768 IMPRESIONISMO


IMPRESIONISMO

Un periodista que viene de París para entrevistar a ese Monet del que tanto comienza a hablarse le encuentra en el puerto y le pide que vayan al estudio. Monet le enseña dos barcas amarradas y le dice: este es mi estudio. En una barca pesco, con la otra salgo a pintar.

Es precisamente con unos iluminadores cuadros de Monet como se inicia el fascinante viaje . En 1983 el artista escribe una carta a Alice en la que le dice, entusiasmado: “cuando comienzo a pintar siempre descubro cosas que no había visto”. La pintura ha dejado de ser representación para ser descubrimiento. Pintar es ya otro tipo de pulsión, las reglas han dejado de existir. Un artista tan sabio como Renoir le confiesa a su marchante, Vollard: “He llevado estos cuadros hasta sus últimas consecuencias, y tengo la sensación de que ya no sé pintar ni dibujar”. Cézanne mira sus montañas y sus frutas pero confiesa que lo que ve en el fondo se reduce “a una esfera, un cono y un cilindro”. Gauguin, a su vez, cuando regresa de París a la colonia de Pont-Aven, decepcionado por la última Exposición Impresionista, aconseja: “No copien la naturaleza. El arte es una abstracción”, y el magnífico acantilado que podemos admirar en la Fundación Mapfre está ya en el borde de serlo.

La enigmática mirada del autorretrato de Van Gogh está enmarcada en un rostro curtido por el sol y el viento, cubierto por un sombrero de paja. Es más el retrato de un campesino que el de un pintor, alguien que pasa horas, sudando, en medio de un trigal.

Pintar en esas condiciones es también una revolución técnica. El cuadro sobre el caballete no puede ser de un gran formato, el trazo debe ser rápido y decidido, no caben los pentimentos, ni temporal ni técnicamente. La utilización de disolvente y barnices debe restringirse al máximo: todo lo que puede acarrear el pintor es una caja que no sea una pesada carga. Igual sucede con los colores. Hay que partir de una gama limitada y tienen que estar ya preparados. Los impresionistas transforman el comercio de las tiendas para artistas, generalizan definitivamente el tubo de óleo tal como lo conocemos hoy, los lienzos ya preparados y los bastidores estándar. Hasta entonces, en los estudios los colores los preparaban aprendices y los bastidores se fabricaban por hábiles ebanistas de acuerdo a los formatos.

Es muy interesante ver los traseros de los lienzos en los montajes de las exposiciones, para comprobar la diferencia entre los cuadros de taller y los cuadros de las pinturas al aire libre, algo así como la aparición de la revolución industrial en la infraestructura pictórica. La pincelada rápida y energética obliga a que la pintura se empaste más, la espátula comienza a ser tan importante como el pincel, con el inconveniente de que los tiempos de secado se alargan. Van Gogh le pide repetidamente a su hermano Theo que trate de encontrar barnices secativos más rápidos. La figura de Theo es, a su vez, una importante incorporación al universo impresionista: el marchante, que se ocupa de proveer al artista y comercializar su trabajo para nuevos públicos. El marchante y su espacio, la galería abierta a la calle, pasan a ser agentes sin los cuales no es posible entender el entramado del nuevo oficio de pintor.

Los impresionistas han abierto caminos que, en Cézanne, llevan al cubismo, y en Gauguin a toda una serie de movimientos postimpresionistas como los Nabis, una aventura mística de incierto interés.

PARA SABER MÁS, VER: 


EL IMPRESIONISMO VISTO A TRAVÉS DE SUS PINTURAS

Ningún periodo artístico ha sido tan comentado y discutido como el Impresionismo.

Al hablar de Impresionismo, comúnmente se comete el error de adscribir a este movimiento a una serie de pintores que nada o casi nada tuvieron que ver con él -Henri Rousseau, Odilon Redon-, otros que, si bien comenzaron atraídos por el impresionismo, pronto se separaron de él -Paul Gauguin, Paul Cézanne- y otros que, si bien se consideran generalmente como representantes de este movimiento, no pueden considerarse como puramente impresionistas, bien por desarrollar su estilo antes de la eclosión impresionista -Édouard Manet- o bien porque sus inquietudes los llevaron a emplear una técnica o temática que difería de la de este movimiento -Edgar Degas, Pierre-Auguste Renoir-.

Si quisieramos, cayendo quizás en un purismo arriesgadamente simplista, dar una lista de figuras representantes del impresionismo puro y esencial, sin interferencias de otras corrientes, dicha lista terminaría por reducirse a tres nombres: Claude Monet -el auténtico Miguel Ángel del impresionismo-, Camille Pissarro -el gran cronista de la vida rural- y Alfred Sisley. Sin embargo, en esta página incluiremos no solo a estos impresionistas "puros", sino también a aquellos que formaron el llamado Post-impresionismo. Todos aceptamos que Cézanne, van Gogh, Gauguin... no son verdaderamente pintores impresionistas, pero su relación con ese movimiento es más que evidente

Édouard Manet
  • Édouard Manet (considerado el precursor por excelencia de la pintura impresionista)
Al que se le pueden otorgar dos títulos aparentemente irreconciliables: fue el último maestro clásico y el primer maestro moderno.

'Le Déjeuner sur l'Herbe' ('El almuerzo sobre la hierba')
'Le Déjeuner sur l'Herbe' ('El almuerzo sobre la hierba')

1. “Holgazaneando sin vergüenza”. La contemporaneidad de esta precoz pintura fue lo que levantó las iras del público. Manet quería a personas reales en la escena, lejanas a la perfección divina del Renacimiento. La luz sobre los personajes es descaradamente fotográfica y la escena tiene un enfoque real: el desnudo no se puede disfrazar en este caso de escena histórica o mitológica. La perspectiva caprichosa (la mujer del fondo está desproporcionada con respecto a las figuras en primer plano) y los colores nada canónicos terminaron con la paciencia de los críticos. Le Déjeuner sur l’Herbe (El almuerzo sobre la hierba), pintada entre 1862 y 1863, es un homenaje a Concierto pastoral del renacentista italiano Giorgione y a los grabados que Marcantonio Raimondi hizo a partir de la obra de Rafael El juicio de Paris. Pero ni con inspiraciones de tanto renombre se pudo evitar que el cuadro fuera directo al Salon des Refusés (Salón de los Rechazados), donde se exponían los trabajos que horrorizaban al jurado del Salón de París, con el consecuente ensañamiento de los críticos, que los atacaban con gusto. “Una mujer vulgar, de vida alegre, tan desnuda como se puede estar, holgazanea sin vergüenza entre dos dandis vestidos hasta los dientes. (…) Esto es  una vergonzosa úlcera abierta que no merece ser expuesta”, dijo el crítico Louis Etienne.

'Olympia'
'Olympia'

2. La prostituta divina. Inspirarse en la Venus de Urbino de Tiziano no protegió a Manet del aluvión de críticas. Olympia (1863) es una provocación técnica de radicales manchas de color que chocan con el ideal de la pintura realista del siglo XIX. La mujer desnuda claramente no es una diosa, sino una puta parisina que irradia arrogancia en su mirada. Tras ella una mujer negra le entrega un ramo de flores, un regalo típico a las meretrices de alto copete. La orquídea, el gato y la zapatilla medio caída son símbolos lascivos que retan a la pureza de la Venus renacentista. La mujer real, recibiendo la crudeza de una luz blanca y tapándose los genitales con firmeza y dominio de la situación desató la indignación del público. Incluso tras morir Manet, cuando por fin el pintor se convirtió en una celebridad y se vendieron la mayoría de los cuadros que quedaban en su estudio, Olympia se quedó sin comprador, mirando desafiante a todo el que se le acercaba.

'Le fifre' ('El fífero')
'Le fifre' ('El fífero')

3. Cómo mezclar pintura española y grabados japoneses. Pintó Le fifre (El pífano) en 1866 tras volver de España, hipnotizado por los cuadros de Velázquez. No fueron las Meninas ni la Venus del espejo lo que más impresionó al artista. El óleo Pablillos de Valladolid -que presenta a un cómico de mirada vivaracha- era para Manet “puede que la pintura más asombrosa jamás realizada”. No podía quitarse de la cabeza “el modo en que la figura no está rodeada mas que de aire”. Cuando volvió a París emuló esa sensación liviana con un niño que tocaba en la banda musical de la Guardia Imperial. La raya negra del pantalón del uniforme sirve para delimitar el contorno de la figura con una técnica semejante a la utilizada en la caligrafía japonesa. La suavidad de las formas y el original contraste de color que evita los semitonos es también característico de los grabados japoneses, que hicieron mella en el estilo de Manet. El cuadro, estilísticamente demasiado radical, no pasó el filtro del jurado del Salón de París.

4. Manet y MonetArgenteuil(1874) muestra a un navegante aficionado intentando captar la atención de una mujer joven ataviada con un vestido de rayas y con rostro de indiferencia, común a muchos de los retratos de

'Argenteuil'
'Argenteuil'
mujeres que hizo el artista. La pequeña localidad de Argenteuil -en el Valle del Oise- era un destino habitual para la burguesía de París y lugar de residencia del pintor Claude Monet, que montó un estudio en una embarcación. Ambos artistas pasaban el día navegando y pintando y  Manet -que destestaba que lo confundieran con Monet porque sus apellidos se diferenciaran solo por una vocal- disfrutaba de la compañía de su amigo impresionista. Aunque de ideales artísticos cercanos,  Manet siempre tuvo claro que no pertenecería nunca al impresionismo por sus ansias de satisfacer las exigencias del famoso Salón de París.

Como no podía ser de otra manera, Argenteuil también fue denostado por los críticos, que no entendían la radical composición del cuadro,con personajes tan en primer plano que parecía que fueran a salirse del lienzo.
Hubo incluso viñetas en torno a la obra. Un caricaturista añadía este texto burlón a su sátira dedicada a la excesiva cercanía de las dos figuras:
- ¡Dios mío! ¿Qué es eso?
- Son Manet y Manette
- ¿Qué están haciendo?
- Creo que están en un barco.
- Pero ¿esa ballena gigante?
- Es el Sena.
- ¿Estás seguro?
- Bueno, fue lo que me dijeron por ahí.

'Un bar aux Folies-Bergère' ('El bar del Folies-Bergère')
'Un bar aux Folies-Bergère' ('El bar del Folies-Bergère')

5. Su última aportación al perpetuo Salón de ParísUn bar aux Folies Bergère (El bar del Folies-Bergère) -pintado en 1882, un año antes de su muerte- es un reto para el espectador, que no sabe si lo que hay tras la muchacha de mirada vacía es un espejo. El cuadro, una locura visual que muestra el bar de un famoso cabaret parisino, ha sido visto por algunos expertos como una reformulación de Las Meninas de Velázquez. Frente al desmadre de las perspectivas, el pintor ilustra en los objetos dispuestos sobre la barra una galería de exquisita delicadeza: naranjas en un frutero de cristal, dos flores en una copa, botellas de diferentes diseños… El lienzo fue la última gran contribución de Manet a la visión moderna de la pintura. En 1883 una gangrena derivada de un grave problema circulatorio provocó que le cortaran una pierna. Unos  días más tarde murió, a los 51 años. En la gran exposición póstuma que se celebró un año después los mismos que tardaron toda una vida en entender al artista lo elevaron a los altares. Sólo al final de su vida consiguió vencer la resistencia de la crítica, el gran demonio que no dejaba de atormentarlo, pero que nunca consiguió domar su revolución interior.

PARA SABER MÁS, VER:
Helena Celdrán, blogs.20minutos.es
 Claude Monet (el más prolífico y quien más definió la estética del grupo)


Paul Cézanne. 

Paul Cézanne (considerado impresionista, aunque más adelante dejará el grupo y se anticipará al Cubismo



Retrato de un campesino de Paul Cézanne. MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA

una obra en la que el rostro del hombre está desdibujado y sobre el que se funden los colores de la naturaleza. Verdes, azules y marrones se confunden entre los castaños del fondo de la obra con el sombrero del hombre y los cielos y montañas que le rodean.

Más de la mitad de la obra de Cézanne está dedicada al paisaje. Incluso cuando pinta sus bodegones en interiores, recoge los colores y la atmósfera de las vistas que rodean su casa en la Provenza francesa, L’Estanque, una vivienda propiedad de su madre en la que vivió con su mujer, la modelo Hortense Fiquet.
'Ladera en Provenza' de Paul Cézanne (1890-1892).  NATIONAL GALLERY DE LONDRES.
Curva en lo alto del Chemin des Lauves' (1904-1906). / FUNDACIÓN BEYELER
Son bellos caminos que no van a ninguna parte o que, en la perspectiva, no se ve la manera de traspasarlos.

El camino del bosque' (1870-1871)
La montaña Sainte Victoire' (1904) de Paul Cézanne. / MUSEO DE ARTE DE CLEVELAND
'Naturaleza muerta con flores y frutas', cuadro de Cézanne de 1890. / MUSEOS ESTATALES DE BERLÍN

Las telas para cubrir las mesas se van hinchando y elevando hasta adquirir un protagonismo mayor que las peras y las manzanas.Naturaleza muerta con flores y frutas' (c. 1890). Lo interesante de estas obras es que Cézanne trasladó a su composición la imagen que tenía de los paisajes, en los que el mantel blanco era como la montana que domina el horizonte


El aparador' (1877-79), Szépmüvésti Múzeum, de Budapest.
'Casa en Provenza' (hacia 1885). Paul Cézanne. / MUSEO DE ARTE DE INDIANÁPOLIS

CEZANNE 'Los castaños de Jas de Bouffan' (c. 1885.), donde su familia tenía una casa.
Gardanne fue uno de los pueblos que frecuentaba el artista. En lo alto de la localidad encontró una iglesia que en sus cuadros situó en una mayor verticalidad. Era en estos lugares donde le gustaba perderse al genio, cada vez más desconfiado de las personas.

CEZANNE Ladera en Provenza' (c. 1890-1892), procedente de la National Gallery

 introduce en el universo de formas geométricas dominadas por cubos, esferas, cilindros y conos que después adoptarían pioneros del cubismo como Braque, Derain, Dufy y Lhote.

MUSEO THYSSEN
Los desnudos de Cézanne responden a una composición clásica aunque y muestra unos cuerpos difuminados, como a medio acabar, que se funden con la naturaleza.


 'Joven descansando', de 1887 


Gauguin

Una leyenda desfigura su persona y su arte, pero él fue el primero que alimentó esa leyenda. Decía que su propensión hacia lo primitivo y lo que llamaba sin reparo lo salvaje le venían de su origen inca, pero en realidad era sobrino nieto del último virrey español en el Perú colonial. Atravesó más de medio mundo en busca del paraíso terrenal de Tahití, pero su fascinación por la isla y por Oceanía la descubrió visitando la gran exposición colonial de París en 1889, en la que los nativos de diversos dominios eran presentados casi como animales exóticos en un zoo, en el interior de chozas y vestidos con sus ropas tribales, ocupados en danzas y en tareas domésticas siempre pintorescas. Había empezado a pintar justo en el momento en el que los impresionistas celebraban la inmediatez de las percepciones, la vida contemporánea, los paisajes próximos de la ciudad o del campo francés; pero él había preferido muy pronto representar lo escondido y no lo visible, los sueños y las leyendas que forman la raíz de la psique humana y no las impresiones accidentales y fugaces. 

Monet pintaba estaciones y puentes de ferrocarril, atmósferas contaminadas y afantasmadas por los humos industriales; Seurat o Degas o Toulouse-Lautrec se sumergían en los espectáculos nocturnos de París y en los cafés alumbrados por las luces de gas, en una especie de metódica ebriedad del presente. 

Gauguin buscaba la perduración del mundo arcaico en las provincias, y las mujeres francesas que le gustaba pintar no vestían a la última moda, sino con los pesados ropones y las cofias medievales de las aldeas de Bretaña.

Iba descartando arcadias sucesivas a la misma velocidad que las descubría: la Martinica, la Bretaña brumosa, la Provenza en la que su pobre amigo trastornado Vincent van Gogh quiso fundar con él una comunidad de artistas que trabajarían con una integridad de socialismo primitivo y pintarían jubilosamente al aire libre y al sol. Pero cuando finalmente lo abandonó todo y emprendió la travesía a Tahití —había abandonado previamente a su mujer y a sus hijos— no lo hizo con las manos vacías: llevaba consigo un gran baúl lleno de libros, de láminas y postales de arte, un catálogo visual de la cultura europea que dejaba atrás, y con la que no rompió por mucho que fingiera que abjuraba de ella igual que del orden burgués y de las ortodoxias del catolicismo.


Retirado en Tahití o en las Marquesas, Gauguin mantenía vínculos estrechos con París, porque quería ser o decía ser un salvaje, pero le importaba mucho, naturalmente, su carrera de pintor y su posición en el mundo del arte. Los paraísos de erotismo sin culpa y naturaleza intocada que le gusta pintar desmienten el puritanismo punitivo de la religión católica, pero al mismo tiempo se parecen mucho al paraíso bíblico de Adán y Eva, aunque esta Eva sea una muchacha tahitiana de sólida desnudez a la que le murmura al oído no una serpiente sino un lagarto, porque no hay serpientes en Tahití. Las grandes secuencias narrativas en formatos alargados y estrechos representan mitologías polinesias en gran parte inventadas por el propio Gauguin, y se parecen a los frescos del Quattrocento en Florencia y a los frisos de los templos budistas de Java. Unos jóvenes nativos corren a caballo entre los verdes y los rojos de la vegetación tropical, pero esas figuras de jinetes y los cuellos arqueados de los caballos vienen del Partenón y de las ánforas griegas.
Casi toda la imaginería religiosa o pagana y las artes y los oficios están en la obra febril de los últimos años de Gauguin. También está una parte del porvenir que él ya no vio, porque murió en 1903: la sugestión de primitivismo y el espacio quebrado y anguloso de Les demoiselles d’Avignon tienen una deuda con Gauguin tan visible que no sé cómo no había caído hasta ahora en ella.

Se dedicaba con el mismo empeño: el dibujo, el grabado en madera, la escultura, los monotipos de acuarela, la ilustración, la escritura, o esa técnica inventada por él que está entre el grabado, la pintura y el dibujo, la transferencia de óleo. Gauguin exploraba técnicas nuevas igual que buscaba nuevos escenarios o nuevas aventuras amorosas, y lo que descubría o le gustaba mucho en un medio lo trasladaba a otro, logrando simultaneidades inusitadas, resonancias y continuidades visuales que dan una unidad profunda a todo su trabajo.
El baúl de Paul Gauguin era quizás el primer catálogo universal de las artes, y él es el primer artista que se alimenta indiscriminadamente de ellas, con una ambición que va más allá del orientalismo de los románticos. La fotografía y los avances en la impresión hacían accesibles por primera vez las imágenes de cualquier obra de arte, de cualquier paisaje o cualquier edificio. Gauguin aprovechó esa innovación tecnológica con la misma desenvoltura con que se aplicaba él mismo a la artesanía obsoleta del grabado en madera. Gracias a las postales y a las reproducciones podía trabajar teniendo delante de sí un bajorrelieve egipcio o un friso de jinetes del Partenón o de esculturas de dioses hindúes o una estela budista o una momia indígena de Perú. Gracias a las formas en apariencia toscas o crudas de la xilografía podía haber grabados que poseían una fuerza primitiva de claridades y sombras, que invocaban los mundos de la mitología, del sueño, de las divinidades esculpidas en troncos o en grandes bloques de piedra.
Paul_Gauguin,_Nafea_Faa_Ipoipo-_1892
Nafea faa ipoipo (¿Cuándo te casarás? en tahitiano
Adquirida por un comprador catarí a cambio de 300 millones de dólares (270 millones de euros).
La pinta en 1892, durante su primer viaje a Tahití, y él tiene otra idea del paraíso. Por eso, los colores de la Naturaleza que representa no son reales, son los que hay en su imaginación. Es una obra cargada de códigos y forma parte de la serie de cuatro telas dedicadas a las preguntas. Cuando la pinta, él ha huido de Europa buscando un paraíso que solo está en su imaginación".No hay duda de que la belleza contenida en ese lienzo de 101,5 cm × 77,5 centímetros es apabullante. Los colores del paisaje polinesio inventado por el artista rodean a dos hermosas jóvenes. Una de ellas es Tehe’amana, la muchacha con la que Gauguin se casó cuando ella contaba solo 13 años y mientras su esposa oficial y sus cinco hijos seguían viviendo en Dinamarca. Algunos expertos han considerado que la mujer del primer plano busca marido debido a que lleva una flor en su oreja mientras que la otra sería la encargada de buscar al futuro esposo, por eso al fondo se vislumbran dos figuras paseando


PARA SABER MÁS, VER:



Camille Pissarro (Santo Tomás, Antillas, 1830-París, 1903)
  •  nunca abandonaría ese credo. Tampoco dejaría atrás a aquellos muchachos (Monet, Cézanne, Gauguin, Renoir), compañeros de caballete nacidos una década después que él y con vivencias tan distintas a las suyas: Pissarro, hijo de padre judío y madre criolla, nació en ultramar y aprendió a pintar en París y en Venezuela, antes de entregarse a la vida rural solo interrumpida por la agitación urbana cuando ya no quedó más remedio.
    Con ellos (y con otros, como Van Gogh) ejercería de padre y de hermano mayor, de amigo y de aglutinador de voluntades. Fue maestro, pero también discípulo. De Monet, claro, con quien empezó a ver la realidad de otra manera en Louveciennes, y de Cézanne, cuyas composiciones geométricas se deslizan entre las pinceladas de El camino de Ennery (1874), el único prestado por el Museo D’Orsay de los 79 cuadros incluidos en la muestra del Thyssen (que aporta seis obras), la primera consagrada al artista en España.
    Dice mucho de su buen talante (transparentado en el epistolario mantenido con su hijo Lucien, recientemente rescatado por la jovencísima editorial La Micro) el hecho de que fuera el único de los nuevos cachorros de la pintura moderna que participó en las ocho exposiciones impresionistas, celebradas entre 1874 y 1886. Redactó, además, los estatutos de la cooperativa con la que el grupo amagó con emanciparse del mercado, más o menos cuando la crisis ahogó a Francia durante la guerra prusiana, en los años setenta del siglo XIX.

    Pierre-Auguste Renoir


La crítica ha sido feroz y despiadada con Pierre-Auguste Renoir (1841-1919): sus temas (mujeres, niños, flores, frutas), sus colores pastel, sus desnudos sensuales y hedonistas le han llevado a que lo tilden de pintor cursi, kitsch, Lo tacharon de artista banal que no sabía dibujar e incluso de machista por su forma de abordar a la mujer en su trabajo.

la mujer. Fue su principal tema de inspiración. la alegría de pintar, a la celebración de la vidadesde las modernas parisinas de su etapa impresionista en los 70 (aunque se le conoce como uno de los grandes popes del impresionismo, tan solo perteneció a este grupo durante diez de sus cincuenta años de carrera), pasando por sus escenas intimistas (en «Maternidad», presente en la muestra, pintó a su mujer amamantando a su hijo Pierre), su mirada al clasicismo de Ingres, Rafael, Tiziano y Veronés, tras su viaje a Italia en 1881-82, donde superó una aguda crisis creativa; sus escenas voyeuristas de la mujer en la toilette, hasta el esplendor rubensiano de los últimos años, en los que un anciano postrado en silla de ruedas, aquejado de artritis reumatoide, pintaba como podía carnales bañistas que semejan ninfas en la Arcadia.Funde mujer y naturaleza, clasicismo y modernidad.



«Mujer desnuda acostada» de Pierre-Auguste Renoir

las bañistas» (considerado el testimonio pictórico de Renoir y uno de los cuadros más bellos pintados nunca, según Matisse

«El baile en el Moulin de la Galette», el Renoir más célebre y una de las obras maestras de la Historia del Arte. Icono del impresionismo,
Degas, gran innovador en la forma y el contenido de sus obras, se distinguió a lo largo de su carrera por plasmar las imágenes urbanas de la sociedad que le rodeaba en París y que transcurría entre cafés o cuartos de baño. Igualmente, las prostitutas son cotidianas en su obra y aparecen  con piezas como «El cliente» o «El nombre de la Madame».


La mujer es una constante en la obra de Degas, especialmente sus icónicas bailarinas

La mujer, en términos generales, como en otros casos de pintores impresionistas, es una constante en sus piezas, entre ellas sus icónicas bailarinas, con las que, según Hauptman, Degas buscaba «experimentar con el movimiento». «Dos bailarinas», «Bailarina en escenario con ramo» o «Clase de danza»

 


OBRAS

Las pinturas se muestran en orden alfábetico  siguiendo el nombre de su autor. Haga click sobre una pintura para ver la imagen a alta resolución



FRÉDERIC BAZILLE: "El estudio del artista (la habitación de Bazille); 9 rue de la Condamine" - 1870
FRÉDERIC BAZILLE: "El estudio del artista (la habitación de Bazille); 9 rue de la Condamine" - 1870 - óleo sobre lienzo, 98 - 128.5 cm. - Paris, Musée d'Orsay - ver imagen a alta resolución
Amigo de Monet, Sisley y Manet, y nacido en el seno de una familia acomodada, Bazille es la figura trágica del impresionismo, falleciendo en la Guerra Franco-Prusiana cuando sólo contaba con 28 años de edad. "El estudio del artista" está considerada como su obra maestra, en la que podemos encontrar a personas importantes del movimiento impresionista, como Monet, Renoir, Manet, Emile Zola o Edmond Maître
EUGÈNE BOUDIN: "Muelle en Deauville" - 1869
EUGÈNE BOUDIN: "Muelle en Deauville" - 1869 - óleo sobre lienzo, 23 - 32 cm. - Paris, Musée d'Orsay - ver imagen a alta resolución
Boudin fue uno de los primeros paisajistas franceses aficionados al trabajo "au plen air", y está ampliamente considerado como una de las mayores influencias para los primeros pintores impresionistas. Cuando se estableció en Saint-Siméon en 1862, muchos jóvenes pintores se influenciaron con sus obras, fundándose un grupo, la llamada "Escuela de Saint-Siméon", que es uno de los orígenes del impresionismo
GUSTAVE CAILLEBOTTE: "Les raboteurs (los acuchilladores)", 1876
GUSTAVE CAILLEBOTTE: "Les raboteurs (los acuchilladores)", 1876 - óleo sobre lienzo, 102 - 146.5 cm. - Paris, Musée d'Orsay -ver imagen a alta resolución
Caillebotte reúne un enfoque casi fotográfico con una composición marcada por una extraña y vertiginosa perspectiva, característica constante en sus primeras obras. Esta obra ejemplifica como ninguna otra obra el estupor que Caillebotte podía causar entre los asistentes a las primeras exposiciones impresionistas. Zola, quien apreciaba bastante a Caillebotte, la describía como "una pintura antiartística, limpia, helada y burguesa, a fuerza de exactitud."
GUSTAVE CAILLEBOTTE: "Calle de París, día lluvioso (efecto de lluvia)" 1877
GUSTAVE CAILLEBOTTE: "Calle de París, día lluvioso (efecto de lluvia)" 1877 - óleo sobre lienzo, 212.2 - 276.2 cm. - Paris, Musée d'Orsay -ver imagen a alta resolución
Esta es la más famosa y ambiciosa obra de Caillebotte, expuesta en la Tercera Exposición Impresionista en la Rue Le Peletier, donde no fue bien recibida por la crítica en general. L'Évenement comentó que "el dibujo es de cierta calidad, pero Caillebotte parece haber olvidado incluir la lluvia". No obstante, esta es una de las mejores representaciones del París del siglo XIX jamás pintada
MARY CASSATT: "Verano", 1894
MARY CASSATT: "Verano", 1894 - óleo sobre lienzo, 100.7-81.3 cm. - Terra Foundation for American Art, Chicago - ver imagen a alta resolución
Mary Cassatt nació en Pennsylvania, pero vivió gran parte de si vida en Francia, donde fue invitada por Edgar Degas a exponer sus obras junto a los impresionistas franceses. Sus lienzos pintados en la década de 1890 son los más interesantes de su carrera, y cuando el grupo de los impresionistas se dispersó, Cassatt se mantuvo en contacto con varios de ellos, enriqueciendo su talento artístico hasta llegar a ser un modelo para los jóvenes pintores americanos
PAUL CÉZANNE: “La casa del ahorcado en Auvers-sur-Oise" - 1873
PAUL CÉZANNE: “La casa del ahorcado en Auvers-sur-Oise" - 1873 - óleo sobre lienzo, 55 x 66 cm - Paris, Musée d'Orsay - ver imagen a alta resolución
Este extraño paisaje de nombre inquietante es quizás la primera obra maestra de Cézanne, y fue una de las 3 pinturas expuestas por el artista en la exposición impresionista de 1874, donde fue adquirida por el Conde Armand Doria. Aunque "La casa del ahorcado" puede ser considerada una pintura impresionista, la obra está realizada en el estilo temprano de Cézanne, trabajando la superficie del lienzo con un cuchillo
PAUL CÉZANNE: "Naturaleza muerta con cesta de frutas (mesa de cocina)", , 1880-1890
PAUL CÉZANNE: "Naturaleza muerta con cesta de frutas (mesa de cocina)", , 1880-1890 - Paris, Musée d'Orsay - ver imagen a alta resolución
Cézanne es quizás el mayor maestro del bodegón de cualquier época, y esta brillante pintura constituye una de sus composiciones más ambiciosas. Este grupo de figuras podrían por ellas mismas constituir una excepcional naturaleza muerta, pero Cézanne nos ha reservado una extraordinaria ilusión en forma de cesta de frutas. ¿Dónde está esta cesta? ¿Colocada en un muy inestable equilibrio en la esquina superior derecha, o, en un complejo juego de perspectiva, se halla sobre el suelo al igual que la pieza de madera que se intuye en el extremo derecho de la pintura?
PAUL CÉZANNE: “Los jugadores de cartas”, 1893-96
PAUL CÉZANNE: “Los jugadores de cartas”, 1893-96 - óleo sobre lienzo, 47- 56 cm. - Paris, Musée d'Orsay - ver imagen a alta resolución
Esta es la menor de las tres versiones que Cézanne realizó de una pareja de jugadores de cartas, pero es bastante probable que también fuera la última de ellas, y la más elaborada. Mientras que la composición es realmente simple (dos jugadores enfrentados, con una botella negra que disimuladamente divide el lienzo en dos partes) la fabulosa intensidad de los rostros de los jugadores hacen de esta pintura una de las obras maestras de la pintura post-impresionista
PAUL CÉZANNE: “La montaña Sainte-Victoire visto desde Lauves”, 1904-06
PAUL CÉZANNE: “La montaña Sainte-Victoire visto desde Lauves”, 1904-06 - óleo dobre lienzo, 60- 72 cm. - Basilea, Kunstmuseum - ver imagen a alta resolución
Esta es una de las versiones más desarrolladas de las numerosas vistas que Cézanne pintó de la Montaña Sainte-Victoire. Es una obra que podríamos denominar cubista antes del cubismo: la montaña triangular y los elementos de la pradera –tanto geográficos como edificatorios- adquieren volumen no gracias a la perspectiva, sino a la superposición de planos cromáticos. Cézanne ha introducido elementos vegetales en primer plano, delimitando y enfatizando la vista de la montaña y la pradera.
PAUL CÉZANNE: “Grandes bañistas”, 1906
PAUL CÉZANNE: “Grandes bañistas”, 1906 - óleo sobre lienzo, 208 - 251 cm. - Philadelphia Museum of Art - ver imagen a alta resolución
Este es el mayor lienzo pintado por Cézanne, y una fabulosa culminación a la serie de los "bañistas". La pintura es deudora de alguna de las mejores obras de Tiziano, como el "Bacanal", mientras que la representación casi escultórica del cuerpo humano entronca esta pintura con los frescos de Miguel Ángel en el Vaticano. Otras dos versiones "completas" de los "bañistas" existen, una en el Museo de Arte moderno de Nueva York, y otra en la Galería Nacional de Londres.

Las raras formas y posturas de las personas desnudas son similares a las formas que da a los troncos de los árboles que pinta agrupados y abrazos en los bosques. La similitud es tal que algunas teorías apuntan a que los desnudos son meras ensoñaciones nacidas a partir de su obsesiva mirada sobre los arbolados; una contemplación obsesiva en la que algunos encuentran claves para desvelar obsesiones sexuales no resueltas.
CHARLES CONDER: “Día de vacaciones en Mentone”, c.1888
CHARLES CONDER: “Día de vacaciones en Mentone”, c.1888 - óleo sobre lienzo, 46.2-60.8 cm. - Art Gallery of South Australia, Adelaide - ver imagen a alta resolución
Nacido en Inglaterra, Conder (1868-1909) emigró a Australia cuando tenía tan solo 20 años, y hoy es considerado una figura clave en la pintura australiana. Aunque su Arte no fue bien recibido en su época, fue alabado por otros artistas como Pissarro o Degas, y Toulouse-Lautrec incluso lo retrató en 1892
EDGAR DEGAS: “La clase de danza", c.1874
EDGAR DEGAS: “La clase de danza", c.1874 - óleo sobre lienzo, 83.2 x 76.8 cm - Musée d’Orsay, Paris - ver imagen a alta resolución
Las pinturas de Degas representando a jóvenes bailarinas o ballerinas se cuentan entre sus mayores -y desde luego más famosos- logros. El artista representa a las jóvenes chicas como verdaderas profesionales, practicando todo el día bajo la estricta tutela de su maestro. En este lienzo, el maestro aparece en el centro-derecha de la composición, supervisando la escena como una autoridad con máximos poderes
EDGAR DEGAS: “L'absinthe (bebedores de absenta)", 1876
EDGAR DEGAS: “L'absinthe (bebedores de absenta)", 1876 - óleo sobre lienzo, 92-68 cm. - Musée d’Orsay, Paris - ver imagen a alta resolución
"Vaya fulana", exclamó George Moore al ver a la mujer que aparece en la pintura, añadiendo que "este cuento no es agradable, pero es toda una lección", y que "nadie ha dicho tanto en tan poco espacio, ni nadie se ha expresado de manera tan simple (...) gracias a la ciencia del dibujo, invisible pero omnipresente, casi impresonal". Las tristes y melancólicas figuras parecen haber influenciado obras de artistas posteriores, como los interiores de Picasso en su Periodo Azul, o las solitarias escenas urbanas de Edward Hopper
PAUL GAUGUIN - "Le Christ jaune (El Cristo amarillo"), 1889
PAUL GAUGUIN - "Le Christ jaune (El Cristo amarillo"), 1889 - óleo sobre lienzo, 91.1-73.4 cm. - Albright-Knox Art Gallery, Buffalo - ver imagen a alta resolución
Esta obra puede ser considerada uno de los orígenes de la pintura simbolista, junto con "El Cristo verde", y es un claro precedente a las pinturas religiosas que Gauguin creó en la Polinesia ("Ia Orana Maria", "Maternidad"), pero empleando como modelos a mujeres bretonas en lugar de chicas de la Polinesia. El Cristo amarillo también aparece en un famoso autorretrato del artista hoy en el Museo de Orsay en París
PAUL GAUGUIN - "Mata Mua (en el principio)", 1892
PAUL GAUGUIN - "Mata Mua (en el principio)", 1892 - óleo sobre lienzo, 91-69 cm. - Madrid, Museo Thyssen - ver imagen a alta resolución
Gauguin viajó a los trópicos buscando una redención artística, una búsqueda de lo primitivo y exótico para purificar su arte. "Mata Mua (en tiempos remotos)" es una fascinante composición dividida por un gigantesco árbol que se alza majestuoso sobre un río de color púrpura. Las dos mujeres de la derecha representan en presente de Tahití, mientras el grupo de mujeres que adoran a la enorme estatua del ídolo son una representación del pasado, la vida primitiva de Tahití
PAUL GAUGUIN - "¿De dónde venimos? ¿Quienes somos? ¿A dónde vamos?", 1897
PAUL GAUGUIN - "¿De dónde venimos? ¿Quienes somos? ¿A dónde vamos?", 1897 - óleo sobre lienzo, 139- 375 cm. - Boston, Museum of Fine Arts - ver imagen a alta resolución
Esta pintura no es simplemente la obra más colosal que Gauguin pintó vida (139- 375 cm .) sino que desarrolla por completo la doctrina filosófica y pictórica del artista. Estructurando el cuadro en un sentido cronológico inverso, Gauguin parece señalar lo primitivo, lo inocente, como único camino a seguir por el artista
ARMAND GUILLAUMIN: "Soleil couchant à Ivry (puesta de sol en Ivry)", 1873
ARMAND GUILLAUMIN: "Soleil couchant à Ivry (puesta de sol en Ivry)", 1873 - óleo sobre lienzo, 81-65 cm. - Musée d’Orsay, Paris - ver imagen a alta resolución
Aunque no es tan famoso como Monet, Renoir, y otros impresionistas de primera fila, Armand Guillaumin (1841-1927) fue una figura importante dentro del Impresionismo. Amigo de Renoir, Cézanne y van Gogh, Guillaumin es posiblemente el más colorista de todos ellos, lo que puede ser apreciado de forma clara en sus paisajes de Paris, la Provenza y la Costa Mediterránea
CHILDE HASSAM: "La Avenida bajo la lluvia" - 1917
CHILDE HASSAM: "La Avenida bajo la lluvia" - 1917. óleo sobre lienzo - White House Museum - ver imagen a alta resolución
Childe Hassam (1859-1935) fue una figura clave del Impresionismo americano, aunque su único contacto directo con los impresionistas franceses ocurrió cuando se hizo cargo del estudio de Pierre Auguste Renoir’s y encontró una serie de bocetos del artista francés. Sus obras más famosas son aquellas que forman la serie de las "banderas" (que recuerdan a series similares de Monet), y "The Avenue in the rain" es la más impresionista de todas ellas
KONSTANTIN KOROVIN: “Primavera” - 1917
KONSTANTIN KOROVIN: “Primavera” - 1917 - óleo sobre lienzo, - Museo de Rusia, San Petersburgo, Rusia - ver imagen a alta resolución
"Paris fue un "shock" para mi… Impresionistas… en ellos encontré todo lo que no podía hallar en casa, en Moscú". Korovin (1861-1939) fue, junto a su amigo Valentin Serov, la gran figura de los pintores impresionistas rusos. Muy influenciado por los artistas franceses, desarrolló, no obstante, un estilo muy personal que mezcla los elementos típicos del impresionismo francés con la riqueza de colorido tan típica de la pintura rusa de la época.
WINSLOW HOMER: “noche de verano” - 1890
WINSLOW HOMER: “noche de verano” - 1890 - óleo sobre lienzo, 76.7- 102 cm. - Paris, Musée d' Orsay - ver imagen a alta resolución
A menudo se comete el error de considerar el impresionismo como un movimiento exclusivamente francés, cuando algunos pintores norteamericanos merecen figurar al lado de los Monet, Degas, Pisarro… De todos ellos, el más importante es sin duda Winslow Homer, artista original e innovador con un especial talento para la representación del mar. La espontaneidad con la que el artista representa la magia de una noche de verano hacen de esta pintura una de las cumbres de la pintura norteamericana.
EDOUARD MANET: "Le Déjeuner sur l'Herbe (desayuno sobre la hierba)",
EDOUARD MANET: "Le Déjeuner sur l'Herbe (desayuno sobre la hierba)", 1862/63 - óleo sobre lienzo - Paris, Musée d'Orsay - ver imagen a alta resolución
Algunos expertos han llamado a esta obra "el orígen del Impresionismo", y lo que parece claro es que en absoluto se trata de una pintura realista. Manet agitó el mundo del Arte al exponer esta obra en el Salon des Refusés en 1863. Émile Zola escribió sobre este monumental lienzo: "Es, en pocas palabras, un vasto ensamblaje, lleno de atmósfera, una esquina de la naturaleza representada con una simplicidad admirable"
EDOUARD MANET: "Olympia", 1863
EDOUARD MANET: "Olympia", 1863 - oil on canvas, 130.5 - 190 cm. - óleo sobre lienzo - Paris, Musée d'Orsay - ver imagen a alta resolución
Podemos decir que ésta es una de las obras más polémicas de la historia de la pintura, y no fue en absoluto bien recibida por la crítica cuando se expuso en 1865. "¿Quién es esa odalisca amarilla?", se preguntó Jules Claretie de L'Artiste, mientras Antonin Proust declaró que "si la pintura de la olympia no ha sido todavía destruída, es solamente gracias a las precauciones tomadas por la exposición". La obra fue, no obstante, defendida por Émile Zola
EDOUARD MANET: "Bar en el Folies Bergere", 1882
EDOUARD MANET: "Bar en el Folies Bergere", 1882 - London, Courtald Institute Galleries - ver imagen a alta resolución
Las pinturas de cafes y restaurantes de Manet son verdaderos"retratos" de la sociedad parisina del siglo XIX, y esta fabulosa e intrincada pintura es sin duda una de sus obras maestras. Es llamativo como la imagen reflejada de la camarera no ocupa la posición que debería ocupar. ¿Es esto un terrible fallo del artista, o una representación de una doble realidad, una "ilusión" en la mente de la chica de mirada ausente?
CLAUDE MONET – "Terraza en Sainte Adresse" (1867)
CLAUDE MONET – "Terraza en Sainte Adresse" (1867) - New York, Metropolitan Museum - ver imagen a alta resolución
La escena burguesa se desarrolla bajo una potente luz de “plein air”. Tres planos de tierra, mar y cielo dividen y jerarquizan la composición, organizada verticalmente por las dos banderas que ondean vivamente por la suave brisa del océano. La pintura tiene un encanto tal que nos sentimos inmediatamente tentados a sentarnos en una de las sillas vacías a disfrutar de esta plácida tarde de domingo.
CLAUDE MONET – "Impresión, salida de sol" (1873)
CLAUDE MONET – "Impresión, salida de sol" (1873) - Paris, Musée Marmottan - ver imagen a alta resolución
“El papel sin pintar de las paredes está mejor terminado que esta marina” escribió un agudo crítico de la época sobre este lienzo, expuesto en la primera exposición impresionista de 1877. No se trató de una crítica aislada, sino que es tan solo un ejemplo de cómo los críticos de la época reaccionaron ante esta pintura, y por extensión, ante la pintura impresionista (movimiento que, a la larga, debería su nombre a esta marina) No resulta sorprendente, pues, que nadie ofreciera los 1,000 francos que Monet pedía por esta pintura.
CLAUDE MONET – “Le gare Saint Lazare (La estación de Saint Lazare)”, 1877
CLAUDE MONET – “Le gare Saint Lazare (La estación de Saint Lazare)”, 1877 – óleo sobre lienzo, 75-100 cm. - Paris, Musée d'Orsay - ver imagen a alta resolución
"Es una sinfonía pictórica", observó el magazine "L'homme libre" cuando esta pintura se mostró en la Tercera Exposición Impresionista en 1877, una de las pocas críticas positivas a una pintura de la exposición. "A Monet le gusta esta estación, y ya la había pintado otras veces con menos éxito. Esta vez si es maravillosa. Ha logrado captar no solo el movimiento, la actividad, sino también el ruido. Es inolvidable"
CLAUDE MONET – “Meules (almiares, deshielo)” - 1891
CLAUDE MONET – “Meules (almiares, deshielo)” - 1891 - óleo sobre lienzo - Hill-Stead Museum, Farmington - ver imagen a alta resolución
Entre 1890 y 1891 Monet realizó una serie de 15 lienzos representando unos almiares en las afueras de Giverny. Kandinsky tuvo la oportunidad de ver uno de estos almiares en una exposición de Moscú en 1895, y quedó impresionado hasta el punto de sugerirlo como la primera obra abstracta de la pintura: "Y de pronto, por primera vez, vi un cuadro. Leí en el catálogo que se trataba de un montón de heno, pero yo no podía reconocerlo (.) Me di cuenta de que faltaba el objeto del cuadro (.) Lo que tenía perfectamente presente era la insospechada y hasta entonces oculta fuerza de la paleta"
CLAUDE MONET – “Poplars au bord de l'Epte, (álamos al borde del Epte, vista de la marisma)” - 1891
CLAUDE MONET – “Poplars au bord de l'Epte, (álamos al borde del Epte, vista de la marisma)” - 1891 – óleo sobre lienzo, 88- 93 cm. - USA, colección privada - ver imagen a alta resolución
Claude Monet es el pintor impresionista por antonomasia, y su mayor cota lírica la alcanza en este cuadro extrañamente irresistible. La composición posee la extraña belleza de un haiku japonés, asimétrica y conmovedora, mientras las hojas de los álamos se desdoblan en una gama de rojos y púrpuras, concluyendo en un azul que haría enrojecer de envidia a Yves Klein. Es, en definitiva, Monet en su máximo esplendor, aquel artista que “quisiera pintar como el pájaro canta”, y que, en obras como esta, lo consigue.
CLAUDE MONET – “The Portal of Rouen Cathedral (soleil), harmony in blue and gold"
CLAUDE MONET – “El portal de la Catedral de Rouen (soleil), armonía en azul y oro" - óleo sobre lienzo, 101 - 65 cm. - 1893. Paris, Musée d'Orsay - ver imagen a alta resolución
"El clímax del impresionismo" . Así se ha descrito la serie de vistas de La Catedral de Rouen llevada a cabo por Claude Monet entre 1892 y 1894. La serie -consistente en 31 lienzos que muestran la fachada de la catedral gótica de Rouen bajo distintas condiciones de luz y clima- provocó una admiración inmediata entre la crítica de su tiempo, y fue alabada por muchos maestros posteriores, desde Wassily Kandinsky hasta Roy Lichtenstein.
CLAUDE MONET – “Nympheas (nenúfares)"
CLAUDE MONET – “Nympheas (nenúfares)" - óleo sobre lienzo, 219-602 cm. - 1920-1926 - Paris, Musée de l'Orangerie - ver imagen a alta resolución
La serie de los nenúfares realizada por Monet ha sido descrita como "La Capilla Sixtina del Impresionismo".
BERTHE MORISOT – “Día de verano", 1879
BERTHE MORISOT – “Día de verano", 1879 - Londres, National Gallery - óleo sobre lienzo, 45-75 cm. - ver imagen a alta resolución
Nieta de Fragonard, el famoso pintor clásico francés, y criada en el seno de una familia acomodada, Morisot fue un miembro activo del grupo impresionista, e incluso Manet alabó su estilo ágil y suelto. En sus últimas obras, la influencia de Renoir es muy clara
CAMILLE PISSARRO: "Paisaje en Pontoise", 1874
CAMILLE PISSARRO: "Paisaje en Pontoise", 1874 - óleo sobre lienzo, 61-81 cm. - Winterthur, Fundación Oskar Reinhart - ver imagen a alta resolución
Llamado a veces "el Padre del Impresionismo", Pissarro es, junto con Monet and Sisley, el más "puro" de los pintores impresionistas, exponiendo en las ocho exposiciones impresionistas. Es especialmente famoso por sus representaciones de la vida rural en el norte de Francia, sobre todo en el pueblo de Pontoise, donde la influencia del naturalismo de Jean-Baptiste Corot y Gustave Courbet es muy evidente
Calle de Saint Honoré después del mediodia, efecto de lluvia' por Camille Pissarro (1897 / 98)

CAMILLE PISSARRO: "Le Boulevard Montmartre, effet de nuit (El Boulevard Montmartre de noche)", 1897
CAMILLE PISSARRO: "Le Boulevard Montmartre, effet de nuit (El Boulevard Montmartre de noche)", 1897 - óleo sobre lienzo, 53.3 x 64.8 cm - Londres, National Gallery - ver imagen a alta resolución
Aunque Pissarro es más conocido por sus paisajes rurales, creó un gran número de escenas urbanas de París de gran calidad. En 1897 alquiló un estudio en el Boulevard Montmartre y representó esta vía a distintas horas del día, siendo esta la única vista nocturna de la noche. "El Boulevard Montmartre de noche" es una sensacional pintura impresionista, aunque Pissarro nunca la expusiera en público en vida.
PIERRE-AUGUSTE RENOIR: "Moulin de la Galette", 1876
PIERRE-AUGUSTE RENOIR: "Moulin de la Galette", 1876 - óleo sobre lienzo, 131-175 cm. - Paris, Musée d'Orsay - ver imagen a alta resolución
Esta pintura ha sido descrita en ocasiones como "la pintura más bella del siglo XIX". La escena describe uno de los numerosos bailes que se celebraban en el Molino de la Galette , uno de los locales de diversión más frecuentados de Montmartre y punto de encuentro para bohemios y artistas como Toulouse-Lautrec, van Gogh o el propio Renoir.
PIERRE-AUGUSTE RENOIR: "Le déjeuner des canotiers (el almuerzo de los barqueros)", 1880-81
PIERRE-AUGUSTE RENOIR: "Le déjeuner des canotiers (el almuerzo de los barqueros)", 1880-81 - óleo sobre lienzo, 129.5 × 172.7 cm - Washington, Phillips Collection - ver imagen a alta resolución
La luz es la principal protagonista de esta famosa pintura, en la que Renoir ha representado a un grupo de personas en actitud relajada durante un viaje de placer por el Río Sena (entre ellos, otro famoso pintor impresionista, Gustave Caillebotte, quien puede ser visto en la parte inferior derecha del lienzo).
PIERRE-AUGUSTE RENOIR: "Los paraguas", 1881-86
PIERRE-AUGUSTE RENOIR: "Los paraguas", 1881-86 - óleo sobre lienzo, 180 - 114 cm. - Londres, National Gallery - ver imagen a alta resolución
"Alrededor de 1883, una ruptura ocurrió en mi obra. Había llegado al final del impresionismo, a la conclusión de que no sabía dibujar o pintar. En una palabra, estaba en un punto muerto". "Los paraguas" es una obra compleja en la que podemos hallar a su autor en dos etapas distintas de su producción artística. Mientras que el dibujo preciso de la mujer de la izquierda es claramente pertenciente al periodo impresionista, varias de las figuras de la parte derecha se situarían en un periodo posterior, muy influenciado por Ingres, comenzado en 1883
THEODORE ROBINSON: "La débâcle", 1892
THEODORE ROBINSON: "La débâcle", 1892 - óleo sobre lienzo - Scripps College, Claremont, California - ver imagen a alta resolución
Theodore Robinson (1852-1896) es sin duda alguna una de las figuras principales del Impresionismo americano. Gran amigo de Claude Monet, creó algunas de sus mejores obras mientras residía en Giverny, pocos meses antes de regresar a América. "La dèbâcle"es una obra típica de Robinson, ejecutada "au plen air", y representando a una joven en actitud ociosa
GEORGES SEURAT: "Une baignade à Asnières (Bañistas en Asnieres)", 1883/84
GEORGES SEURAT: "Une baignade à Asnières (Bañistas en Asnieres)", 1883/84 - óleo sobre lienzo, 201-300 cm. - Londres, National gallery - ver imagen a alta resolución
Georges Seurat es uno de los más importantes pintores post-impresionistas, y está considerado como el creador del "puntillismo", un estilo de pintura en el que pequeños puntos de colores primarios crean la impresión de masas de colores secundarios e intermedios. "Bañistas de Asnieres" es el primero de los lienzos a gran escala de Seurat
GEORGES SEURAT: "Tarde de domingo en la Isla de La Grande-Jatte", 1884-86
GEORGES SEURAT: "Tarde de domingo en la Isla de La Grande-Jatte", 1884-86 - óleo sobre lienzo, 207.6 - 308 cm. - Chicago, Art institute - ver imagen a alta resolución
"Tarde de domingo en la Isla de La Grande Jatte" es la obra maestra de Seurat (quién pasó más de dos años pintando este lienzo, además de crear más de medio centenar de bocetos y dibujos preparatorios), el mejor ejemplo de arte puntillista, y un icono de la pintura post-impresionista.
PAUL SIGNAC: "Le Palais des Papes, Avignon (El Palacio Papal, Avignon)", c.1900
PAUL SIGNAC: "Le Palais des Papes, Avignon (El Palacio Papal, Avignon)", c.1900 - óleo sobre lienzo, 73.5-92.5 cm. - Paris, Musée d'Orsay - ver imagen a alta resolución
Junto con su maestro Georges Seurat, Paul Signac (1863-1925) es la figura clave del puntillismo. Signac amaba navegar, y viajó por toda la costa francesa, en especial por la parte mediterránea, donde creó algunas de sus composiciones más brillantes, como el ejemplo aquí mostrado. Signac fue una importante influencia para artistas posteriores, como Henri Matisse
ALFRED SISLEY: "Chemin de la Machine, Louveciennes", 1873
ALFRED SISLEY: "Chemin de la Machine, Louveciennes", 1873 - Paris, Musée d'Orsay - óleo sobre lienzo - ver imagen a alta resolución
Si quisieramos dar una lista de figuras representantes del impresionismo puro y esencial, sin interferencias de otras corrientes, dicha lista terminaría por reducirse a tres nombres: Claude Monet, Camille Pissarro y Alfred Sisley. Las pinturas que Sisley realizó en el pequeño pueblo de Louveciennes son quizás sus mayores logros, y esta simple pero poderosa composición es buena prueba de ello
ALFRED SISLEY: "L'inondation à Port-Marly", 1876
ALFRED SISLEY: "L'inondation à Port-Marly", 1876 - Paris, Musée d'Orsay - óleo sobre lienzo - ver imagen a alta resolución
Sisley pintó varios lienzos representando la crecida del Sena en Port-Marly, pero las dos composiciones más destacadas son aquellas que recogen la inundación ante la tienda de un comerciante de vinos de la Rue de Paris. Es posible sugerir un nexo de unión entre estas pinturas y la agitada biografía de su autor: tal vez Sisley veía las inundaciones en la plácida localidad de Port-Marly como un reflejo de su propia vida accidentada, desbordada, tras unos acontecimientos tan imprevisibles e inevitables como la crecida de un río
JOAQUÍN SOROLLA: "La hora del baño", 1904
JOAQUÍN SOROLLA: "La hora del baño", 1904 - óleo sobre lienzo, 84-119 cm. - colección privada - ver imagen a alta resolución
El impresionismo apenas tuvo presencia en España. De hecho, el hombre que generalmente es considerado su mayor representante en España - Joaquín Sorolla- no fue un impresionista "puro", aunque sus obras de madurez están influenciadas de manera notable por dicho movimiento. Esta pintura se vendió por 6.2 millones de dólares en 2003, un precio record por una obra de Sorolla
HENRI DE TOULOUSE-LAUTREC: "En el Moulin Rouge", 1890
HENRI DE TOULOUSE-LAUTREC: "En el Moulin Rouge", 1890 - óleo sobre lienzo, 115-150 cm. - París, Musée d'Orsay - ver imagen a alta resolución
Nacido en una familia perteneciente a la aristocracia, y físicamente impedido por una enfermedad que afectó a su crecimiento, Toulouse-Lautrec es conocido como el gran cronista de la vida nocturna del París del XIX. Esta pintura, que muestra uno de los muchos bailes que tenían lugar en uno de los cabarets más famosos de Paris, es una de sus obras maestras, y junto con el "Moulin de la Galette" de Renoir es una de las mejores representaciones del París ocioso de su época
HENRI DE TOULOUSE-LAUTREC: “Dans le lit (en la cama)", 1893
HENRI DE TOULOUSE-LAUTREC: “Dans le lit (en la cama)", 1893 - óleo sobre lienzo, 54-70.5 cm. - París, Musée d'Orsay - ver imagen a alta resolución
Esta es una (y probablemente la mejor) de las varias pinturas representando a una pareja en ela cama realizadas por Toulouse-Lautrec, que han sido calificadas en varias ocasiones como "desapasionadas" a pesar de lo íntimo de la escena. Aunque la composición parece muy simple, el artista ha empleado una complicada perspectiva reforzada por los brillantes colores
VINCENT VAN GOGH: "Los girasoles (vaso con quince girasoles)", 1888
VINCENT VAN GOGH: "Los girasoles (vaso con 15 girasoles)", 1888 - óleo sobre lienzo - Londres, National Gallery of Art - ver imagen a alta resolución
"Los girasoles" de van Gogh son una de las series de pinturas más famosas del mundo. El propio van Gogh se sentía especialmente a gusto mientras pintaba los girasoles ("el girasol es propio de mí", llegó a escribir a su hermano Theo en una carta) y el único retrato de van Gogh que pintó Gauguin muestra al artista holandés pintando precisamente este tema. Es ejemplar ilustrado aquí es la primera composición con quince girasoles que realizó van Gogh, y sin duda en la que el color amarillo ("el color del sol", como decía van Gogh) está más presente en la composición. Una pintura de esta serie batió todos los records de cotización para una obra de Arte al ser vendida a un inversor japonés por casi 40 millones de dólares en marzo de 1987. Recientemente han surgido rumores sobre la posibilidad de que dicha pieza pudiera no ser de van Gogh, sino una copia de Emile Schuffenecker.
VINCENT VAN GOGH: “La chambre de Van Gogh à Arles (La habitación del artista en Arles)”, 1889
VINCENT VAN GOGH: “La chambre de Van Gogh à Arles (La habitación del artista en Arles)”, 1889 - óleo sobre lienzo, 73-92 cm. - Chicago, Art Institute - ver imagen a alta resolución
Van Gogh pintó su habitación en Arles en octubre de 1888 (Ámsterdam, Rijksmuseum Van Gogh), y un año después pintó otras dos copias mientras residía en Saint-Rémy, siendo el ejemplar mostrado aquí el más elaborado de los tres. "Esta vez es simplemente mi dormitorio" - comentó Van Gogh en una carta - "y lo único que importa es el color, lo simple le da a los objetos un mayor estilo"
VINCENT VAN GOGH: “Noche estrellada”, 1889
VINCENT VAN GOGH: “Noche estrellada”, 1889 - óleo sobre lienzo, 73,7 - 92,1 cm. - Nueva York, (MOMA) - ver imagen a alta resolución
Una de las obras más famosas y reproducidas de van Gogh, comúnmente asociada a su creciente locura, y que en realidad es resultado de la preocupación del artista por las investigaciones astronómicas del momento. De hecho, en la pintura conviven elementos reales y fantásticos. Por un lado, un estudio del Griffith Park Observatory demostró que van Gogh representó la Luna , Venus, y varias estrellas en la posición exacta en la que se encontraban aquella noche despejada. Por otro lado, la llamativa espiral que ocupa gran parte de la obra es un elemento claramente fantástico
VINCENT VAN GOGH: “Lirios”, 1889
VINCENT VAN GOGH: “Lirios”, 1889 - óleo sobre lienzo, 73,5 - 92 cm. - Jean Paul Getty Museum, Malibú - ver imagen a alta resolución
Van Goh pintó esta famosa tela mientras estaba internado en el sanatorio de Saint-Rémy, donde se le permitía pintar "au plen air". Todo el lienzo es un canto a la belleza de la naturaleza, y llama la atención como el suelo rojo parece acompañar a las flores rojas de la parte posterior, a la vez que el lirio blanco encuentra un eco en una flor azul pálida de la derecha. La pintura fue vendida en Sotheby's en 1989 por 53.9 millones de dólares, entonces un precio record para una obra de Arte
VINCENT VAN GOGH: “Autorretrato con la oreja vendada” , 1889
VINCENT VAN GOGH: “Autorretrato con la oreja vendada” , 1889 - óleo sobre lienzo, 60-49 cm., London, Courtald Institute Galleries -ver imagen a alta resolución
Este es uno de los dos autorretratos que van Gogh realizó tras seccionarse la oreja (el otro, anteriormente en la colección Leigh B. Block en Chicago, fue comprado posteriormente por la familia Niarchos). La expresión del rostro del artista es, paradójicamente, más serena que en otros muchos autorretratos del artista. Tal vez se trata de un esfuerzo del pintor por encontrar en la pintura su salvación particular, a lo que podría contribuir la presencia de una estampa japonesa en el fondo, una pintura –la japonesa- que van Gogh admiraba por “ su estilo tan sencillo como respirar
 por G. Fernández - theartwolf.com


LOS NABIS

Pierre Bonnard (Fontenay-aux-Roses, 1867-Le Cannet, 1947)

Forma parte de ese peculiar club de artistas que han logrado desarrollar su obra siguiendo exclusivamente el dictado de su gusto personal. Singular y valiente, como le calificó Matisse, su modelo en pintura fue Gauguin y su pasión, la estampa japonesa. Con una intensa fascinación por el color y el mero disfrute de la pintura, sus cuadros son espectaculares estampas tanto del interior de las ciudades como de la vida en el campo.

En 1888, con apenas 20 años, fundó el grupo de los nabis junto a sus compañeros de la Académie Julian Denis, Vuillard, Ranson y Sérusier. para reaccionar contra el impresionismo El grupo, todos ellos adoradores de Gauguin, se autodenominó como profetas (significado de la palabra “nabi” en hebreo) y en su declaración de intenciones anunciaron que querían plasmar en sus pinturas una verdad que fuera más allá del mundo visible a través de la exaltación del color, la simplificación de las formas y la trascendencia mística y enigmática de sus composiciones.

 su etapa nabi. Desde un primer momento, asume en sus cuadros la estructura del biombo, de manera que divide la tela en estructuras independientes. Aquí están ya sus paneles verticales en los que alude a mundos remotos y misteriosos a través de una auténtica exaltación del color, la simplificación de las formas y la trascendencia mística y enigmática de sus composiciones.

Vienen después sus series dedicadas a escenas de interiores, en general protagonizadas por grupos familiares en los que narra escenas cotidianas a través de primeros planos y perspectivas cortadas de manera brusca para entrar la composición en un objeto cualquiera (unas manos, el pan). laexaltación de la vida y la alegría de vivir contrastan con una angustia existencial. Sus obras tienen un poso de melancolía, de soledad... En sus interiores –más ensoñaciones que reales–, suele retratar la vida familiar. Los personajes están ensimismados, absortos en sus pensamientos. Parecen tristes, no hablan, ni siquiera miran al espectador.

De la simplicidad de la vida diaria, se pasa a los cuadros dedicados al desnudo, siempre en el ámbito doméstico. Los protagonistas son una o dos personas entregadas al aseo, al sueño o a la melancolía posterior a la unción amorosa. “Son obras que permiten valorar su evolución”, indica el comisario, “porque van desde lo más oscuro y morboso, hasta el misterio y melancolía que transmiten una sensualidad apagada y un erotismo extinguido”.

Cotizado y reconocido aunque muy criticado por muchos colegas al final de su vida Bonnard eligió el retrato como el género perfecto para representar la realidad más próxima. Aquí destacan los realizados a su esposa, Marthe, a su amante Renée Monchaty, su cuñado Claude Terrasse, sus amigos Thadée y Misia Sert y sus marchantes, los hermanos Bernheim-Jeune. Su gran amiga Misia fue responsable  gigantescos paneles que utilizó para decorar su comedor parisino. Misia, pianista y esposa del pintor modernista Josep Maria Sert, marcó los gustos de las familias pudientes de la época, de manera que a Bonnard le llovieron los encargos. Sin apenas espacio, Bonnard recreó su versión de la Arcadia en todos estos paneles, el mundo en el que a él le hubiera gustado vivir.


 
Marthe de Méligny, primero amante y después esposa, que aparece en muchos de los lienzos. Celosa y obsesiva, con un carácter muy atormentado, la retrata mientras se da sus baños terapéuticos.desnudos, que desbordan sensualidad y erotismo:
 
siempre persiguió la Arcadia para inmortalizarla en su pintura, donde hombre y naturaleza vivieran en armonía.
 


hermosos paisajes donde los intentísimos colores del exterior se cuelan en los interiores, una manera casi mística el mundo real., .gusto por una estética decorativa,

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