490 ANTIGUO EGIPTO


Fuente: www.artehistoria.com

Egipto, un regalo del Nilo

El antiguo Egipto se localizaba en el valle del rió Nilo, en el Norte de África. Este valle es un enorme oasis casi cerrado en medio de los desiertos que lo rodean. Entre junio y septiembre las lluvias provocaban las crecidas del río. Para medir el impacto de las crecidas los egipcios utilizaban el nilometro.

Después de las crecidas anuales del Nilo, dejaban al descubierto un suelo fértil. Éste garantizaba el alimento y el agua a los grupos humanos y facilitaba el cultivo de una amplia variedad de cereales, legumbres, hortalizas o especies frutales .También el cultivo del lino fue utilizado para confeccionar telas.

El Nilo ofrecía a los habitantes otros recursos como caza, pesca y fundamental vía de comunicación que ayudó al desarrollo del comercio.

Para evitar inundaciones los egipcios construyeron canales de riego y depósitos de reserva de agua. Era tanta la importancia que tenia el rio Nilo que tenia su propio Dios, el Dios Hapy, al que se le hacían ofrendas.


Evolución histórica del antiguo Egipto

La civilización Egipcia se desarrolló durante un largo periodo de más de 3000 años .Fue un estado centralizado y fuertemente jerarquizado, dirigido por el faraón. Podemos diferenciar cuatro fases principales en historia:

La civilización egipcia, vídeo resumen.
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Periodo predinastico 

Desde el IV milenio a.C. evolucionaron dos reinos: el Bajo Egipto,  que se localiza en el delta del rió Nilo, y  el Alto Egipto, que se extendía a lo largo de una estrecha franja de tierra fértil. Este periodo es anterior a las grandes dinastías de los faraones del imperio egipcio unido.

Imperio Antiguo
Hacia el año 3000 a.C el rey Menes o Narmer, primer faraón, unifico los reinos del Bajo y el Alto Egipto y estableció la capital en Menfis.A partir de este momento se realizan las construcciones de las grandes pirámides que sirvieron de tumbas reales en las que se depositaba el sarcófago del faraón con todo el ajuar que debía acompañarle al más allá. Egipto dependía por completo del río Nilo, un periodo de malas cosechas provocó una profunda crisis que arruino y dividió el país terminando con el esplendor con el que había comenzado el Imperio Antiguo.

  Tras la muerte de Ramsés XI, en el 1069 a.C., un torbellino de acontecimientos rompería la paz de la milenaria civilización. Egipto perdía su unidad y era invadido por una serie de pueblos extranjeros que traerían extrañas costumbres. Se produce una mezcla de ritos, entre las plegarias de antes y las de ahora, dirigidas a otros dioses y salmodiadas en otras lenguas. El arte también se transforma. Los pueblos invasores, a excepción de los persas, se sometían a la influencia de un entorno único y, por ello, muy codiciado. Egipto se apagaba poco a poco.

Imperio Medio

Un príncipe de Tebas unificará nuevamente Egipto con nueva capital. Fue un periodo de cierta expansión y conquistas que permitió a Egipto ensanchar sus fronteras. Se fundaron numerosas ciudades y se emprendieron grandes obras públicas. Hacia el 1.700 a.C. Egipto fue invadido por los hicsos, esto debilitó el poder del faraón y el Imperio Medio entró en crisis.


 Imperio Nuevo
A partir del año 1600 a.C y hasta el 31 a.C. la civilización egipcia vivirá su periodo de máximo esplendor. Realizó una expansión territorial hacia Siria y Palestina, y también hacia la cuarta catarata Nilo arriba estableciéndose alianzas con las grandes potencias asiáticas. Los faraones ordenaron construir magníficos templos repletos de riqueza, como los de Ramses II o Hatshepsut ,la invasión de otros imperios como el asirio empujaron al Imperio egipcio su declive definitivo.
Durante el Imperio Nuevo se produjo una revolución religiosa del faraón Amenofis IV, que estableció por primera vez un culto monoteísta, el culto a Aton(dios del disco solar).A su muerte  se reinstauró nuevamente el politeísmo.

 Cleopatra

El primer emperador de Roma y la última reina de Egipto . Él aplastó su flota en Actium, en el año 31 antes de Cristo, convirtiendo su reino en una provincia más. Ella prefirió matarse antes que vivir como una súbdita. Augusto y Cleopatra nunca se soportaron.la Historia habría tomado otro rumbo. Si Julio César, y luego Marco Antonio, no hubiesen caído fascinados entre los brazos de aquella Isis de carne y hueso, quizás las guerras internas que fracturaban Roma no hubieran llegado a la batalla final, que decretó la muerte de la República y el principio del Imperio.

Según el mito, el 12 de agosto del año 30 a.C. los soldados de Octavio irrumpieron en las estancias de Cleopatra y se encontraron con una escena aterradora: la última Reina de Egipto yacía muerta sobre su lecho real, con una de sus doncellas agonizando a sus pies y la otra, retocándole la diadema, a punto de derrumbarse. Las tres mujeres se acababan de suicidar. Octavio no iba a poder llevarse a Cleopatra viva para exhibirla como un trofeo en su entrada triunfal en Roma, tras conquistar las tierras del Nilo. Era una especie de victoria póstuma, pero solo una victoria simbólica, pues aquella escena representaba una realidad mucho mayor: se ponía punto y final a la milenaria civilización del Antiguo Egipto.

Cleopatra fue la última de los faraones, el último eslabón de un imperio con más de 2.500 años de historia. Y aquel suicidio era el final de un mundo cuya decadencia había comenzado con la muerte del último Ramsés,




Los textos de la época pintan a Cleopatra (69 a.C.-30 a.C) como una mujer frívola, voraz y caprichosa. Dante, Shakespeare y luego Hollywood abundarían a lo largo de los siglos en esa idea. Se la suele imaginar bañándose en leche o lánguidamente abandonada en un triclinium. “Hoy podemos trazar un perfil muy distinto. Tenía garra, carisma y andaba sobrada de inteligencia”
La cultura dominante era la griega. La princesa creció con la legendaria Biblioteca a la vuelta de la esquina. Estudió retórica y estrategia política. Aprendió nueve idiomas, incluso la lengua hablada por los egipcios, lo que le permitirá mandar sin ayuda de intérpretes. En el año 51, la muerte de su padre le dejó un reino amplio, riquísimo de materias primas y amenazado por Roma.


Los egipcios desarrollaron, de forma contemporánea a las civilizaciones fluviales mesopotámicas, una cultura propia, con una gran originalidad.

Los faraones

Akenaton

  



Sociedad

La sociedad estaba estructurada en torno al poder absoluto el faraón que era considerado como un dios, dueño de las tierras y de influencia absoluta sobre sus súbditos.

 momias que se exponen en el Museo Egipcio

Bajo el faraón se situaban diferentes clases sociales bien diferenciadas y con privilegios desiguales:
  • Sacerdotes y nobles: poseedores de enormes extensiones de tierra. Su prestigio social estaba basado en su sabiduría y su principal tarea era la administración de los templos y el culto a sus divinidades. Los nobles administraban el país en nombre del faraón.
  • Funcionarios y escribas: Los nobles eran apoyados en sus tareas por funcionarios y escribas, lograban que la administración fuese más eficiente. Se caracterizaba por saber leer, escribir y conocer técnicas de contabilidad.
  • Militares: El imperio antiguo, Egipto no tenia un ejército permanente. Se reclutaban campesinos, artesanos o soldados extranjeros para crear un ejército de defensa.
  • Comerciantes y artesanos: Los comerciantes se desplazaban dentro de Egipto en barco o en caravanas.Vendían una gran cantidad de productos. Los artesanos trabajaban en grupo, en grandes talleres situados en el palacio real o en los templos. Tenían que pagar impuestos en especie o con objetos que producían.
  • Campesinos: Era el grupo social más numeroso. Vivían en pequeñas casas a las orillas del Nilo.El faraón era el propietario de la tierra y los campesinos eran sus trabajadores. La cosecha se dividida en 2 partes: una para los campesinos y otra se depositaba en los almacenes para los funcionarios reales.
  • Sirvientes y esclavos: Los egipcios más pobres no tenían otro remedio que servir a los nobles realizando tareas domésticas.Los siervos eran extranjeros, prisioneros de guerra o personas entregadas por otros pueblos. Los esclavos eran utilizados para desempeñar diferentes tareas como el trabajo en las minas y carreteras, o servir en el palacio del faraón o en las casas de guerreros y sacerdotes. Los malos tratos no eran frecuentes y, cuando ocurrían, el esclavo tenia derecho a reclamar ante los tribunales aunque únicamente si el castigo había sido injusto.

 LA MUJER


El lugar que ocupaba la mujer en el Antiguo Egipto puede parecer sorprendente por su "modernidad", si se compara con el que ocupaba en la mayoría de países de la época, e incluso de épocas posteriores.

Busto de mujer.
Aunque hombre y mujer tradicionalmente tenían prerrogativas bien diferenciadas en la sociedad, no parece que hubiera una barrera insuperable para quien quisiera variar el esquema. El egipcio de aquel tiempo reconoce a la mujer, no como igual al hombre, pero sí como su complemento. Este respeto se expresa claramente tanto en la teología como en la moral que se consolida en el II milenio a.C. conviviendo con los judíos, pero es bastante difícil determinar su grado de aplicación en la vida cotidiana de los egipcios. Eso sí, está muy distante de la sociedad Griega, dónde la mujer era considerada como "un menor de edad eterno". Por otra parte, la literatura egipcia no vacila en presentar la mujer como frívola, caprichosa y poco fiable, pero a pesar de todo, las egipcias se beneficiaron de una posición que se encuentra en pocas sociedades

Para los antiguos egipcios, los niños eran lo más importante. En la familia, la mujer era la "dueña de la casa", a diferencia de la Antigua Grecia o Roma, donde el pater familias era el hombre.

Por lo que sabemos, parece que varón y mujer eran iguales ante la ley, en contraste con el derecho griego y romano. Ellas podían manejar su propia herencia o estar al frente de un negocio, como la dama Nenofer en el Imperio Nuevo; podían ser también médicos, como la dama Peseshet durante la Dinastía IV.

Al casarse, la mujer mantenía su nombre, con el añadido “esposa de X”, lo que es natural ya que el matrimonio no constaba como un acto administrativo, cosa rara en un Estado con la mayor burocracia posible, ni tampoco era una demostración religiosa. Simplemente, ratificaba el hecho de que un hombre y una mujer deseaban convivir, eso en el caso en que se hiciera un contrato matrimonial, que no era necesario más que a efectos económicos para diferenciar el Patrimonio de cada cual.1 2

El marido debía garantizar el bienestar de su esposa, incluyendo, por supuesto, el plano material. El escriba Ani del Imperio Nuevo aconsejaba así al futuro esposo:

"Si eres sabio, mantén tu casa, ama a tu mujer, aliméntala apropiadamente, vístela bien. Acaríciala y cumple sus deseos. No seas brutal, obtendrás más de ella por la consideración que por la violencia: si la empujas, la casa va al agua. Ábrele tus brazos, llámala; demuéstrale tu amor".

Por supuesto las cosas no siempre transcurrían de forma idílica, y el divorcio estaba admitido. Se daba por iniciativa de uno u otro cónyuge: si procedía el marido, tenía que ceder una parte de los bienes a su esposa; si era la mujer quien tomaba la iniciativa, ella tenía la misma obligación, pero en una medida menor. Existía la posibilidad del recurso ante la Administración, para recuperar los bienes del hogar, aunque aquélla no hubiera intervenido en el matrimonio. Podía ganar el juicio y casarse de nuevo, como lo demuestran los papiros arameos de Elefantina.

El himno a Isis (papiros de Oxirrinco, siglo II a. C.), muestra esta igualdad de la mujer y el hombre, dirigiéndose a la diosa "el honor del sexo femenino": "Eres la dueña de la tierra [...] tú has dado un poder a las mujeres igual al de los hombres"'.

También se la consideraba compañera de su esposo, y solía acompañarle en múltiples ocasiones a cazar y a pescar, cogidos de la mano y a veces desempeñaba el papel de consejera, incluso en asuntos políticos.

Desgraciadamente, la insistencia de los moralistas egipcios en recordar al hombre sus deberes hacia las mujeres, hace suponer que no fue raro en la práctica que los varones abusaran de su posición.

Los hijos, frecuentemente, se designaban con el nombre de su madre, ya que el nombre del padre era secundario. Había un gran vínculo entre generaciones familiares siendo norma que los hijos protegieran a sus progenitores ancianos. En familias acomodadas, la mujer tenía sus propias estancias, el opet, donde convivía con sus hijos y la servidumbre.
La mujer en el Antiguo Egipto - Wikipedia



Religión

La cultura egipcia era muy religiosa. El faraón era el dios viviente sobre la tierra, se practicaba una religión politeísta. Se relacionaban con los dioses con cada situación o elemento de la naturaleza.
Algunos dioses eran locales, mientras que otros eran adorados en todo Egipto, como Ra, el dios del sol.
 En Egipto, la religión se divide claramente en la oficial del estado, de la que conocemos muchos detalles (la esfera funeraria, que también esta bien representada) y las practicas cotidianas, de la mayoría de la población que se alejaban notablemente del culto oficial.
La religión oficial tenia como figura central al Sol o astro rey, denominado Ra, Horus o Amón. El faraón (en teoría) se preocupaba de los dioses y cuidaba sus imágenes culticas; porque los que realmente se preocupaban de ellos eran los sacerdotes. Los dioses, por su parte, establecían su residencia en las imágenes y mostraban su favor al faraón y, por ende, a la humanidad.

Ni el hombre ni el faraón pueden "amar"a un dios, sino únicamente "respetarlo", "adorarlo"o "darle gracias". El "temor"significa la capacidad de levantarlo y "amor"la facultad de inspirarlo.

El fin del culto es mantener e intensificar la orden establecida del mundo. El culto lo practicaba toda una jerarquía de sacerdotes. Solo los sacerdotes podían entrar en el santuario, el pueblo no incumbía. El dios abandonaba el templo solo en algunas festividades, la imagen cultica se mantenía oculta en una capilla que era transportada sobre una barca simbólica, de manera que se conocía la presencia del dios, pero no se le veía. El culto oficial era algo irrelevante para las personas particulares.

Para satisfacer sus necesidades religiosas acudían a otros sitios como los templos principales y muchos santuarios locales en honor de las divinidades menores.
El pueblo acudía a esos santuarios, y en ellos oraban, presentaban sus ofrendas o depositaban sus consultas oraculares. Existían también centros de peregrinación, como abydos, y saqqara, la gente visitaba los santuarios cada día, o posiblemente rezaba en su casa.

La religión egipcia se desarrolló a lo largo de unos tres mil años, en los que escasamente recibió alguna influencia externa. Para ellos, la concepción del mundo estaba dada por la idea primigenia de un caos que amenazaba con volver a ocurrir, siendo la voluntad de los dioses la única forma de mantener un equilibrio, y la razón por la cual la religión -de características rituales- buscaba asegurar el favor divino y la vida después de la muerte.

Antes de que se produjera la unificación de Egipto (3100 a. C.), en el valle del Nilo existían numerosos cultos y dioses locales, que por lo general se representaban bajo la figura de un animal o mezclando esta con la de un ser humano. Sin embargo, al quedar todo bajo un mismo imperio, los faraones se presentaron como la encarnación del dios Horus, hijo de Osiris y de la diosa Isis, pero no se suprimieron los cultos locales. Así, el dios Ptah era el creador de la mitología de Menfis; y Atón, relacionado con Ra, el dios Sol, en la de la Heliópolis.

La predominancia de uno u otro dependía más que nada de cuestiones políticas. Así, los faraones tebanos de la XVIII dinastía impusieron a Amón en todo Egipto y lo identificaron con el dios solar Ra, venerándolo como Amón-Ra, único creador de la vida. Amenofis IV cambió a Amón por Atón y excluyó las divinidades locales. Después de su muerte se repuso nuevamente a Amón y volvió el politeísmo oficial. Tras la conquista de Alejandro Magno, la religión egipcia adoptó algunas formas griegas.
Durante el imperio antiguo, solo el faraón era iniciado para la vida futura. Al morir se convertía en Osiris, y su hijo encarnaba al nuevo Horus como administrador del orden establecido por los dioses.
La vida después de la muerte era considerada como parecida a la existencia terrena. Por esta razón, a los difuntos se les enterraba con elementos de uso cotidiano y alimentos. Las pinturas dibujadas dejaban constancia de cómo habían sido sus costumbres.
Asimismo, amuletos y conjuros eran depositados para proteger al muerto de los peligros que lo acecharían en su próxima vida.

PARA SABER MÁS, VER:
La Religión Egipcia

La muerte y el más allá.


Pirámide de Micerinos

Los Egipcios creían que existía una vida más allá de la muerte y que el alma necesitaba el cuerpo para que su espíritu llegara a la vida eterna. El cuerpo del los muertos era momificado. Después del entierro los muertos eran juzgados por los dioses.

La creencia inicial en la inmortalidad de dioses y faraones, posteriormente extendida al resto de los egipcios, significó que se practicara el embalsamamiento y la momificación, para poder preservar la integridad del individuo en la vida futura, según los textos de la mitología egipcia.

Los antiguos egipcios consideraban que el espíritu humano estaba conformado por el Ba, el Ka y el Aj.

Los egipcios creían que el espíritu de los difuntos era conducido por Anubis hacia el lugar del juicio, en la "sala de las dos verdades", y el corazón del muerto, que era el símbolo de la moralidad del difunto, se pesaba, en una balanza, contra una pluma que representaba el Maat, el concepto de verdad, armonía y orden universal. Si el resultado era favorable, el difunto es llevado ante Osiris en Aaru, sin embargo, Ammit, "el devorador de corazones", que se representaba como un ser mezcla de cocodrilo, león e hipopótamo, destruía aquellos corazones cuya sentencia resultaba negativa, impidiendo su inmortalidad.

El Libro de los Muertos era una serie de 190 fórmulas mágicas, adaptadas a las circunstancias particulares de cada individuo, las cuales eran depositadas junto al difunto, o grabadas en los muros de la tumba para facilitar su viaje por la Duat; también contenía las palabras adecuadas a utilizar en su juicio: las palabras justas. Uno de los mejores ejemplos del Libro de los Muertos es el Papiro de Ani, creado alrededor de 1240 a. C., que además de textos contiene muchas imágenes de Ani y de su esposa en su viaje a través del mundo de los muertos.



El Juicio de Osiris representado en el Papiro de Hunefer (ca. 1275 a. C.) Anubis, con cabeza de chacal, pesa el corazón del escriba Hunefer contra la pluma de la verdad en la balanza de Maat. Tot, con cabeza de ibis, anota el resultado. Si su corazón es más ligero que la pluma, a Hunefer se le permite pasar a la otra vida. Si no es así, es devorado por la expectante criatura quimérica Ammyt, compuesta por partes de cocodrilo, león e hipopótamo.

En  la antigua Tebas hay que distinguir tres partes:
la orilla oriental, la occidental y el Valle de los Reyes.
En la oriental está  el Templo de Karnak y el de Luxor. Antiguamente, ambos estaban unidos por una gran avenida, jalonada de estatuas y esfinges. Era una vía majestuosa de tres kilómetros que los egipcios transitaban con orgullo y se utilizaba para las grandes fiestas religiosas. En la actualidad, sólo quedan en pie unos 300 metros a la entrada de cada de uno de los templos

La Avenida de las Esfinges.

El complejo de Karnak, en realidad un conjunto de templos acumulados en el mismo recinto, es de tales dimensiones que basta señalar que los sacerdotes que lo atendían tenían 81.000 personas trabajando a su servicio y poseían 421.000 cabezas de ganado, 65 ciudades, 83 barcos y 276.000 hectáreas de cultivos. Todo ha quedado escrito en la piedra.

El  templo de Luxor, al otro extremo de la proyectada Avenida de las Esfinges, es de dimensiones mucho más reducidas, está mejor conservado y contiene en su interior lo que fue el ipet (harén) del dios Amón

Las tumbas de los faraones

Al otro lado del Nilo, en la orilla occidental, se halla el Valle de los Reyes, otra visita obligada, ya que allí se encuentran las tumbas de los faraones, a las que, durante siglos, solo tuvieron acceso algunos ladrones sin escrúpulos. Se trata de un vallejo descarnado por la erosión en medio del desierto y cerrado por una montaña en forma de pirámide. Los faraones pasaban la mayor parte de su vida diseñando su tránsito al más allá. Acostumbraban a ser momificados y enterrados con todas sus riquezas, así que su obsesión era ocultar el lugar donde reposarían sus restos. Hoy ya se han encontrado 63 tumbas, la mayoría desvalijadas. Otras, como la de Tutankamon, exhíben su inmenso tesoro en el Museo Egipcio de El Cairo. La momia terminó en el British Museum.
Muy cerca se halla el Valle de las Reinas y otra zona dedicada a las tumbas de los nobles, ambos de menor importancia. Junto a estos lugares, destacan en la orilla occidental los Colosos de Memmón, dos estatuas colosales de 18 metros de altura que se erigen en medio de un erial. Se supone que marcaban la entrada de un templo gigantesco, aún sin excavar. Entre los templos de esta orilla, destacan el de Seti I, sereno y majestuoso, el famoso Ramesseum, templo conmemorativo de Ramsés III y el conocido como Medinat Habu, también construido por ese mismo faraón
Las momias egipcias

Una momia de lo más interesante, pues nos muestra una momificación natural y no artificial. En épocas posteriores, los órganos internos (pulmones, intestinos, hígado y estómago) eran sacados del cuerpo, momificados y guardados en los vasos canopos; mientras que el cerebro era convertido en una pasta mediante un gancho metido por la nariz y luego vaciado. Seguidamente el cuerpo era enterrado en natrón y, después de 60 días, limpiado, ungido, vendado y transformado en una momia artificial que luego era conducida a su tumba.



En el caso de Ginger, como sucedía con todos los muertos de ese período, la momificación es completamente natural, resultado de enterrar el cuerpo en la seca arena del desierto, que absorbía todos los líquidos de la descomposición. De este modo el cuerpo no se pudría, pues quedaba desecado por completo y transformado en una momia perfecta.
“Ginger”, una momia del período predinástico conocida oficialmente como “Gebelein man”(MUSEO BRITÁNICO).

 Momia de RAMSES III.
 Descubierta en 1881 en el escondite (cache) de Deir el Bahari, un popurrí de cuerpos embalsamados que los sacerdotes habían resepultado allí piadosamente tras siglos de saqueos (Ramsés III tiene su tumba original en el Valle de los Reyes, la KV11, la famosa de los arpistas ciegos)

Puede que nunca sepamos cómo murió Tutankamón, pero parece que ya sabemos de qué falleció Ramsés III, y no fue precisamente de muerte natural: le rebanaron la garganta. El asesino del faraón (o al menos uno de ellos). Fue otra momia, esta realmente espantosa, no en balde se la conoce como la Momia Aullante, por su atormentada expresión. En esa segunda momia, los estudiosos identifican al príncipe Pentaura, hijo de Ramsés III, que fue uno de los principales implicados en el conocido complot palaciego para matar a su padre bautizado como la Conjura del Harén, y al que, según las fuentes, se le obligó a suicidarse, posiblemente por estrangulación. Las fuentes del coup d’état ramésida son tres papiros: el papiro judicial de Turín y los papiros Rollin y Lee, más cortitos. Los textos nos hablan de una tremenda conspiración para asesinar al rey en la que estarían involucrados una reina secundaria, Tiy, y el hijo de esta, el citado Pentaura —al que se habría querido colocar en el trono en lugar del legítimo heredero—, así como otras esposas y una larga lista de funcionarios, muchos de ellos vinculados al harén real.

Ramses II,

Ramsés II hizo narrar la batalla para la posteridad y grabar textos e imágenes en sus santuarios (entre ellos el Rameseum y los templos de Luxor y Abu Simbel) La batalla de Qadesh, librada en lo que hoy es Siria en 1274 antes de Cristo que enfrentó a las fuerzas del faraón Ramsés II, del que tenemos la momia, y las de su coetáneo hitita el rey Muwatalli (las dos superpotencias de la época, Egipto y Hatti).


En el quinto año de su reinado (de un total de 67), Ramsés II comandó una campaña militar contra el poder hitita en el marco de la lucha secular por el control de la actual Siria, zona fundamental para el paso del comercio. El objetivo era tomar la ciudadela de Qadesh. Tras un mes de marcha, Ramsés II, con la arrogancia de la juventud, y más si te crees divino, se adelantó hasta las cercanías de Qadesh con una sola de las cuatro divisiones de su ejército para caer imprudentemente en una astuta trampa de los hititas. El inmenso ejército de Muwatalli, que incluía contingentes hititas y de una veintena de Estados vasallos, con un total de 40.000 soldados de infantería y 3.700 carros, que ya son carros, se encontraba emboscado tras la ciudad. Ramsés, con 5.000 hombres y 400 carros, se hallaba en una posición desesperada. Las tornas se giraron al arribar in extremis una unidad de élite del ejército egipcio y contraatacar los carros del faraón, seguidos por la fiel infantería. Esta avanzó detrás rematando a los hititas caídos por las flechas con sus letales y características espadas khepesh —una especie de cimitarra— y sus hachas. Luego procedieron a cortarles la mano derecha, que amontonaron, como era tradición, para facilitar la contabilidad a los escribas.En realidad fueron tablas. Ningún ejército consiguió derrotar al otro. Los hititas conservaron Qadesh y el faraón nunca más se acercó por ahí. Pero es indudable que la gloria de la posteridad se la llevó Ramsés.


PARA SABER MÁS, VER:

VEMOS CINE:
Ramsés II en 'Exodus: dioses y reyes'.



Arqueólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han descubierto en Luxor, Egipto, el sarcófago intacto de un niño que vivió durante la época de la dinastía XVII, alrededor del año 1550 antes de nuestra era.

Tutankamon

Hay dos grandes misterios en este período: uno sobre quién era la "Dahamanzu" y otro es el enigma sobre las relaciones de parentesco entre la familia real, pues últimamente ha habido una conciencia "bastante fuerte" de que Tutankamón era hijo de Akenatón y para algunos investigadores, su madre era además Nefertiti.
"Dahamunzu" significa "la esposa del rey" y como tal se conoce a una mujer -que los egiptólogos no han logrado identificar- que tras el fallecimiento de su esposo escribió al rey de los hititas Suppiluliuma -enemigo acérrimo de los egipcios- para pedirle que le enviara un príncipe con el que casarse y convertirlo en rey de Egipto. Éste sería asesinado antes de su llegada a Egipto, quedando la personalidad de Dahamunzu sumida en la oscuridad sin conocerse a qué mujer del periodo de Amarna hacía referencia.
El 4 de noviembre de 1922 los trabajadores de Howard Carter, que ya se daba por derrotado en su excavación del Valle de los Reyes, toparon con un escalón de piedra, primero de un tramo de 16 que descendía hacia las entrañas de la Tierra y el mayor hallazgo arqueológico de la historia.
¿Qué balance se puede hacer hoy del hallazgo? “Condujo a cambios importantes para los arqueólogos. Primero, llevó a modificar las leyes relativas a la excavación en Egipto y a la retención de objetos hallados por no egipcios. Ahora todos los objetos que se excavan en Egipto deben permanecer allí. Segundo, la tumba misma nos ha enseñado mucho sobre la necesidad de documentar, conservar y publicar los hallazgos arqueológicos de manera adecuada. Finalmente, el descubrimiento ha provocado un abrumador interés público por el Antiguo Egipto

PARA SABER MÁS, VER:

La cultura egipcia
Papiro  , Ministerio de Antigüedades egipcio. / EFE


Un equipo de arqueólogos ha descubierto en Egipto un puerto histórico en la costa del mar Rojo con los papiros más antiguos hallados hasta el momento. El puerto, que se remonta a la época del faraón Keops, el segundo rey de la IV dinastía que reinó hace más de 4.500 años, se ubica en la zona de Wadi al Gurf a 180 kilómetros al sur de la ciudad de Suez, en el este de Egipto.

En él, se han encontrado cuarenta papiros con inscripciones jeroglíficas, que documentan la vida cotidiana de los egipcios, algunos de los cuales llevan fecha del año 27 del reinado de Keops


ARTE

Las pirámides.

El arte egipcio estaba profundamente influenciado por la religión, la vida después de la muerte y por la exaltación del poder absoluto de los faraones.
Por este motivo, las manifestaciones artísticas más impresionantes del arte egipcio son magníficas y colosales tumbas: las pirámides.
Estas colosales construcciones, que estaban destinadas a albergar la momia del faraón para su reposo eterno, se construían con grandes bloques de piedra que se ajustaban en forma piramidal. 


La pirámide de Kefrén, que tenía 143 metros, era tres metros más baja que la de su padre (hoy se ha reducido a 76 centímetros), pero parece más alta al estar situada sobre un lecho de roca de diez metros de altura y ser más empinada. La construcción no es tan primorosa como la de Keops —hubo que hacer una corrección en la cima— pero presenta todavía parte del fastuoso recubrimiento original. La segunda pirámide de Giza no ha suscitado tanto revuelo como la primera, aunque se especula con que también pueda ocultar cámaras secretas. Kefrén o Khafre, cuarto faraón de la IV Dinastía, hace 4.500 años, sucedió a su hermano de padre Djedefre, que se construyó su pirámide (incompleta) en Abu Rawash y no en Giza. Tras él, reinó su hijo Micerinos

Escultura

 Estatuas de Ramsés II y Amun,
Estatuas de Ramsés II y Amun

En el santuario interior del templo de Abu Simbel. GORAN TOMASEVIC (REUTERS) 


PINTURA

Faraón Jansen

Vista de la escultura del faraón Jansen con una falda triangular en su tumba situada en la milenaria pirámide de Kefrén, en Giza, El Cairo, Egipto. / KHALED ELFIQI (EFE)

Para saber más, ver:

ART-EGIPCIO

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