HISTORIA DEL CRISTIANISMO, DE JESÚS Y DE LA IGLESIA

El Paraíso es lugar de extraordinaria belleza en el que el hombre vive en perfecta armonía con la naturaleza y con todos los seres de la Creación hasta su caída y posterior expulsión del mismo, según lo descrito en el Génesis de las Sagradas Escrituras

.HISTORIA DEL CRISTIANISMO Y DE LA IGLESIA

El paraíso es pues un lugar mágico.

Brueghel se imaginaba este lugar poblado por extraordinarias y exóticas criaturas, un lugar tan maravilloso que debió de haber sido muy difícil abandonarlo para Adán y Eva.Adán y Eva aparecen en un plano secundario, como figuras pequeñas y lejanas. Eva estira un brazo para recoger la fruta prohibida y ofrecérsela a Adán lo que supone la caída en el pecado y la expulsión del paraíso según describe el génesis bíblico.

 Christiane Möbus

  Cronología  del Cristianismo

La franja de tierra que, al oeste del río Jordán, une la Península del Sinaí con el Líbano fue, durante toda la Antigüedad, tierra de paso de Egipto y Mesopotamia. Allí aparece el reino de Israel al norte, con su capital en Samaria (actual Nablus, en Cisjordania), y el más pequeño reino de Judá al sur, con su capital en Jerusalén.

Compartían la lengua hebrea, y creían en un mismo Dios, Yahvé, y afirmaban que descendían de unos mismos antepasados (Abraham, Isaac y Jacob). Se creacon un pasado mítico común el reino ideal gobernado por David y Salomón . Actualmente, las pruebas arqueológicas lo descartan.

En 722 a. C. el imperio Asirio destruyó el reino del norte y su población, deportada y diezmada, se convirtió en las diez tribus perdidas de Israel. Judá se libró de la destrucción gracias a la peste que asoló el campamento asirio mientras sitiaba Jerusalén y que obligó al rey asirio a levantar el sitio. Aquella milagrosa salvación fue interpretada como un premio de Dios a su pueblo por haber permanecido fiel a su fe, de igual manera que la caída de Samaria se interpretó como un castigo por la impiedad del reino de Israel.

Será en 586 a. C., el babilonio Nabucodonosor conquistó el reino de Judá, destruyó el Templo de Jerusalén y deportó a la élite intelectual a Babilonia.

Ya lejos de su patria y sin templo, los judíos buscaron un explicación (y una solución) a su desgracia.  Comenzaron a poner por escrito las primeras tradiciones de la Biblia hebrea, idéntica en lo básico al Antiguo Testamento cristiano. Desde el libro de Génesis hasta el final de II Reyes, se construyó un relato histórico que iba desde la creación, pasaba por los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, la bajada a Egipto y el Éxodo en tiempos de Moisés, la entrega de la Ley en el Sinaí, la entrada en la tierra prometida, las luchas por la conquista en tiempos de los Jueces, el reino mítico de David y Salomón y, por fin, la historia de los dos reinos hermanos de Israel y Judá. El hilo conductor sería cómo el destino del pueblo elegido siempre había estado ligado a su fidelidad a su Dios. Cuando le fue fiel, las cosas marcharon bien; cuando se apartó de su Dios, Yahvé les castigó.

En siglo VI a. C. el persa Ciro le concedió la posibilidad de volver a su tierra y reconstruir su fe y su templo. 
La historia de la iglesia es más bien compleja. Lo siguiente es una simple cronología de la historia de la iglesia:

(30-70 d.C.) El Tiempo de Jesús y de los Apóstoles 
La muerte y resurrección de Cristo. 
Nace la fe cristiana y es predicado el evangelio de la gracia.

(70-312) La Era del Cristianismo Católico 
La expansión de la fe cristiana; martirio de los primeros cristianos. 
Surgimiento de las primeras herejías; primeros concilios de la iglesia y canonización de las Escrituras. (312-590) La Era del Imperio Cristiano 
Constantino proclama al cristianismo como la religión oficial del Imperio Romano; Era de los grandes concilios. 
El cristianismo se convierte en la fe de las masas; comienzo del monasticismo. 

(590-1517) La Edad Media 
La caída de Roma y el imperio Bizantino. 
Monjes Benedictinos son enviados como misioneros; el papa se convierte en el "gobernante" de la iglesia. 
Las Cruzadas: La iglesia conquista al mundo pero pierde su alma. 

(1517-1648) La Era de la Reforma 
Martín Lutero y el movimiento protestante. 
El comienzo de las denominaciones - Ejemplos: Luteranos, Reformados, Anabaptistas y Anglicanos. 
El papado pierde su poder e influencia. 

(1648-1789) La Era de la Razón y Reavivamiento 
Secularismo -- La mente se convierte en dios; la gente comienza a preguntarse: "¿Quién necesita a Dios?" 
Reavivamientos tales como el Pietismo, el Metodismo, y el Gran Despertar, buscan restaurar a Dios en la vida pública. 

(1789...) La Era del Progreso 
El mensaje de Cristo es llevado a tierras lejanas, pero la fe continúa saliendo de la vida pública. 
Sociedades pluralistas y totalitarias no ven relevancia en el cristianismo. 

1869-1870 
Concilio Vaticano I; contra el modernismo; definió la infalibilidad del Papa 
1965-1968 
Concilio Vaticano II, para la puesta al día del papel de la Iglesia católica en el mundo contemporáneo



Historia del Cristianismo

El Cristianismo (del Griego antiguo Χριστός, Christós, "Cristo", literalmente "el Ungido") es una religión abrahámica monoteísta basada en la vida y enseñanzas de Jesús de Nazaret, presentadas en el canon bíblico y otras escrituras del Nuevo Testamento. Sus seguidores creen que Jesús es el hijo de Dios, así como el Mesías (o Cristo) profetizado en el Antiguo Testamento, que murió para la redención de los pecados del género humano, y que resucitó tres días después de su muerte.

Dentro de sus textos y escritos sagrados, comparte con el judaísmo el Tanaj, el cual constituye, junto con la Biblia Septuaginta (más antigua que el Tanaj en su forma actual), la base y la fuente para el Antiguo Testamento de las diferentes Biblias. Por este motivo es considerada una religión abrahámica junto con el Judaísmo y con el Islam.

Sus inicios datan de la primera mitad del Siglo I de la Era Cristiana. (Ya desde el siglo XX, algunos estudiosos no toman como fecha incontrovertible el año 33 d.C. para la muerte de Jesucristo. Sugieren que hay un desfase de 4 a 8 años entre el inicio del cómputo de la Era cristiana y la fecha precisa del nacimiento de Jesús de Nazaret, llamado Cristo.1 Y en adición a esto, no hay clara certeza ni consenso entre estos autores de que éste haya muerto a la edad de 33 años, tal como algunos textos bíblicos parecen mostrar. En sus primeras décadas, el cristianismo era considerado como una doctrina sectaria más entre las tradiciones judías e israelitas, al igual que otros cuerpos de ideas y creencias de esa parte del mundo.Desde que el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio romano en el siglo IV, ha influido de manera significativa en la cultura occidental y en muchas otras. Según un estudio que lleva como fecha el año 2005, habría más de 2.100 millones de cristianos, o cerca de un tercio de la población mundial, siendo la religión con más seguidores del mundo.

  313 d.C. La hora del cristianismo

En febrero del año 313 tuvo lugar un encuentro entre los augustos Constantino y Licinio con objeto, según ellos mismo anunciaron, de “tratar de todos los problemas que afectan a la seguridad y al bienestar público”. La situación de ambos emperadores en el gobierno no era la misma pues mientras el primero, derrotado Majencio en octubre de 312, era dueño único de Occidente, Licinio se enfrentaba en Oriente a Maximino Daya, también augusto, que intentaba apoderarse de Tracia, territorio de Licinio, al otro lado del Bósforo.

Es posible que las diferencias entre Constantino y Licinio fueran considerables, al menos inicialmente, y que Constantino, adepto del culto solar pero que en su largo y complejo “itinerario religioso” comenzaba a tomar partido por el monoteismo cristiano, se viese obligado, presionado por las circunstancias políticas, a garantizar también la existencia de los cultos paganos. En aquel momento su objetivo principal  era garantizar la tranquilidad y la paz pública en la pars occidentis, la menos cristianizada del Imperio, así como a asegurarse la lealtad de las tropas en su mayoría adeptas a los cultos tradicionales y consolidar sus buenas relaciones con Licinio. Dicha alianza, de carácter sobre todo estratégica, fue sellada con el matrimonio entre Licinio y Constancia, hermanastra de Constantino.



La tradición cristiana pretendió que, como resultado de aquella célebre reunión, fue publicado un edicto universal, el llamado Edicto de Milán, una “ley perfectísima” que supuso el reconocimiento oficial del cristianismo. Hoy los especialistas coinciden en afirmar que dicho edicto no existió como tal, siendo, por tanto, inadecuada la utilización de dicho término. Tras el acuerdo político-religioso, cada uno de los emperadores se encargargó de promulgar las disposiciones jurídicas pertinentes a través de un texto distribuido por las cancillerías imperiales.

Pese a tratarse no de un edicto sino solo de un acuerdo en materia de política religiosa, el contenido no carecía, desde luego, de importancia pues confería al cristianismo plena igualdad de derechos con la religión tradicional. En él se hace por primera vez mención expresa a la libertad de conciencia de todos, a la elección religiosa personal y su posibilidad de ponerla en práctica sin restricciones. La libertad de conciencia y culto venía siendo una de las principales reclamaciones de las comunidades cristianas durante las persecuciones de los siglos III y IV.


La libertad de culto para los cristianos no solo puso fin a las persecuciones, sino que los convirtió en un aliado de Constantino. El hombre que había logrado reunir en una sola mano el poder político y militar de Roma forzó a la Iglesia a unificar su doctrina en Nicea y contó con ella para controlar el Imperio

El Comienzo de la Fe. ¿Cómo empezó todo?

 El cristianismo comenzó cerca de 2.000 años atrás, en Judea (Israel moderno) con Jesucristo y Su fiel grupo de discípulos. Durante este periodo, Judea era una meca transcultural de bulliciosas ciudades y granjas. El emperador de Roma era el gobernante. Los judíos en ese tiempo odiaban el gobierno romano -- no era sino otro recordatorio de la opresión histórica que enfrentaron como pueblo. Las creencias culturales politeístas de Roma eran también paganas e intrusivas para la vida de los judíos. Algunos judíos vieron que su única esperanza era adaptarse a este cambio. Otros se convirtieron en fanáticos religiosos que formaron grupos guerrilleros de resistencia en contra de Roma. También, otros se retiraron al desierto de Judea para estudiar la ley judía y a esperar por la eventual venida del Mesías prometido (Salvador). 

 La Llegada de Jesucristo
PARA SABER MÁS, VER: PATRIMONIO CULTURAL: LA NAVIDAD. DE LA NOCHE BUENA A LOS REYES MAGOS ¡CUÉNTAME UN CUENTO!

Anunciado por Profecías

Aunque la mayoría de los relatos históricos del comienzo de la fe cristiana están registrados en el Nuevo Testamento, la historia del cristianismo realmente comenzó con las profecías del Antiguo Testamento. Existen más de 300 profecías (predicciones) que abarcan un periodo de más de 1.000 años, que están registradas en el Antiguo Testamento, concernientes a la venida del Mesías Judío. Un estudio de la vida de Jesús, de su muerte y entorno, mostrará que Él fue, indudablemente, el cumplimiento de estasprofecías mesianicas. Es así que, mucho antes de que Jesús caminara sobre esta tierra, Su misión era conocida por la humanidad a través de la Palabra de Dios. 

 En este entorno cultural y religioso, comenzó el ministerio de Jesús. Jesús era judío. Observó la fe judía y conocía bien la Ley Judía. Al comienzo de sus treinta años, Jesús viajó de pueblo en pueblo, enseñando en las sinagogas y sanando aquellos que sufrían. Las enseñanzas de Jesús eran revolucionarias. Él desafió a las autoridades religiosas establecidas a que se arrepintieran de su santurronería e hipocresía, y se dieran cuenta que el Reino de los Cielos está arraigado en el servicio y el amor. Las enseñanzas de Jesús conmocionaron el corazón de la gente y crearon inestabilidad, algo que temían las autoridades religiosas judías. Pronto, un grupo de hombres fieles comenzó a seguir a Jesús y a llamarle Maestro. Estos hombres se convirtieron en Sus discípulos. Jesús enseñó a Sus discípulos acerca de la voluntad de Dios y del "nuevo pacto" que Dios haría con la humanidad a través de Él. Jesús les ayudó a ver que la humanidad estaba esclavizada al dolor y futilidad de la vida como resultado del pecado. Como consecuencia del pecado, la humanidad perdió su relación con Dios. El propósito de este "nuevo pacto" era restaurar a aquellos que lo aceptaran, en una comunión renovada de perdón y amor con Dios. ¿Cuál es este nuevo pacto? Jesús mismo pagaría por los pecados de toda la humanidad al ser crucificado injustamente en una cruz romana. Tres días después, resucitaría a la vida, habiendo conquistado a la muerte, para dar esperanza a un mundo sin esperanza. Bien, ocurrió tal y como Jesús lo enseñó, y Sus discípulos fueron testigos de un asombroso milagro. Su maestro, Jesús de Nazaret, murió, y tres días más tarde resucitó para convertirse en su Mesías. Obligados por el gran mandamiento a compartir el amor que el Dios de este universo había impartido sobre ellos, los discípulos comenzaron a proclamar este evangelio de esperanza por todo el territorio. De esta manera, a partir de un pequeño grupo de hombres ordinarios que vivían en una pequeña provincia de Judea, cerca de 2.000 años atrás, la historia de la iglesia cristiana comenzó, y la fe cristiana desde entonces se ha extendido al resto del mundo. El mensaje de su evangelio era simple: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna." (Juan 3:16).


¿Hay alguna evidencia de que Jesús existió realmente?

Suele decirse, en la investigación en Historia Antigua que testis unus, testis nullus. Es decir, que disponer sólo de una evidencia sobre un acontecimiento es como no disponer de ninguna. No es este el caso deJesús de Nazaret. Además de en los Evangelios, que también son undocumento histórico, hay noticias de Jesús en fuentes contemporáneas tanto latinas –romanas, por tanto– como, naturalmente, judías y en ambas, además, con la firma de autoridad de historiadores antiguos.

Entre las primeras, y además de las noticias de Suetonio, que alude a Cristo en la Vida de Claudio o de Plinio el Joven, que habla sobre aquél en la correspondencia que mantuvo con Trajano, destaca la noticia del libro decimoquinto de los Annales de Tácito, seguramente la obra histórica de más reputación metodológica del mundo romano. En ese libro Tácito, a propósito de la inculpación de los cristianos en el incendio de la Roma de Nerón, habla de Jesús como juzgado por Pilato y condenado a muerte y crucificado en la época del emperador Tiberio.
Pero, además, el erudito griego Luciano de Samósata, ya hacia el siglo II d. C. habla de Cristo como un personaje histórico

Por el modo en que se crucificaba, parece más posible que sólo llevase el travesañocrucificado en Palestina. Entre los autores judíos y además de en el Talmud, las Antigüedades Judaicas de Flavio Josefo –que escribe hacia los años noventa del siglo I d. C.– transmiten la noticia del proceso de Jesús un proceso que, además, ha sido estudiado como perfectamente ajustado –en todos sus pormenores– a la jurisprudencia y al Derecho provincial romanos.

También Poncio Pilato, el procurador de Judea que juzga a Jesús está bien documentado epigráficamente y no hace mucho se descubrió una inscripción en Caesarea Maritima que alude a su intervención en la construcción de un templete dedicado al culto a Tiberio, al culto imperial, en el teatro de dicha localidad. Además, también el Nuevo Testamento aporta mucha información sobre la vida cotidiana en tiempos de la presencia romana en el territorio de Palestina e, incluso, sobre la cultura material de la época lo que concede validez histórica a todo su material.


'El descendimiento', de Domingo Valdivieso. Óleo sobre lienzo, 254 x 343 cm. 1864
Jesús de Nazaret (hacia 4 a.C.-hacia 33 d.C.)

Los  contenidos y orientación confirman su desconfianza hacia los métodos histórico-críticos, aplicados a los textos del Nuevo Testamento, y su falta de consideración, cuando no el rechazo explícito, hacia las más recientes y significativas investigaciones en torno a los evangelios, que cuentan con un elevado grado de consenso.Tres  temas de fondo: la historicidad o no de las fuentes, la concepción virginal y el nacimiento en Belén.

Las fuentes evangélicas que narran el nacimiento de Jesús, ¿son mito o historia?

Benedicto XVI afirma: “Los dos capítulos del relato de la infancia de Mateo no son una meditación expresada en forma de historia, sino al contrario: Mateo nos relata la historia verdadera (subrayado mío), que ha sido meditada e interpretada teológicamente”. Creo que el papa, al hacer esta aseveración, no tiene suficientemente en cuenta la peculiaridad del género literario de los evangelios de la infancia, que no está lejos de los relatos sobre el nacimiento, infancia y primera juventud de buena parte de las figuras históricas relevantes del mundo mediterráneo antiguo o de muchos de los héroes y figuras importantes del Antiguo Testamento. Comparto la cautela que John P. Meier pide ante este tipo y que “más recomendable en el caso de los relatos de la infancia de los Evangelios canónicos”.

Tras definir a María como “la humilde virgen de Nazaret”, afirma Benedicto XVI: “María es un nuevo comienzo. Su hijo no proviene de ningún hombre, sino que es una nueva creación, fue concebido por obra del Espíritu Santo… Sólo Dios es su ‘Padre’ en sentido propio”. Más adelante, se pregunta: “¿Es cierto lo que decimos en el Credo: ‘Creo en Jesucristo…, que fue concebido por una y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen’”, para afirmar  que “la respuesta es un ‘sí’ sin reservas” y que la concepción y el nacimiento de Jesús de la Virgen María son elementos fundamentales de la fe cristiana.

Tales afirmaciones no son compartidas por un importante sector de exegetas del Nuevo Testamento para quienes el interés primario de Mateo y Lucas en este tema es teológico y no se corresponde con nuestros planteamientos modernos sobre la historicidad. Además, fuera de los relatos de la infancia de Mateo y Lucas no hay referencias explícitas –ni implícitas, según Fitzmyer- a la concepción virginal en el resto del Nuevo Testamento. ¿De qué depende, entonces,  la aceptación o el rechazo de la concepción virginal? De las ideas filosóficas y teológicas de que se parta, así como del  peso que se conceda a la enseñanza de la Iglesia. 

Otro ejemplo del distanciamiento de las investigaciones es el nacimiento de Jesús en Belén. Dice Benedicto XVI: “Si nos atenemos a las fuentes y no nos dejamos llevar por conjeturas personales, queda claro (subrayado mío) que Jesús nació en Belén y creció en Nazaret”. De nuevo estamos ante una afirmación que los estudios histórico-críticos ponen en duda o desmienten. La idea predominante en los Evangelios y en Hechos de los Apóstoles es que Jesús era de Nazaret, y solo de Nazaret. Los especialistas se inclinan a interpretar el nacimiento de Jesús en Belén no como un acontecimiento histórico, sino como una afirmación teológica, cuya pretensión es mostrar la mesianidad de Jesús y su origen davídico.

El libro de Benedicto XVI es una meditación espiritual con una conclusión dogmática sobre la concepción virginal, que, bien seguro, alimentará la piedad popular, pero dudo que suponga avance alguno en la investigación sobre los orígenes de Jesús de Nazaret y el movimiento que puso en marcha y que desembocó en el cristianismo.

Fuente: El Pais-es, 27-12-201 Juan José Tamaño (Adaptación )


El cristianismo  en su contexto político 

Jesús de Nazaret. 

Fundador de una corriente mesiánica en la Palestina del siglo I y figura central del cristianismo
Sus discípulos le consideraron el Mesías (Cristós en griego), el salvador enviado por Dios. 
Los evangelios conservan el testimonio de sus estrechas relaciones con Juan, llamado el Bautista. Ambos se mostraron cercanos al movimiento de los esenios. 
Su movimiento fue juzgado potencialmente subversivo y fue tratado como rebelde y condenado a la crucifixión. 
Murió sin dejar obra escrita.  Sus discípulos fundaron la Iglesia cristiana, comunidad de los seguidores de Cristo.

Tiberio (42 a.C.-37 d.C.) 

Emperador romano entre los años 14 y 37 de nuestra era, durante su mandato se desarrolló la actividad de Jesús. Era hijo de Lidia e hijastro del emperador Augusto, a quien sucedió. 
Profundamente conservador por naturaleza, continuó la política de Agusto y se limitó a consolidar las conquistas de él. 
A pesar de la eficacia de su administración y política exterior, en política interior su reinado fue un desastre saturado de sospechas de asesinatos y abusos; implantó su sede en la isla de Capri, desde la que instauró un régimen de terror. 


Poncio Pilato 

Procurador romano en Judea de quien se conservan pocos documentos que prueben fehacientemente su existencia real (a finales del siglo XX se descubrió en Alejandría, sepultada en el mar, una inscripción con su nombre). 
Aparentemente estuvo en su cargo entre los años 26 y 36, siendo Tibero emperador de Roma, quien le mantuvo en su cargo a pesar de haber provocado las iras de los judíos por haberse apropiado del tesoro del templo. 
Según los evangelios, juzgó y condenó a Jesús de Nazaret. 
Habiendo caído finalmente en desgracia, fue enviado a Roma. 
Aparece muy tarde en numerosas y pintorescas leyendas de los apócrifos cristianos. 


Cayo Aurelio Valerio Diocleciano (245-316) 

Emperador romano. Nacido en una humilde familia de Dalmacia, ascendió en el escalafón del ejército hasta llegar a ser el mayor de los emperadores militares del siglo III. Abdicó en 305. 
Se conserva en la memoria de los cristianos como el más encarnizado perseguidor de los seguidores de Jesús. 


Constantino I el Grande (hacia 285-337) 

Emperador romano. Gracias a sus victorias sobre Majencio en Roma y sobre Licinio, emperador de Oriente, se conviritió en emperador único en 324. 
Al creer que su victoria sobre Majencio (en 312) había sido obra del Dios cristiano, promovió por primera vez el cristianismo en el Imperio. Sin embargo, los investigadores creen que su conversión solo se debio a razones políticas. 
Estableció su capital en Constantinopla, en una enclave estratégico de Bizancio, y por tanto la ciudad fue cristiana desde su fundación. 
Después de su muerte, el Imperio Romano fue de nuevo dividido entre sus hijos. 


Dámaso I, Papa (muerto en 384) 

Español de origen, fue elegido en un tiempo de enfrentamiento entre los cristianos, de modo que recurrió al emperador Teodosio para hacer valer sus derechos. El cisma se resolvió por la intervención del emperador. 
Encargó a su secretario, san Jerónimo, la revisión de la antigua traducción latina de la Biblia. 

PARA SABER MÁS, VER:

Joseph Ratzinger (Benedicto XVI)  ha escrito una trilogía sobre Jesucristo: Jesús de Nazaret. 
 1. Desde el Bautismo a la Transfiguración (2007), Jesús de Nazaret.
2. Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurrección (2011)
3.  La infancia de Jesús (2012,



 Una Fe Basada en Hechos Históricos  ¿Ocurrió todo en realidad?

A primera vista, la historia del origen del cristianismo pudiera parecer nada más que un cuento de hadas. Muchos creen que es demasiado inverosímil, y hasta intelectualmente deshonesta, para que la gente que vive en el siglo XXI pueda creer que esos eventos realmente tuvieron lugar. Sin embargo, la fe cristiana, a diferencia de otras religiones, depende de eventos históricos, incluyendo uno de crucial importancia. Si Jesucristo murió y nunca resucitó a la vida, entonces el cristianismo es un mito o un fraude. En 1ra de Corintios 15:14, Pablo exhorta a sus lectores a apoderarse de la verdad fundamental que: "Y si Cristo no resucitó vana es entonces nuestra predicación, y vana es también vuestra fe" La evidencia a favor de la resurrección es la clave para establecer que Jesús es verdaderamente quien dice ser. Es la validez histórica de este hecho fundamental, lo que da al cristianismo esperanza genuina y eterna en medio de un mundo lleno de sufrimientos.  

La historia de la iglesia, en la superficie, parece ser irrelevante para el cristianismo del siglo XXI. Sin embargo, el Cristianismo, a diferencia de cualquier otra religión, está profundamente arraigado en la historia. Fundamental para la fe cristiana, es el hecho de que Dios vino a la tierra como un hombre -- Jesucristo . Él vivió, amó, y enseñó entre la humanidad alrededor de 2.000 años atrás. La realidad histórica de Su sacrificio, sepultura y resurrección es la piedra angular de la fe cristiana. La Biblia no es un cuento de hadas, sino un registro histórico divinamente inspirado del plan de Dios para la redención de un mundo lleno de sufrimientos. Estudiar la historia de la iglesia es ver la mano de Dios trabajando en medio de las luchas, transgresiones, y glorias del hombre. 

La historia de la iglesia es vital para nuestro entendimiento de la institución de la iglesia cristiana. Mucho debe ser recogido de los eventos entre el tiempo de los apóstoles y el presente. En 1ra de Corintios 10:1-13, el apóstol Pablo exhorta a la iglesia de Corinto a aprender de los ejemplos del pasado de Israel, a fin de no cometer los mismos errores. Como la historia antigua de Israel, debemos recordar y aprender de la historia de la iglesia cristiana. Por ejemplo, muchos escépticos de la fe cristiana a menudo asocian al cristianismo con la violencia y el imperialismo de las Cruzadas. Pero una mirada objetiva a la historia de la iglesia, mostrará que las cruzadas ocurrieron en un momento cuando el papado era una institución política corrompida por el poder y la codicia. Las cruzadas se aprovecharon del cristianismo, pero no tenían nada que ver con el evangelio de gracia subyacente. Hoy, nuestra cultura a menudo confronta nuevas y raras filosofías religiosas, algunas de las cuales se presentan bajo la bandera del cristianismo. Esto no es nada nuevo. La historia está llena de herejías que han tratado de infiltrar a la iglesia, incluyendo ideas falsas, tales como el Arianismo, el Gnosticismo, el Montanismo y el Marcionismo. Entender la doctrina cristiana, a la luz de la historia de la iglesia, nos ayuda a separar la ficción y las modas, de los hechos y de la doctrina de la verdadera fe cristiana.

 

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