periferia y el estancamiento en el centro, el incremento de la burguesía y la discriminación de los estamentos privilegiados, nobleza y clero, minados por el celibato y las uniones consanguíneas.

Con respecto a los artesanos y labradores existe en este siglo una reacción frente a la deshonra legal que implicaba el trabajo manual, a esto contribuyó el Discurso sobre la educación de los artesanos de Campomanes y la formación de las Sociedades Económicas de Amigos del País, que pretendían elevar el nivel técnico de éstos. Por otra parte el mundo rural formaba la parte más considerable del país, existiendo una clara diferencia en el reparto de la propiedad rústica entre el norte y el sur (minifundio- latifundio) a la que hace alusión Jovellanos.

Las minorías – esclavos, mendigos, gitanos – también tenían su lugar a lo largo de este siglo.

El reformismo social se ejemplifica en la  aparición de sociedad económicas de amigos del país. Son unas asociaciones surgidas en la segunda mitad del siglo XVIII en España . cuya finalidad era difundir las nuevas ideas y conocimientos científicos y técnicos de la Ilustración. Nacieron en el reinado de Carlos III, quien las puso bajo la protección real para que fueran un instrumento del reformismo borbónico.
2-La política agraria:

En el s.XVIII, la economia se basaba en la agricultura, que generaba la mayor parte de las riquezas y ocupaba al 80% de la población.

Las mayor parte de las tierras pertenecían a los estomentos privilegiados y estos querian poseerlas, por lo que la mayor parte de las tierras estaban amortizadas, no se podian comprar, ni vender. La Corona, la nobleza y la Iglesia contaban con los señoríos, territorios sobre los que ejercian jurisdicción y obtenian rentas. La institución del mayorazgo ejemplica esata situación. Surgido en la EM, consistia en vincular los bienes a un noble o a la familia, de forma que el heredero, siempre solo uno, y que fuera el mayor, pudiera administrar los bienes, sin venderlos o enajenarlos.

Aun asi existian algunos agricultores dueños de sus propias tierras, sobre todo en el  caso de España en el norte  (Cantabria, Asturias y el norte de Castilla), la mayor parte de los campesinos era arrendatario o jornalero, que varian según la zona.

 En Cataluña, los campesinos contaban con contratos enfiteuticos, estables y a perpetuidad. En Galicia, los arrendamientos eran por generaciones predefinidas.

Por ultimo en Castilla y Andalucia predominaban los latifundios en manos de nobles y cleros, trabajadas por campesinos a corto plazo, donde el campesino se veia incapaz de acumular riquezas y sometidos a las crecidas de los precios por parte de los señores.

El principal obstáculo para el desarrollo de la agricultura era el régimen de propiedad de la tierra.La mayor parte de las tierras cultivables eran tierras amortizadas. Esto se significaba que sus titulares podían disponer libremente de sus frutos o delas rentas que generasen,pero no podían desprenderse de ellas.En la segunda mitad del siglo XVIII,aumentó la población con la consiguiente demanda de productos agrarios.

La monarquía se limitó a adoptar medidas parciales que no afectasen a los intereses económicos de lo sestamentos privilegiados:

-El arrendamiento de tierras municipales a los campesinos que tuvieran medios necesarios para trabajarlas

-Las colonizaciones de nuevas tierras,planificadas y financiadas por la corona para favorecer a los pequeños propietarios,campesinos,laboriososy buenos contribuyentes

-El proyecto de una Ley Agraria para resolver definitivamente el problema de la tierra .Jovellanos elaboró un informe sobre los problemas de la agricultura y sus posibles soluciones,cuyo informe al expediente de la Ley Agraria,se publicó en 1794.

En definitva , todas ellas fueron medidas insuficientes,que pretendían adaptar la sociedad del antiguo régimen a las nuevas necesidades pero sin modificar sus bases socioeconómicas. El problema de la tierra pasó casi intacto al siglo XIX, donde de nuevo, se intentará actuar a través de las desamortizaciones

Ya, en el sector secundario y terciario, tenia menos importancia.

3-La artesanía y la Industria:

La artesania estaba organizada en forma de gremios, con un estricto control sobre la producción.

En tiempos de Carlos III se redujeron los privilegios de los gremios. A pesar de que este sistema era el dominante,fueron surgiendo otros sistemas que escapaban al control de los gremios.

Uno de estos sistemas era el trabajo a domicilio,que consistía en que un empresario-comerciante proporcionaba los medios de producción(herramientas y materias primas)a trabajadores rurales, fuera,por tanto del ámbito urbano controlado por los gremios. Quienes compaginaban su trabajo en el campo con estas actividades industriales en sus casas obtenían unos ingresos extras al entregar el producto al empresario-comerciante que se encargaba de su venta.

Otro de los problemas era la falta de valoración del esfuerzo y el trabajo. El modelo social al que se aspiraba era a vivir de las rentas como los señores y enriquecerse en la aventura americana. Por ello en 1783 Carlos III declaró honestas todas las profesiones.

Con el objetivo de desarrollarla producción industrial española. El estado impulsó la construcción de fábricas (las Reales Fábricas). Además,con el objetivo de proteger la economía de la competencia extranjera se establecieron unos impuestos añadidos a los artículos importados llamados Aranceles y fundó fábricas en las que contaba con especialistas extranjeros para que enseñaran nuevas técnicas de producción.. De esa manera se dejarían de importar del extranjero y el dinero no saldría de España.En 1768 la gestión directa de las fábricas se liberaliza.

El estado también fomentó la construcción naval de astilleros,para facilitar el comercio por mar y la flota de guerra.Esta actividad se vio coronada con éxito. hasta la guerra de Trafalgar.

4-El comercio:

Respecto al comercio, el mercado interior era debil y escaso, limitado a extensiones locales.
Existian problemas de transporte y las zonas de interior seguían incomunicadas de la periferia.

El comercio interior era escaso y difícil debido a los obstáculos naturales del territorio español,la deficiente estructura de vías de comunicación y la escasez de medios de transporte

En 1765 Campomanes abolió la tasa que regulaba el precio del trigo. Fue la única medida reformista.

El comercio exterior seguía siendo deficitario respecto a países europeos que compraban materias primas españolas,y a cambio introducían en España productos manufacturados caros. Esta situación explica que los estamentos privilegiados no destinaran sus ingresos a la creación de empresas productivas. De ahí el interés de la corona en fomentar las manufacturas reales de artículos de lujo.

El comercio colonial.

La nueva dinastía de los Borbones impulsó una serie de reformas para conseguir una explotación de tipo colonial en América. Los puertos de Cádiz y Sevilla monopolizaban el derecho al comercio americano y en 1778 se decretó la libertad de todos los puertos españoles para comerciar libremente con América. Esto hizo que prosperaran algunas zonas como Cataluña , pero Cádiz continuó siendo el gran puerto español.

5-La construcción de obras públicas:

Las comunicaciones en el territorio español eran muy deficitarias y eso suponía un freno importante para el desarrollo del comercio.

El gobierno construyó canales y diseñó una red radical de carreteras

6- Financiaciónde la deuda pública:

Para afrontar los gastos estatales se creó el Banco Nacional de SanCarlos,cuya función principal era financiar la deuda gestionando los vales reales que eran títulos de deuda pública por los que se pagaba un interés a quien los adquiría y podían emplearse como dinero(billetes)


En la España del siglo XVIII coexistieron dos velocidades y dos modos distintos de crecimiento económico. En los territorios interiores y en las regiones septentrionales, el PIB aumentó a una tasa no superior al 0,5%, el crecimiento tuvo un carácter marcadamente rural, la productividad del trabajo en la agricultura permaneció estancada y los progresos en la especialización y en los tráficos mercantiles fueron modestos.

La España interior estaba lejos de aprovechar plenamente su potencial de crecimiento agrario: muchas zonas se hallaban aún poco colonizadas porque los grandes propietarios territoriales rentistas, las oligarquías locales con importantes negocios pecuarios, los dueños de cabañas trashumantes y la Mesta, grupos que acumulaban bastante poder, estaban interesados en frenar las roturaciones en las tierras municipales.

Por el contrario, en el área mediterránea y en la Andalucía atlántica, el PIB creció a una tasa cercana o algo superior al 1% y la expansión productiva se sustentó, al igual que en otras zonas de Europa occidental, en un cierto incremento de la productividad agraria, en el auge de la economía marítima, en el desarrollo de la protoindustria y en la mayor laboriosidad de la mano de obra familiar. En muchos casos, esa intensificación del factor trabajo fue la respuesta a la caída de los salarios reales y/o al descenso de ingresos netos de numerosas explotaciones agrarias, fruto del incremento de las rentas territoriales y de la reducción de su tamaño ocasionada por la mayor presión de la población sobre los recursos agrarios.

Por consiguiente, las "fuerzas económicas del progreso" (mayor comercio y especialización y pequeños avances tecnológicos) solo resultaban claramente hegemónicas en una parte minoritaria de España; de ahí que nuestro país siguiese divergiendo de Europa occidental en el siglo XVIII.

La década de 1790 fue un periodo de fuertes convulsiones, de desequilibrio financiero del Estado y de crisis sectoriales, pero también de aceleración del crecimiento demográfico y agrario. En la España del siglo XVIII, su último decenio fue, tras el de 1720, el de mayor crecimiento de los bautismos (véase el gráfico 1 basado en una muestra de más de 1.200 localidades). Lo más llamativo de este auge radicó en que fue protagonizado fundamentalmente por regiones que habían registrado una expansión modesta o moderada en el siglo XVIII (Andalucía occidental, Aragón y Castilla-La Mancha). En las zonas interiores, este crecimiento demográfico habría sido inalcanzable sin que simultáneamente se registrara una importante expansión agraria.

La década de 1790 presentó una cara, la expansión demográfica y cerealista, pero también una cruz: fuerte incremento de las tensiones inflacionistas y acusado descenso de los salarios reales, agudización de los problemas financieros de la Monarquía, reducción y mayor irregularidad del comercio exterior y dificultades para todas las economías periféricas que mantenían un apreciable grado de dependencia de los intercambios internacionales.El impulso agrícola de la última década del siglo XVIII fue fruto de la necesidad, de los mayores incentivos y de las oportunidades abiertas por el nuevo panorama político. Los granos se encarecieron notablemente en todos los mercados y, además, el diferencial de precios del trigo entre la periferia y el interior se incrementó debido en buena medida a la disminución y a la mayor irregularidad de las importaciones resultantes de las perturbaciones que los conflictos bélicos ocasionaron al comercio exterior desde 1793. De modo que el interior se encontró con una coyuntura favorable para incrementar su participación en el abasto de cereales de la periferia. Además, el cambio de escenario político provocado por la Revolución Francesa indujo a los integrantes del frente antirroturador a moderar su oposición a los rompimientos. El notable incremento de la defraudación en el pago del diezmo, aparte de ser un exponente del inicio de la descomposición del Antiguo Régimen, también constituyó un acicate para ampliar las labores.

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