332 RECURSOS PARA EL ESTUDIO DE LA GUERRA FRÍA



COMECON, 1959

Miembros y países asociados del CAME, 1986
 Art. 1º. Propósitos y principios.
1. El Consejo de Ayuda Económica Mutua tiene por finalidad ayudar, por medio de la unión y de la coordinación de esfuerzos de sus países miembros, a desarrollar en los mismos metódicamente la economía nacional, a acelerar el proceso económico y técnico, a elevar el nivel de industrialización de los países menos industrializados, a acrecentar constantemente el rendimiento del trabajo y a aumentar sin interrupción el bienestar de los pueblos de los países miembros.
2. El Consejo de Ayuda Económica Mutua se funda en el principio de igualdad soberana de todos sus países miembros.
La cooperación económica, científica y técnica de los países miembros del Consejo descansa en los principios de plena igualdad de derechos, de respeto a la soberanía e intereses nacionales, de beneficio mutuo y de ayuda amistosa [...].

Bandera del COMECON
Art. 3º. Funciones y competencias.
1º. De acuerdo con los fines y principios enunciados en el art. 1º de los presentes Estatutos, el Consejo de Ayuda Económica Mutua:
a) Organiza la cooperación económica y científico-técnica multilateral de los miembros del Consejo, en el sentido de aprovechar del modo más racional sus recursos naturales y acelerar el desarrollo de las fuerzas productivas;
b) Contribuye al perfeccionamiento de la división socialista internacional del trabajo, mediante la coordinación de los planes de desarrollo de la economía nacional, especialización y cooperación en la producción de los países miembros del Consejo;
c) Adopta medidas para el estudio de los problemas económicos y científico-técnicos que son de interés para los países miembros del Consejo;
d) Ayuda a los países del Consejo en la elaboración y aplicación de las medidas conjuntas de las esferas: del incremento de la industria y la agricultura de los países miembros del Consejo; del aprovechamiento con mayor eficacia de las inversiones básicas hechas por los países miembros del Consejo para el desarrollo de las ramas de la industria de extracción y de elaboración, así como para la construcción de grandes obras que representen intereses para dos o más países; del desarrollo del comercio y del intercambio de servicios entre los países miembros del Consejo y con otros países; del intercambio de realizaciones científico-técnicas y de experiencias avanzadas en la producción;
e) Adoptar otras medidas necesarias para alcanzar los fines del Consejo.
2º. El Consejo de Ayuda Económica Mutua, por conducto de sus órganos que actúan dentro de los planes de su competencia puede adoptar recomendaciones y tomar decisiones conforme a los presentes Estatutos [...]».
Estatutos del COMECON, 14 de diciembre de 1959.


ACTIVIDADES

  • Debes realizar un amplio comentario de cada uno de los documentos que te presentamos.
Uno de los objetivos fundamentales de la política exterior de Estados Unidos es la creación de condiciones en las cuales nosotros y otras naciones podamos forjar una manera de vivir libre de coacción. Esta fue una de las causas fundamentales de la guerra con Alemania y el Japón. Nuestra victoria se logró sobre países que pretendían imponer su voluntad y su modo de vivir a otras naciones. Para asegurar el desen volvimiento pacífico de las naciones libres de toda coacción, Estados Unidos ha tomado parte preponderante en las Naciones Unidas. Estas están destinadas a posibilitar el mantenimiento de la libertad y la soberanía de todos sus miembros. Sin embargo, no alcanzaremos nuestros objetivos a menos que estemos dispuestos a ayudar a los pueblos libres a preservar sus instituciones libres y su integridad nacional frente a los movimientos agresivos que tratan de imponerles regímenes totalitarios. [...]
En la presente etapa de la historia mundial casi todas las naciones deben elegir entre modos alternativos de vida. Con mucha frecuencia, la decisión no suele ser libre. En varios países del mundo, recientemente, se han implantado por la fuerza regímenes totalitarios, contra la voluntad popular. El gobierno de los Estados Unidos ha levantado frecuentes pro testas contra las coacciones y las intimidaciones realizadas en Polonia, Rumanía y Bulgaria, violando el acuerdo de Yalta. Debo afirmar también que en otros países han ocurrido hechos semejantes.
Discurso del presidente Truman ante el Congreso de EE.UU.
         Washington, 12 de marzo de 1947



He leído en vuestros periódicos que la política de coexistencia pacífica que os proponemos significaría en realidad la creación de un «mundo dividido». Nada más alejado en la exacta comprensión de la idea de la coexistencia pacífica que esta interpretación. En la realidad queremos obtener lo contrario: la coexistencia pacífica y la competencia de las relaciones siempre más amplias entre los pueblos, en el dominio económico y cultural. Al contrario la negación de la coexistencia y de la competencia, significan la ruptura de todas las relaciones entre los países y un relanzamiento de la "guerra fría".
Los que no quieren cerrar los ojos a la realidad deben reconocer que en nuestra época la única vía razonable para el desarrollo de las relaciones internacionales es la solución de los problemas y litigios por la negociación. Nuestro viaje a América, y la próxima visita del presidente Eisenhower a la Unión Soviética permitirán, así queremos esperarlo, proceder a- un cambio de sinceras opiniones sobre las cuestiones en litigio y de más fácil comprensión para nosotros.
Vivir en paz, en buena hermandad, o caminar hacia una nueva guerra, tal es la elección ante la cual se encuentran ahora las Unión Soviética y los Estados Unidos, el mundo entero. No hay una tercera a menos que uno de nosotros considere el trasladarse a otro planeta. No creo más en ésta última posibilidad: los soviéticos no se sien ten mal del todo sobre la Tierra y pienso que vosotros no tenéis intención de encargar billetes para la luna. Según lo que conozco, la permanencia allí es bastante incómoda. (...)
Con seguridad, no os llamo, señores hombres de negocios, a compartir nuestra concepción del mundo: pienso que no pretendéis hacer cambios en favor del capitalismo. Hemos pasado la edad. Es probable que creamos en la victoria de vuestro sistema, y yo estoy convencido de que es el socialismo será el que vencerá (...)
Kruschev en el Economic Club de Nueva  Cork, septiembre de 1959



La posición de los estados socialistas es la del respeto a la soberanía de todos los países. Nosotros con gran énfasis nos oponemos a las injerencias en los asuntos de cualquier estado y a las violaciones de su soberanía.
Al mismo tiempo el establecimiento y la defensa de la soberanía de los estados que se encuentra en el camino de la construcción del socialismo es de gran importancia para nosotros los comunistas. Las fuerzas del imperialismo y la reacción están buscando privar a los pueblos de este logro, ahora que en los países socialistas los derechos soberanos han asegurado la prosperidad de sus países y el bienestar y la felicidad de amplias masas de gente trabajadora en la construcción de una sociedad libre de toda opresión o explotación (...)
Es bien sabido que la Unión Soviética ha hecho mucho por fortalecer la soberanía y la independencia de los países socialistas. El Partido Comunista de la Unión Soviética siempre ha defendido que cada país socialista debe determinar las formas específicas de su desarrollo en el camino hacia el socialismo, teniendo en consideración sus propias condiciones internas. Sin embargo, nosotros sabemos, camaradas, que hay también leyes comunes de gobierno en la construcción del socialismo (...)
Y cuando fuerzas hostiles internas y externas que son contrarias al socialismo atentan para cambiar el desarrollo de cualquier país socialista en la dirección del sistema capitalista, cuando una amenaza de esta naturaleza aparece en un país socialista, y se produce una amenaza a la seguridad de la comunidad socialista, se convierte no sólo en un problema para el pueblo de ese país, sino también en un problema general, que concierne a todos los países socialistas.
Puede afirmarse que una acción como ayuda militar a un país hermano para poner fin a la amenaza al sistema socialista es extraordinaria, una inevitable medida, que solo puede estar provocada por acciones directas por parte de los enemigos del socialismo en el interior de los países y detrás de sus fronteras; acciones que crean una amenaza a los intereses comunes del campo socialista.
Leonid Breznev, 12 de noviembre de 1968

 

El mundo en que vivimos hoy día se diferencia radicalmente de cómo era a principios e incluso a mediados de siglo. Y continúa modificándose en todos sus aspectos.
La aparición de las armas atómicas ha subrayado de forma trágica la índole fundamental de tales cambios. (…)Este acontecimiento ha planteado el problema de la supervivencia y de la conservación de la humanidad en toda su profundidad. (…)
El deseo de democratizar todos los sistemas políticos que rigen el mundo se ha convertido en una poderosa fuerza político-social de primer orden. (…) la revolución técnico-científica ha transformado numerosos problemas —económicos, energéticos, ecológicos, demográficos, de abastecimiento y comunicación—, que considerábamos hace poco como nacionales o regionales, en problemas universales (...)
Es evidente, por ejemplo, que la fuerza y la amenaza de la fuerza ya no pueden ni deben seguir siendo un instrumento de la política internacional. Nos referimos, en primer lugar, al armamento atómico, pero no se trata únicamente de eso. Todos, y en primer término los más fuertes, deben limitar por sí mismos y excluir totalmente el uso de la fuerza en el exterior. (...)
La nueva etapa exige la no politización de las relaciones internacionales. Nosotros no renunciamos a nuestras convicciones, a nuestra filosofía y tradiciones, ni pretendemos que nadie renuncie a las suyas (...)
¿Cuáles son las conclusiones prácticas de todo ello? Lo natural y lo sensato sería no renunciar a lo positivo que hemos adquirido, hacer que progrese todo lo bueno que hemos conseguido en los últimos años gracias a los esfuerzos comunes.
Me refiero al proceso de negociaciones sobre el desarme nuclear y de armas convencionales y químicas, a la búsqueda de soluciones políticas para acabar con los conflictos regionales y, en primer lugar, a un diálogo político más intenso, más sincero, orientado al fondo de los problemas y no a la confrontación; a un intercambio no de acusaciones, sino de consideraciones constructivas. Sin diálogo político, las negociaciones no prosperarán (...).
Hoy puedo comunicarles lo siguiente: La Unión Soviética ha decidido reducir sus fuerzas armadas. En los próximos dos años su número disminuirá en 500.000 hombres y la cantidad de armamento convencional se reducirá sensiblemente. Estas reducciones se efectuarán unilateralmente. al margen de las negociaciones sostenidas en el encuentro de Viena.
De acuerdo con nuestros aliados del Pacto de Varsovia, hemos decidido evacuar en 1991 seis divisiones de tanques de la República Democrática Alemana, Checoslovaquia y Hungría que serán disueltas. Retiraremos igualmente las tropas soviéticas aerotransportadas que se encuentran en esos países, así como otras unidades de mayor o menor importancia, con todos sus equipos y material de combate. Los efectivos de las tropas soviéticas en esos países se reducirán en 50.000 hombres y 5.000 tanques. [...]
Discurso de Gorbachov en la ONU, 7 de Diciembre de 1988
 

Conferencia Afroasiática de Bandung, 1955

Entre los días 18 y 25 de abril de 1955, convocados por Indonesia, India, Ceilán, Pakistán y Birmania, países liberados de la tutela colonial, representantes de 29 Estados de Asia y África se reunían en Bandung, dispuestos a elaborar una estrategia común, en un mundo, que cada vez con mayor claridad, aparecía como un juego de intereses entre dos grandes bloques. Representaban a 1.500 millones de seres humanos con sólo el 8% de la renta mundial. Aquella humanidad de color, contemplada desde nuestros días, ofrecía una gran heterogeneidad. Allí estaban China, representada por su primer ministro Chu En-lai; el Vietnam de Ho Chi Minh y el de Ngo Ding Diem; Filipinas, feudo norteamericano desde su guerra con España; Japón, que pronto se lanzará al milagro desarrollista; Turquía, Irán e Irak, a punto de concluir acuerdos defensivos con Gran Bretaña; Ghana, todavía con el nombre de Costa de Oro y a punto de alcanzar la independencia, junto a los únicos Estados soberanos de África, Egipto, Etiopía, Liberia y Sudán… En un mundo dividido por la guerra fría, los pueblos de Asia y África proclamaban su neutralidad, su equidistancia entre sistemas sociales que se manifestaban antagónicos y su voluntad  de mantenerse alejados de unas diferencias ajenas a sus intereses. La doctrina de Bandung, credo o Corán para los pueblos cristianizados o islamizados de África, se extendió por todos los territorios coloniales. Nasser, Sukarno, Nerhu y Nkrumah eran el espejo al que miraba una nueva generación de dirigentes.


Países participantes en Bandung
«La Conferencia Afroasiática, convocada por los gobiernos de Birmania, Ceilán, India, Indonesia y Pakistán ha tenido lugar en Bandoung del 18 al 24 de abril de 1955. Además de los países promotores, han participado en la Conferencia las siguientes naciones: Afganistán, Camboya, República Popular de China, Egipto, Etiopía, Costa de Oro, Irán, Iraq, Japón, Jordania, Laos, Líbano, Liberia, Libia, Nepal, Filipinas, Arabia Saudita, Sudán, China, Tailandia, Turquía, República Democrática del Vietnam Septentrional, Estado de Vietnam Meridional, Yemen…
La Conferencia Afroasiática ha examinado la situación de Asia y África y ha discutido los medios mediante los cuales los pueblos de los referidos continentes pueden realizar la más completa colaboración económica, cultural y política.
A) Cooperación económica
1. La Conferencia Afroasiática ha reconocido la urgencia de promover el desarrollo económico en los continentes asiático y africano. Se ha manifestado un deseo general de favorecer la cooperación económica entre los países participantes sobre la base del recíproco interés y del respeto por la soberanía nacional. Las proposiciones que conciernen a la cooperación económica entre los países participantes no excluyen el deseo y la necesidad de una cooperación con los países exteriores a la zona afroasiática, incluyendo las inversiones de capitales extranjeros. Se ha reconocido que la asistencia recibida por algunos de los países participantes en el cuadro de los acuerdos internacionales o bilaterales (asistencia procedente de estados exteriores a la zona afroasiática) ha representado una contribución notable para la realización de los programas de desarrollo de los beneficiarios.
2. Los países participantes han acordado suministrarse en el mayor gardo posible la recíproca asistencia técnica bajo la forma de: técnicos, individuos conocedores de la materia, proyectos y equipos con objeto de demostración, intercambio de información y creación de institutos nacionales y, donde sea posible, regionales para el aprendizaje y las investigaciones con el fin de cambiar las nociones técnicas y prácticas en colaboración con las entidades internacionales que existan ya anteriormente.
3. La Conferencia Afroasiática ha recomendado: la pronta institución de un fondo especial de las Naciones Unidas para el progreso económico; la asignación por parte de la Banca Internacional para la Reconstrucción y el desarrollo de una cantidad mayor de sus recursos a los países afroasiáticos.

B) Cooperación cultural

1. La Conferencia Afroasiática está convencida de que uno de los medios más potentes para promover la comprensión entre las naciones es el desarrollo de la cooperación cultural. Asia y África  han sido la cuna de grandes regiones y civilizaciones que han enriquecido a otras culturas y civilizaciones. Las culturas asiática y africana se basan sobre fundamentos espirituales y universales. Desdichadamente, los contactos culturales entre los países asiáticos y africanos han estado interrumpidos durante los siglos pasados. Los pueblos de Asia y África están ahora animados de un profundo y sincero deseo de renovar sus antiguos contactos culturales y de desarrollar nuevos contactos en el ámbito del mundo entero.
2. La Conferencia Afroasiática ha tomado nota del hecho de que al subsistir el colonialismo en muchas regiones de Asia y África, en cualquier forma que se presente, no sólo impide la cooperación cultural, sino que suprime también las culturas nacionales de los pueblos. Algunas potencias han rehusado a sus pueblos dependientes derechos fundamentales en el campo de la instrucción y de la cultura, lo cual impide el desarrollo de su personalidad y los intercambios culturales con otros pueblos asiáticos y africanos. Esto es particularmente evidente en el caso de Túnez, Argelia y Marruecos, donde ha sido suprimido el derecho fundamental de los pueblos de estudiar la lengua y la cultura comunes.
Análoga discriminación ha sido practicada contra poblaciones africanas y de color en algunas partes del continente africano. La Conferencia es de la opinión de que una similar política representa la negación de los derechos fundamentales del hombre, impide el progreso cultural en las dichas regiones e impide la cooperación cultural sobre el más vasto plano internacional.
C) Derechos del hombre y autodeterminación
1. La Conferencia Afroasiática ha declarado su pleno apoyo a los principios fundamentales de los derechos del hombre como están definidos en la Carta de las Naciones Unidas, y ha tomado nota de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre como una conquista común para todos los pueblos y todas las naciones. La Conferencia ha declarado su pleno apoyo al principio de autodeterminación de los pueblos y de las naciones como está establecido en la Carta de las Naciones Unidas y ha tomado nota de las resoluciones de las Naciones Unidas sobre el derecho de los pueblos y de las naciones a la autodeterminación, que es la condición necesaria del pleno disfrute de todos los derechos humanos fundamentales.
2. La Conferencia Afroasiática ha deplorado la política y el uso de la segregación racial y de la discriminación que constituyen la base de las relaciones entre Gobierno y ciudadanos en vastas regiones de África y en otras partes del mundo. Tal conducta no es solamente una grave violación de los derechos humanos, sino la negación de los valores fundamentales de la civilización y dignidad del hombre. La conferencia ha expresado su viva simpatía y su apoyo por la tenaz actitud acerca de las víctimas de la discriminación racial, especialmente de las poblaciones de origen africano, indio y paquistaní de Sudáfrica; se ha congratulado con todos aquellos que han sostenido su causa; ha reafirmado la decisión de los pueblos afroasiáticos de cancelar todo rastro de racismo que puede existir aún en sus países , y se ha empeñado en reservarse de su influencia moral para vigilar contra el peligro de caer víctima del mismo mal en la lucha de extirparlo…
D) Problemas relativos a los pueblos dependientes
1. La Conferencia Afroasiática, en el marco de su actitud ya expresada a propósito de la abolición del colonialismo, ha apoyado la posición de Indonesia en el caso de Iriam (Nueva Guinea Occidental), por cuanto respecta a los acuerdos relativos entre Indonesia y Países Bajos. La Conferencia Afroasíatica ha solicitado del gobierno holandés que tome de nuevo las negociaciones lo más rápidamente posible para ejecutar sus obligaciones en conformidad con los acuerdos ya mencionados y ha expresado la más sincera esperanza de que la ONU pueda asistir a las partes interesadas en la búsqueda de una solución pacífica de la disputa.
2. Acerca de la situación aún no resuelta en África Septentrional y la persistente negación a los pueblos de África Septentrional de su derecho a la autodeterminación, la Conferencia Afroasiática ha declarado que entiende apoyar los derechos de los pueblos de Argelia, Marruecos y Túnez a la autodeterminación e independencia y ha solicitado del Gobierno francés que elabore sin demora una sistematización pacífica del problema.
E) Desarrollo de la paz y la colaboración internacional
1. La Conferencia Afroasiática, considerando que muchos Estados aún no han sido admitidos en las Naciones Unidas, y considerando que en interés de la paz mundial la participación en las Naciones Unidas debe ser universal, se ha dirigido al Congreso de Seguridad con el fin de que apoye la admisión de todos aquellos Estados que según las cláusulas de la Carta están expresamente calificados para participar en ella. Según la opinión de la Conferencia Afroasiática, los siguientes países participantes: Camboya, Ceilán, Japón, Jordania, Laos, Libia, Nepal y Vietnam unificado tienen la calificación necesaria para la admisión [...].
F) Declaración sobre los problemas de los pueblos dependientes
La Conferencia Afroasiática ha discutido los problemas de los pueblos dependientes y del colonialismo y los males derivados del sometimiento de los pueblos a la sujeción del extranjero, a su dominio y a su explotación. La Conferencia está de acuerdo:
1. En declarar que el colonialismo en todas sus manifestaciones es un mal al que debe ponerse rápidamente fin:
2. En declarar que la situación de los pueblos sometidos constituye una negación de los derechos fundamentales del hombre, es contraria a la Carta de las Naciones Unidas, y es un obstáculo para la consolidación de la paz y la cooperación mundiales.
3. En declarar que apoya la causa de la libertad y de la independencia de estos pueblos.
4. Y en hacer una llamada a las potencias interesadas para que acuerden la libertad y la independencia de tales pueblos».
G) Declaraciones a favor del desarrollo de la paz y cooperación mundial
[...] Todos los países deben cooperar particularmente por medio de las naciones Unidas para lograr la reducción de los armamentos y la eliminación de las armas nucleares bajo control internacional eficaz. Es de est amanera como la paz internacional puede ser asegurada y la energía nuclear utilizada exclusivamente con fines pacíficos …
Todas las naciones deben tener el derecho de escoger sus propios sistema político y económico y su propio medio de vida, de conformidad con los principios y los fines de las Naciones Unidas…
La Conferencia Afroasiática ha prestado seria atención al problema de la paz y la cooperación mundial. Libre de sospechas y de miedos y animados por la fe y la buena voluntad de una hacia otra, las naciones deberían de practicar la tolerancia y vivir juntos en paz de buenos vecinos a desarrollar una cooperación amigable sobre la base de los diez principios siguientes:
1. Respeto por los derechos fundamentales del hombre y para los fines y principios de la Carta de las Naciones Unidas.
2. Respeto por la soberanía y la integridad territorial de todas las naciones.
3. Reconocimiento de la igualdad de todas las ramas y de todas las naciones, grandes y pequeñas.
4. Abstención de intervenciones o interferencias en los asuntos internos de otros países.
5. Respeto al derecho de toda nación a defenderse por sí sola o en colaboración con otros Estados, en conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.
6. a) Abstención de participar en acuerdos de defensa colectiva con vistas a favorecer los intereses particulares de una de las grandes potencias.
b) Abstención por parte de todo país a ejercitar presión sobre otros países.
7. Abstención de actos o de amenaza de agresión y del uso de la fuerza en los cotejos de la integridad territorial o de independencia política de cualquier país.
8. Solución de todas las divergencias internacionales con medios pacíficos, como tratados, conciliaciones, arbitraje o composición judicial, así como también con otros medios pacíficos, según la libre selección de las partes en conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.
9. Fomento de los intereses comunes y de cooperación.
10. Respeto a la justicia y a las obligaciones internacionales…
La Conferencia Afroasiática declara su convencimiento de que una cooperación amistosa en conformidad a estos principios y desarrollo de la paz y seguridad internacionales, mientras la cooperación en el campo económico-social y cultural contribuiría a crear una común prosperidad y el bienestar de todos (…).»
Conferencia Afroasiática de Bandung. Comunicado final, 24 de abril de 1955.

declaración de la onu sobre la descolonización, 1960 

«La Asamblea General,

Reunión de la Asamblea General de la O.N.U., Nueva Yor,k
Teniendo presente que los pueblos del Mundo han proclamado en la Carta de las Naciones Unidas que están resueltos a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas y a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto mas amplio de la libertad,
Consciente de la necesidad de crear condiciones de estabilidad y bienestar y relaciones pacificas y amistosas basadas en el respeto de los principios de la igualdad de derechos y de la libre determinación de todos los pueblos, y de asegurar el respeto universal de los derechos humanos y las libertades fundamentales para todos sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión, y la efectividad de tales derechos y libertades,
Reconociendo el apasionado deseo de libertad que abrigan todos los pueblos dependientes y el papel decisivo de dichos pueblos en el logro de su independencia,
Consciente de los crecientes conflictos que origina el hecho de negar la libertad a esos pueblos o de impedirla, lo cual constituye una grave amenaza a la paz mundial,
Considerando el importante papel que corresponde alas Naciones Unidas como medio de favorecer el movimiento en pro de la independencia en los territorios en fideicomiso y en los territorios no autónomos,
Reconociendo que los pueblos del mundo desean ardientemente el fin del colonialismo en todas sus manifestaciones,
Convencida de que la continuación del colonialismo impide el desarrollo de la cooperación económica internacional, entorpece el desarrollo social, cultural y económico de los pueblos dependientes y milita en contra del ideal de paz universal de las Naciones Unidas,
Afirmando que los pueblos pueden, para sus propios fines, disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales sin perjuicio de las obligaciones resultantes de la cooperación económica internacional, basada en el principio del provecho mutuo, y del derecho internacional,
Creyendo que el proceso de liberación es irresistible e irreversible y que, a fin de evitar crisis graves, es preciso poner fin al colonialismo y a todas las prácticas de segregación y discriminación que lo acompañan,
Celebrando que en los últimos años muchos territorios dependientes hayan alcanzado la libertad y la independencia, y reconociendo las tendencias cada vez más poderosas hacia la libertad que se manifiestan en los territorios que no han obtenido aun la independencia,
Convencida de que todos los pueblos tienen un derecho inalienable a la libertad absoluta, al ejercicio de su soberanía y a la integridad de su territorio nacional,
Proclama solemnemente la necesidad de poner fin rápida e incondicionalmente al colonialismo en todas sus formas y manifestaciones;
Y a dicho efecto
Declara que:
1. La sujeción de pueblos a una subyugación, dominación y explotación extranjeras constituye una denegación de los derechos humanos fundamentales, es contraria a la Carta de las Naciones Unidas y compromete la causa de la paz y de la cooperación mundiales.
2. Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación; en virtud de este derecho, determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural.
3. La falta de preparación en el orden político, económico, social o educativo no deberá servir nunca de pretexto para retrasar la independencia.
4. A fin de que los pueblos dependientes puedan ejercer pacífica y libremente su derecho a la independencia completa, deberá cesar toda acción armada o toda medida represiva de cualquier índole dirigida contra ellos, y deberá respetarse la integridad de su territorio nacional.
5. En los territorios en fideicomiso y no autónomos y en todos los demás territorios que no han logrado aún su independencia deberán tomarse inmediatamente medidas para traspasar todos los poderes a los pueblos de esos territorios, sin condiciones ni reservas, en conformidad con su voluntad y sus deseos libremente expresados, y sin distinción de raza, credo, ni color, para permitirles gozar de una libertad y una independencia absolutas.
6. Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.
7. Todos los Estados deberán observar fiel y estrictamente las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas, de la Declaración Universal de Derechos Humanos y de la presente Declaración sobre la base de la igualdad, de la no intervención en los asuntos internos de los demás Estados y del respeto de los derechos soberanos de todos los pueblos y de su integridad territorial.»

LA LIGA DE LOS ESTADOS ÁRABES
 "Su Excelencia el Presidente de la República Siria, S. A. el Emir de Transjordania, S. M. el Rey de Iraq, S. M. el Rey de Arabia Saudita, S E. el Presidente de la República libanesa, S. M. el Rey de Egipto y S. M. el Rey de Yemen:
Deseosos de fortalecer las estrechas relaciones y numerosos lazos que ligan a los Estados Árabes;
Ansiosos de defender y estabilizar esos lazos sobre la base del respeto a la independencia y a la soberanía de esos Estados y de dirigir sus esfuerzos hacia el bien común de todos los países árabes la mejora de su situación, la seguridad de su futuro, la realización de sus aspiraciones y esperanzas;
Respondiendo a los deseos de la opinión pública árabe en todos los países árabes.
Han acordado concluir un Pacto a este fin y han nombrado a sus plenipotenciarios, cuyos nombres figuran más adelante, y han convenido en las disposiciones siguientes:
Artículo 1
La Liga de los Estados Árabes se compondrá de los Estados árabes independientes que han firmado este Pacto. Cada Estado árabe independiente tiene derecho a llegar a ser miembro de la Liga. Si lo desea, presentará su candidatura que se depositará en el Secretariado General Permanente, sometiéndose al Consejo en su primera sesión desde la solicitud.
Artículo 2
La liga propone fortalecer las relaciones entre los Estados miembros, coordinar sus políticas para realizar la cooperación entre ellos y salvaguardar su independencia y soberanía, y, en general, cuanto afecta a los asuntos e intereses de los países árabes. También se propone estrechar la cooperación de los Estados miembros con la debida consideración a la organización y circunstancias de cada uno, en las siguientes materias: (A) Asuntos Económicos y Financieros, incluidas las relaciones comerciales, aduanas, moneda, agricultura e industria. (B) Comunicaciones, incluso ferrocarriles, caminos, aviación, navegación, correos y telégrafos, (C) Asuntos culturales; (D) Nacionalidad, pasa porte visados, ejecución de juicios y extradición de criminales; (E) Asuntos Sociales; (E) Problemas de Salud.
Artículo 3
La Liga tendrá un Consejo (Majlis) compuesto de los representantes de los Estados miembros. Cada uno tendrá un solo voto con independencia del numero de representantes.
El Consejo estará encargado de la tarea de realizar los objetivos de la Liga y vigilar la ejecución de los acuerdos concluidos por los Estados miembros en las cuestiones antes enumeradas o en cualesquiera otras.
El Consejo también tendrá la función de determinar los medios de cooperación de la Liga con los organismos internacionales que se creen en el futuro para garantizar la paz y seguridad y regular las relaciones económicas y sociales.
Artículo 4
Para cada cuestión de las mencionadas en el artículo 2, se establecerá una comisión especial, en la que estarán representados los Estaos miembros de la Liga. Estas comisiones estarán encargadas de la tarea de sentar los principios y el alcance de la cooperación. Tales principios serán formulados en proyectos de acuerdo, para ser sometidos al Consejo, a fin de que éste los examnine antes de someterlos a dichos Estados.
Los representantes de los otros países árabes pueden participar en las labores de dichas comisiones, determinando el Consejo las condiciones bajo las cuales participarán tales representantes, así como las reglas que regirán la representación.
Artículo 5
Se prohíbe el uso de la fuerza para resolver las controversias entre dos o más miembros de la Liga. Si surgiere una diferencia que no afecte a la independencia, soberían o integridad territorial de un Estado y las partes en disputa recurrieran al Consejo para el arreglo, la decisión del Consejo será ejecutable y obligatoria.
En tal caso, los Estados entre los que se suscitó la diferencia no participarán en las deliberaciones y decisiones del Consejo.
El Consejo mediará en toda diferencia que amenace conducir a la guerra entre dos Estados miembros o entre un Estado miembro y un tercer Estdo con miras a procurar su reconciliación.
Las decisiones en materia de arbitraje y mediación se tomarán por voto mayoritario.
Artículo 6
En caso de agresión o amenaza de agresiñon por un Estado contra un Estado miembro, el Estado que ha sido atacado o amenazado puede solicitar la convocación inmediata del Consejo.
El Consejo, por desición unánime determinará las medidas necesarias para repeler la agresiñon. Si el agresor es un Estado miembro, su voto no se tendrá en cuenta para determinar la unanimidad.
Cuando, como resultado de un ataque, el gobierno del Estado atacado se encontrase en la imposibilidad de comunicar con el Consejo, su representane en éste tendrá el derecho de solicitr su convocación a los efectos indicados en el párrafo anterior. En caso de que este representante tampoco puede comunicarse con el Consejo, cualquier Estado miembro de la Liga tendrña el derecho de solicitar su convocación. [...]
Artículo 10
La sede permanente de la Liga estará en El Cairo. El Consejo, sin embargo, puede reunirse en cualquier otro lugar que decida.
Artículo 11
El Consejo se reunirá ordinariamente dos veces al año en marzo y septiembre, y en sesión extraordinaria cuando sea necesario a petición de dos Estados miembros de la Liga. [...]».
Pacto de la Liga Árabe, El Cairo, 22 de marzo de 1945 (Entrada en vigor, 10 de mayo de 1952)

El nuevo orden económico internacional, 1974


Nosotros, los Miembros de las Naciones Unidas: Habiendo convocado un período extraordinario de sesiones de la Asamblea General para estudiar por primera vez los problemas de las materias primas y el desarrollo y considerar las cuestiones económicas más importantes con que se enfrenta la comunidad internacional.
Teniendo presentes el espíritu, los propósitos y los principios de la Carta de las Naciones Unidas de promover el progreso económico y social de todos los pueblos.
Proclamamos solemnemente nuestra determinación común de trabajar con urgencia por el establecimiento de un nuevo orden económico internacional basado en la equidad, la igualdad soberana, la interdependencia, el interés común y la cooperación de todos los Estados, cualesquiera sean sus sistemas económicos y sociales, que permita corregir las desigualdades y reparar las injusticias actuales, eliminar las disparidades crecientes entre los países desarrollados y los países en desarrollo y garantizar a las generaciones presentes y futuras un desarrollo económico y social que vaya acelerándose, en la paz y la justicia, y, a ese fin, declaramos lo siguiente:
1. El logro mayor y más significativo en las últimas décadas ha sido la liberación de gran número de pueblos y naciones de la dominación colonial y extranjera, lo que les ha permitido convertirse en miembros de la comunidad de pueblos libres. También se han alcanzado progresos técnicos en todas las esferas de las actividades económicas en las tres últimas décadas, proporcionándose así una sólida posibilidad de mejorar el bienestar de todos los pueblos. Sin embargo, los últimos vestigios de la dominación extranjera y colonial, la ocupación foránea, la discriminación racial, el «apartheid» y el neocolonialismo en todas sus formas siguen contándose entre los mayores obstáculos para la plena emancipación y el progreso de los países en desarrollo y de todos los pueblos interesados. Los beneficios del progreso tecnológico no son compartidos equitativamente por todos los miembros de la comunidad internacional. Los países en desarrollo, que constituyen el 70 % de la población mundial, reciben únicamente el 30 % de los ingresos mundiales. Ha resultado imposible lograr un desarrollo uniforme y equilibrado de la comunidad internacional con el actual orden económico internacional. La disparidad entre los países desarrollados y los países en desarrollo continúa aumentando, en un mundo regido por un sistema que se estableció en una época en que la mayoría de los países en desarrollo ni siquiera existían como Estados independientes y que perpetúa la desigualdad.
2. El actual orden económico internacional está en contradicción directa con la evolución de las relaciones políticas y económicas internacionales en el mundo contemporáneo. Desde 1970, la economía mundial ha experimentado una serie de crisis graves que han tenido serias repercusiones, especialmente sobre los países en desarrollo a causa de su mayor vulnerabilidad, en general, a los impulsos económicos externos. Los países en desarrollo se han convertido en un factor poderoso que hace sentir su influencia en todas las esferas de la actividad internacional. Estos cambios irreversibles en la relación de fuerzas del mundo hacen que sea necesaria una participación activa, plena y en pie de igualdad de los países en desarrollo en la formulación y ejecución de todas las decisiones que interesan a la comunidad internacional.
3. Todos estos cambios han puesto de relieve la realidad de la interdependencia entre todos los miembros de la comunidad mundial. Los actuales acontecimientos han puesto claramente de manifiesto que los intereses de los países desarrollados y los intereses de los países en desarrollo ya no pueden quedar aislados los unos de los otros, que existe una estrecha interrelación entre la prosperidad de los países desarrollados y el crecimiento y el desarrollo de los países en desarrollo, que la prosperidad de la comunidad internacional en conjunto depende de la prosperidad de las partes que la constituyen. La cooperación internacional para el desarrollo es el objetivo compartido y deber común de todos los países. Así, pues, el bienestar político, económico y social de las generaciones presentes y futuras depende más que nunca de la cooperación entre todos los miembros de la comunidad internacional sobre la base de la igualdad soberana y la eliminación del desequilibrio que existe entre ellos.
4. El nuevo orden económico internacional debe basarse en el pleno respeto de los siguientes principios:
a) La igualdad soberana de los Estados, la libre determinación de todos los pueblos, la inadmisibilidad de la adquisición de territorios por la fuerza, la integridad territorial y la no injerencia en los asuntos internos de otros Estados
b) La más amplia cooperación entre todos los Estados miembros de la comunidad internacional, basada en la equidad y que permita eliminar las disparidades existentes en el mundo y asegurar la prosperidad de todos
c) La plena y efectiva participación, sobre una base de igualdad, de todos los países en la solución de los problemas económicos mundiales en beneficio común de todos los países, teniendo presente la necesidad de lograr el desarrollo acelerado de todos los países en desarrollo y prestando al mismo tiempo particular atención a la adopción de medidas especiales en favor de los países en desarrollo menos adelantados sin litoral e insulares, así como los países en desarrollo más gravemente afectados por las crisis económicas y los desastres naturales, sin perder de vista los intereses de los demás países en desarrollo
d) El derecho de cada país a adoptar el sistema económico y social que considere más apropiado para su propio desarrollo, sin sufrir como consecuencia de ello ninguna discriminación
e) La plena soberanía permanente de los Estados sobre sus recursos naturales y todas sus actividades económicas. A fin de salvaguardar esos recursos, todo Estado tiene derecho a ejercer un control efectivo sobre ellos y su explotación, con medios ajustados a su propia situación, incluso el derecho de nacionalización o transferencia de la propiedad a sus nacionales, siendo este derecho una expresión de la plena soberanía permanente del Estado. No se puede someter a ningún Estado a ningún tipo de coerción económica, política o de otra índole para impedir el libre y pleno ejercicio de este derecho inalienable.
f) El derecho de todos los Estados, territorios y pueblos sometidos a la ocupación extranjera, a la dominación foránea o colonial o el «apartheid» a la restitución de sus recursos naturales y a la total indemnización por la explotación, el agotamiento y el deterioro de sus recursos naturales y todos los demás recursos de esos Estados, territorios y pueblos
g) La reglamentación y supervisión de las actividades de las empresas transnacionales mediante la adopción de medidas en beneficio de la economía nacional de los países donde esas empresas realizan sus actividades, sobre la base de la plena soberanía de esos países
h) El derecho de los países en desarrollo y de los pueblos de territorios bajo domi nación colonial y racial y ocupación extranjera a lograr su liberación y recuperar el control efectivo sobre sus recursos naturales y sus actividades económicas
i) La prestación de asistencia a los países en desarrollo y a los pueblos y territorios sometidos a la dominación colonial y extranjera, la ocupación foránea, la discriminación racial o el «apartheid», o que son víctimas de medidas económicas, políticas o de cualquier otro tipo encaminadas a aplicar coerción sobre ellos con el fin de conseguir que subordinen el ejercicio de sus derechos soberanos y obtener de ellos ventajas de cualquier especie, y se hallan sometidos al neocolonialismo en todas sus formas, y que han establecido o están tratando de establecer un control efectivo sobre sus recursos naturales y actividades económicas que han estado o siguen estando bajo control extranjero
j) El establecimiento de relaciones justas y equitativas entre los precios de las materias primas, los productos primarios, los bienes manufacturados y semimanufacturados que exporten los países en desarrollo y los precios de las materias primas, los productos básicos, las manufacturas, los bienes de capital y el equipo que importen con el fin de lograr un mejoramiento continuo en su insatisfactoria relación de intercambio y la expansión de la economía mundial
k) La prestación de asistencia activa a los países en desarrollo por toda la comunidad internacional, sin condiciones políticas ni militares
l) La garantía de que uno de los principales objetivos del sistema monetario internacional reformado será promover el progreso de los países en desarrollo y asegurarles una corriente suficiente de recursos reales
m) El mejoramiento del carácter competitivo de los productos naturales que rivalizan con los productos sustitutivos sintéticos
n) El trato preferencial y sin reciprocidad a los países en desarrollo, siempre que sea factible, en todas las esferas de la cooperación económica internacional cuando ello sea posible
o) La creación de condiciones favorables para la transferencia de recursos financieros a los países en desarrollo
p) La facilitación a los países en desarrollo del acceso a los adelantos de la ciencia y la tecnología modernas, la promoción de la transmisión de tecnología y la creación de una tecnología autóctona en beneficio de los países en desarrollo, en la forma y las modalidades que convengan a su economía
q) La necesidad de que todos los Estados pongan fin al despilfarro de los recursos naturales, incluidos los productos alimenticios
r) La necesidad de que los países en desarrollo consagren todos sus recursos a la causa del desarrollo
s) El refuerzo -mediante medidas individuales y colectivas- de la cooperación económica, comercial, financiera y técnica mutua entre los países en desarrollo principalmente en forma preferencial
t) La facilitación del papel que las asociaciones de productores pueden desempeñar, dentro del marco de la cooperación internacional, y en cumplimiento de sus objetivos, entre otras cosas, la prestación de asistencia para promover el crecimiento sostenido de la economía mundial y acelerar el desarrollo de los países en desarrollo.
5. La adopción unánime de la Estrategia Internacional del Desarrollo para el Segundo Decenio de las Naciones Unidas para el Desarrollo [Resolución 2626 (XXV) de la Asamblea General] fue un paso importante en la promoción de la cooperación económica internacional sobre una base justa y equitativa. El cumplimiento acelerado de las obligaciones y compromisos contraídos por la comunidad internacional en el marco de la Estrategia, en particular los relativos a las imperiosas necesidades del desarrollo de los países en desarrollo, contribuiría considerablemente al logro de las metas y objetivos de la presente Declaración.
6. Las Naciones Unidas como organización universal deben ser capaces de hacer frente a los problemas de la cooperación económica internacional de manera amplia y de proteger por igual los intereses de todos los países. Deben desempeñar un papel aún más considerable en el establecimiento de un nuevo orden económico internacional. La Carta de derechos y deberes económicos de los Estados, para cuya preparación la presente Declaración será una fuente adicional de inspiración, constituirá una contribución importante a este respecto. Por lo tanto, se insta a todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas a que realicen los máximos esfuerzos para lograr la aplicación de la presente Declaración, que es una de las principales garantías para la creación de mejores condiciones a fin de que todos los pueblos alcancen una vida en consonancia con la dignidad humana.
7. La presente Declaración sobre el establecimiento de un nuevo orden económico internacional será una de las bases más importantes para las relaciones económicas entre todos los pueblos y todas las naciones.»
Resolución 3201. Declaración sobre el establecimiento de un nuevo orden económico Internacional, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el sexto período extraordinario de sesiones, 1 de mayo de 1974


No hay comentarios:

Publicar un comentario