675 PAISAJES NATURAL Y PATRIMONIO AMBIENTAL. PAISAJES CULTURALES

PAISAJE ESPAÑA Y MEDIO AMBIENTE
   
Fotografiar el paisaje es una buena manera de observar el paisaje. Una de las mejores maneras de conocer un país es realizar itinerasrios por sus pueblos, sus campos, sus ciudades, sus regiones... Los geógrafos retratan  la realidad de un pueblo y captan con sus cámaras las esencias  e identidades más profundas de la tierra y su cultura, de su patrimonio natura. Se llega a conocer así hasta los más sutiles matices de su cultura a través de sus escenarios.

ESQUEMA

-La biodiversidad en España.

 -Espacios protegidos: principales figuras de protección, usos e impactos.
- Política ambiental de la Unión Europea en materia de espacios naturales.

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 Hoces del Duratón

España es el país con más especie de fauna y flora de la Unión Europea, animales y plantas singulares conforman más de 100 hábitats de interés comunitario (la mitad de los europeos)

La causa general es la situación geográfica, encrucijada de caminos e influencias atlánticas, mediterráneas, europeas y africanas. Ello hace que el clima, el relieve y los suelos, factores que influyen en la vegetación, sean muy diversos y por tanto acrecientan esa diversidad en nuestra fauna y flora

Canarias es el caso paradigmático de esa diversidad, pues los factores y características mencionados para la península se radicalizan en las islas, pues su carácter insular, meridional y occidental han hecho que menudeen los endemismos, las reliquias y los contrastes entre sus paisajes.

 “Cien años en la Red de Parques Nacionales”, un certamen con el que se ha recabado la aportación de la sociedad, para mostrar esos espacios protegidos como un proyecto común del conjunto de los ciudadanos. Esta imagen tomada en la sierra de Guadarrama y ha obtenido el segundo premio

- Espacios protegidos: principales figuras de protección, usos e impactos

Origen de las medidas de protección
Parques nacionales
Parques naturales y otras medidas de protección

El precedente de la protección de la naturaleza hay que buscarlo en la ley de Parques Nacionales 1916, por la que en 1918 se declaran Parques Nacionales a los lagos de Covadonga y Ordesa, los dos primeros en España.

Durante mucho tiempo primaron en las medidas proteccionistas los valores paisajísticos, pero poco a poco se fueron introduciendo otros como los geológicos o los biológicos.

En 1975 se promulgó la Ley de Espacios Naturales Protegidos que empezaba a hacerse eco de la preocupación medioambiental que había en España, pero el gran salto cualitativo se dio en 1989 con la Ley de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y la Fauna Silvestres.

España cuenta en la actualidad con 524 espacios protegidos, lo que representa el 6% de la superficie nacional. Por comunidades la que más espacio tienen protegido son Andalucía, Canarias y Baleares.

Los parques nacionales es la figura de protección más importante que existe en España. Son también los que ocupan la mayor extensión y máxima protección a los ecosistemas primigenios. Por lo general, se trata de zonas de montañas o humedales poco poblados y de gran interés ecológico, las cuales se consideran idóneas para intentar una conservación compatible con el desarrollo, según la filosofía de desarrollo sostenible que impera en la actualidad. Los parques nacionales son gestionados conjuntamente por el Estado y las comunidades autónomas y sólo se permiten ciertas actividades económicas. A veces, provocan rechazo entre la población que los habita por su alto grado de protección.

Los parques naturales tienen un rango inmediatamente inferior a los nacionales. Los gestionan las comunidades autónomas, tienen inferior superficie e inferior grado de protección, ya que permiten usos tradicionales relacionados con el sector primario y turismo. En Andalucía son parques naturales la bahía de Cádiz , el parque de los Alcornocales o Sierra de Cazorla, Segura y las Villas.

Las reservas naturales tratan de proteger algún aspecto concreto que por su rareza o fragilidad necesita ser protegido par evitar su deterioro o extinción.

Los monumentos naturales son casi siempre de naturaleza geológica y por lo general de pequeña extensión. Una chimenea volcánica, una garganta fluvial podrían ser en su caso objeto de este tipo de protección.

Los paisajes protegidos suelen tener una motivación más variada, aunque predominan los valores estéticos y culturales. Son los que tienen el menor grado de protección pues solo se prohíben las actividades económicas incompatibles con el medio ambiente.



Cien años en la Red de Parques Nacionales”, un certamen con el que se ha recabado la aportación de la sociedad, para mostrar esos espacios protegidos como un proyecto común del conjunto de los ciudadanos. Esta imagen tomada en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido ha obtenido el tercer premio- MARÍA DRAGO CID

 Política ambiental de la Unión Europea en materia de espacios naturales.

La política medioambiental de la Unión Europea tiene tres características generales; primar la política de prevención de problemas medioambientales, coordinar las políticas medioambientales de los estados miembros y promulgar una serie de normas relativas a problemas medioambientales y cuidar de su cumplimiento.

Pretende la conservación de los espacios naturales y de la flora y la fauna silvestres gravemente amenazados en los estados miembros. Cada estado propone una lista nacional, que, tras ser aprobada por la Comisión, pasa a formar parte de los LIC (lugares de interés comunitario) y permite declararlos como zonas de especial conservación. La lista española comprende 653 lugares

La Unión Europea permite a los estados conceder ayudas a las empresas para proteger el entorno; canaliza fondos FEDER y procedentes del fondo de cohesión, y tiene instrumentos financieros propios como el LIFE (fondo para fomentar técnicas innovadoras en protección medioambiental, desarrollar la política medioambiental comunitaria e integrarla en las otras políticas de la Unión).

La política agraria común, con su reciente reforma, está obteniendo muy buenos resultados medioambientales, ya que subvenciona el cambio de explotaciones agrarias por explotaciones forestales.

Red Natura 2000
Financiación de la política medioambiental
La PAC



PAISAJES NATURALES PROTEGIDOS:


El 24 de mayo de 1909 se declararon en Suecia los primeros parques nacionales de Europa. Para conmemorarlo, Europarc, la organización europea que reúne a instituciones dedicadas a la conservación de la naturaleza y los espacios naturales protegidos de 38 países, celebra en esta fecha el Día Europeo de los Parques Nacionales. 
España, que aprobó su primera Ley de Parques Nacionales en 1916, aporta 15 espacios verdes a esta fiesta: diez en la península, cuatro en Canarias y uno en Baleares.

Desde comienzos del siglo XX ha habido una preocupación por conservar ciertos parajes naturales singulares para que las generaciones futuras los conociesen tal y como eran.


En España existen varias figuras legales de protección, las más importantes son: los parques nacionales, las reservas naturales, los monumentos naturales y los paisajes protegidos. Las diferencias entre ellas son los grados de protección. El parque nacional tiene una protección integral posee valores ecológicos, científicos y estéticos de primer orden. La protección se extiende a las inmediaciones, lo que se conoce como preparque. Las reservas naturales protegen diversos ecosistemas de las acciones que puedan suponer un deterioro. Los monumentos naturales protegen diversos lugares especialmente singulares de intervenciones que los modifiquen. Y los paisajes protegidos son lugares especialmente destacables por sus valores estéticos, protegidos de intervenciones en el paisaje. Internacionalmente también existen las figuras de protección. La más importante es la de reserva de la biosfera, que obliga a los gobiernos a vigilar aún más por que se cumplan las medidas de protección.



Red natura 2000. Espacios naturales

En la actualidad hay en España trece parques nacionales:


PAISAJE Y PATRIMONIO AMBIENTAL, PAISAJES CULTURALES

Se cumplen cien años de la primera Ley de Parques Nacionales de nuestro país, aprobada el 8 de diciembre de 1916, que consiguió, con sus únicos tres artículos, que España fuera uno de los países pioneros en Europa en la apuesta por la protección de la naturaleza. En 1918 se declararon los dos primeros parques, el de la Montaña de Covadonga y el de Ordesa y Monte Perdido. Repasamos aquí la riqueza de los 15 espacios protegidos.

Paisajes naturales y medio ambiente

Picos de Europa

- El parque nacional Picos de Europa es el más antiguo de todos, y también uno de los más modernos. En 1918 se declaró parque nacional los montes de Covadonga y en 1995 se amplió esta figura de protección a todos los Picos de Europa. Se extiende por las provincias de Oviedo (Asturias), León y Santander (Cantabria). Tienen una superficie de 64.660 hectáreas.

Es el primer parque nacional de España, en la cordillera Cantábrica, entre Asturias, León y Cantabria; se creó el 22 de julio de 1918 y al principio se llamó Parque Nacional de la Montaña de Covadonga. Sus menos de 17.000 hectáreas iniciales suman actualmente 67.127 gracias a dos ampliaciones (1995 y 2014). Los Picos de Europa presentan la mayor formación caliza de la Europa atlántica. Entre sus riscos habita el rebeco; en sus bosques, corzos, lobos y, ocasionalmente, algún oso; en sus cielos reinan el buitre leonado y el águila real. Es uno de los más visitados.


 Más de 64.000 hectáreas para disfrutar de uno de los principales tesoros naturales españoles. Es lo que ofrece el Parque Nacional de los Picos de Europa, a caballo entre Castilla y León, Asturias y Cantabria. Lugar escogido por escaladores y aficionados a la alta montaña -con 2.650 metros de altitud, Torre Cerredo hoya el pico más alto de la Comunidad-, pero que en sus macizos calizos también ofrece rutas y mil y un lugares para disfrutar en familia. Arroyos y prados, bosques y riscos en los que conviven rebecos, corzos, lobos, águilas, quebrantahuesos y hasta algún oso componen este espectacular entorno de impresionantes desfiladeros y escarpados paisaje

Corría el año 1918 cuando Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa de Asturias, propuso la creación del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga para conmemorar el XII centenario de la histórica victoria de Don Pelayo sobre el invasor árabe. El 22 de julio, Alfonso XIII otorga por ley la máxima protección a este paraje donde historia y naturaleza se antojan inseparables. Fue el primer espacio protegido de España.

En este magnífico entorno montañés, altas cumbres contrastan con profundos cañones, cincelados por los cauces de los ríos cantábricos, que descienden entre generosas masas de bosque atlántico. En realidad se trata de una vertical mole caliza rodeada por hayedos, robledales y pequeñas aldeas en sus valles. El parque está atravesado por cuatro corrientes con sus gargantas; el desfiladero de la Hermida, por el río Deva; el desfiladero de los Beyos, por el Sella; la «Garganta Divina» del Cares, y los desfiladeros de La India del Duje. Estos dos últimos dividen el espacio en tres macizos.

De singulares características por encontrarse muy próximo al mar -con desniveles comprendidos entre los 140 y los 2.596 metros de altitud (en la cumbre de la Peña Santa de Castilla)-, las montañas que conforman el parque tuvieron, desde los asentamientos celtas, consideración de lugar sagrado, y en sus simas y bosques cuajaron con el tiempo abundantes leyendas. Dicen los lugareños que sólo el Pico Urriellu -más conocido como Naranjo de Bulnes- se resiste al rebeco, ágil trepador y símbolo del lugar. Este reino de las peñas altas, donde el dios Vindius administraba sus iras y favores a los celtas astures, era trescientos millones de años atrás el fondo de un mar sin nombre donde se fueron depositando enormes escamas de piedra caliza. Una serie de plegamientos -el más violento, llamado alpino, ocurrió hace setenta millones de años- comprimió esas masas calizas, y el relieve de los Picos de Europa rasgó el aire. Las glaciaciones cuaternarias hicieron el resto, configurando desfiladeros y gargantas.

El más alto y escarpado es el Macizo Central, donde se encuentra la cota mayor, Torrecerredo, de 2.648 metros, junto a otras cumbres como Llambrión, Peña Vieja, Pico Tesorero o Naranjo de Bulnes. La mayor cima del Macizo Occidental es Peña Santa de Castilla con 2.596 metros. Este macizo es el más amplio y de relieves dóciles y alberga los Lagos de Covadonga en su zona norte. Por último, el Macizo Oriental es el más reducido y en él destaca la pared sudeste que se eleva sobre Liébana, así como los 2.444 metros de La Morra de Lechugales.

Los bosques forman manchas aisladas, fundamentalmente de haya, especie que puede encontrarse hasta los 1.400 metros de altura. En las laderas existen robledales y bosques mixtos. El matorral y el monte bajo presenta la formación típica de los Picos de Europa; argoma, brezales y genistas. Las praderas se mantienen gracias a la presión ejercida por el ganado, lo que viene a demostrar que el uso tradicional que el hombre hace de estas tierras es vital para su conservación.

Estas abruptas tierras abarcan una superficie de 65 hectáreas en las que reina la humedad, la niebla y las precipitaciones. La nieve cubre sus montes en invierno aunque se pueden encontrar neveros permanentes. Desde el punto de vista forestal, el Parque Nacional cuenta con algunos de los mejores bosques atlánticos del país, con abundancia de hayas, robles, avellanos, arces, castaños y nogales. Entre sus especies animales destacan jabalíes, corzos, lobos, gatos monteses, algunos osos, multitud de pequeñas aves y otras más sobresalientes como el urogallo o el águila real.

El rebeco, que cuenta en Covadonga con una población de 4.000 individuos, le acompañan otras especies de alta montaña, como corzos, urogallos y rapaces como el águila real, buitre leonado, gavilán, ratonero, cernícalo y halcón. El oso pardo regresó tras años de ausencia. Zorro, gato montés, gineta, garduña y comadreja mantienen una representación estable. Los reptiles y anfibios más comunes son la lagartija serrana y la de turbera, lagarto verde, víbora seoane, salamandra lusitánica, tritón alpino, sapo partero y rana roja.

Ordesa y Monte Perdido

- El parque nacional de Ordesa y Monte Perdido también se declaró en 1918. Se encuentra en el Pirineo oscense. Ha sido declarado reserva de la biosfera. Tienen una superficie de 15.608 hectáreas y el preparque 19.678 hectáreas.



Parque nacional desde el 16 de agosto de 1918 y patrimonio mundial desde 1997, Ordesa y Monte Perdido, en la comarca del Sobrarbe, Pirineo aragonés, es un paisaje de contrastes: aridez, nieve y ventiscas en las zonas altas; bosques y prados, cascadas y barrancos en los valles. Dominándolo todo, el macizo de Monte Perdido (3.355 metros de altitud), con las cimas de las Tres Sorores, desde donde derivan los valles de Ordesa, Pineta, Añisclo y Escuaín.

Hace cincuenta millones de años el empuje de las placas continentales levantó la enorme barrera pirenaica, y el agua y el hielo dieron forma a valles, hoces y paredes. El parque contiene el macizo calcáreo más alto de Europa. 

Hay más de dos mil especies vegetales. Bosques de pino silvestre, hayas y, más arriba, pino negro; sauces, abedules y fresnos en las márgenes de los ríos. En los pisos más altos, pastizales aprovechados por el ganado y mares de vistosas flores (prímulas, gencianas, lirios). Algunas, como la perseguida edelweiss, se esconden cerca de las rocas.

 En la nómina faunística destacan el quebrantahuesos, el sarrio (rebeco) y el urogallo.

Para gran parte de los visitantes del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido este monumento calizo se circunscribe a la hoz de Ordesa, con sus praderas, paredones, fajas, cascadas y bosques de hayas. La belleza de este rincón pirenaico es homologable a la de los grandes espacios naturales del mundo, y como tantos otros debe su protección a viajeros y naturalistas románticos. En este caso, a los franceses Ramond de Carbonnières(conquistador del Monte Perdido en 1802) y Lucien Briet, fotógrafo y divulgador, cuya insistencia fue clave para la creación del parque nacional en 1918.

Pero Ordesa es mucho más. Añisclo, el cañón más largo y angosto, se recorre en coche durante su primer tramo por una de las carreteras más vertiginosas de los Pirineos. Desde Escalona la pista discurre pegada al acantilado y asomada al río Bellós, y es de dirección única por razones obvias, ofreciendo la escapatoria por Buerba o Fanlo, dos excelentes muestras de arquitectura montañesa. 
Cuando el cauce del Bellós gira al norte, es posible aparcar junto a un puente de piedra para realizar la ruta a pie hasta donde queramos: desde la cercana ermita de San Urbez hasta el collado de Añisclo, que se comunica con el valle de Pineta. Por su parte, el río Yaga, alimentado por innumerables torrentes, fuentes y surgencias, forma uno de los valles más intrincados de la zona, Escuaín, poco frecuentado a pesar de su belleza y de los pintorescos pueblos de su entrada, en especial Tella.

Valle Ordesa. turismo sobrarbe

No hay senderista que no tenga en su lista el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (Huesca). Una superficie de 15.608 hectáreas comprende el valle de Ordesa, el cañón de Añisclo, las gargantas de Escuaín y el macizo de Monte Perdido, que sólo se ve superado en toda la cordillera por las cumbres de los macizos de Maladeta-Aneto y de Posets.
Ríos, cascadas, hayedos, la fotogénica explanada de Los llanos... el listado de imprescindibles le obligará a visitarlo en más de una ocasión.
El valle de Ordesa como Parque Nacional en el año 1918. Domina su orografía el macizo de Monte Perdido (3.355 m), con las cimas de las Tres Sorores, desde donde derivan los valles de Ordesa, Pineta, Añisclo y Escuaín. Un paisaje de grandes contrastes: la extrema aridez de las zonas altas, donde el agua de lluvia y deshielo se filtra por grietas y sumideros, contrasta con los verdes valles cubiertos por bosques y prados, donde el agua forma cascadas y atraviesa cañones y barrancos

Agües Tortes y Lago de Sant Mauricio

- El parque nacional de Aigüestortes y lago de San Mauricio fue declarado en 1955. Se encuentra en el Pirineo leridano. Tiene una superficie de 10.230 hectáreas.

Aüestortes, significa en catalán “aguas tortuosas”, y hace referencia a sus meandros de alta montaña. San Mauricio, el más célebre de sus lagos pirenaicos de origen glaciar, a 1.910 metros de altitud, en el fondo de un circo glaciar, tiene una pequeña presa construida para aumentar su capacidad. Este parque nacional se reparte entre varias comarcas del Pirineo de Lleida, alfombrado de pino negro y silvestre, abeto, abedul y haya.

Un impresionante relieve se formó en la Era Primaria (hace unos doscientos millones de años), emergiendo del fondo de un mar primitivo. Las convulsiones geológicas de la Era Terciaria dieron otro empujón a las montañas, y el hielo, en la Era Cuaternaria, hizo el resto. La erosión formó valles con el típico perfil de «U» y excavó cubetas que se convirtieron en «estanys».

La vegetación está formada por bosques de pino silvestre, pino negro y abeto, con pastizales allí donde faltan los árboles. En las partes más húmedas y frías hay bosquetes de abedules y hayas. Otras especies: serbales, fresnos, tejos, sauces y arces, así como matorrales de boj y un sinfín de flores muy vistosas, como orquídeas y azucenas silvestres. 

La fauna es típica de la alta montaña: el rebeco (llamado «isard» por aquí), águila real, quebrantahuesos, buitre leonado, urogallo y perdiz nival.


Aigues Tortes. Situado en plena cordillera de los Pirineos, es uno de los parajes naturales más majestuosos y ricos que existen en España y, además, el único Parque Nacional de Cataluña. Sus más de 200 lagos se rodean de montañas de abetos centenarios, bosques de pino negro, prados alpinos y peñascos. Sumergirnos en el verde y el agua por el Camí dels Enamorats, Sant Maurici, la Roca de la Cremada, o l’estany Llong, son algunas de las mejores propuestas que tenemos aquí. Aunque lo más recomendable para disfrutar de verdad este parque es calzarse unas botas y lanzarse a caminar sin miedo y casi sin rumbo, también tenemos la posibilidad de subir en teleférico (solo en verano) hasta el lago Gento, desde donde tenemos unas impresionantes vistas.igüestortes, significa en catalán “aguas tortuosas”, y hace referencia a sus meandros de alta montaña. San Mauricio, el más célebre de sus lagos pirenaicos de origen glaciar, a 1.910 metros de altitud, en el fondo de un circo glaciar, tiene una pequeña presa construida para aumentar su capacidad. Este parque nacional se reparte entre varias comarcas del Pirineo de Lleida, alfombrado de pino negro y silvestre, abeto, abedul y haya.

Tablas de Daimiel

- El parque nacional de las Tablas de Daimiel fue declarado en 1973. Se encuentra en Ciudad Real y es un extenso humedal en la intersección de los ríos Guadiana y Cigüela. Es reserva de la biosfera. Tienen una superficie de 1.928 hectáreas y el preparque 5.410 hectáreas.

Tablas de Daimiel, en Ciudad Real, con algo más de 3.000 hectáreas, es el parque nacional más pequeño de España. Se trata de la última tabla fluvial de la llanura central de la península, una formación que se produce por el desbordamiento de los ríos Guadiana y Cigüela, favorecido por la escasa pendiente del terreno. Tras años de degradación por la sobreexplotación de sus acuíferos, este humedal prácticamente único en Europa parece más recuperado. Su característica cubierta vegetal es un paraíso para las aves acuáticas.

La mezcla de aguas salobres, sulfatadas, procedentes de los desbordamientos del oscilante río Cigüela, con aguas dulces, carbonatadas, aportadas por el Guadiana, es el origen de la gran diversidad biológica de las Tablas de Daimiel, cuya pirámide arranca en la vegetación sumergida, fuente nutricia para muchos inquilinos del humedal, y continúa en la masiega, el carrizo y el taray.

La presencia de algunas especies de peces y mamíferos pasa inadvertida ante el festival de aves pasajeras y residentes, siempre que los tablazos estén inundados. El parque es utilizado como lugar de invernada, nidificación y cría por numerosas especies acuáticas como el ánade real, pato cuchara, cerceta común, ánade friso, porrón común, malvasía, somormujo lavanco, zampullín chico, ánade rabudo y pato colorado.

Sin embargo, los oficios tradicionales que propició la riqueza de recursos de la zona sólo son recuerdos: los utensilios de los pescadores y recolectores (carriceros, masegueros) descansan hoy en museos etnográficos dando fe de tiempos mejores.

Cabañeros

- El parque nacional de Cabañeros fue declarado en 1995. Se encuentra en Ciudad Real y Toledo y es el parque donde mejor está representado el bosque mediterráneo. Tienen una superficie de 40.242 hectáreas y el preparque 90.611 hectáreas.

En junio de 1987, el Ministerio de Defensa compró la finca de Cabañeros, de 16.000 hectáreas, en pleno corazón de los Montes de Toledo, para hacerla zona de tiro. La presión social paró el proyecto y un año después Cabañeros se convertía en parque natural; en 1995 pasó a ser parque nacional. Situado entre las provincias de Toledo y Ciudad Real, es refugio de grandes rapaces, cigüeñas negras y varias especies en peligro de extinción.

Salvado in extremis de ser convertido en campo de tiro, Cabañeros es la esencia del monte mediterráneo, nuestro ecosistema por antonomasia. . Cabañeros era el banderín de enganche del movimiento conservacionista español.  un parque natural en 1988 y, cinco años después, solicitó la declaración de parque nacional. El 20 de noviembre de 1995, este paraíso quedó blindado para siempre.

 La acción del hombre acabó con el bosque primitivo; en su lugar se encuentran matorrales de jaras y brezos y pequeñas manchas arbóreas con abedules, fresnos, sauces y madroños. El aclarado del bosque dio lugar a la espectacular dehesa que existe en la raña.La raña, una llanura de quince kilómetros de longitud y ocho mil hectáreas de superficie, Arriba, en los quejigos, encinas y alcornoques, 

En total, doscientas treinta especies de vertebrados y un millar de especies de plantas (26 de ellas, endémicas). los buitres negros construyen unos nidos que acaban convirtiéndose en enormes estructuras de ramas de hasta dos metros de altura y otros tantos de diámetro. También anidan en Cabañeros el águila imperial, cigüeña blanca, cigüeña negra, águila real, calzada y Culebrera, aguilucho cenizo, avutarda y sisón. Otros pobladores son el ciervo, jabalí, corzo, nutria y meloncillo.


Sierra de Guadarrama


- El décimoquinto parque nacional de España se creó en 2013 y ocupa 33.960 hectáreas de la vertiente sureste de la sierra de Guadarrama, en el Sistema Central, entre Madrid y Segovia (Castilla y León). Es un ejemplo representativo de los sistemas naturales de alta montaña mediterránea. Lagunas y humedales y pastizales de alta montaña, quejigares y melojares, cascajares, pinares, sabinares y enebrales. Varias especies animales que lo habitan están en peligro de extinción, como el águila imperial, la cigüeña negra o el lobo

Es grande. Es verdad que lo que se ha declarado este verano parque nacional (33.960 hectáreas) es poco.

Pero en ese poco entran las lagunas de Peñalara, cantadas o contadas por Moratín, Gautier, Fernández Shaw, Pío Baroja, Enrique de Mesa…

Las caprichosas formas graníticas de La Pedriza, el famoso cordal conocido como la Cuerda Larga, las lagunas glaciares, los pinares, robledales y encinares de esta división natural entre las mesetas norte y sur que se levantó durante la orogenia alpina (era Terciaria) ofrecen su decorado a mamíferos como ciervos, jabalíes, corzos, cabras monteses, gamos, tejones, zorros...; aves acuáticas en el embalse de Santillana, rapaces como el águila imperial o el buitre negro y migratorias como la grulla o la cigüeña negra. Además de una bellísima mariposa endémica llamada Graellsia isabelae, bautizada por el entomólogo Graells en honor de Isabel II.

El Consejo de la Red de Parques Nacionales ha declarado las Cumbres de la Sierra de Guadarrama nuevo Parque Nacional español,


Formaciones rocosas en La Pedriza que se incluyen en el parque. / KIKE PARA


La Sierra de Guadarrama está llena de tentaciones para montañeros, con picos de fama y sonoridad como Peñalara (techo de Madrid y Segovia con sus 2.428 metros), La Maliciosa, Cabezas de Hierro, Montón de Trigo, Siete Picos, Risco de los Claveles, El Yelmo…  .


Mirador sobre los canchales del río, lugar desde el que mejor se observa la otoñada en el abedular de Somosierra Pedro Retamar
Abedular de Somosierra y Horcajuelo de la Sierra (Madrid)

Casas de pizarra, molinos de agua, prados y robledos adornan Horcajuelo de la Sierra, uno de los pueblos mejor conservados de la Sierra Norte, a 90 kilómetros de Madrid por la por la carretera de Burgos (A-1) y desviándose en el kilómetro 85. Por la misma carretera, un kilómetro al sur del pueblo de Somosierra, en el cerro de la Cebollera Nueva, se accede a la dehesa de Somosierra (la Dehesa Bonita), un precioso bosque de abedules, robles albares, mostajos, acebos y avellanos. /PEDRO RETAMAR

Guadarramaque inspiró desde la Edad Media a escritores, viajeros y montañeros (a menudo esos perfiles se mezclan con total naturalidad) alcanzó esta categoría hace tan solo tres años después de un tortuoso proceso para vencer las cautelas del factor humano. «La Sierra ya tenía gran demanda sin necesidad de ser parque nacional, sobre todo por la presión desde Madrid; es decir, que no saltó del confín a la fama», señala el catedrático de Geografía Eduardo Martínez de Pisón, uno de los históricos defensores de la máxima protección para esta alta montaña mediterránea situada en el Sistema Central. «Más bien, con el parque, esa presión ya existente podrá ser controlada y encauzada de modo mejor». de ella escribieron desde el Arcipreste de Hita hasta Giner de los Ríos, Pío Baroja o Antonio Machado

De las cinco sendas que se pueden hacer en Peñalara, la más bella es la que lleva a la laguna de los Pájaros. Al bajar, es buena idea visitar el claustro de El Paular para ver los 52 lienzos desamortizados de Vicente Carducho, devueltos en 2011 al monasterio. Naturaleza y arte.


-Monfrague

Parque Nacional de unas 18.000 hectáreas en el centro de la provincia de Cáceres, Reserva de la Biosfera y ejemplo de bosque mediterráneo. Monfragüe lo forman encinas, alcornoques y especies de ribera al pie de sus ríos y arroyos: alisos, sauces, fresnos un poco más alejados del agua, algún almez, parras silvestres, rosales, zarzas, tamujas. En el entorno del Parque abundan las dehesas.
Piedras ocres acostadas sobre un manto verde, bosque mediterráneo, el ecosistema por antonomasia de la península Ibérica. Desde la atalaya medieval la postal a nuestros pies es de las que quitan el hipo: la serranía, el encuentro entre el Tajo y el Tiétar, el grito pétreo de Peña Falcón.

El monte fragoso (Monsfragorum) de los romanos (dehesas), impresionados por las espesuras que encontraron aquí, puede observarse desde miradores junto a las carreteras que atraviesan el parque, como los del Salto del Gitano, la Báscula y la Portilla, que permiten al visitante admirar sus decorados -los farallones de cuarcita que se asoman a los cursos fluviales; las laderas cubiertas de encinas, alcornoques, quejigos, madroños, brezos y jaras; la dehesa eterna- y entrar en la vida íntima de muchas de las especies citadas

Casi 300 especies de vertebrados habitan en sus serranías . Monfragüe alberga la mayor variedad de aves de Europa. Un templo para los ornitólogos. Aquí anida la colonia de buitres negros más importante del mundo, con casi 300 parejas.s buitres leonadoscortan el aire sobre nuestras cabezas rumbo a los cantiles, sus posaderos nocturnos Pero hay otras joyas: águila imperial (doce parejas), real, perdicera, culebrera y calzada; elanio azul, búho real, alimoche, halcón peregrino, grulla, cigüeña negra (30 parejas) y buitre leonado (500 parejas). La nómina se completa con nutrias, ciervos, jabalíes y pequeños carnívoros más difíciles de sorprender que las aves.

 Las ruinas del castillo, del siglo XII, se confunden con los riscos de alrededor.

ISTOCK


Monfrague. Este auténtico santuario para la observación de aves que se alza en la provincia de Cáceres, atravesado por el Tajo y el Tiétar, fue declarado parque natural en 1979, tras años de lucha para evitar que las plantaciones de eucalipto terminaran con el matorral y el bosque autóctono mediterráneo. Otros de sus hábitats principales son las dehesas, los roquedos y las masas de agua (ríos y embalses). Sobrevolándolo todo, cigüeñas negras, alimoches, buitres o el águila imperial. En 2007, Monfragüe alcanzó la categoría de parque nacional.



- El parque nacional de las Islas Atlánticas, que fue declarado el 13 junio del 2002. Abarca las islas atlánticas que existen en frente de las rías. Se trata de un parque marítimo y terrestre que incluye los archipiélagos de las islas Cíes, Ons y Onza, Sálvora e islotes de su entorno y la isla de Cortegada, Malveires y otras islas próximas. En total, el Parque tiene una extensión de 1.200 hectáreas terrestres y aproximadamente 7.200 marítimas en las que están incluidas el 95 por ciento de las plataformas continentales que rodean las islas.

El Parque Nacional de las Islas Atlánticas gallegas es más que las conocidas y turísticas Cíes: incluye un conjunto de islotes menores en tamaño, pero no en valor ecológico, como el archipiélago de Ons y las islas de Cortegada y de Sálvora. Las Sisargas y la de Tambo aspiran a unirse al club.

Este ecosistema marítimo-terrestre alberga un gran bosque de laurel, y más de 200 especies de algas marinas. También destaca por poseer moluscos, corales y anémonas. El espacio intermareal y los fondos marinos son extraordinariamente ricos, con gran cantidad de esponjas, gorgonias, poliquetos y moluscos.

Las devesas son bosques de tipo atlántico orientados al norte. La de la Rogueira, en Folgoso do Caurel (Lugo) tiene gran variedad de especies, con encinas en la base y hayas, tejos y abedules en la parte alta: 30 kilómetros cuadrados de bosque primario mojado por riachuelos que bajan formando cascadas.

Sus farallones rocosos sirven de refugio a ruidosas poblaciones de aves marinas (aquí se encuentran las dos mayores colonias españolas de gaviota argéntea y de cormorán moñudo, y también una importante representación de alcatraz, colimbo ártico y arao común).


Parque Nacional de las Islas Atlánticas- MIGUEL MUÑIZ


Cadena de islas que emergen del océano entre la ría de Arousa y la de Vigo. Archipiélago de Ons, islas Cíes, Sálvora, Cortegada. Sus fondos (de roca, arena o concha) guardan enormes riquezas ecológicas custodiadas por antiguos pecios marinos. En la superficie, acantilados, matorrales, dunas y playas. La diversidad de paisajes del Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia favorece la vida: desde las algas (alberga más de 200 tipos) a las plantas adaptadas a vivir en las arenas de las dunas, pasando por peces, moluscos y aves marinas


CANARIAS

Teide

- El parque nacional de las Cañadas del Teide fue declarado en 1954. Se encuentra en Tenerife y protege el cráter del volcán del Teide. Tienen una superficie de 13.571 hectáreas y el preparque 12.283 hectáreas.

Teide —el parque más visitado de la red—, es acercarse al anochecer, cuando los roques y tajinastes rojos heridos por el último sol decoran un escenario de otro planeta, y quedarse viendo las estrellas


canadas-teide Llano de Ucanca, en la zona del Teide-

El mayor y más antiguo parque nacional de Canarias, patrimonio mundial desde 2007, es el más visitado de España y uno de los más populares de Europa. Cañadas del Teide se alza en el centro de Tenerife como una de las muestras de ecosistema volcánico más espectaculares del planeta. Conos y domos volcánicos, coladas de lava, pitones y cuevas conforman un extraordinario conjunto de colores y formas. Con especies vegetales endémicas y una importante fauna de invertebrados.

El Teide (3.718 metros, techo de España) como principal atracción, con los conos volcánicos y las coladas de lava de formas caprichosas e infinitos colores, para enmarcar este lugar. Pero el mayor y más antiguo de los parques nacionales canarios esconde tesoros botánicos como el tajinaste rojo, el rosal del guanche y la violeta del Teide. La fauna invertebrada es la de mayor valor, con un grado de endemismo que sobrepasa el 50%. Hay medio millar de especies de insectos, y en las cuevas vive una excepcional población de troglobios (artrópodos que jamás salen al exterior). También es posible descubrir pequeñas rapaces (cernícalo, gavilán ratonero) y el exclusivo lagarto tizón.

El Teide no es sólo la montaña más alta de España, sino el polo de todas las miradas en un paisaje sobrecogedor que empezó a construirse hace siete millones de años. Situado en el centro de la isla más extensa del archipiélago canario, forma el techo de un «rascacielos» volcánico que asciende desde un abismo submarino situado a 3.000 metros de profundidad. El volcán se asienta sobre el extremo norte de una antigua y gigantesca depresión, y se eleva 1.700 metros por encima del viejo cráter de Las Cañadas. Lo que se asoma sobre la superficie del océano Atlántico es sólo un 8,4 por ciento de ese edificio insular, alimentado por emisiones de lava que no se han detenido desde el Mioceno hasta épocas recientes.

De hecho, la última erupción tuvo lugar en 1798, en la zona oeste, en un lugar que se conoce como Las Narices del Teide. Un año después visitaba Tenerife Alexander von Humboldt, científico, explorador y diplomático prusiano, junto a su compañero de aventuras, el botánico francés Aimé Bonpland. Iban provistos de una autorización de Carlos IV para explorar la América española. Camino de la cima del Teide recogieron muestras de obsidiana y piedra pómez, descubrieron la delicada violeta del Teide y se admiraron por el lienzo de conos, solfataras, diques, calderas, lavas, escorias, cenizas, lapilli, bombas volcánicas y coladas que se dibujaba a sus pies.

El volcán de Pico Viejo, que se alza hasta los 3.135 metros. (ISS)

El mejor ejemplo de paisaje natural en España- Estamos en la mayor cumbre. Este edificio forma parte del complejo volcánico Pico Viejo-Teide que comenzó su formación hace aproximadamente 200.000 años en el centro de la isla. Su cráter, de unos 800 metros de diámetro, es uno de los cráteres satélites que se reparten alrededor del Teide. En el año1798 entró en erupción y constituyó las llamadas Narices del Teide. Esta erupción vino a ser la última de las acaecidas dentro de los límites del Parque Nacional del Teide y la de mayor duración de las erupciones históricas de Tenerife, arrojando material volcánico durante tres meses.

Tanto Montaña Chahorra como el Teide, son dos referentes dentro de la mitología guanche, al ser consideradas por los pobladores de Tenerife como enclaves asociados a las divinidades. Espacio de culto antiguo y testigo mudo del presente, es hoy para los tinerfeños un lugar no sólo de gran valor natural, sino también histórico patrimonia

Timanfaya 

- El parque nacional de Timanfaya fue declarado en 1974. Se encuentra en Lanzarote y protege los paisajes volcánicos más recientes de España. Tienen una superficie de 5.107 hectáreas.

Único parque nacional de España eminentemente geológico, Timanfaya es una muestra de volcanismo reciente: las erupciones ocurridas entre 1730, 1736 y 1824, dieron lugar a sus características estructuras geomorfológicas, jalonadas por más de 25 volcanes. Y colonizadas por líquenes que pintan de blancos, amarillos y verdes los negros y rojizos de lapillis, arenas y rocas basálticas.


 El tercer parque más visitado, después de los dos anteriores—, si se quiere andar por las Montañas del Fuego hay que hacer las rutas de Tremesana (fácil) o del Litoral (difícil), ambas guiadas y gratuitas, reservando enY ya que se está en Lanzarote, se debe aprovechar para visitar en Haría la casa-museo de Manrique, inaugurada en agosto. LaCaldera de Taburiente (La Palma) y Garajonay (La Gomera) completan la lista deparques nacionales de Canarias.

Timanfaya seduce a científicos y turistas por su desolación intocada. Parece que fue ayer cuando se le revolvieron las tripas (corría la década de los 30 del siglo XVIII), aunque es fácil comprobar que la vida se abre camino: los líquenes colonizan las rocas, los lagartos se refugian en arbustos espinosos y la valiosa pardela cenicienta nidifica cerca de las espumas marinas.


Las diferentes coladas lávicas (la viscosa «aa», que al enfriarse forma una superficie áspera, rugosa e intransitable conocida como «malpaís», y la fluida «pahoe-hoe», que presenta una superficie lisa), los tubos, los hornitos, la alineación de cráteres, las plantas endémicas... y los cultivos realizados sobre el lapilli, material volcánico que guarda como un tesoro la poca humedad de que dispone esta tierra, conforman un paisaje de otro mundo.

Caldera de Taburiente

- El parque nacional de la Caldera de Taburiente fue declarado en 1954. Se encuentra en la isla de La Palma y protege la caldera del volcán. Tienen una superficie de 4.690 hectáreas y el preparque 5.956 hectáreas.



FAKRUL JAMIL/GETTY

Enorme circo de cumbre de ocho kilómetros de diámetro con aspecto de caldera y desniveles de hasta 2.000 metros, en el centro de la isla de La Palma. Profundos barrancos y una red de arroyos y torrentes, de gran fuerza erosiva, cruzan la Caldera de Taburiente, que está rodeada de bosques de pino canario. Este espacio protegido de algo más de 4.600 hectáreas tiene una gran riqueza de flora y fauna, con muchas especies endémicas.

El cantón de la Caldera de Taburiente se llamaba Aceró, que significa «fuerte e invulnerable». . Una enorme depresión semicircular de ocho kilómetros de diámetro con escarpados acantilados que sobrepasan los mil metros de altura. Un mundo vertical que tiene en el Roque de los Muchachos su mayor cota: 2.426 metros. A medio paso del mar.

Varias teorías explican la formación de la Caldera basándose en desplomes y deslizamientos de enormes masas volcánicas. El paisaje, a simple vista, parece sediento, hecho a la medida del pino canario, un prodigio de resistencia que puede vivir «agarrado» a laderas descarnadas soportando nieblas e incendios, y de plantas rupícolas, como los abundantes bejeques, que se ríen de la sequía. Pero el agua de fuentes y lluvias se despeña por los barrancos y corre por galerías, domesticada por el hombre, que siempre cuidó este recurso como oro en paño.

Garajonay


- El parque nacional de Garajonay fue declarado en 1981. Se encuentra en La Gomera y protege los bosques de lauriisilva más antiguos de España. Tienen una superficie de 3.984 hectáreas y el preparque 4.160 hectáreas.

El parque nacional de Garajonay, patrimonio mundial según la Unesco, ocupa cerca del 11% de la superficie de la isla, y alberga un gran número de especies endémicas, y espectaculares monumentos geológicos, como los Roques. Debe su nombre a dos jóvenes, Gara y Jonay, que, según la leyenda, prefirieron suicidarse a vivir separados.


El parque ocupa toda la meseta central y las cabeceras de varios barrancos de La Gomera (en total, un 10 por ciento de la superficie de la isla).

Forma una compacta masa de vegetación con profundos tajos y pequeños valles, y es una de las más importantes reservas mundiales de laurisilva, tipo de bosque formado por helechos, laureles y brezales, que es una verdadera reliquia al haber desaparecido casi por completo del planeta. Selva prehistórica, cuyo entramado vegetal es una auténtica esponja que absorbe la humedad de las nieblas, nos transporta no a un mundo de duendes, sino a un mundo de dinosaurios.

La selva de Tarzán (Canarias)
En los barrancos del norte de La Palma crecen bosques de laurisilva, subtropicales, brumosos, propios de lugares húmedos y cálidos. El más importante es quizás el de los Tiles, compuesto por laurel, til, madroño, viñátigo, palo blanco. Y helechos gigantes allí donde apenas llega la luz del sol y la humedad es mayor.

Archipielago de Cabrera

El parque nacional de Cabrera fue declarado en 1991. Está en Baleares y tiene la particularidad de que extiende su protección a los fondos marinos. Tienen una superficie de 8.703 hectáreas y el preparque 1.318 hectáreas.

Parque nacional marítimo terrestre, que administrativamente pertenece a Palma de Mallorca, es un conjunto de islotes que, gracias a su aislamiento, conservan inalterado su ecosistema insular mediterráneo. Con flora endémica como el astrágalo de las Baleares, rubia, tragamoscas o hipericón balear. Este parque incluye colonias de aves marinas (ha sido declarado como ZEPA, Zona de Especial Protección para las Aves) y uno de los fondos marinos mejor conservados del litora
Islas e islotes calcáreos,

Arbustos leñosos -algunos de ellos endémicos- perfectamente adaptados a los rigores del clima, 

Refugio de importantes colonias de aves marinas, entre las que destacan la pardela cenicienta y la gaviota de Audouin. Pero la vida está bajo la superficie: meros, pulpos, morenas, delfines, calderones y hasta cachalotes

Isla del Fonolls, en la Cabrera- Maximovich Nikolay



ANDALUCIA:
Figuras de Protección

Doñana

Doñana es un espacio natural protegido por la legislación nacional y andaluza y reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad desde 1994. Es el humedal más importante de Europa. Doñana es agua, en forma de marismas y lagunas. Cada invierno pasan alrededor de medio millón de aves de 150 especies diferentes. Enblema de especies en peligro como el águila imperial y el lince ibérico, a las que los esfuerzos de las últimas décadas han conseguido salvar de la completa extinción. Doñana es un símbolo de la resistencia ante las amenazas.

Es reserva de la  biosfera. Tienen una superficie de 50.720 hectáreas y el preparque 26.540 hectáreas.

La variedad de ecosistemas que integran Doñana . Playas, dunas, cotos, marismas... cada escenario tiene sus actores, lo mismo que cada estación una representación distinta.

Paisaje duro, casi desolador,   hermoso y hostil que sobrecoge, entre el océano detrás y  la marisma e, con la duna avanzando entre ambos con la misma lentitud .


Desde los orígenes de su protección —que se remontan al 30 de diciembre de 1963— ha tenido que defenderse del hombre. Porque Doñana, a diferencia de otras grandes reservas naturales ubicadas en zonas despobladas, vive cercada por el ser humano y sus actividades.

Aquel 30 de diciembre de 1963 se cerró la compra —capitaneada por la organización ecologista WWF— de más de 6.700 hectáreas del antiguo coto por 33 millones de las antiguas pesetas. Luego, se cedió al CSIC y se creó la Estación Biológica de Doñana. Y en 1969 la dictadura de Franco lo declaró parque nacional. Doñana cuenta en este momento con 108.000 hectáreas protegidas. Están repartidas, casi a partes iguales, entre el llamado parque natural y el parque nacional, la zona de mayor protección. Doñana se asienta sobre un territorio antiguamente ocupado por la amplia bahía que formaba la desembocadura del Guadalquivir. Hace unos tres mil años empezó un lento proceso de colmatación: la gran cubeta de fondo arcilloso fue rellenándose con limos y arenas, a la vez que las dunas se apoderaban de los terrenos encharcados cercanos a la costa. Dentro de las 108.086 hectáreas que ocupa el parque nacional, gran parte se inunda temporalmente y forma la marisma; el resto está ocupado por arenas, móviles en la zona de dunas y estabilizadas por la vegetación en la zona de ctos

Aquella compra de los terrenos a varios propietarios se hizo ante la amenaza de la expansión de los arrozales, la plantación de eucaliptos y algún proyecto turístico. Más de medio siglo después, las amenazas siguen viniendo casi desde el mismo lugar. El uso descontrolado del agua —según ha advertido en varias ocasiones la Unesco— es una de las más importantes. .La Junta de Andalucía y el Gobierno han acordado un plan de acción —con cierre de pozos y eliminación de hectáreas de cultivos— tras años de inacción. Pero su aplicación está despertando las protestas del potente sector agrícola de la zona, una importante industria basada en los frutos rojos, como la fresa.
 Ramón Navarro


Laberinto de tierra y agua, de enorme variedad paisajística, a caballo entre las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz. Marismas, pinares, playas vírgenes de arena blanca, espectaculares acantilados y complejos de lagunas que dan cobijo a miles de aves. Destacan el sistema de dunas en movimiento que discurre entre Matalascañas y la desembocadura del Guadalquivir

Subsiste el más importante sistema de dunas móviles de Europa; «trenes» de arena arrastrada y acumulada por los vientos, montículos que pueden llegara tener varios kilómetros de longitud, centenares de metros de anchura y decenas de metros de altitud, y cuya velocidad alcanza los seis metros por año. Con su avance arrollan a la vegetación (los llamados «corrales», formados por bosquetes de pino piñonero y manchas de romero, tomillo y jaguarzo), dejando los esqueletos de los árboles o «campos de cruces» como testigos de su paso. Algunos enebros, dotados de un sistema de raíces que les permite «flotar» en la arena, subiendo y bajando con las oscilaciones de nivel, no llegan a sucumbir.

Es en la frontera entre el monte y la marisma donde la vida soporta con mayor firmeza el pulso a las estaciones. La vera, una estrecha franja de pastizal poblada esporádicamente por alcornoques -entre los que se encuentran las centenarias «pajareras» que bullen en la época de cría-, es el último refugio para los ciervos y gamos durante el sofocón veraniego. Mantiene el suelo húmedo y vegetación verde a lo largo de todo el año gracias al agua filtrada por las arenas, que rezuma en la superficie al llegar a la barrera impermeable de arcillas del fondo de la marisma. En la inmensa laguna, si te adentras unos pocos kilómetros a caballo, tienes la sensación de ser el único hombre sobre el planeta.

El tránsito tan arraigado en esta tierra -tránsito de alas, de colores, de hermandades-, se sublima en este hábitat acuático, cuartel de invierno de cien mil ánsares y medio millón de patos, con vetas, vetones, lucios, quebradas y caños en la época de aportes, y de arcilla cuarteada cuando el sol se bebe el agua. Medio dulce, medio salado, el ecosistema marismeño esel paisaje más amable y «exportable» de Doñana, el que le confiere su poderosa personalidad.

Ssu interés faunístico no tenga parangón en Europa. El lince y el águila imperial son nombres indiscutibles, pero aquí se reproducen 8 especies de peces, 9 de anfibios, 17 de reptiles, 125 de aves y 28 de mamíferos; es, además, lugar de paso e invernada de otras 125 especies de aves

Doñana
Si al principio de esta reseña empezabamos con la mayor cumbre. Ahora toca el ejemplo de una fosa alpina.  El Parque Nacional de Doñana es un mosaico de ecosistemas que albergan una biodiversidad única en Europa. Destaca sobre todo la marisma, de extraordinaria importancia como lugar de paso, cría e invernada para miles de aves europeas y africanas.

Sierra Nevada

- El parque nacional de Sierra Nevada fue declarado el 3 de enero de 1999. Se encuentra entre Granada y Almería y es el parque donde mejor está representado la montaña mediterránea, media y alta. Posee 66 endemismos vegetales y 80 faunísticos. Es reserva de la biosfera desde 1986. Tienen una superficie de 86.208 hectáreas.


Es, con sus 85.883 hectáreas, el parque nacional más grande de España, y uno de los más visitados. Sierra Nevada, en Granada y Almería, es media y alta montaña mediterránea, con más de 2.000 especies vegetales (66 de ellas endémicas), anfibios, reptiles, mamíferos, insectos. Un extenso macizo montañoso con un relieve compacto del que destaca la cima más alta de la península ibérica: el Mulhacén, con 3.479 metros. La cabra montés es, quizás, la especie más característica de estas cumbres.

 Producto de los episodios glaciares del Terciario y el Cuaternario, quince de sus cumbres superan los 3.000 metros de altitud, y configuran el ecosistema de alta montaña más meridional de Europa.


-Parque Natural de la Sierra de Grazalema
donde crecen los pinsapos (Andalucía)


Dentro de las más de 50.000 hectáreas del Parque Natural de la Sierra de Grazalema, a caballo entre las provincias de Málaga y Cádiz, se encuentra la Sierra del Pinar y, en su cara norte, un magnífico bosque de pinsapos (abeto español). Recorrer estos fósiles vivientes que solo crecen a más de 1.000 metros de altura requiere una autorización (consultar en los centros de visitantes).

-desierto de Tabernas (Almería).

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Vista general del desierto de Tabernas (Almería).

PARA SABER MÁS, VER
andalucia.org  Espacios Naturales  Monumento Natural


OTROS PAISAJES NATURALES:

Reflejan la diversidad geográfica y arbórea de la Península y Canarias.


- Selva de Oza, en el Valle de Hecho (Pirineo aragonés):
Los bosques de hayas huelen a tiempo, y son umbríos, porque la disposición de sus ramas no permite que entre mucha luz. La primavera es junto con el otoño la mejor época del año para visitar éste de la Selva de Oza, en el Valle de Hecho (Pirineo aragonés): ejemplo representativo de estos árboles de hoja caduca, salpicados de abetos, que hacen que cada estación tenga un color diferente.


- El hayedo-abetal de Irati (Navarra)
La Selva de Irati es el segundo hayedo-abetal más extenso y mejor conservado de Europa tras la Selva Negra alemana. Ocupa más de 17.000 hectáreas del Pirineo oriental navarro, en una cuenca rodeada de montañas que se despliega por los valles de Aezkoa y Salazar. Hayas, abetos blancos, rumor de agua y la sensación de que la naturaleza te envuelve.


- Una extensa mancha de pino (Castilla La Mancha)
El Parque Natural de la Serranía de Cuenca mancha de verde más de 73.000 hectáreas de 11 municipios del noreste de la provincia de Cuenca. Es una de las masas forestales más extensas de España, dominada por el pino negral o laricio, que deja el testigo a los pinares de albar a partir de los 1.500 metros.

Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia, entre rebollos y castaños (Castilla y León)
El Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia, ocupa casi 32.000 hectáreas al suroeste de Salamanca, en las estribaciones occidentales de la Cordillera Central. Ofrece zonas de rebollo en cuyo sotobosque crecen acebos, serbales, arce menor y castaños. En las manchas de robledal más frías, húmedas y orientadas al noroeste pueden encontrarse abedulares.


Reserva Natural Integral de Muniellos, la casa del roble albar (Asturias)
La Reserva Natural Integral de Muniellos, en el extremo suroccidental asturiano, está cubierta por bosques maduros de roble albar en sus tres cuartas partes. Está considerado el mayor robledal de España y uno de los mejor conservados de Europa. Las visitas están restringidas a 20 personas al día; los permisos pueden solicitarse telefónicamente o a través de la web del Principado de Asturias.

-.  Hayas y robles al borde del río Tablizas en la reserva de Muniellos (Asturias).


Muniellos Pedro Retamar


 Muniellos (Asturias)

La reserva asturiana de Muniellos atesora un bosque único de roble albar poblado por osos pardos, lobos, urogallos, rebecos y trasgos. / PEDRO RETAMAR












 
. Lago de Sanabria


Robles mejolos, rebollos, acebos, abedules y matorrales dan su toque de color y sirven de nido y cobijo a águilas, lobos, corzos, lagartijas de Bocage o víboras de Seoane.


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 Hoces del río Beteta (Cuenca)
Al norte de Cuenca, en las lindes con Guadalajara, el paisaje se pliega formando un corto y estrecho desfiladero de paredes calcáreas que rezuman humedad. Es la hoz que el río Guadiela traza al poco de nacer, entre Beteta (la antigua Vetera romana) y Cañizares, una de las más profundas y frondosas de la Alta Sierra. Un sendero botánico permite recorrerla entre el puente de las Tablas, que cruza el Guadiela a la altura de Beteta, y la fuente de los Tilos, cerca de Puente de Vadillos, un paseo de tres kilómetros boscosos, en la umbrosa compañía de sauces, pinos, avellanos, acebos, tejos, sabinas, tilos y álamos temblones. La ruta finaliza cerca de Puente de Vadillos y su vieja fábrica de carburo de silicio. Donde se juntan los ríos Cuervo y Guadiela, un camino de cuatro kilómetros, entre robles y pinares, conduce parelelo hasta la presa del embalse de Chincha, puerta de entrada de la hoz de Tragavivos. /GETTY 
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 Sierras de Alcaraz y Segura (Albacete)   
Al suroeste de la provincia de Albacete, entre las entrañas de la sierra de Alcaraz, brota del interior de una cueva a más de 30 metros de altura una de las mayores surgencias cársticas de España, convertida en el nacedero del río Mundo. Un hito del otoño manchego, al igual que la Torca de los Melojos, un bosque relíctico (superviviente de otras épocas) de roble melojo, o el valle del Tus, en las Sierras de Alcaraz y Segura (Albacete). / CASTILLA-LA MANCHA
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 Gorbea (Vizcaya) y Sierra de Aralar (Guipúzcoa y Navarra) 

En el corazón del Goierri, la sierra de Aralar, un macizo cárstico que se reparten Guipúzcoa Navarra,  dibuja un paisaje de cuento, con enclaves singulares como el hayedo de Akaitz, el lapiaz de Pardarri, el valle de Arritzaga o el circo glacial de Pardelutz, que invitan a recorrerlos a pie. Más de cien dólmenes, túmulos y menhires se reparten por estos valles, y en las majadas de las laderas del monte Txindoki los pastores mantienen sus  ovejas latxas, de las que se extrae la leche para el queso de Idiazábal. Varias rutas señalizadas permiten descubrir este legado prehistórico. Los aficionados al senderismo disponen de la Vía Verde del Plazaola, una ruta de siete kilómetros que recorre el antiguo trazado del ferrocarril desde Lekunberri, en el centro del valle de Larraun, entre Pamplona y San Sebastián, desde donde se puede hacer una excursión hasta el santuario de San Miguel de Aralar. / MIKEL MARTÍNEZ DE OSABA 
Ambroz
 Valle de Ambroz (Cáceres)
Entre Las Hurdes y el valle del Jerte, al norte de la provincia de Cáceres, se abre un pasillo verde de reminiscencias norteñas: el valle del río Ambroz. La orientación meridional de estos montes propicia un clima suave que, unido a la abundancia de lluvias, los ha cubierto de tupidos bosques de castaños y robles, más propios de climas atlánticos. / VALLE DE AMBROZ  

Rutas a caballo y turismo rural por el hayedo de Estalaya en el parque natural de Fuentes Carrionas, Palencia p retamar
 Fuentes Carrionas (Palencia) 
Los robledales palentinos de Fuentes Carrionas alfombran las faldas meridionales de la cordillera cántabra en la comarca de La Pernía. Castaños, hayas y acebos acompañan al roble albar y al melojo en estos parajes montañosos, uno de los últimos refugios del oso pardo en Europa. Uno de estos árboles destaca por su longevidad: el llamado roblón de Estalaya o el Abuelo, de casi 10 metros de perímetro y una edad que supera los 1.000 años. / PEDRO RETAMAR
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Un bosque con  hayas que superan los 30 metros de altura, alguno de más de 200 años,  en la comarca barcelonesa de Osona. No es tan conocida ni está tan concurrida como la Fageda d'en Jordà, en la Garrotxa (Girona), otro must del otoño en Cataluña. / GETTY
Puente sobre el río Pirón en el caserío de Covatillas Andrés Campos
  Hoces del Pirón
Como en el laberinto sin paredes de Borges, la llanura segoviana esconde lugares secretos por los que el viajero suele pasar de largo. A 24 kilómetros de Segovia, siguiendo la autovía de Valladolid y después la CL-603 en dirección a Cantalejo y las hoces del Duratón, se llega al pueblo de Peñarrubias de Pirón, de donde parte una senda señalizada que se adentra, emboscada entre chopos y fresnos, en los cañones de los ríos Pirón y Viejo. En estos parajes inició sus fechorías Fernando Delgado Sanz (1846-1914), último bandolero de la sierra de Guadarrama. / ANDRÉS CAMPOS 
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  Valles Occidentales (Huesca)
Los valles occidentales del Alto Aragón (Hecho, Ansó, Aragüés del Puerto, Borau y Aísa), en la comarca de La Jacetania (Huesca),  esconden algunos de los mayores bosques del Pirineo, que se pueden disfrutar en  parajes como  la foz de la Boca del Infierno o  la Selva de Oza,  donde existe más de un centenar de círculos megalíticos. / JORDI LONGÁS
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 Irati (Navarra)
Y por último, aunque no el menos importante (de hecho, es el number onede los bosques españoles): Irati, una de las principales masas forestales europeas, de abetos y hayas, a una hora de Pamplona. / PILAR AZAÑA
Algunos me habéis regañado por no haber metido Muniellos en la lista. Tenéis razón,  es imperdonable.  Corrijo mi error.

PARA SABER MÁS, VER: 
http://elviajero.elpais.com/elviajero/2016/05/20
abc.es/viajar/top/abci-parques-nacionales-quince-joyas-naturales-mas-importantes-espana-
www.reservasparquesnacionales.es. 

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