532 CORDOBA. ITINERARIOS DIDÁCTICOS-

 INVESTIGAMOS NUESTRO ENTORNO: CÓRDOBA. 

ITINERARIOS CULTURALES

 Visitanto la red nos encontramos magníficos itinerarios ya realizaods. Son un estímulo para diseñar los nuestros. Recogo los más significativos. Además incluyo al final, una propuesta didáctica muy interesante- Son dos propuestas creadas por  ocioencordoba.blogspot.com  y el Seminario Permanente "Paseos por Córdoba"

ITINERARIO VIII

 Desde San Lorenzo.

Desde el  barrio de San Lorenzo para continuar el recorrido por el mismo, tomamos por la calle de los Frailes, donde se encuentra el cine de verano “Delicias”, cines con encanto los de verano en Córdoba, una antigua tradición, cuando comenzaron las sesiones cinematográficas, fueron los primeros en la aventura del cine y nuestra ciudad no los ha querido olvidar, volviendo su mirada hacia ellos, y no solo este cine, hay otros, “Coliseo San Andrés”, “Fuenseca”, “Olimpia”, y a la luz de la luna y de las estrellas. Tras la calle de los Frailes, la Plaza de San Juan de Letrán, y próxima la iglesia de San Lorenzo, que ya hemos visto, podemos seguir por la calle de Santa María de Gracia, triste imagen de lo que no debió de suceder, pues de derribó un convento de la segunda mitad del siglo XV, perteneciente a la orden de las dominicas. Sus orígenes están en 1475, cuando Pedro Ruíz de Cárdenas, alcalde mayor y veinticuatro regidor de Córdoba, en su testamento, dejó sus casas principales en San Lorenzo, para fundar el mencionado monasterio y para su mantenimiento donó diversos bienes (así lo dice J.M. Escobar Camacho, “Córdoba en la Baja Edad Media”). Por la misma plaza se puede acceder a la plaza de San Rafael, o del Juramento. La iglesia que la preside fue levantada en honor del arcángel, construida una primera iglesia y la hermandad que se constituye a mediados del siglo XVII, aunque la que vemos hoy es de los últimos años del Setecientos, pues las obras comenzaron en 1796 y el nuevo templo se consagró en 1806, la obra de Vicente López Cardera. De estilo neoclásico, con influencias italianas. Se conjugan el espacio longitudinal con el espacio centralizado característico de las iglesias conmemorativas, tres naves cubriéndose la central con bóveda de cañón con lumetos, y las laterales con arista. Por encima de estas se abren tribunas. La cabecera como una capilla circular con cúpula, rodeada de nave como deambulatorio. La fachada termina en un frontón triangular, potenciada por las dos torres que la flanquean, ha sido valorada como el último ejemplar neoclasicista de la ciudad. En el frontón, los tres vértices se marcan con las esculturas del titular, de San Acisclo y Santa Victoria. Tallas de piedra, contratadas por el milanés Jerónimo Butti. El ornato del templo, en estilo barroco dieciochesco. En la capilla mayor destaca la talla de San Rafael, cubierta por un templete neoclásico. Esta talla realizada en 1735 por el escultor cordobés Gómez de Sandoval y retocada por el mismo escultor en 1795. Fue retocada nuevamente en 1846, renovándole la policromía. En cuanto a pintura varios lienzos del XVII anónimos y de estética local y las del Setecientos, entre ellos, la Inmaculada con los santos martires, de Antonio Palomino, entre los más notables, se distribuyen por las diferentes naves y a los pies del templo, dos medios puntos con las apariciones al padre Roelas de San Rafael y de los santos Acisclo y Victoria (las apariciones al padre Roelas marcan el comienzo de la devoción al Arcángel en Córdoba, pero el detonante de la devoción que se despertó en esta ciudad fue la epidemia de peste que hubo en Junio de 1649).

Muy cerca, en la calle Buen Suceso, el convento-hospital de Jesús Nazareno, cuyo origen estuvo ligado a la Cofradía de Jesús Nazareno, fundada por los fabricantes de paños en la collación (barrio) de San Lorenzo y en torno a la ermita de San Bartolomé. En 1676 fundo el padre Cristóbal de Santa Catalina la orden hospitalaria del mismo nombre que la citada cofradía, con ramas masculina y femenina y bajo la regla terciaria franciscana. De la primitva ermita de San Bartolomé sometida a sucesivas ampliaciones hasta la reforma más profunda con la ampliación de la única nave en el siglo XIX, tenemos la iglesia de dicha institución. Cabecera plana con camarín y pequeño crucero. Las bóvedas de crucería neogótica. La capilla del reservado tiene la pieza más antigua, el Crucificado del Consuelo, talla de hacia 1500, con características bajomedievales y renacentistas. A finales del siglo XVI se talla la imagen de Jesús Nazareno, tan venerada. En cuanto a pinturas destaca el gran lienzo de la Coronación de la Virgen, de 1651, obra señera de Antonio del Castillo. A este pintor se le atribuyen las pinturas murales de la nave, que representan a San Dimas y a Santa Elena. El Hospital posee pinturas interesantes de los siglos XVII y XVIII, entre las cuales la serie de lienzos sobre episodios destacados de la vida del padre Cristóbal de Santa Catalina, realizados en 1762 por el pintor Antonio Torrado. El retablo mayor realizado por Antonio del Hoyo a fines del Setecientos. En la década de 1960 fue transformado por Andrés Valverde Luján. Cuerpo dividido en tres calles con banco y ático, cambiando las hornacinas por registros para lienzos. Más modernamente la llegada al hospital por una donación de la imagen de vestir de María Santísima Nazarena, del siglo XVIII. Del barroco Setecentista hay otras piezas artísticas, pequeños retablos, el sagrario del retablo mayor, candelabros, atriles, lámpara y un incensario del XVII. Las reformas del siglo XX, colocaron el coro alto a los pies, en la década de los 60, y en 1984, se adaptó la puerta para la salida de la cofradía. El hospital fue también reconstruido en los años setenta para adaptarlo a las exigencias actuales de la sanidad (como venimos haciendo para la cuestión artística de iglesias y conventos, utilizamos el ya mencionado tomo 2, de Córdoba Capital).

Al final de la calle se encuentra la plaza de San Agustín, con el convento dominico del que forma el nombre, lugar popular e interesante, pese al abandono que ha arrastrado, así como su iglesia, afortunadamente y por fin restaurada.

PLAZA DE SAN AGUSTÍN

Entre las dos collaciones (barrios) de Santa Marina y San Lorenzo y donde estaba el monasterio e iglesia de dicho nombre y que dio título a la plaza, donde en el siglo XV, se ubicaban tiendas en la zona oriental y posiblemente, en este lugar de San Agustín o en sus proximidades se localizaban algunos edificios comerciales, conocidos como las “tendillas de San Lorenzo” (ver J. M. Escobar CamachoCórdoba en la Baja Edad Media”). Y fue en 1512 cuando el prior y los frailes del monasterio de San Agustín, ante el escribano (notario) Juan Rodríguez de Trujillo, declararon haber formado una plaza almenada delante del convento, previo derribo de muchas casas con el consentimiento del concejo (Ayuntamiento) y el corregidor (delegado de los reyes en la ciudad) de Córdoba, y precisamente se hizo para ornato del convento, llamándose “compás” a este tipo de plazas que existían delante de las iglesias, y aquí en realidad surge para cumplir la función de compás del convento, con sentido simbólico, y donde su planta regular aún pervive. Por consiguiente esta plaza es renacentista, dada su fecha de creación, su carácter reglado y el valor estético de la fachada de la iglesia, con elementos clasicistas (así nos lo dice Mª D. Puchol CaballeroUrbanismo del Renacimiento en la ciudad de Córdoba”).

Si desea descargar este documento en PDF, pinche aqui.
El convento de San Agustín desde su fundación por Fernando III habrá ocupado diversos lugares hasta que se situó en 1328 en el lugar que da nombre a la plaza, donándole para ello Alfonso XI varias casas y una huerta, y la mitad del agua de la Fuensanta Vieja (según nos dice J.M. Escobar Camacho, en Córdoba en la Baja Edad Media, ya citado). Sobre la iglesia de dicho convento, las construcciones más antiguas datan de 1328, cuando Fernando Díaz Carrillo funda la capilla mayor para enterramiento, por lo que las obras de la cabecera podían haberse hecho en la primera mitad del siglo XIV, aunque se piensa por las restauraciones llevadas a cabo que el templo se construyó en su totalidad y no solo la cabecera. La iglesia medieval sería de planta rectangular, crucero alineado y triple ábside poligonal. La cabecera compuesta por un ábside central y dos laterales, cubiertos con bóvedas de crucería gótica con espinazo central. La portada principal estaría a los pies y sería ya del siglo XV. En 1488 fray Antón de Córdoba contrata con Luis Fernández y Pedro Romana la pintura del retablo, que había contratado para que realizara la talla a Guillermo Alemán, y algunos años después, en 1491, concierta con Juan de Burgos pintar las ventanas y cortinas de ambos lados del altar mayor y las vidrieras del templo (según el ya citado tomo 2 de Córdoba Capital), pero en un trabajo anterior de otra autora se dice que dicho retablo del altar mayor, presentó en su contratación cierta problemática. En 1488, dicho fray Antón de Córdoba efectivamente realizó el contrato con los mencionados pintores que pintarán y dorarán el retablo una vez realizado por el entallador Guillermo Alemán. Pero un año después se hace otro contrato ante notario en el que el mismo fraile vicario, Antón de Córdoba, rompe el contrato anterior con el entallador Guillermo Alemán, porque no había cumplido en la realización del retablo, quedando exento de pagarle y dejando libres al entallador y a sus fiadores, con lo que, dice que el entallador no realizó el retablo, además el mismo día del contrato de anulación, el mencionado vicario contrata a tres carpinteros, Diego Ruiz de Valencia, Diego López y Francisco Fernández, yerno del primero, vecinos de San Pedro, para la realización de la talla a destajo del retablo en cuestión, exponiendo que debía ser realizado según la manera y forma en que estaba dibujado en un papel que le entregaba el vicario, con su firma y la de los escribanos (notarios). Este contrato tenía fecha de 17 de Marzo de 1489, tres meses después, es decir, 27 de Mayo de 1489, el vicario contrata al pintor Juan de Burgos, vecino de Santa Marina, para realizar el dorado del retablo que los carpinteros mencionados estaban haciendo, por tanto, el dorado no fue realizado por los pintores Luis Fernández y Pedro Romana, aunque así lo tuvieran estipulado en el primer contrato, quedando la duda de si fueron ellos finalmente los autores de la pintura, por las circunstancias que se dieron y el tiempo transcurrido. Posteriormente, en 1941, se hace una nueva escritura entre el mismo vicario y el mismo pintor Juan de Burgos, para pintar las ventanas y sus vidrieras y las cortinas de ambos lados del altar mayor (J. Leva Cuevas, “Situación Socioeconómica de los Pintores Cordobeses (1460-1550). Aportaciones al estudio del retablo del monasterio de San Agustín”, en Ámbitos nº 14 (2005)). El retablo actual no es el primitivo de 1489, del cual no se conserva ningún resto, teniendo que recurrir a la documentación notarial como testimonio de su realización; todo ello nos interesa porque nos hace darnos cuenta de que los edificios que actualmente vemos sufrieron todo un proceso de reformas y transformaciones a lo largo de los siglos, que mejor o peor fortuna, pero son el conjunto de una serie de elaboraciones de las generaciones que pasaron por ellos. A lo largo del siglo XVI se realizaron importantes obras, entre ellas la torre formada por dos cuerpos, el primero rectangular y el segundo cuadrangular, con doce vanos enmarcados por pilastras toscanas, así como el frente principal del coro, pero la gran reforma de la iglesia se hace entre 1617 y 1630, siendo prior de la orden fray Pedro de Córdoba, de autor desconocido, pero tuvo en cuenta el modelo arquitectónico de la iglesia mayor o Catedral. Se mantuvo la triple cabecera medieval, pero los elementos se decoran con pinturas murales representando ángeles portando instrumentos musicales. El crucero se modificó y en los laterales se mantuvo la cubierta de crucería gótica con pinturas murales con representación de santos y santas de la orden de San Agustín. El espacio central se cubrió con gran bóveda ovoide dividida en gajos, sobre pechinas ornamentadas con representaciones de los Padres de la Iglesia. La planta rectangular dividida en tres naves de seis tramos se mantuvo, pero los pilares se convirtieron en grandes rectángulos totalmente cubiertos de decoración. La nave central cubierta con bóveda de cañón con lunetos, compartimentada en recuadros y decorada con pinturas murales con los apóstoles. En los lunetos parejas de santas. Las características de estas pinturas hacen atribuirlas a Juan Luis Zambrano (1598-1639). En la nave del lado de la derecha abren cinco capillas entre los arcos formeros. El coro ubicado a los pies y en alto y apoyado sobre ricas ménsulas. El sotocoro ornamentado con yeserías y pinturas murales, destacando una Inmaculada, obra fechada en la primera mitad del siglo XVII, atribuida a Cristóbal Vela. La portada principal, situada a los pies, con vano adintelado enmarcado por columnas sobre las que apoya su entablamento coronado por frontón partido y en el centro una hornacina con el titular, rematada por frontón curvo y flanqueada por escudos. Se completa la fachada con dos puertas que comunican con las naves laterales, adinteladas y rematadas por frontón partido que lleva al centro una cartela con escudo. Pero sufrió sucesivos deterioros, con la invasión napoleónica se incendió, llevando a una restauración en 1815, desconociéndose su alcance, con la desamortización de Mendizábal, fue exclaustrado y durante un tiempo estuvo cerrado; a comienzos del siglo XX el obispo Pozuelo lo cedió a los dominicos, entonces debió alterarse la portada principal del templo, con una remodelación historicista que explica el interior del vano neogótico. En los años Ochenta se plantea la reconstrucción del edificio y el rescate de las pinturas murales (se sigue utilizando el tomo 2 de Córdoba Capital). Actualmente se ha restaurado y puesto en funcionamiento tras muchos años de estar cerrado el templo, y se puede contemplar en todo su hermoso esplendor.

Si desea descargar este documento en PDF, pinche aqui.

Itinerarios VII

San Lorenzo.
Tras el santuario de la Fuensanta, retomando hacia la actual y citada anteriormente Facultad de Derecho, por la calle Ronda de Andújar y saliendo a la de Arroyo de San Lorenzo, nos dirigimos a la iglesia de San Lorenzo, recientemente restaurada, que nos ha permitido apreciar tanto en su exterior como en su interior la belleza contenida en detalles que habrian quedado ocultas por el deterioro, la suciedad y la contaminación y que apreciamos en su fachada si nos detenemos a mirarla, y en su interior reluce con una claridad que no tenía, junto con las pinturas descubiertas y restauradas en la capilla mayor. Esta iglesia que dio nombre a la collación (barrio) fue realizada sobre una mezquita, en la segunda mitad del siglo XVIII y fue una de las iglesias más significativas del medievo. Durante el siglo XIV se hicieron en ellas nuevas obras, entre ellas, la torre, a la que añade un hermoso cuerpo donde van las campanas Hernán Ruiz. Más tarde en 1687 sufrió un incendio, siendo reconstruida por el corregidor Ronquillo Briceño, el mismo que reformó la plaza de la Corredera, y mandó construir asimismo el retablo mayor. Su planta de tipo medieval, rectangular dividida en tres naves de cuatro tramos, sin crucero y con cabecera de triple ábside, planos los laterales y pentagonal el central y un tramo precendente rectangular con bóveda de crucería con espinazo. La portada principal ubicada a los pies del templo, tiene pórtico de tres vanos apuntados y va sobre pilares y está decorada con una cornisa de modillones lisos. Hay que decir que tanto esta portada principal como las otras dos laterales presentan en su decoración modillones, elementos decorativos que copiaron de la Mezquita Aljama, llevando la lateral derecha un arco apuntado y jambas escalonadas decorada con bolas, mientras la principal es de ojiva y las arquivoltas están ornadas con dientes de sierra. La lateral izquierda es copia de la derecha, tras su restauración.
La parte superior del hastial lleva un gran rosetón, y por encima una hornacina pequeña con el titular del templo. Otro rosetón más pequeño sobre la nave, de estética mudéjar.
Las capillas laterales son de mediados del siglo XIV. La de la izquierda bajo la Advocación de la Magdalena, fue fundada por Pedro Fernández de Valenzuela, después el derecho de enterramiento recayó en los marqueses de Villaseca. Tiene bóveda de crucería gótica. Preside el Santísimo Cristo del Remedio de Animas, obra anónima granadina del siglo XVII. La capilla del lado derecho conocida hoy como capilla de Villaviciosa e igualmente se cubre con crucería gótica, donde se sitúa el Sagrario. Sobre el altar una talla del Señor de la Humildad, de principios del XVII. Y en ella hay una serie de retablos fechados en el siglo XVI, y en uno de ellos, en su registro central una copia del Descendimiento de Rubens.
La aparición de las pinturas del ábside supuso el desmantelamiento del retablo mayor, parcialmente adaptado a los pies de la nave derecha, este se adorna con lienzos representando la vida de San Lorenzo, de maestro desconocido, no así el cuerpo del retablo, obra de Melchor Fernández Moreno, y tras su muerte, concluido por Francisco Hurtado Izquierdo y Juan del Río, en 1696.
Sobre la torre, obra de Hernán Ruiz II (1508-1569) realizada en sillería, de tres cuerpos, cuadrados los primeros, aunque el superior girado 45º, y circular el último, el remate se cubrió con bóveda semiesférica y con la figura del titular, fue concluida en 1555. Sirvió de pauta a Hernán Ruiz para realizar el cuerpo de campanas de la Giralda (Para la descripción de las distintas iglesias se ha utilizado y además puede servir de más información su consulta, la obra “Córdoba Capital”, tomo 2, Arte, cuyo coordinador científico es Alberto Villar Movellan).
Pasando desde aquí a la plaza de San Juan de Letrán y por la calle de los Frailes podemos contemplar la iglesia conventual de los Padres de Gracia, cerca de la Puerta de Plasencia, hoy desaparecida, donde antes existió una antigua ermita dedicada a Nuestra Señora de Gracia, y en 1608, el beato Fray Juan Bautista de la Concepción, reformador de los Trinitarios eligió para establecer un convento de la orden, que tomó el nombre de la titular de la ermita. El templo se terminó en 1686, atrayendo su fachada -abierta a la plaza del Corazón de María-, obra del barroco cordobés. Dividida en tres sectores y rematada en hastial. En el tramo central, tres huecos adintelados con hornacinas con las esculturas de San Juan de Mata y San Félix de Valois a los lados, y el grupo del Ángel presentando los cautivos a la Santísima Trinidad, en el centro. El piñón con figuras de Nuestra Señora de Gracia, San Rafael y San Miguel. El templo es de una nave y otras dos laterales convertidas en capillas, se cubre con cañón con lunetos y fajones dividiendo la nave en cinco tramos. La cúpula se decoró en el XVIII con recuadros que representan a Salomón, Ezequiel, Nathán, San Joaquín, Abraham, Isaac, Jacob y David. En las pedrinas, los escudos de los patronos, los duques de Almodóvar. Los lienzos repartidos por el templo se fechan hacia 1700, con escenas de la vida de Fray Juan Bautista de la Concepción. El retablo mayor procede del Convento de Jesús Crucificado, adaptado a este lugar. Se realizó en 1702 por Jerónimo Sánchez de Rueda y Jerónimo Caballero. También al Setecientos pertenecen las grandes capillas del lado derecho de la iglesia, en una de ellas se venera la imagen del Santo Cristo de Gracia, procedente de Puebla de los Ángeles, donado en 1618 por Francisca de la Cruz. Realizado en pasta de caña y restaurado por Miguel Arjona en 1983. Otra capilla importante se abre a la derecha del crucero y dedicada a Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado, construida en el primer tercio del siglo XVIII. Al camarín donde está la venerada imagen de Jesús Rescatado, se accede por una escalinata doble, esta imagen fue realizada en 1713 por Fernando Díaz de Pacheco.
En el coro debe reseñarse el interesante órgano del siglo XVIII. Siguiendo el costado de este recinto, la muralla de la Ajerquía, zona de expansión oriental de la Córdoba califal, posiblemente de los siglos XI-XII, de argamasa o tapial con torreones cuadrados. Esta zona de murallas estaba abierta a la ciudad por la Puerta de Plasencia –las puertas eran las entradas más importantes a la ciudad-, pero en el siglo XIX, el ayuntamiento pretendía demoler las Puertas de la ciudad para ampliar su ingreso, la Comisión Provincial de Monumentos de Córdoba luchó para su conservación, así no fueron destruidas la Torre de la Malmuerta y la de la Calahorra, como las puertas del Puente, Almodóvar y Osario (ésta última ya no existe desde 1905), y las restantes, sin embargo, se derrumbaron definitivamente y entre ellas ésta Puerta de Plasencia (para ver más el citado libro de Mª Dolores Puchol Caballero).
Esta zona de muralla o lienzo oriental de la cerca de la Ajerquía, conservada en la Ronda del Marrubial, fue reconstruida en época bajomedieval en buena parte de su trazado actual, construida en tapial sobre un zócalo de sillarejos regulares. El tapial ha desaparecido en esta zona del Marrubial. De las torres de la muralla islámica no se conserva ninguna en alzado, aunque si dos a nivel de cimentación, en el tramo más septentrional, todas de planta cuadrada. Además la desaparecida Puerta de Plasencia, fue de especial significación pues por ella entraron durante la Edad Media diferentes monarcas como Fernando III, Alfonso X el Sabio, Sancho IV el Bravo, Alfonso XI, Enrique II, Enrique IV y los Reyes Católicos (para ver más “Las murallas de Córdoba, el proceso constructivo de los recintos desde la fundación romana hasta la Baja Edad Media” de A.A.V.V., en Córdoba en la Historia: la construcción de la urbe, Actas del congreso. Córdoba 20-23 de Mayo, 1997).

Si desea descargar este documento en PDF, pinche aqui.

Itinerarios Urbanos VI

El Carmen de Puerta Nueva y el Santuario de la Fuensanta:

Tras esta visita a la iglesia de la Magdalena, podemos continuar nuestro recorrido por la calle Ronda de Andújar hasta llegar a Puerta Nueva, donde se encontraba la Puerta de dicho nombre, que se realizó en los primeros años del siglo XVI, según Ramírez de Arellano y Gutiérrez, en sus "Paseos por Córdoba", la apertura fue en el año 1518, su nombre alude a construcción reciente, respecto a las otras puertas de la ciudad abiertas en el muro de las murallas de la Villa y de la Axerquía, pero según Ramírez de las Casas Deza, en su "Indicador Cordobés", tiene el nombre por haber sido realizada en 1569, por la venida de Felipe II a Córdoba, precisamente en el lugar donde ya existía un postigo. Aunque Puchol Caballero en el acta capitular (del cabildo municipal) de 1518 ya se cita esta puerta, que sería remodelada con la venida del citado rey. Parte de esta puerta se hundió tras la realización de la carretera general de Madrid a Cádiz, y el resto desapareció a mediados del siglo XIX, conservando, no obstante, esta zona el topónimo (sobre las puertas y las murallas, se puede ver el libro "Córdoba en la baja Edad Media", de J.M. Escobar Camacho y "Urbanismo del Renacimiento en la ciudad de Córdoba", de Mª Dolores Puchol Caballero) y allí podemos ver la Facultad de Derecho, que ocupo las dependencias conventuales de los carmelitas descalzos, que se habían trasladado en 1580 a la ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, que fue titular del convento. Este se construyó a lo largo del siglo XVII, sufriendo a lo largo del tiempo diversas vicisitudes, saqueos de los franceses, exclaustración en 1810, en el primer tercio del siglo XX incendio con caída de la techumbre, cerrándose al culto y privada del retablo; en 1940, se reabrió con el retablo rehabilitado. En 1980 se reforman los techos. Dentro de la Facultad de Derecho o antiguo convento, hay que destacar el antiguo refectorio y el claustro, uno de los más bellos del barroco cordobés, y la iglesia se reabrió como parroquia de Nuestra Señora del Carmen, cuya puerta principal está tapiada, entrándose por la puerta lateral, con hornacina dedicada a dicha Señora. El interior es de una nave cubierta con cañón, el crucero ostenta los escudos de los Cárdenas, patrones de la capilla mayor, en sus pechinas. La joya es el retablo mayor, muestra de la pintura barroca andaluza. De madera dorada y policromada trazada por Sebastián Vidal en 1639 y realizada por Pedro Freile de Guevara, y en 1655 hizo Juan de Valdés Leal las pinturas, aunque en su traslado, como hemos comentado, e instalación posterior en los años cuarenta, el montaje tuvo otro criterio, que aportó una forma diferente, observable en la actualidad. El gran cuadro central del retablo representa la Asunción a los Cielos de Elías, en su carro de fuego, cuya iconografía se toma de la metamorfosis de Ovidio, no en balde la familia Cárdenas fue protectora de escritores conceptistas y culteranistas, como Góngora, amigo de don Pedro de Cárdenas y Angulo, y aquellas metáforas de base mitológica eran muy de su gusto. Otros retablos son neobarrocos y en uno de ellos la imagen en talla de vestir del siglo XVIII, de Nuestra Señora de la Cabeza.

Por la cercanía podemos trasladarnos al Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta, tomando por Campo Madre de Dios y Avenida Nuestra Señora de la Fuensanta hasta llegar a la plaza del mismo nombre donde está el Santuario. Hay que decir que a lo largo del siglo XV se instalaron fundaciones religiosas fuera de los muros de la ciudad. La devoción a esta Virgen nació a finales de la Edad Media, por la aparición milagrosa a Gonzalo García, levantándose prontamente un templo en conmemoración de tal suceso y edificación de un humilladero para proteger el lugar de la aparición, una fuente, conjunto restaurado en 1898. Obra de planta cuadrangular con arcos apuntado en tres de sus lados y cubierta con bóveda de crucería estrellada. En 1949 se colocó un azulejo con la aparición de la Virgen, San Acisclo y Santa Victoria a Gonzalo García. La fuente hoy es un pozo con brocal de estilo gótico. La fundación del Santuario data de 1450, más concretamente la iglesia se estima que pudo iniciarse entre 1450 y 1464, en terrenos del Cabildo Catedralicio, conocidos como Huerta de Albacete y los trabajos concluyeron en 1476, siendo patronos de la capilla mayor los marqueses de la Motilla a fines del siglo XVI. Iglesia dividida en tres naves sin crucero y cabecera plana, construcción más sencilla que las parroquias de la época. En el lado norte, la portada medieval persiste, con arco apuntado. Se conserva la talla de la Virgen de la Fuensanta, en barro policromado, de mediados del Cuatrocientos y se cree de la misma fecha la talla del Crucificado del Humilladero. El conjunto se reformó a mediados del XVII, sufriendo una profunda transformación. Se volvió a restaurar en la decada de 1980. Del XVII se cree el pórtico que precede a la portada lateral y la Capilla del Sagrario, en ella dos bustos de la Dolorosa y el Ecce Homo y el Cristo de las Mercedes, obra de origen americano donada al Santuario por Fernando Sánchez Castillejo a comienzos del Seiscientos. Por los muros del templo diferentes lienzos fechables también en el XVII, entre ellas el Entierro de Cristo obra de Juan de Alfaro terminada por Antonio Palomino, su discípulo, en 1695. De Antonio del Castillo se creen la Epifanía, San Pelagio en el pretorio, la Conversión de Pablo, un hecho de la vida de San Eulogio y una alegoría de la Virgen. Y el lienzo de la Aparición de la Virgen es una copia del XVIII de un original más antiguo. Unida al Santuario la leyenda del Caimán y del cojo que lo mató, restos: caimán y muleta del cojo, que han quedado en el pórtico mencionado anteriormente, junto con otras ofrendas y exvotos en agradecimiento a deseos satisfechos. Es el imaginario colectivo deseoso de satisfacer anhelos y terminar con sus pesadumbres.


Itinerarios  V

Tras la Plaza de la Corredera podemos dirigirnos a visitar la iglesia de San Pedro, por la plaza de la Almagra y la Calle Escultor Juan de Mesa, hasta la Plaza de San Pedro, donde se situa dicho templo, que fue una de las iglesias fundadas por Fernando III en 1236, en la Axerquía cordobesa. Se debió de comenzar a finales del siglo XIII, pero ha sufrido cambios en su estructura en diferentes épocas. De planta rectangular con tres naves y ábsides poligonales. Conserva dos de las portadas medievales, pues la principal fue modificada en el siglo XVI. Las portadas medievales están situadas en los lados del evangelio y de la epístola, con elementos típicos de la arquitectura mudéjar cordobesa. Se ha conservado igualmente parte de la torre, de planta cuadrangular y bóveda de crucería gótica, el cuerpo bajo, corresponde al siglo XIV. La portada principal en mal estado fue sustituida en 1542, por otra realizada por Hernán Ruiz II. Entre sus capillas, la del Bautismo, donde destacan la pila para tal fin y el retablo, fue fundada en la segunda mitad del siglo XVII por la Cofradía del Santísimo Sacramento, y la de los Santos Mártires, donde trabajarían los maestros más afanados de la ciudad, el retablo de 1760 por Alonso Gómez de Sandoval y el arca de plata que guarda las reliquias de los Mártires realizada por Cristobal Sánchez Soto en 1790. El retablo mayor de la parroquia, tallado por Félix Morales en el primer tercio del siglo XVIII. Entre sus pinturas destaca el San Pedro realizado por Valdés Leal. De 1753 y realizados por Juan Bautista de la Peña, los dos grandes lienzos de la Santa Cena y la Aparición de los Cinco Mártires al Padre Roelas, que refleja la leyenda de 1578 donde San Rafael y los cinco mártires se aparecieron a dicho padre, confirmándole la autenticidad de las reliquias halladas en esta parroquia en 1575, en unas reformas, actuando tanto este padre como Ambrosio de Morales en las diligencias llevadas a cabo para un reconocimiento, siendo legitimadas por el Concilio Provincial de Toledo el 22 de Enero de 1583 y en el mismo año, el Papa Gregorio XIII autorizó su culto.

Desde aquí podemos dirigirnos al barrio de la Magdalena, a través de la calle Palma a plaza Regina y plaza de las Tazas a Santa Inés que nos llevará a la plaza de la Magdalena, donde se encuentra la parroquia del mismo nombre, que fue la primera de las siete fundadas por Fernando III en la Axerquía. Edificio exento, que fue declarado en 1982 monumento nacional. La iglesia es de planta rectangular con tres naves sin crucero y triple ábside en la cabecera, siendo el central poligonal, los laterales son planos y todos con bóvedas de crucería sencilla, apoyándose en el exterior en recios contrafuertes, y vanos ochavados para la iluminación. La nave central más ancha y alta que las laterales. La fachada principal está situada a los pies y remata en frontón triangular, destacando el roseton decorado con puntas de diamante y la portada sobresaliente con frontis triangular. La portada abierta a la plaza es la del lado del evangelio, bajo un tejaroz con ménsulas de rollos con faja central de tipo califal. Puerta abocinada con arco ligeramente apuntado. En el lado de la epístola la portada es mudéjar, es la más antigua de la ciudad, con arco ojival con molduras y dientes de sierra y ornamentación de puntas de diamante. Edificio reformado desde finales de la Edad Media. La torre se construye en el siglo XVIII, durante el obispado de Antonio Caballero y Góngora (1790-1796), cuyo escudo se situa en el primer cuerpo, de varios cuerpos decrecientes, siendo el de campanas poligonal. Templo muy desgraciado por los incendios que le produjeron graves deterioros, el último en 1990, que la dejó con las paredes y sin techo. Actualmente ha sido restaurada, pero sin culto religioso, dedicada a exposiciones y eventos musicales. El retablo mayor se perdió en este último incendio, pues quedó irreparable. Muy cerca a través de la calle Ronda de Andújar se llega a Puerta Nueva y a la Facultad de Derecho, antiguo convento del Carmen.

Si desea descargar este documento en PDF, pinche aqui.


Itinerarios  IV

Continuación de la Plaza de la Corredera:

Dentro de todo lo mencionado hasta el momento, la Corredera también fue escenario de visitas reales, como la de Felipe II en 1570, efectuándose con ese motivo diversas celebraciones, o la de Carlos IV en 1796, realizándose en medio de la plaza un tablado para las máscaras y adaptándose los balcones para celebrar una corrida de toros. Sufrió una serie de reformas en el siglo XVI, no conservándose nada de las primeras construcciones, pues las más antiguas conservadas son del último tercio del siglo XVI, las llamadas casas de Dª María Jacinta, en su lado meridional, concretamente del año 1583, edificaciones que se pueden observar actualmente, diferentes a las del resto de la plaza, pues carecen de portales y tienen ventanas en vez de balcones.

La transformación de finales del siglo XVII, fue llevada a cabo por el corregidor don Francisco Ronquillo Briceño, quedando en esta ocasión convertida en modelo de plaza mayor uniforme y cerrada ya que durante la Baja Edad Media su fisonomía era de edificios distribuidos irregularmente. Nos dice Teodomiro Ramírez de Arellano, en sus Paseos por Córdoba, que entonces "...cuenta Córdoba con la Plaza de la Corredera, un tiempo la mas hermosa de Andalucía...". La Casa del Corregidor constituye el edificio central de la plaza, aunque muy remodelado y cuyo escudo se puede ver sobre la portada. Este edificio tuvo posteriormente varios usos; en el siglo XIX fue fábrica de sombreros y luego mercado, teniendo actualmente esta última función, así como otras dependencias municipales. Recuerdo de los festejos que allí se celebraron es la calleja del Toril, que se abre en el centro del lado este.

La Plaza de la Corredera fue perdiendo paulatinamente su lugar preponderante en la ciudad, pero con su reciente restauración ha vuelto a recobrar parte de su actividad de antaño como espacio lúdico con actuaciones musicales, teatrales, mercado medieval o simplemente de encuentro y reunión para deleite de cordobeses y visitantes.

Si desea descargar este documento en PDF, pinche aqui.

Itinerarios  III

Iglesia de San Francisco y Plaza de la Corredera:

La iglesia medieval sufrió importantes transformaciones en el periodo barroco. El convento se creó en el siglo XIII, constituyéndose, con el apoyo de la Corona, en uno de los más poderosos de la ciudad y en la casa madre de la orden. Este fue suprimido en 1812, quedando solo la iglesia, ya que el convento en 1842 fue vendido a un particular. La iglesia se ajusta a los modelos franciscanos, de una sola nave, crucero y cabecera triple de absides poligonales, con sillares de piedra de acarreo. La restauración de 1977 dejó al descubierto parte de la estructura medieval del edificio: el abside izquierdo y el brazo del crucero correspondiente, de sillería. Del claustro se conserva la parte integrada en la plaza, es decir, dos de sus cuatro lados, éste se llevó a cabo entre 1662 y 1683. La parte conservada a sufrido diversas restauraciones, una de ellas efectuada por el arquitecto Félix Hernández, la última en la decada de 1980. Conserva esta iglesia una importante colección de pinturas, entre ellas el San Andrés, ubicado en el presbiterio, es obra firmada y fechada por Juan de Valdés Leal en 1647; de Antonio del Castillo, San Francisco recibiendo la inspiración divina y San Francisco predicando, efectuadas hacia 1650, colgados en la capilla de la Cofradía de la Caridad.

La portada de esta iglesia es de marmol gris y fechada hacia 1731. La portada de entrada a la plaza, el llamado Compás de San Francisco, es de hacia 1782. Sobre el retablo mayor de la iglesia fue contratado con Teodosio Sánchez de Rueda en 1720, realizando además las esculturas de Santo Domingo, San Francisco y San Pablo para el mismo retablo.

En el crucero hay dos retablos más, el de la izquierda dedicado a San José y el de la derecha a San Eloy, costeado en 1753 por el gremio de plateros, puesto que el mismo estaba bajo la advocación de dicho santo, y en Córdoba este oficio ha tenido y tiene gran importancia.

A esta iglesia se traslado la escultura del Señor de la Caridad, tras convertirse en museo el Hospital de la Caridad de la plaza del Potro, que se ha definido como "el más bello Crucificado de la Semana Santa cordobesa", realizada hacia 1603.

Desde aquí se puede volver a salir a la calle de San Fernando y subir por ella en dirección Capitulares, y bajar por la calle Espartería, hasta llegar a la plaza de la Corredera, que es, en su género, única en Andalucía, constituyéndose a la manera de las plazas mayores como las de Madrid y Salamanca. El topónimo aparece documentado en la segunda mitad del siglo XIII, lugar de posible herencia de la última etapa musulmana, y a mediados del siglo XIV, ya se conoce como plaza de la Corredera, aunque sus dimensiones y formas serán distintas a las actuales. Pero ya en el siglo XV era de gran vitalidad comercial y artesanal, donde se celebraban actos festivos, judiciales y otros, siendo una de las zonas principales de la ciudad. Esta plaza formaba parte de la collación de San Pedro (una de las más importantes y la más poblada de las quince collaciones con que contaba Córdoba en el siglo XV), la documentación del siglo XIII nos la indica como lugar destinado para correr caballos. En el siglo XV se encontraban ubicadas casas, tiendas y mesones, como el de Galiana, y hospitales, como el de la Santísima Trinidad y San Pedro, fundándose en el siglo XVI la Cofradía de Nuestra Señora del Socorro, uniéndose a su iglesia. Los alcaldes ordinarios libraban los pleitos en uno de los poyos de la Corredera, próximo a dicho hospital y allí se efectuarían muchas de las sentencias emitidas en los juicios. Según el padrón cordobes de 1509 residían en ella 111 vecinos, representando el 14% de los 794 que vivían en la collación citada. Este padrón se realizó con carácter impositivo a fin de obtener fondos para erradicar una plaga de langostas que asoló los campos andaluces, y por tanto, a Córdoba. En esta plaza se ejercían las más variadas profesiones destacando carpinteros, esparteros, candeleros, violeros (fabricantes de violas, instrumento musical de la misma forma que el violín, pero algo mayor y sus cuerdas son mucho más fuertes), sastres, boticarios, y en menor número, zapateros, mercaderes, taberneros, mesoneros, tenderos, confiteros, pregoneros, etc. Pero las más destacadas por el número de artesanos eran las de carpinteros, con 25 profesionales y esparteros con 10, debido en este último caso a que junto a la Corredera se ubicaba la Espartería, calle ya mencionada que recibió dicho nombre en la primera mitad del siglo XV. Esta amplia gama representativa de los sectores artesanal y comercial, así como su demografía, da idea de la vitalidad de la plaza que la hacía estar muy concurrida y donde los Jueves se celebraba un mercado. Así lo dice la Lozana Andaluza, la obra de Francisco Delicado, cuando al principio de su estancia en Roma, Aldonza, visita la ciudad y pasa por la plaza Navona donde había un mercado, recordando que en Córdoba se hacía los Jueves:

"Jueves, era Jueves, día de mercado, convidó Fernando los Comendadores"

(Francisco Delicado, Retrato de la Lozana Andaluza, para ver más, John Edwards, "Recuerdos de Córdoba: La Lozana Andaluza de Francisco Delicado", Actas del III Congreso de Historia de Andalucía, Andalucía Medieval, Córdoba, 2001).


Esta Plaza contaba además con una de las carnicerías creadas por el concejo de la ciudad y que más tarde pasaría a ser del cabildo catedralicio por tener éste el monopolio de la venta de carne en dicha época. En la plaza se vendía en exclusividad la caza y el queso y era uno de los lugares preferentes de la venta del pescado (para ver más sobre el mencionado padrón, ver J. Leva Cuevas, "Transcripción del Padrón de 1509 de Córdoba" en Ámbitos, números 5-6 (2001) ; J. Leva Cuevas, "La actividad profesional en Córdoba según el Padrón de 1509", Ámbitos, número 3 (2000), y J. Leva Cuevas en "Padrón de Córdoba de 1509: Sociedad y actividad económico-profesional", en Arte, Arqueología e Historia, número 8 (2001)).

En la Plaza también se efectuaron celebraciones festivas como juegos de esgrima, de cañas (juego que consistía en una batalla simulada de cuadrillas a caballo en las que usaban lanzas de madera. Entretenimiento de nobles), corridas de toros y torneos, convirtiendo a la zona en un lugar de esparcimiento de los ciudadanos cordobeses de la época. Podemos hacernos una idea de la vistosidad de los trajes de los participantes en torneos y esgrima, del relucir de las armas y escudos, de los caballos con sus monturas; todo un espectáculo visual el que se ofrecía, pero también de sonido, del relinchar de los caballos, del choque de las espadas y lanzas entre sí y en los escudos, del griterío, de clarines, etc. Los balcones o ajimeces, soberaos y ventanas de la Plaza se adornaban para la ocasión con lujo y exquisitez, donde los nobles cordobeses tenían sus lugares de observación privilegiados, puesto que aunque arrendasen las viviendas de las que eran propietarios, siempre se reservaban el derecho a ocupar durante los eventos las ventanas y balcones de las mismas. En defenitiva era una forma festiva de imponer una imagen de poder por parte del estamento privilegiado.

La Plaza fue también escogida para realizar los exámenes a los aspirantes a maestros esgrimidores, ya que Córdoba contó con una escuela afamada de esgrima y más ordenanzas al estar conformado el gremio de dicho oficio, así como debió tener un gran número de maestros de tal arte. En un documento notarial del 7 de Abril de 1496 se alude a uno de estos exámenes realizados en la citada plaza, en presencia de una serie de maestros examinadores y de numeroso público. A este respecto no debemos olvidar que la plaza fue un escenario principal de la obra de Vélez de Guevara, El Diablo Cojuelo donde podemos leer "...y llegando a la Corredera, que es la plaza donde siempre se hacen estas actividades, se pusieron a ver un juego de esgrima que estaba en medio del concurso de la gente, que en estas ocasiones suele siempre en aquella provincia preceder a las fiestas...", dando a entender que precediendo a cualquier actividad lúdica se realizaba una exhibición de esgrima. Los esgrimidores necesitaban examinarse para obtener el título de maestro y poder enseñar públicamente en las plazas y en sus casas. Aunque hay que diferenciar el uso que se hacia entonces de la esgrima y el de hoy como disciplina de los Juegos Olímpicos (para ver más, J. Leva Cuevas, "La Caballería y el Arte de la Esgrima en la ciudad de Córdoba en los siglos XV y XVI. La plaza de la Corredera como marco de su ejercicio", en Ámbitos, número 11 (2004)).

Si desea descargar este documento en PDF, pinche aqui.

Itinerarios  II

Una vez estemos en el barrio de San Basilio, podemos recorrer sus calles, y si elegimos el mes de Mayo, no dejemos de visitar sus patios, aunque siempre se puede ver el patio de la sede de la Asociación de Amigos de los Patios, en la calle de San Basilio, como buen ejemplo de patio vecinal encalado, arquitectura popular adornada de macetas, que en el mes referido, florecidas envuelven el escenario de colorido y perfumes, que trae a la memoria a Borges, que fue un enamorado de Córdoba:


"Desde uno de tus patios haber mirado las antiguas estrellas,
desde el banco de sombra haber mirado esas luces dispersas
que mi ignorancia no ha aprendido a nombrar ni a ordenar en constelaciones,
haber sentido el círculo del agua en el secreto aljibe,
el olor del jazmín y la madreselva,
el silencio del pájaro dormido,
el arco de Zaguán, la humedad,
esas cosas, acaso, son el poema"
(José Luis Borges, Antología Poética 1923-1977)

Sin olvidar los patios de San Lorenzo, Santa Marina, etc, Córdoba, la ciudad de los patios, vida y vivencias en ellos, no solo en la ebullición, sino en la tranquilidad, aunque sea a través de una reja, de una cancela. Si queremos proseguir con la floresta y el agua, visitemos el Jardín Botánico, sin olvidar el Molino de la Alegría, edificio dedicado a Museo de Paleobotánica, pero en sí mismo valioso, arte del trabajo. En primavera está en todo su esplendor (durante los meses de Julio y Agosto, los Miércoles y Jueves de dichos meses tenemos actuaciones de cuentacuentos y grupos musicales.


Otro itinerario para visitar puede ser el camino desde el Puente Romano al Puente de Miraflores y visitar el Molino de Martos. Tras esta visita el recorrido puede continuar por el barrio de Santiago, con su iglesia, perteneciente al grupo de iglesias erigidas en el siglo XIII, tras la conquista de la ciudad en 1236, aunque han sido alteradas a lo largo del tiempo, se realizó sobre el solar de una antigua mezquita, transformando el alminar para su reutilización como campanario a lo largo del siglo XIV, que fue también cuando se hicieron la fachada principal y las laterales. Precisamente la fachada de los pies fue antiguamente la principal. Ha sido últimamente restaurada entre 1987 y 1990.

Avanzando por la calle Lineros, llegamos a la Plaza del Potro, el lugar más cervantino de la ciudad. En el siglo XIV, el topónimo Potro hace referencia a una zona de la Calle Mayor, una parte de la cual es la mencionada Lineros, y la plaza recibiría dicho nombre por cercanía a la misma, así lo dice José Manuel Escobar Camacho, en su obra Córdoba en la Baja Edad Media, pues la primera (calle) aparece con dicho nombre en 1328, y la segunda (plaza), lo recibiría en el último cuarto del siglo XIV, y la fuente de su centro, no existió antes del siglo XVI, y como fue un lugar muy comercial en la Córdoba bajomedieval, no podían faltar los mesones, para los numerosos viajeros y comerciantes que llegaban a la ciudad, uno de los cuales ha perdurado hasta la actualidad, el llamado del Potro, antes conocido como el de la Pastora o Catalana en el siglo XV. Este mesón o Posada del Potro aparece mencionada en El Quijote, donde se alojaría Cervantes en su estancia cordobesa y donde escribió una de sus novelas ejemplares: la ilustre fregona. Esta posada está en restauración, para dedicarla a museo del Flamenco, especialmente dedicado a la figura de Fosforito.

En la Plaza también se encuentra el Museo de Bellas Artes, en el antiguo Hospital de la Caridad, donde la cofradía de su nombre, tenía su residencia en el último tercio del siglo XV, dedicada a labores existenciales. En el Museo, que conserva su pórtico renacentista, construido en 1509, tiene entre sus fondos pinturas tardomedievales, pinturas barrocas de cordobese y andaluces (Juan de Valdés Leal, Francisco de Zurbarán, Antonio del Castillo), cuadros de Chicharro, Regoyos, Rusiñol, Zuloaga, Ricardo Baroja, entre otros, y una notable colección de dibujos y esculturas, destacando el cordobés Mateo Inurria. Junto a este Museo, compartiendo patio, está el de Julio Romero de Torres, conservando el ambiente de la época del pintor (1874-1930). Destacando en sus cuadros las figuras femeninas, con un clima de inquietante misterio y sensualidad. El Poema de Córdoba, donde aparecen paisajes de la ciudad, el Retablo del Amor, con el que recibió la medalla de la Exposición Internacional de Barcelona de 1911. Musa Gitana, la Chiquita Piconera, etc.

Al fondo de la Plaza, mirando hacia el río, se alza un nuevo triunfo con San Rafael. Se puede continuar por la calle Armas y desembocar en la Plaza de las Cañas, hasta llegar a la Plaza de la Corredera, o bien se puede ir por la calle de la Feria, nombre que recibió por las dos ferias anuales que le fueron concedidas a la ciudad por Sancho IV, en 1284, actualmente calle de San Fernando, donde hacia la mitad se halla una fuente adosada del siglo XVIII, y en ella flanqueando un arco, nos encontramos en una plazuela que sirve de pórtico a la iglesia de San Francisco, que fue el antiguo convento franciscano de San Pedro el Real.




Si desea descargar este documento en PDF, pinche aqui.

Itinerarios I

Los grupos que visitan Córdoba se suelen centrar en el paseo por el barrio de la Judería, la Mezquita y Medina Azahara. Los que permanecen un día en la ciudad, deambulan por las calles del barrio citado: Albucasis, Romero (donde no podemos dejar de lado dos calles sin salida muy estrechas, una de ellas con un arco y que dan al costado de la Facultad de Filosofía y Letras, no hay que perderselas), Deanes (proxima a ella la calleja de la Hoguera), Judíos, plaza del Cardenal Salazar (donde se encuentra la ya mencionada Facultad), plaza de Judá Leví y llegan a la Mezquita-Catedral, para efectuar su visita (lugar donde podemos contemplar las fases de la historia cordobesa a través del tiempo, y los personajes más importantes de la ciudad a lo largo de ese tiempo, en sus capillas y enterramientos, como pueden ser entre otros, Gongora y Garcilaso de la Vega), cerca la famosa Calleja de las Flores y no olvidemos la Sinagoga.

Es muy recomendable no perderse estos hermosos lugares, porque cualquier rincón puede sorprendernos. Por la calle Cardenal Salazar, a espaldas de la Facultad, una plaza, donde anexa al edificio una portada, la de la Capilla de San Bartolomé del siglo XIV, de la que esperamos pueda ser pronto visitada y otra plaza cercana, en la calle Judíos, la dedicada a Maimónides, con su estatua. Si seguimos por esta calle saldremos a la Puerta de Almodóvar, una de las que conformaban la muralla cordobesa y la calle más bonita de la ciudad. Tras cruzar la Puerta, tenemos dos estatuas dedicadas a otros dos personajes ilustres de Córdoba, la de Seneca y la de Averroes, que la limitan en su comienzo y final.

El río Guadalquivir es otro eje a visitar (pero un día es poco tiempo para un recorrido por tantas joyas de nuestro patrimonio artístico y natural, aunque la Mezquita sea el reclamo mayor), no importa por donde comencemos, podemos hacerlo por la torre de la Calahorra (donde se encuentra hoy la fundación Roger Garaudy, con el museo en torno a los personajes de las tres culturas que estuvieron presentes en la Edad Media cordobesa: Averroes, Maimónides y Alfonso X), que en su origen servía para la defensa de la entrada del puente, de época Árabe, aunque objeto de diversas reconstrucciones, hasta que en el reinadao de Enrique II se convirtió en una verdadera fortaleza al darle el aspecto de fuerte castillo.

Continuamos tras la visita a la torre, caminando por el Puente Romano, que nos ofrece unas magníficas vistas del río, Sotos de la Albolafia y los molinos, hoy restaurados algunos de ellos, como el Molino de San Antonio, cercano a la Calahorra, el de Martos, dedicado al agua y más alejado el de la Alegría, dentro de lo que constituye el Jardín Botánico, dedicado a museo de Paleobotánica. Andando por este Puente, ahora restaurado, a mitad del recorrido nos encontramos con la imagen del Arcángel San Rafael, obra de Gómez del Río, realizada a mediados del siglo XVII, otra nos encontramos al final del Puente, una vez cruzada la Puerta del mismo y a mano izquierda. Se comenzó su construcción en el año 1765 y posteriormente fué reformado por el arquitecto francés Michel de Verdiguier.

La Puerte del Puente, diseñada por el arquitecto Juan Herrera, construida en 1571, durante el reinado de Felipe II, donde una placa en la parte superior del intercolumnio, recuerda la inauguración por dicho rey, también ha sido restaurada recientemente, pudiendo subir a su terraza donde se divisa una panorámica espectacular del río y como hemos dichoa antes, de sus molinos, el más cercano a esta estructura es el de la Albolafia, distinguible por una noria monumental que figura en el sello de la ciudad; al lado derecho de la Puerta se está construyendo el centro de Recepción de visitantes, bajo la dirección del arquitecto Cuenca, del equipo 57, el mismo que ha restaurado la Calahorra, el Puente Romano y la Puerte del Puente.

Se recomienda una estancia de varios días para poder realizar una visita exhaustiva de todos los lugares que se están recomendando. Si continuamos paseando por la Ribera, desde este lugar central podemos tomar dos direcciones, derecha o izquierda, y deben visitarse ambas. En una de ellas tenemos el Alcázar de los Reyes Cristianos, de construcción civil con fundamentos romanos y árabes, data de 1328, construcción ordenada por Alfonso XI, sirvió de residencia regia donde estuvieron alojados los Reyes Católicos, durante la campaña militar de conquista del reino de Granada y donde nació su hija María, también fué sede del tribunal de la inquisición y cárcel militar y civil hasta el año 1951. Posee unos hermosos jardines aterrazados con cinco albercas de estilo mudéjar. Destaca en el interior el salón de los mosaicos, con dos piezas romanas: Psique y Cupido y, sobre todo, Polifemo y Galatea, del siglo II, de delicado cromatismo, tema este último utilizado poéticamente por Luis de Góngora. Frente al Alcázar, los baños árabes restaurados y visitables. También proximas a este tenemos las Caballerizas Reales, fundadas por Felipe II en 1570 para conseguir la crianza del llamado caballo español para su casa real, y que Cervantes en el Quijote, cita a nuestra ciudad como "patria de los mejores caballos del mundo", y un recorrido por el barrio en el que se encuentran, que recibe el nombre de Alcázar Viejo o de San Basilio.


Si desea descargar este documento en PDF, pinche aqui.


 ocioencordoba.blogspot.com 


ITINERARIO DIDÁCTICO INTERDISCIPLINAR: "PASEANDO POR CÓRDOBA II" 

(Torre Malmuerta-Plaza de la Magdalena) 

Experiencia presentada al "X  COLOQUIO METODOLÓGICO-  DIDÁCTICO", organizado por la Asociación de Profesores de Geografía e Historia HESPÉRIDES y celebrado en Sevilla en 1990. Editado por esta asociación en ese mismo año.

I .- Introducción 

Dentro de la línea de trabajo adoptada por el Seminario Permanente "Paseos por Córdoba" ya expuesta en el anterior Coloquio Metodológico-Didáctico, el presente itinerario es fruto del intento por abrir el abanico de temas a abordar, rebasando el aspecto histórico-artístico tratado en exclusiva en las anteriores experiencias y teniendo en cuenta otras posibilidades que un paseo por la ciudad ofrece. Aunque los objetivos y actividades son idénticos a los establecidos en el trabajo presentado el año pasado, el material elaborado para la realización del presente itinerario incluye las novedades lógicas determinadas por la incorporación de nuevos contenidos y el diferente enfoque en cuanto al trabajo del alumno.
 Está formado por:
a) Diaporama de 36 diapositivas, en las cuales se recogen los puntos de mayor relieve e interés desde el punto de vista histórico, artístico, urbanístico y botánico.
b) Cuaderno de trabajo compuesto por:
-Plano y descripción del itinerario, para que los alumnos puedan realizarlo.
-Material didáctico de los aspectos más interesantes del recorrido (monumentos, acontecimientos históricos, evolución urbana, especies vegetales ornamentales...).
-Catálogo de especies vegetales existentes a lo largo del recorrido, con indicación de su nombre común, nombre científico, lugar de origen y época de su introducción.
-Textos literarios e históricos relacionados con el itinerario que se realiza. - Bloque de actividades a realizar por los alumnos, referidos a cada uno de los aspectos tratados.
c) Selección de una bibliografía relacionada con el recorrido propuesto.
Las únicas modificaciones introducidas afectan a la bibliografía -necesariamente más amplia y variada- y al apartado del cuestionario para los alumnos. Las preguntas que constituían este último han sido sustituidas por una serie de actividades cuya realización -amén de ejercitar las técnicas instrumentales de estudio- contribuyen a la fijación de los aspectos más relevantes del itinerario, por medio de una metodología más activa y participativa. Con la salvedad expresa referente a las actividades después de realizar el recorrido, la metodología y dinámica de trabajo son iguales a las propuestas el año anterior: explicación previa del recorrido por medio de la proyección de diapositivas en el aula, posterior constitución de grupos (no superiores a 15 alumnos) para realizar el itinerario (que durará de 4 a 5 horas) teniendo como guía el cuaderno de trabajo y, de nuevo en el aula, realización de las actividades propuestas. Lógicamente este proceso se entiende realizado en días sucesivos. La innovación esencial -y aquí es donde radica la diferencia con respecto al trabajo hasta ahora realizado- se refiere a los contenidos, en los que se han incluido aspectos geográficos (demografía, urbanismo) y botánicos (especies visibles a lo largo del recorrido o relacionadas con él).

II. Itinerario 

2.1. Resumen del Itinerario 

Nuestro recorrido parte de lo Torre de la Malmuerta y termina en Plaza de la Magdalena, transcurriendo por la avenida de Las Ollerías, Ronda del Marrubial, Avenida de Barcelona, Campo de San Antón, Puerta Nueva y Ronda de Andújar.
Metodológicamente los hemos dividido en cinco tramos que comprenden:
Tramo 1°) De Torre de la Malmuerta hasta La Fuensantilla.
Tramo 2°) De Ronda del Marrubial hasta la Plaza del Corazón de María.
Tramo 3°) Avenida de Barcelona.
Tramo 4º) Puerta Nueva y su entorno.
Tramo 5º) Plaza de la Magdalena y su entorno.


TRAMO 1°. TORRE DE LA MALMUERTA-LA FUENSANTILLA

Iniciamos el recorrido en la Torre de la Malmuerta, torre albarrana edificada en los primeros años del siglo XV, sobre otra anterior musulmana, cuya misión consistía en defender las puertas del Rincón y del Colodro. De planta octogonal u ochavada, la torre se apoya en un arco que corta la muralla que va a descansar en la Puerta del Rincón. Bajo el arco se pueden observar las armas reales y una inscripción casi borrada que ha dado pie a una de las leyendas existentes sobre esta torre, incluida en los textos.
La avenida por donde transcurre el primer tramo de nuestro itinerario estuvo bordeada en su lado sur por la muralla, siendo su actual calzada parte del espacio extramuros de la ciudad en el que se ubicaban industrias de alfarería de donde le viene su actual nombre de Avda. de las Ollerías. Realizada por los almorávides en las primeras décadas del s. XII, se pueden observar restos de esta muralla junto a la Torre de la Malmuerta, la calle Muro de la Misericordia y la esquina con Ronda del Marrubial. En este tramo se abrían dos puertas de acceso a la ciudad: la del Colodro y la Escusada, nombres ambos procedentes de episodios bélicos entre cristianos y musulmanes.
En 1614, también extramuros y frente a la Puerta del Colodro, los Carmelitas Descalzos erigieron convento e iglesia conocida ésta última popularmente con el nombre de "San Cayetano" por el convento y emita aquí existentes con anterioridad). Construida sobre una elevación, la iglesia posee las características escenográficas propias del Barroco: plaza en la que se da un juego de curvas y contracurvas como antesala del edificio principal. La fachada está rematada por un frontón, apareciendo en su tímpano un óculo y dos triángulos resaltados.
En época contemporánea, y como consecuencia de la aparición del ferrocarril de Córdoba, el sector comprendido entre la muralla y las vías del ferrocarril, se convirtió en uno de las más importantes de Córdoba en cuanto a ubicación de industrias modernas de tipo alimentario, siderúrgico y maderero. Aunque a ello también contribuyó el fácil acceso a carreteras nacionales (Madrid, Badajoz). Hoy día y debido fundamentalmente al encarecimiento del suelo estas industrias han emigrado fuera del casco urbano pudiéndose advertir todavía restos de algunas de ellas. Con el desmantelamiento, las fábricas se han visto sustituidas por viviendas. Como vía para el tráfico la avenida no ha perdido importancia pues absorbe los vehículos procedentes de la Ctra. de Badajoz y es junto con la Ribera una de las dos grandes arterias que comunican los grandes barrios periféricos del este con el centro y demás áreas metropolitanas.
A lo largo de toda la avenida de las Ollerías se alternan arces con aligustres. En los tramos medios también se pueden apreciar algunos ejemplares de plátanos que proporcionan buena sombra en verano por ser muy frondosos. Todas las especies citadas son introducidas: el aligustre (China y Japón), y el arce y el plátano procedentes de América. En la Cuesta de San Cayetano destacan las palmeras datileras, los cipreses mediterráneos, los ciruelos del Japón, las adelfas -muy venenosas., y algunas pitas. El atrio de la iglesia lo configura un pequeño naranjal compuesto de varias hileras de naranjos amargos. Finalmente, en el extremo de la avenida hallamos un pequeño jardín en el que encontramos un seto de yuca y aligustre rodeando los cuadros de césped, donde crecen ejemplares de ciruelos del Japón y adelfas. Este tipo de ajardinamiento se encuentra con frecuencia distribuido en zonas de la ciudad recientemente urbanizadas.


TRAMO 2º. RONDA DEL MARRUBIAL-PLAZA DEL CORAZÓN DE MARÍA.

 Continuamos nuestro paseo por la Ronda del Marrubial que debe su nombre a la abundancia de marrubio, planta aromática bastante escasa actualmente, aunque llenó esta zona en el pasado. Aquí existió una de las necrópolis romanas de la ciudad y en época musulmana fue el límite oriental de la Ajerquía, como lo confirma la muralla de origen almorávide. Posteriormente se situó aquí el "quemadero", lugar donde la Santa Inquisición quemaba a los condenados. Tras recorrer la avenida llegamos a la plaza del Corazón de María, antiguamente "de los Padres de Gracia", donde encontramos el jardín del Alpargate y convento de los Padres Trinitarios. El convento fue fundado en 1607 por los Trinitarios Descalzos y consta de tres pisos. La iglesia fue terminada en 1680 y está hecha en ladrillo por razones de economía. Es de planta basilical, con crucero y presenta una cúpula agayonada. La fachada es muy vertical y coronada por un frontón. En este tramo continuamos acompañando a la muralla en su recorrido. Con anterioridad al siglo XIX, la zona situada fuera de la muralla estaba ocupada por huertos y baldíos, conociéndose hasta hace poco con el nombre de Huerta de San Rafael. En el siglo XIX aparece la primera edificación extramuros: el actual cuartel de infantería de La Reina cuyo traslado es inminente. Hasta bien entrado el siglo XX no comienza la urbanización de la zona, instalándose algunas industrias y viviendas. Será a partir de los años sesenta cuando se convierta en uno de los sectores de mayor expansión de la ciudad. A lo largo de la ronda encontramos numerosas especies vegetales de interés, que son frecuentes en parques y jardines de Córdoba. Entre las especies herbáceas destaca el marrubio. También aparecen arbustivas y trepadoras como la madreselva que se mezcla con la hiedra y cubren la muralla. Entre las especies arbóreas encontramos algunas muy frecuentes como el aligustre, el plátano de sombra, el brachichiton, el ciprés mediterráneo y el álamo, y otras muy exóticas como el cinamomo o paraíso y la fotinia. Otras especies existentes en la ronda son un pimentero falso, una espina de Jerusalén, un ejemplar de catalpa de flores grandes y llamativas, varios olmos, y algunas moreras y membrillos. En el jardín del Alpargate -llamado antiguamente" de los Olmos"-, encontramos algunas especies nuevas como la palmera del género Washingtonia de hoja redonda.


TRAMO 3°. AVENIDA DE BARCELONA

 Comenzamos el siguiente tramo en la Plaza del Corazón de María y lo continuamos por esta avenida, alejándonos del trazado de la antigua muralla que hasta ahora habíamos seguido. Esta zona, antes extramuros, fue una área suburbana cuya función ha quedado reflejada en la toponimia de una avenida del lugar: La Viñuela, nombre de clara alusión el cultivo de viñas. Desde fines del siglo XIX y hasta su reciente urbanización la zona estuvo atravesada por la llamada "carretera de la Redonda", nombre que pone de manifiesto su integración en el conjunto de vías de comunicación (rondas o redondas), que a fines de la pasada centuria se habilitaron para facilitar el creciente tráfico de la ciudad en torno a sus límites. En esta avenida podemos ver elevados bloques de viviendas en ambos lados, separados por una calzada de una anchura considerable, dividida en dos direcciones en toda su longitud por una banda ajardinada, interrumpida solo para permitir la comunicación directa con las calles transversales y rematada en su extremo sur -próxima al cementerio- por una reducida glorieta con una fuente réplica de la de Canaletas de Barcelona. A pesar de la altura de sus edificios, el ancho de la avenida, su ajardinamiento y la espaciosidad de sus aceras, junto a su orientación sur, la hacen soleada y agradable, además de muy apta tanto para la circulación rodada como la peatonal. Hay que añadir que su elevada densidad de población y la abundancia de comercios, bancos, talleres, etc., en ella y sus inmediaciones hacen que nos encontremos ante una avenida con una fuerte presencia del sector servicios que imprime a la zona una función y un animado ambiente comercial de primer orden dentro de su área. Por otra parte su función residencial es palmaria. La avenida está adornada a ambos lados por numerosos ejemplares de plátanos de sombra. Estos van acompañados por un seto central de adelfas separando ambas vías de circulación. Al final de la avenida se vislumbra el Cementerio de San Rafael con ejemplares de ciprés mediterráneo, cedro del Himalaya y eucaliptos en la entrada por la Avenida de Libia. En este tramo encontrarnos algún ejemplar de arce y álamo, con una falsa acacia (Robinia pseudoacacia) que debe su nombre al primer jardinero que la cultivó en Francia, Juan Robin, a parir de semillas traídas de América.


TRAMO 4°. PUERTA NUEVA Y SU ENTORNO

 Tras dejar la avenida de Barcelona, llegamos -a través del Campo de San Antón- a Puerta Nueva, lugar por donde entraba el camino de Madrid en nuestra ciudad. En sus inmediaciones se encuentra la iglesia del Carmen, antiguo convento de los Carmelitas Calzados donde se conserva un retablo de Valdés Leal, que narra la historia del Carmelo. En el Campo de San Antón fue ubicado en 1835 el cementerio de San Rafael ya que por motivos sanitarios se ordenó que los enterramientos se realizasen en las afueras de las poblaciones. Al este del Campo de San Antón se encuentran los polígonos de Fuensanta y Santuario, barrios para clases modestas construidos en la década de los 60-70 y que albergan casi al 10% de la población cordobesa. Ambos forman parte de la gran expansión urbana que sufrió Córdoba tras la posguerra debido a la explosión demográfica y a la emigración de gentes del campo a la ciudad. En Puerta Nueva encontramos tres jardines: .Jardines de la Facultad de Derecho. En ellos destacan dos ejemplares de mirto arbóreo, colocados a la entrada de la facultad, así como algunos cipreses, un magnolio y un cedro del Atlas. .Jardines de Puerta Nueva. Posee una puerta hecha de cipreses recortados frente a la fachada de la facultad de Derecho y en el centro existe un Triunfo de San Rafael (1747) rodeado de aligustres en circulo. Entre su flora destaca un magnífico ejemplar de álamo blanco. .Jardín del convento del Carmen. Pequeño jardín en el cual se pueden observar desde fuera algunas palmeras datileras, naranjos y limoneros. Estos últimos se vienen empleando en jardines de nueva creación y en repoblación de antiguos jardines.


TRAMO 5º. PLAZA DE LA MAGDALENA Y SU ENTORNO 

Abandonamos Puerta Nueva y nos dirigimos hacia la Iglesia de la Magdalena ubicada en la plaza de su mismo nombre. Es una iglesia de Reconquista cuyo estilo de transición entre románico y gótico resulta patente en su planta rectangular con tres naves separadas por arcos apuntados, sin crucero. Tres ábsides en la cabecera (de los que sólo quedan dos) y techo de artesonado. Cuenta además esta iglesia con tres portadas abocinadas, siendo de destacar la de la Epístola, considerada la más antigua de la ciudad. Desde el punto de vista de la morfología urbana perviven en esta zona dos tipos de viviendas de carácter netamente popular. Una heredera de la tradición romana con influencias musulmanas (casa-patio), donde se aloja la clase media-alta. La otra constituida por los corrales de vecinos, donde desarrollan sus vidas fundamentalmente gente de extracción humilde. La especulación del suelo y la necesidad de mejorar su condición de vida están llevando al corral de vecinos a su desaparición. En este barrio prolifera una industria de fama y tradición en Córdoba: la platería. En el aspecto botánico en la Plaza de la Magdalena nos encontramos con una palmera datilera, además de arbustos como el durillo, adelfas, rosales, celindas, espinos, budleyas y un hibisco, sin olvidar árboles como las casuarinas que bordean la plaza o la acacia de tres espinas que junto a una morera papelera se nos presenta frente a la iglesia. Como colofón a nuestro recorrido queremos prestar atención al jardín más representativo de nuestra ciudad y abundante en las casas antiguas que encontramos en nuestro itinerario, el "patio cordobés". Se adorna con distintas plantas, siendo las más representativas: .Árboles: naranjo amargo, limonero y palmera datilera. .Arbustos: boj, dama de noche y celinda. .Plantas trepadoras: hiedra, jazmín, rosales y filodendro. .Plantas de interior: esparraguera, aspidistra, ficus y begonia. Plantas vivaces: clavel, clavellina, gitanilla geranio y cineraria.


2.2. Catálogo general de especies más frecuentes 

 Nombre Común           Nombre Científico          Origen        Introducción 
Acacia de tres espinas         Gleditsia triacanthos              EE.UU.                s. XVIII Adelfa                                  Nerium oleander               Á. Mediterránea      Romanos           Aligustre                              Ligustrum lucidum               China y Japón       s. XIX Arce                                     Acer negundo                       EE.UU.                   s. XVII Brachichiton                         Sterculia divesifolia             Australia             s.  XIX                Ciprés mediterráneo            Cupressus sempervirens      Grecia                  Romanos Clavel                                  Dianthus caryophyllus       Á. Mediterránea     Renacimiento    Dama de noche                    Cestrum nocturnum              Suramérica           Sin fecha    Espina de Jerusalem            Parkinsonia aculeata             América               s. XVIII XVIII     Geranio                               Pelargonium zonale               Suráfrica             Barroco            Hibisco o rosa de Siria        Hibiscus syriacus                  Asia                      s. XVI Hiedra                                 Hedera helix                          Europa                 Romanos Jazmín                                 Jasminum officinale               Asia                      Árabes Limonero                            Citrus limon                            Asia                     Árabes         Marrubio                            Marrubium vulgare               Europa                     -  Moral                                  Morus nigra                            H.S.                     Romanos          Naranjo amargo                  Citrus aurantium                   Asia                     Árabes             Palmera datilera                  Phoenix dactylifera               África                  Romanos        Plátano de sombra              Platanus hybrida                    EE.UU.                  s.XVll Rosal                                  Rosa spp.                                 Cosmopolita         s. XIX Tuya                                   Thuja orientalis                     Corea-Manchuria   Barroco Yuca                                   Yucca spp.                               América                 s. XVII
 S(s). Siglo(s).                                                                                     H.N. Hemisferio Norte.                                                                       H.S. Hemisferio Sur. 


2.3. Textos 

ARCHIVO MUNICIPAL CÓRDOBA:  PRIVILEGIO DE 1405 EN EL QUE SE ORDENA LA CONSTRUCCIÓN DE LA TORRE   
 "La torre de la Malmuerta, que se levanta negruzca y majestuosa al Este de dicho campo (Campo de la Merced), es de figura octogonal apoyándose en un arco que corta la muralla que va a descansaren la puerta nombrada del Rincón. Hasta la altura del arco está maciza, pero luego aparece hueca en su interior, tomando una media naranja primorosamente labrada de sillaretes y una puerta en uno de sus lados que da paso a una escalera que conduce a su plataforma, desde laque se divisa un hermoso panorama a través de sus almenas. Bajo el arco loma un recuadro, en el que aparecen las armas reales y una inscripción casi borrada, que dice así: -"En el nombre de Dios: porque los buenos fechos de los Reyes no se olviden, esta torre mandó facer el muy poderoso Rey Don Enrique, é comenzó el cimiento el Doctor Pedro Sánchez, Corregidor de esta Ciudad, é comenzóse á sentar en el año de nuestro Señor Jesucristo de MCCCCVI años é sendo Obispo Don Fernando Deza, é oficiales por el Rey, Diego Fernández, Mariscal, Alguacil Mayor, el Doctor Jesús Sánchez, Corregidor, é Regidores Fernando Díaz de Cabrera, é Ruy Gutiérrez... é Ruy Fernández de Castillejo é Alfonso... Abdifie, é Fernán Gómez, é acabóse en el año de MCCCCVIII años."- En el archivo municipal de Córdoba existe un privilegio de 1405, en el que Don Enrique mandó destinar a esta obra el producto de multas a los tahures y garitos. Esta es la historia de la Torre: pero como lo extraño de su nombre ha dado que pensar al vulgo, siempre propenso a formar novelas sobre lo que no comprende, de ahí las leyendas que corren sobre el origen de esta torre y el misterio de su nombre. Dice la tradición que el que pase sobre un caballo a galope bajo el arco, y leyese su inscripción, será un hombre feliz, porque la torre se hundira en horroroso estrépito, apareciendo entre sus ruinas un inmenso tesoro.
 "Tradiciones de Córdoba" 

PUERTA ESCUSADA Y PUERTA DEL COLODRO 

"Cerca de esta ermita está una de las puertas de la ciudad denominada de Colodro, construida después de la conquista ha sufrido algunas reedificaciones porque ha sido abierta y cerrada siempre que se ha padecido alguna epidemia, y últimamente se compuso y quedó abierta en 1873. Su nombre lo debe a que entró por aquel sitio, escalando la muralla sorprendiendo a los centinelas, a quienes tiró al campo para que sus amigos los acabasen de matar un almogávar que sabía el árabe, llamado Alvar Colodro, natural de Cobeña, pueblo del arzobispado de Toledo, cerca de Alcalá de Henares (...) lo acompañó Benito Baños que, tan bravo como él, hicieron prodigios de valor en aquella noche, que fue una muy tenebrosa del mes de Enero de 1236".-    
Ramírez de Avellano y Gutiérrez, Teodomiro: "Paseos por Córdoba"

LEYENDA DEL CURA DE LA MAGDALENA 

"Allá en tiempos antiguos, había en la parroquia un cura excesivamente obeso y muy aficionado a recoger cuando podía de sus feligreses. Sucedió que una noche de lluvia se retiraba de su iglesia, y a corta distancia del postigo de la sacristía, vio un hermoso burro blanco, solo y como abandonado; pareciéndole al buen señor que en él podía pasar el barro de la plaza y aun alojar aquel huésped en su casa, lo animó a la gradilla y como pudo cabalgó en é1, emprendiendo su marcha tan tranquilo, con su linterna en la mano, a favor de cuya luz vio el interior de las monjas de Santa Inés: entonces, asombrado, reparó encontrarse a aquella altura por haber crecido de pronto y en tanta longitud tus piernas de su cabalgadura: asustado y comprendiendo ser castigo del cielo por su desmedida ambición, y que el diablo sería el que se le presentó en forma de burro, invocó el nombre de Jesús, y aquel desapareció, cayendo el pebre cura de la elevación en que se hallaba, quedando ileso por el mucho bayo; más en él dejó su estampa tan marcada, que ala mañana siguiente los vecinos se paraban a ver lo que ellos decían el retruco del Sr. Rector. Este se mostro tan escarmentado, que el resto de su vida lo empleó en hacer muchos y recomendables actos de misericordia".-                                                                                                                                                                                                Ramírez de Arellano y Gutiérrez, Teodomiro: "Paseos por Córdoba"

2.4. Actividades 

De entre el amplio y variado bloque de actividades que proponernos, se exponen aquí un reducido número de ellas, cuya selección hemos realizado por considerarlas significativas. 
1ª) Realiza tres gráficas lineales de la evolución demográfica en estas tres áreas: Magdalena, Levante y Fuensanta.         

                                                                                                                                 Datos: evolución de la población (1965-1981)                                                                                         
Barrio                          1965       1970       1975      1981      
Distrito IV (Magdalena)       8 .048        6.388        5.180          4.896  Distrito II (Levante)           22.508       28.533      41.154        54.115  Distrito V (Fuensanta)       21.818       21.561      32.215        40.103

2ª) Selecciona una especie vegetal introducida en cada una de las siguientes épocas: romanos, árabes, Renacimiento, Barroco, siglo XVIII y siglo XIX. 
3ª) Selecciona una especie vegetal procedente de cada uno de los continentes. 
4ª) Confecciona un comic con una de las leyendas incluidas en los textos.
5ª) Confecciona una línea de tiempo con los momentos más importantes de nuestro itinerario. 
6ª) Busca en el diccionario los siguientes términos: ajarquía, albarrana, extramuros, óculo, frontón, exclaustar, necrópolis, ronda, tahures, topografía, toponimia.
 7ª) Graba el sonido ambiental en distintos lugares del recorrido (sugerimos La Fuensantilla y el interior del barrio de la Magdalena).

 8ª)  (CRUCIGRAMA)



  1  2  3  4  5  6  7  8 9
1








2








3








4








5








6








7








8








9









HORIZONTALES   
  • 1.      Torre de defensa que se encuentra extramuros.      
  • 2. Vocal. Consonante. Es la primera letra de una localidad asturiana. 
  • 3. La ciencia que describe la tierra tiene dos de ellas. Arco paralelo al eje longitudinal de la nave, y que la separa de otra.                   
  • 4. Reza. Vocal. Preso.                                            
  • 5. El volante de los barcos. Consonante.             
  • 6. Dos vocales seguidas, la tiene el lugar al que quería llegar Colón. Si alternas las dos vocales, dícese de la composición musical que se canta o se toca entre dos.  
  •  7. División administrativa realizada por Fernando III; también corta ración de alimentos que se suele tomar en los días de ayuno.      
  • 8. Vocal. Vocal. Al revés, agencia de inteligencia americana.      
  • 9 . Apócope de la Iglesia cordobesa que tiene la portada más antigua de la ciudad (también repostería que se suele tomar en el desayuno). Vocal. 

VERTICALES
  • 1. Vocal. De ese estilo arquitectónico es una de las iglesias que has visitado.   
  • 2. Artículo determinado en género femenino y número singular. Apócope de río. Esta vocal la tiene una famosa película  erótica.   Consonante.                
  • 3. Con esta consonante empieza una de las avenidas por las que has pasado. El padre, la madre y los hijos forman una.     
  •  4. Cocino. Ésta y la otra al revés forma un artículo determinado en género neutro. Consonante.   
  •  5. Penúltima letra de la puerta que lleva el nombre del primer cristiano que asaltó la ciudad de Córdoba. Paseo o calle que circunda una ciudad.  Consonante.                             
  • 6. Esta y la otra están en la capital de Italia. Lengua provenzal. Vocal.                                            7. Al Madina al Sarqiyya o Ciudad Oriental.     
  • 8. Consonante. Nota musical.  Escuché.    
  •  9. Vocal. Las dos seguidas, tienen la forma de un cero. Habitantes del Perú, fueron conquistados por Almagro y Pizarro.                                                                                                                                                                                                                 

    Autores: 

    AURORA PÉREZ DE ALGABA DE LA TORRE. Doctora en Biología. Departamento de Sanidad Vegetal (Córdoba). Consejería de Agricultura y Pesca. Junta de Andalucía.
    RAFAEL JIMÉNEZ ÁLVAREZ. Licenciado en Filosofía y Letras. Profesor del IES SANTOS ISASA de Montoro (Córdoba).
    ENRIQUE MELCHOR GIL, doctor en Filosofía y Letras. Profesor titular del Departamento de Historia Antigua de la Universidad de Córdoba.
    ENRIQUE MARTOS RODRÍGUEZ. Licenciado en Filosofía y Letras. Profesor del IES GALILEO GALILEI de  Córdoba.
    EMILIO DÍAZ MADRID. Licenciado en Filosofía y Letras. Profesor del IES ARCELASIS de Santaella (Córdoba).                                                                                                                                                                     

BIBLIOGRAFÍA

 -VV.AA. Textos Histórico-Geográficos de Córdoba y su Provincia. Córdoba, Diputación Provincial, 1988.

-Trabajo del Seminario Permanente "Paseos por Córdoba",
 Mediante la actividad desarrollada por este seminario se ha podido crear un material didáctico escrito y audiovisual que podrá ser utilizado por los diferentes Centros de Enseñanzas Medias de Córdoba y provincia.

-  ocioencordoba.blogspot.com 







 

No hay comentarios:

Publicar un comentario