578 ALFONSO XIII. POLITICA EXTERIOR: MARRUECOS. EL DESASTRE DE ANNUAL ( Julio de 1.921)

  ALFONSO XIII. POLITICA EXTERIOR: MARRUECOS.  EL DESASTRE DE ANNUAL ( Julio de 1.921)


 ESQUEMA:

En primer lugar, se valorarán las repercusiones de la aventura africana en el prestigio y la imagen de la monarquía, especialmente en la persona del rey Alfonso XIII, singular abanderado de la misma. 

Seguidamente, se expondrá de qué manera afectó la tarea colonial a la estabilidad política del régimen, detallando su incidencia en las divisiones internas de los distintos partidos y su papel en la caída de diversos gobiernos. 

Las fricciones en el seno del ejército formarán parte del tercer apartado, en el que se explorará también el modo en que las campañas coloniales contribuyeron a radicalizar las tensiones entre el elemento militar y el elemento civil. 

Las repercusiones de la colonización africana en el presupuesto nacional serán objeto de atención en la siguiente sección, que estudiará los desequilibrios que se derivaron para el Tesoro. La opinión pública pasará a escena seguidamente, en este caso para rastrear las diversas etapas por las que atravesó su vinculación con la empresa africana. 

Finalmente, la diplomacia internacional ocupará un lugar destacado en este estudio, a fin de desvelar las prioridades de las potencias coloniales europeas en el Mediterráneo occidental y el modo en que éstas afectaron a la colonización española. Lo que fundamentalmente interesa, en definitiva, es valorar de qué modo el problema africano aproximó la crisis final de la Restauración, contribuyendo, de ese modo, a enriquecer las interpretaciones que se han ofrecido sobre la misma

. En este escenario perdieron la vida en dos días, masacrados, 4.000 españoles, sin saber por qué. Todo lo que se alcanza a ver hasta más allá del horizonte es campo yermo, reseco y desnudo de vegetación. El rey Alfonso XIII, militares y Gobierno de entonces quiso, a principios del siglo pasado, convertir a esta región en la recreación del viejo Imperio; aquel en el que "no se ponía nunca el sol". Al final, España llamó a esta conquista Protectorado de Marruecos. Un eufemismo que oculta varias guerras, un holocausto, traiciones y uno de los episodios más tristes de la práctica militar


 LA CUESTIÓN MARROQUÍ

En 1912, París y Madrid firmaron un tratado por el que a España le cabía administrar el norte de Marruecos. La colonización real empezó tras el fin de la Guerra del Rif y atrajo sobre todo a andaluces y levantinos. La independencia del reino, en 1956, puso fin al sueño
La colonización española de Marruecos, que se vio condicionada por su carácter subordinado y dependiente de los intereses geopolíticos de otros Estados europeos y por la precaria situación socioeconómica en la que le tocó llevarla a cabo.
Fue precisamente la debilidad española la que permitió la participación en el reparto de Marruecos como “actor pasivo” a merced de los intereses de Francia y Gran Bretaña, quienes, en 1904, acabaron poniéndose de acuerdo para que una pequeña potencia como España, debilitada tras la pérdida de Cuba y Filipinas en 1898, fuera la encargada de colonizar el norte de Marruecos.
La Conferencia de Algeciras de 1906 aceleró la penetración española, cuyas tropas intervinieron en territorio marroquí en 1909 en respuesta a los ataque sufridos en las obras para la construcción del ferrocarril de las minas del Rif.
Finalmente, los límites y las condiciones con las que España participaría en la colonización del imperio xerifiano serían fijadas en un convenio bilateral firmado con Francia en noviembre de 1912. Por él, España veía reconocida su influencia en dos zonas con pocos recursos y escasas posibilidades de desarrollo, una situada en el norte de Marruecos, de la que se excluía la ciudad de Tánger, y otra en el sur del país, más allá de río Draa. A Tánger se le reservaba un régimen especial que se concretó en 1923 con un estatuto de ciudad bajo administración internacional.

Mapa del Protectorado español en Marruecos, 1924  FUNDACION JOSE MANUEL LARA.


 La aventura colonial en Marruecos no fue el problema fundamental que hubo de afrontar el régimen de la Restauración en su última etapa, aunque sí uno de los más complejos. El proyecto canovista había comenzado a mostrar signos de debilidad anteriormente -algunos autores los harán retroceder hasta 1898-, y estas muestras de caducidad se vieron seguidas por periódicas fracturas que acabaron conduciendo a una situación de estancamiento brillantemente reflejada en los estudios que preceden a estas páginas.

En ese progresivo, creciente y casi metódico proceso de desintegración del sistema político español en el primer tercio del siglo XX , la empresa marroquí no hizo sino sumarse a los diversos problemas que no encontraron salida en el seno del turnismo canovista, poniendo de relieve sus contradicciones más evidentes, engrandeciendo su inoperancia y, en último término, exasperando sus fricciones internas.
Irónicamente, sin embargo, la aventura marroquí se inició bajo los auspicios de lo que se consideraba como una inmejorable oportunidad para realzar la posición estratégica de España en Europa. La recuperación del honor nacional, tan necesitado de revitalización tras el desastre colonial de 1898, y el mantenimiento de un dudoso prestigio internacional fueron las razones fundamentales que impulsaron a los gobiernos de comienzos del siglo XX a aceptar una tarea para la que el país se encontraba escasamente dispuesto. 
En términos económicos, por su limitado desarrollo financiero y empresarial. 
En términos sociales, por el efecto desmoralizador que la derrota de Cuba ejercería en cualquier futuro proyecto colonial. La misión colonial, en este sentido, fue una tarea impuesta desde arriba, cuyo fervor popular -salvo ocasionales ráfagas de euforia- no fue comparable al que existía en otros países europeos como Gran Bretaña, Francia o incluso Italia
Y, sin embargo, existen razones para pensar que la diplomacia española actuaba con cierta intuición al intentar evitar el estrangulamiento internacional del país y mantener a Francia a raya al otro lado del Estrecho. En un clima internacional en el que España parecía abocada a formar parte de las naciones moribundas imaginadas por Salisbury, la tarea marroquí ofrecía a los gobiernos peninsulares una nueva oportunidad para recuperar un maltrecho prestigio colonial y remozar el espíritu de la nación, conservándola en la órbita de las potencias de segundo orden del escenario europeo.
Y, sin embargo, hoy lo sabemos, esa oportunidad acabó convirtiéndose en una suerte de destino fatal, en un intrincado laberinto -muestra evidente de los peores defectos y contradicciones del régimen - y, en último término, en el factor desencadenante que puso fin a su andadura.

 La colonización de Marruecos tuvo un efecto determinante en la pérdida de popularidad y prestigio del rey Alfonso XIII, señalado defensor de la misma. Las consecuencias de las repetidas crisis marroquíes de los años veinte encontraron en él un blanco hacia el que tendieron a converger las críticas parlamentarias de los enemigos del régimen y los agravios de crecientes sectores de la opinión pública, llegando a hacer vacilar las defensas de la monarquía.
Es posible que el joven rey quisiera establecer marcadas diferencias de inicio entre su reinado y el reinado de su padre -ensombrecido por la derrota de Cuba-, y considerara Marruecos como una gran oportunidad para devolver a la monarquía un cierto esplendor imperial. También es posible que su educación militar y su carácter emprendedor encontraran en Marruecos un objetivo hacia el que encaminar sus energías de juventud. De acuerdo con el parecer de algunos diplomáticos, sin embargo, Alfonso XIII parecía vivir en una época que no se correspondía con la realidad histórica en la que se encontraba el país . Sean cuales fueren las razones que explicaban su élan colonial, lo cierto es que la dificultosa evolución de la empresa marroquí produjo paralelas turbulencias en su posición como jefe de Estado, en sus relaciones con sus gobiernos y en su imagen a los ojos de la opinión pública.

EL DESASTRE DE ANNUAL ( Julio de 1.921)
 



Los sucesos de Julio de 1.921 sorprendieron a una opinión pública española que no esperaba problemas en el Protectorado Norte de Marruecos. El Desastre, supuso el principio del fin de la Monarquia Alfonsina y conmocionó a toda una generación de españoles.

El nombre de pacos con que se bautizó a los francotiradores rifeños, lejos de reflejar ninguna familiaridad, revela el desconcierto frente a un enemigo disperso, esquivo y menor, y por eso mismo tan temible.  Los españoles eran el blanco fácil de un enemigo invisible para ellos.


Tras el Desastre de Annual en el verano de 1921, el Ejército español movilizó a miles de jóvenes que desembarcaron en Marruecos con el objetivo de restaurar el maltrecho honor nacional: las tropas de Abd el Krim, mucho menos numerosas y peor armadas, habían asestado un golpe brutal a la potencia colonizadora. El país que había inventado la guerra de guerrillas contra la ocupación francesa a principios del siglo XIX recibía, algo más de un siglo después, su propia medicina.


En Mayo de 1.921, nadie hubiera podido predecir la hecatombe que se iba a cernir sobre el ejercito español en Marruecos tan solo dos meses después. La penetración española había alcanzado los 130 Kms. hasta Buy Meyan y Annual.

La Comandancia Militar de Melilla disponía de unos 25.700 efectivos, al menos sobre el papel (algunos de estos efectivos figuraban en los estadillos de las unidades con el único fin de generar devengos). Estos efectivos, que en principio, pudieran parecer suficientes para someter el territorio, en la práctica constituían un cuerpo enfermo, que adolecía de graves carencias, tanto de índole militar, como administrativas y políticas.



El ejercito se hallaba disperso en un total de ciento cuarenta y cuatro posiciones, los blocaos, la mayoría de los cuales se encontraban guarnecidos por un total de entre doce y veinte hombres. Aunque algunas posiciones como Batel, Dar Drius, Buy Mellan o Annual, sobrepasaban los ochocientos.


Las unidades tipo regimiento, también adolecían de graves defectos estructurales, estas se encontraban igualmente dispersas sin formar un todo. A veces entre una compañía y otra del mismo regimiento podía haber kilometros de distancia. Esto se materializaba en una carencia de jefes naturales. Esta falta de mandos naturales otras veces estaba producida por la simple ausencia física de estos, que se encontraban Melilla, con motivos justificados o no, o bien por encontrarse de permiso oficial en la península, como ocurrió con muchos de ellos los días 22 y 23 de Julio, tal y como queda acreditado en el Expedienté Picasso (Sumario de responsabilidades para esclarecer los hechos que dieron lugar al Desastre).



La ubicación de los blocaos era inapropiada, se construían, atendiendo a criterios políticos y no militares. Otras veces serán los propios nativos quienes soliciten y obtengan la creación de un blocao en el lugar por ellos designado, alegando la necesidad de protección frente a otras cábilas (tribus) no afectas a la causa española.

Al producirse el desastre, estas pequeñas posiciones, quedaran irremediablemente perdidas, al quedar sumergidas en un océano hostil, incomunicados entre ellos, sin posibilidad de ser socorridos y muchas veces sin acceso a una fuente de agua.

En lo político, se evitaba que el soldado europeo entrase en combate, pues las esquelas eran muy mal asumida por la opinión pública española y el fantasma de la Semana Trágica, quitaba el sueño a la clase política. Por lo que el peso de la campaña recaía sobre las tropas nativas, los regulares y la policía indígenas.Por lo general mal escogidos, tanto en su oficialidad (generalmente europea), como en su tropa. Según las conclusiones del ya citado Expedienté Picasso. Lo que se traducía en un soldado mal adiestrado y bajo de moral. Al producirse la deserción masiva de las tropas indígenas, que se pasaron al enemigo, el caos fue total y el terror, se apodero del soldado español.

Otro grave problema, era la corrupción casi generalizada en todo el ejercito y que iba desde el oficial que teniendo un sueldo de 500 pts al mes (este era el sueldo de un capitán en 1.921) tenía unos gastos de 15.000, hasta el recluta que vendía su munición a los futuros enemigos.


Los primeros episodios de inestabilidad fueron  interpretado por el mando español, no como el prólogo de lo que había de suceder, sino como un episodio aislado, un traspiés, de los que todas las potencias coloniales habían tenido alguna experiencia. Esta fue la idea que el General Silvestre transmito a Berenguer, su superior, a bordo del crucero Princesa de Asturias, en la entrevista que ambos celebraron en aguas de Alhucema el 5 de Junio. 
El 17 de Julio, las harkas (partidas de guerreros) lanzan un repentino ataque a lo largo de toda la línea española.

 Berenguer, declaraba al diario El Sol, que la pacificación de Marruecos se realizaba con éxito y que no era menester el envío de nuevas tropas.

General Manuel Fernandez Silvestre y Pantiga Comandante general de Ceuta y Melilla, responsable de todas las operaciones 



Berenguer solo se percató de la situación real cuando el 19 de julio, recibió el primero de una serie de telegramas angustiosos, pidiendo refuerzos, un ataque de distracción de la Armada en Sidi Dris y apoyo aéreo.
 
La caída de Igueriben, convirtió a Annual en una posición indefendible. Silvestre convocó a sus oficiales en asamblea, las municiones escaseaban y se acordó la evacuación.
El día 22, Silvestre mandó un último telegrama, anunciando que se replegaba hacia Ben-Tieb, si le era posible.

Iniciada la retirada, pronto se produjo la desbandada en el ejercito, la disciplina militar, dejo sitio al "sálvese quien pueda".




Mapa de operaciones y despliege de la batalla de Annual)

En la tormenta, sucumbieron Silvestre, el Coronel Morales (Jefe de la Policía indígena) y el resto del Estado Mayor.

Las dudas sobre el final del General aun no se han despejado, según unos murió en la batalla, según otros se suicido.  Silvestre prefería la muerte al deshonor.
 
La avalancha humana se derramó por el desfiladero de Izumar, los moros solo tenían que disparar como en una caseta de feria contra la aterrada desbandada.
Cuando los escasos supervivientes contactaron con la retaguardia, el pánico se extendió, tanto por la evidente desmoralización de los derrotados, como por los horrores que contaban.



Abd-el-Krim lider de los rifechos que junto a su hermano levanto en contra de los españoles a las diferentes cabilas 










La derrota de Annual, provocó la defección del resto de la cábilas, que hasta ese momento eran afectas a la causa española, y que se unieron a los rebeldes espoleados por la idea de venganza y las ansias de botín.


El 23 de Julio, Navarro inicia su periplo para llegar el 29 a Monte Arruit. En esta retirada se destacó el regimiento de caballería, Cazadores de Alcántara, que realizo varias cargas al sable, chocando con la caballería enemiga de Metalsa, ahora protegiendo los flancos de la riada de cadáveres vivientes en que se había convertido la columna de Navarro, y protegiendo la retaguardia. Así combatieron los cazadores de Alcántara, hasta el total extermino del regimiento. Sin caballos y casi sin efectivos, Alcántara dio su última carga a pie. Su jefe el Tte.Col. Fernando Primo de Rivera (primo del que seria dictador), moriría en Monte Arruit, víctima de la gangrena después de habérsele amputado en vivo un brazo.
El regimiento Alcántara recibió por ésta acción la Laureada Colectiva. De los 695 efectivos (presentes) del regimiento, sólo quedaron 70 heridos y 5 prisioneros.



Muertos españoles en Monte Arruit 
















El 2 de Agosto cayó Nador, esto sentenciaba Zeluan y Monte Arruit.


Navarro se fortifico en Monte Arruit, negándose a abandonar a los heridos, sentencio a muerte a los suyos.



Conocida imagen de la llegada de oficiales que tuvieron que taparse con pañuelos el rostro ante la presencia de los mas de 8000 españoles muertos el dia 9 de agosto de 1921 en Monte Arruit 



Navarro es autorizado a rendirse, lo que hace el 9 de Agosto, de conformidad con lo pactado los españoles entregan las armas, tan pronto como lo hicieron, los rifeños comienzan la matanza.

Tras la caída de Monte Arruit, sólo quedaba Melilla, a la que confluían riadas de refugiados y sobrevivientes del ejércitos aterrorizado, muchos con las facultades mentales perturbadas.


Las consecuencias de la derrota

Tras el desastre se conoció la dura realidad, una cifra de muertos que aun no se ha podido cuantificar (probablemente cercana a los 13.000), la incierta suerte de los cautivos, el territorio perdido, que dejaba la circunscripción de Melilla reducida a ésta ultima plaza y un inmenso botín en armas y municiones que hacían a Abd el Krim mucho más fuerte.

Los cautivos fueron llevados por Abd el Krim al Banu Waryaghal con la intención de negociar su rescate con la autoridad española y al mismo tiempo aumentar su prestigio y autoridad entre los restantes rifeños

Tras Annual, Abd el Krim se dedicó a llevar una reforma en el modo de vida de los rifeños y a crear una administración de corte moderno. Nombró en cada Kábila un caíd, encargado de representarle, a fin de asegurarse la paz entre las tribus y la sumisión a su propio poder, suprimió el sistema de multas y construyo cárceles para castigar a los transgresores. Por primera vez había un gobierno en el Rif que intervenía en la vida privada de los rifeños. El Gobierno suplió a los consejos de las Kabilas en la Administración de Justicia. El sistema funcionó, se consiguió la paz social y aumentó la cohesión entre las Kábilas.

Pocos días despues Abd el Krim recibía en Axdir (la efímera capital de la República Independiente del Rif) la baya con la que los sultanes de Marruecos se reconocían como soberanos, era el reconocimiento de su poder.
 
La baya de Axdir describe a Abd el Krim como: El hombre que ha venido ha imponer dos objetivos: Imponer la Ley Islámica y llevar a cabo una Jijad, guerra santa contra los cristianos, ambos objetivos son inseparables.



Desarrollo de las operaciones en el mapa de Annual













El siguiente paso de Abd el Krim, fue extender su poder. En 1923 su objetivo fue la Gomara, al Oeste del Rif, donde su poder llego a ser absoluto,


Tras la llegada al Poder de Primo de Rivera y la retirada por éste de 29.000 soldados, Abd el Krim pudo incrementar su poder en el Yabala, atacando en junio de 1924 las posiciones españolas de la zona, en Septiembre la mayoría de éstas estaban asediadas.

La llamada retirada de Xauen, estuvo apunto de convertirse en un nuevo Annual, la retirada se convirtió en una operación muy difícil y el costo en bajas para el ejercito español fue muy elevado.




Tropas españolas suben al tren rumbo a Marruecos en 1925.

Desembarco de Alhucema fue una operación ya organizada y con muchas lecciones aprendidas

Tropas españolas suben al tren rumbo a Marruecos en 1925.


En Abril de 1925 los rifeños se lanzan al ataque de las líneas francesas que no pudieron contenerlo, en pocos días atraviesan el río Uarga y a principio de Junio, están a 40 Km de Fez, residencia de los sultanes.

Abd el krim exigió a los notables de Fez su reconocimiento como sultán, que estos rechazaron, a partir de aquí comienza su declive.Una conferencia Hispano-Francesa iniciada en Madrid pone las bases para un acuerdo de cooperación y acciones coordinadas contra el Rif.

En septiembre de 1925, comienza la contraofensiva española y el 10 de Septiembre los españoles desembarcan en la playa de la Cebadilla, al oeste de la bahía de Alhucema en lo que fue una gran operación anfibia, 16.300 hombres 104 buques y 88 aviones participaron en el desembarco, el 2 de Octubre los españoles toman Axdir.

Los franceses a su vez atacaron por el sur hasta unirse a las tropas españolas.



Tras la infructuosa conferencia de Ouxda, donde no se consiguió la paz, las tropas hispano-francesas liquidaron la resistencia rifeña.

El 26 de Mayo de 1926 Abd el Krim se entregó a los franceses, continuando algunos focos aislados de resistencia hasta 1927. 

"Me adelanté a mi tiempo" manifestaría posteriormente Abd el Krim a la revista egipcia Al-Manar. En realidad había vencido a sus enemigos locales y unificado el Rif, pero no pudo resistir el esfuerzo conjunto de dos ejércitos europeos.

(Adaptación)mundohistoria.org, Galland


PARA SABER MÁS:

Defensa en el Rif 

Defensa en el Rif, JOSÉ MARÍA DÍAZ CASARIEG. Unos soldados trasladan a un compañero herido mientras el resto de la unidad se defiende de los rifeños tras una muralla de sacos de arena (Marruecos, 3 de octubre de 1921).

La legión 

La legión.BARTOLOMÉ ROS. Cuartel de Dar-Riffien. Vista del taller de guarnicionería del cuartel de la legión (Marruecos, febrero de 1926).


ARCHIVO ABC
Soldados españoles disparan desde las trincheras excavadas para defender Melilla en 1921
ARCHIVO ABC. Restps de ña matanza de soldados españoles en Monte Arruit
archivo abc
Batería de cañones de quince centímetros en el campamento del zoco El Had de Benisicar


Bibliografia:

Annual 1921: Cronica de un desastre de Francisco Luis Miguel
La forga de una tragedia (el rif) - Coleccion universidad
Anual 1921 de Manuel Leguineche
- En ABC.es :

Hemeroteca / 90 años del desastre de annual

 «Desastre de Annual» la más oprobiosa derrota de la historia del Ejército español, hace ahora 90 años.

La derrota más amarga del Ejército español

El verano de 1921 alrededor de trece mil soldados españoles fueron masacrados por los rebeldes rifeños liderados por Abd El-Krim. El episodio despertó la indignación de la opinión pública



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