674 BOSQUES. Y MEDIO AMBIENTE

Radiografía del arbolado español


El bosque de Munielllos, considerado reserva de la bioesfera, en Asturias. / SAMUEL SÁNCHEZ

 Los bosques españoles capturan el 15% de las emisiones de dióxido  de carbono (CO2) que se producen en el país, alrededor de 65 millones de toneladas.Actualmente, cada hectárea arbolada captura  unas cinco toneladas de CO2. El estudio detalla que la capacidad de retención de uno de los gases más influyentes para el calentamiento global varía en función de la zona: en el norte de España la fijación de los bosques es de siete toneladas por hectárea y año, mientras que en el sur esta cifra se reduce hasta las 2 toneladas.
 La comunidad científica calcula que los bosques retienen el 25% del CO2 que se produce a nivel mundial, una media diez puntos superior a la española debido a la aportación de los bosques tropicales y las grandes masas forestales de zonas como Siberia como captadores de CO2.
 
Los datos más precisos parten del último Anuario del Medio Ambiente publicado en 2014 por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. 


De él se desprende que en España hay 27,8 millones de hectáreas de superficie forestal, de las cuales 18,4 millones se consideran arboladas, y el resto desarboladas. Entre las primeras dominan las frondosas (encinas, eucaliptos, robles, castaños, fresnos…), con 10 millones de hectáreas; seguidas de las coníferas (pinos, abetos, enebros…), son siete millones; y las masas mixtas, con 1,4 millones.

Buena parte de las cifras proceden del tercer Inventario Forestal Nacional (IFN3), que cuantifica nuestro patrimonio forestal en 18.000 millones de árboles. Castilla y León se sitúa a la cabeza, con 3.200 millones de ejemplares, por delante de Cataluña, con 2.700 millones. Los últimos puestos los ocupan Baleares y Murcia, que no llegan a los 200 millones.

En cuanto a la propiedad forestal, la gran mayoría es privada, el 70% del total. Las entidades locales reúnen el 22%; el Estado y las comunidades autónomas, el 6%, y el restante 2% corresponde a comunidades de socios.

Según el anuario de Medio Ambiente, sobre el volumen de corta para aprovechamientos forestales, madera y leña en 2012, el eucalipto domina de forma aplastante, con 5,5 millones de metros cúbicos, seguido a larga distancia de los pinos resineros (3,7 millones) e insigne o de Monterrey (1,8 millones).

La certificación forestal en España está dominada por el sello PEFC, con 1,8 millones de hectáreas y 730 cadenas de custodia (productos y servicios en el mercado). La marca FSC tiene un número de cadenas similares (716) y menos hectáreas (200.000).


  Medio ambiente en los espacios naturales: conservación e impactos:

-La erosión y degradación del suelo en España: desertificación. .

La erosión del suelo es un fenómeno natural que, en una parte importante de España, se ve acentuado por las acusadas pendientes y el carácter torrencial de las precipitaciones. Pero esta erosión natural se ve incrementada por la acción antrópica, sobre todo a través de la desforestación y de la sobreexplotación agraria, practicas que están llevando a que una parte importante de España tenga el suelo desertificado, es decir, perdida la capa fértil del suelo. La deforestación por tala o incendio contribuye en gran manera a la erosión del suelo, ya que la vegetación fija el suelo con sus raíces y retiene el agua de lluvía.

Causas de la desertificación

Zonas desertificadas

La deforestación por tala o incendio contribuye en gran manera a la erosión del suelo, ya que la vegetación fija el suelo con sus raíces y retiene el agua de lluvia.

El excesivo pastoreo en pastos pobres acentúa la erosión, al igual ocurre con las prácticas agrarias inadecuadas como la sustitución generalizada del barbecho por los abonos químicos, el uso indiscriminado de productos fitosanitarios o el cultivo en laderas de gran pendiente sin adoptar las medidas de protección adecuadas

La erosión del suelo es un problema bastante grave en España, sobre todo en la zona semiseca y seca, que es la mayor parte de la península. Más de la mitad del territorio español sufren pérdidas de suelo, sobre todo en las Comunidades del este peninsular (Murcia y Valencia) y el Sur (Andalucía y Castilla la Mancha), además de zonas áridas de Castilla-León y Aragón.

La desertificación o pérdida de la capa fértil del suelo es el resultado de la erosión extrema. En España casi un millón de hectáreas son desérticas y otros 7 millones están en peligro de serlo en poco tiempo.

2.- Contaminación e incendios forestales

La contaminación del suelo es obra de los vertidos industriales y urbanos y, sobre todo, del abuso en el empleo de fertilizantes químicos y plaguicidas en las actividades agrícolas, que a largo plazo pueden dar características tóxicas al suelo. Los incendios forestales han tenido una clara evolución ascendente en los últimos treinta años. Su mayor frecuencia se da en el verano y se estima que el 96% son provocados, por descuido o de forma intencionada, por algunos ganaderos que quieren obtener nuevas zonas de pastos, por especuladores que desean suelos para segundas residencias o instalaciones hoteleras, por empresarios de la madera que la quieren comprar a bajo precio o por excursionistas. Los incendios se han visto favorecidos además por la densificación del sotobosque en muchas zonas (debida al abandono de los usos tradicionales del bosque) y por las repoblaciones con especies que arden con facilidad, como el pino y el eucalipto. Los mayores riesgos se concentran en Galicia, los Montes de León, la cornisa cantábrica y la fachada mediterránea.


El principal problema de la superficie arbolada de España, que alcanza el 36% del territorio, es que carece de una gestión orientada a generar riqueza. En los últimos 20 años se ha producido un fenómeno paradójico: la masa forestal no ha dejado de crecer alentada por el abandono del campo, lo que se ha traducido en más materia prima sin posibilidad de ser aprovechada. Desde 1975, cuando se realizó el primer inventario nacional, la masa arbolada habría crecido cerca de un 50%, según cálculos de la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España (COSE). Otras voces asignan solo un aumento de entre el 10% y el 20% en el mismo periodo.
En paralelo, gran parte de este incremento se debe a la mayor inversión de los propietarios forestales en sus fincas. Desde el sector se recuerda que casi el 70% de la superficie forestal está en manos privadas de pequeños selvicultores. Son los mismos que entonan que solo se puede salvar el monte si es rentable.
 La novedad es que los sectores ecologistas empiezan a estar de acuerdo con esta premisa de rendimiento. Tras años de apelar a una gestión casi estrictamente conservacionista, se empieza a reconocer que una gestión forestal orientada a generar beneficios es un paso hacia la preservación, mientras se haga de forma ordenada. De lo contrario, las plagas y los incendios seguirán siendo el talón de Aquiles del monte en España, como ya ocurre.
El mejor ejemplo, una vez más, son los países nórdicos, donde tras las bucólicas imágenes de bosques soberbios se esconde el aprovechamiento de hasta el 90% de su superficie. En España no llega al 40%, según cifras de la patronal del sector. En este nuevo panorama empieza a ganar terreno la necesidad de bosques multifuncionales, que diversifiquen sus servicios más allá de la comercialización de madera. Es un antídoto además contra la fuerte fluctuación que caracteriza este mercado, uno de los primeros sectores de actividad en los que pegó la globalización, con madera de otros países, más barata.

¿A qué aspira el monte español en este nuevo contexto? En primer lugar, admite sin complejos que ahora está listo para competir con el petróleo, nada menos. Se quejan los propietarios forestales del nefasto efecto que ha tenido en el sector la campaña de los últimos años alentada por las empresas petroleras sobre el menor impacto que tendría sobre el medio ambiente adquirir productos derivados del crudo, como el plástico, antes que cortar un árbol. "Pero es precisamente lo contrario. Es necesario cortar los árboles para que crezcan nuevos y se disponga de masa de mejor calidad", 
 Ante tanta campaña, los defensores de la madera recuerdan que esta materia prima es la única realmente sostenible respecto al plástico o los metales, ya que es inagotable y su proceso de transformación apenas contamina.
La mejor aliada de este resurgir de los bosques respecto al petróleo está siendo la resina. Abandonada en los setenta por los bajos precios del crudo para la fabricación de bases de pintura y barnices, ahora atraviesa su segunda edad de oro, dicen en el sector.
El consumo actual de resina alcanza las 1.800 toneladas, con potencial de llegar a las 93.000. Su desarrollo favorecería la generación de empleo, ya que es un proceso que necesita mucha mano de obra para el tratamiento y el transporte, ayudaría en la prevención de incendios por la mayor presencia de resineros en los bosques y aumentaría la capacidad de captura de CO2, ya que los obligados tratamientos selvícolas aumentan el diámetro del árbol y ofrecen un uso más duradero de esa madera en el secuestro del carbono.
La madera también reivindica su papel en el sector de la construcción, aunque ahora no ofrezca casi ninguna oportunidad de negocio. "Los arquitectos casi ni se plantean utilizar madera para la estructura de una vivienda, solo recurren a estructuras metálicas", explica Azpitarte.
La generación de energía es por supuesto una de las grandes bazas a las que pueden aspirar los propietarios forestales. El uso de biomasa para generación de electricidad es aún muy escaso en España, pero promete la creación de un gran mercado y una óptima posibilidad de generar empleo. Un estudio encargado por la patronal del sector arroja que se podrían crear hasta un 14% más de puestos de trabajo gracias al uso de biomasa respecto a la climatización y calefacción a base de combustibles de origen fósil. Prácticamente todas las comunidades autónomas en España tienen un bosque cerca, y cuanto más corto es el circuito entre la materia prima y la instalación de transformación, más rentable resulta su uso.
El problema para que despegue este incipiente mercado es la misma escasez de financiación que inunda todos los sectores de actividad. Por ello, las empresas forestales quieren estar muy atentas al plan de energías renovables que está armándose, y reivindicar un papel consecuente a la altura del potencial que tienen los bosques en la diversificación del panorama energético.
El dióxido de carbono será otra de las reclamaciones de los operadores de los bosques. La superficie forestal es el mejor sumidero de CO2, pero nadie paga por ese servicio gratuito que presta el monte. Los propietarios forestales se están organizando para reclamar una regulación que contemple esta paradoja.

CINCODIAS.COM, Sara Acosta - Madrid - 04/06/2011 (Adaptación porpia)

No hay comentarios:

Publicar un comentario