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991 LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA 1923-1930. ESQUEMA

LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA   1923-1930. 

ESQUEMA


0. Antecedentes

HIS-ESP-XX-alfonsoXIII  

1. Contexto
                . periodización, ideología, apoyos sociales e importancia histórica de la  Dictadura

2. Causas del Golpe de Estado
        . estructurales:
                - crisis del sistema político de la Restauración
                - auge del movimiento obrero y oposición republicana y nacionalista
                . coyunturales:
                - conflictividad social (1919-1923)
                - Guerra de Marruecos y el expediente Picasso

3. El Directorio Militar: (setiembre 1923-diciembre 1925)              
                - golpe militar e instituciones de gobierno
                - la administración local
                               Estatuto Municipal de 1924 y poder de los gobernadores civiles
                - el problema regionalista
                               Fin de la Mancomunidad y la creación del Estat catalá
                - el orden público
                - el problema de Marruecos
                               Pacto con Francia y desembarco de Alhucemas

4. El Directorio Civil: (diciembre 1925-enero 1930)                     
                - institucionalización del régimen:
                  Unión Patriótica y la  Asamblea Nacional Consultiva: comparación con unas Cortes liberales
                - política social: Instituciones creadas para su desarrollo
                - política económica:.Intervencionismo económico, Instituciones y
                 políticas: Consejo de Economía nacional, política de Infraestructuras, la Hacienda
                 pública, los monopolios económicos,...

5. La oposición y el fin de la Dictadura . Dictablanda Berenguer   

Primo-rivera-1926--El general Primo de Rivera, durante un discurso de 1926, ABC.


ESQUEMA SOBRE EL TEMA:

LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA (1923-1930)

CAUSAS DEL GOLPE DE ESTADO 

Ineficacia del sistema político. Temor a que las Cortes pidieran responsabilidades por el desastre de Annual, e implicarán a la cúpula militar y al propio rey. Temor a la otra alternativa, ante la ineficacia política, la completa democratización del régimen. Miedo a la revolución social, después de la crisis del 1917. Ascenso del movimiento obrero, del republicanismo y de los nacionalismos. Descontento del Ejército tras el desastre de Annual Manifiesto del golpe de Estado del 13 de septiembre de 1923

 tono regeneracionista, moralista y populista

"Corren lentamente las horas del día de hoy sin que se haga frente a la sedición nacida en vísperas de reunirse las Cortes y cuando éstas habían de enjuiciar las responsabilidades políticas contraídas por los servidores del régimen en la hecatombe de Annual. El gobierno, habiendo requerido con urgencia la venida del monarca a Madrid para someterle el problema, aguarda, paciente, que se emprenda un viaje, de lentitud inadecuada a la gravedad de las circunstancias, y a cuyo final está la opción entre el respeto a la Constitución jurada o la adhesión, quizá complaciente, a los sublevados, según se hayan desenvuelto los sucesos en el prolongadísimo y deliberado intervalo. El pueblo español y , especialmente la clase trabajadora, que tan dolorosa experiencia ha adquirido del proceder de las altas jerarquías militares, no debe prestar aliento a esta sublevación....
 El Socialista, Madrid, 13 de septiembre de 1923

"... Primo de Rivera, como todo dictador que se precie, anunció que sólo venciendo una íntima resistencia había dado aquel paso y que, como no albergaba ninguna ambición de mando, bien lo sabe Dios, e3n cuanto se restableciera el orden dejaria el gobierno en manos capaces. Pero, por lo pronto, disolvió las Cortes y designó un directorio militar. El general, era, quizá, algo bruto, paternalista y simple (de lo que se burlaron los intelectuales), pero es indudable que hizo cosas por el país. Lo primero extirpar, de una vez por todas, el cáncer africano, obligando a los ineptos jefes del ejército a retirarse para después, en una operación combinada con los franceses (cuyas posesiones en Marruecos también había atacado Abd elKrim), desembarcar en Alhucemas y asestar un golpe decisivo al caudillo rebelde. Abd-el-Krim se rindió a los franceses... El general no tenía programa político alguno, salvo el mantenimiento del orden publico y la unidad de la patria a todo trance, pero era inofensivo si no se le provocaba e hizo cosas por la paz que merecieron la alabanza de propios y extraños (grupos escolares, pantanos, carreteras, ferrocarriles...) y aprovechando que la peseta estaba fuerte y la economía nacional en expansión, creó empresas públicas que todavía perduran de una u otra forma (CAMPSA, Telefónica, Tabacalera, Confederaciones Hidrográficas); pero no consiguió hacerse perdonar por los intelectuales ni por los nacionalistas catalanes. Aunque tuvo muchos partidarios, el partido con el que intentó arroparse ("la Unión Patriótica, para gente de ideas sanas") nunca cuajó, mientras que, por el contrario, los grupos que se le oponían ganaban fuerza...“
 Eslava Galán. Historia de España contada para escépticos.

  1ª ETAPA: EL DIRECTORIO MILITAR (1923-1925) MEDIDAS:


Suspensión de la Constitución. Disolución del Parlamento. Cese de autoridades civiles. Prohibición de las actividades de partidos políticos y sindicatos. Militarización y fuerte represión. Disolución de los Ayuntamientos  juntas de vocales (mayores contribuyentes, nombrados por el gobernador)

“A propuesta del Presidente del Directorio Militar y de acuerdo con dicho Directorio Vengo en decretar lo siguiente:
Artículo único: Se declaran disueltos el Congreso y la parte electiva del Senado.Dado en Palacio a quince de septiembre de mil novecientos veintitrés.–Alfonso– El Presidente del Directorio Militar, Miguel Primo de Rivera y Orbaneja”. Gaceta de Madrid, 17 de septiembre de 1923

“Excmo. Sr. En uso de las facultades que me confiere el Real Decreto de esta fecha.Vengo en disponer lo siguiente:Art. 1.° Se suspenden temporalmente en todas las provincias del reino las garantías expresadas en los artículos 4.°, 5.°, 6.° y 9.° y párrafo primero, segundo y tercero del artículo 13 de la Constitución.Art. 2.° Se confirma el estado de guerra declarado por los capitanes generales de las regiones de Baleares y Canarias, cesando desde luego en sus funciones los gobernadores civiles de todas las provincias (…).Art. 3.° Lo sueldos consignados en los presupuestos para los gobernadores civiles quedarán en beneficio del Tesoro (…).Dios guarde a Vuecencia muchos años. Madrid, 15 de septiembre de 1923.El Presidente del Directorio Militar, Miguel Primo de Rivera y Orbaneja. Señor”. Gaceta de Madrid, 17 de septiembre de 1923.

LA CUESTIÓN DE MARRUECOS: Tema prioritario para la Dictadura. Primo de Rivera asume personalmente la máxima autoridad: Alto Comisionado de Marruecos. En 1925, desembarco de Alhucemas, en colaboración con Francia  éxito, derrota de Abd el-Krim, control efectivo en todo el Protectorado.

 2ª ETAPA: EL DIRECTORIO CIVIL (1926-1930)


Se da entrada en el gobierno dictatorial a algunos civiles, José Calvo Sotelo, Eduardo Aunós… Se intenta institucionalizar el Régimen  modelo: el fascismo italiano  creación de un partido único, la Unión Patriótica Se convoca una Asamblea Nacional Consultiva (1927)  corporativismo, sus miembros son elegidos por instituciones públicas (municipios, universidades, administraciones…)

CONVOCATORIA DE LA ASAMBLEA NACIONAL CONSULTIVA. La Asamblea Nacional que se proyecta no ha de ser el Parlamento, no legislará, no compartirá soberanías; pero por encargo del gobierno, y aún por iniciativas propias, colaborará en su obra de carácter e independencia garantizadas por su origen, por su competencia y por sus fueros. Tres grandes núcleos se propone a V.M. que integran la Asamblea. El uno, de representantes del Estado, las provincias y los municipios... El otro, de representación de actividades, clases y valores. Y el tercero, designado por las Uniones Patrióticas y como representación de la gran masa apolítica ciudadana. Gaceta de Madrid, 14 de Septiembre de 1927

“La Unión Patriótica no es un partido y, en consecuencia, no se inclina a la derecha ni a la izquierda; no adopta un programa cerrado que excluya a los discrepantes, ni se encierra en el armazón hermético de aquella ordenación jerárquica propia de los partidos políticos [...]. La Unión Patriótica aspira a ser, con el tiempo, generadora o propulsora de futuros partidos cuando, más adelante, se dibujen dentro de ella las tendencias y los matices que, en su día, determinarán el nacimiento de nuevas agrupaciones políticas nutridas con la savia que brota de los distintos sectores de opinión.” Manifiesto de la Unión Patriótica

LA POLÍTICA ECONÓMICA Y SOCIAL


Coyuntura internacional favorable: los “felices años veinte”. Programa de fomento de la industria y las infraestructuras  fomento de las obras públicas (ferrocarriles, carreteras, planes hidroeléctricos, etc.). Nacionalización e intervención estatal. Decreto de Protección de la Industria Nacional. Creación de monopolios: Telefónica, Campsa. Agricultura, escasas reformas  promoción del regadío  Confederaciones Hidrográficas. Creación de la Organización Corporativa Nacional = patrono+obreros, regulación de conflictos a través de Comités Paritarios. Se ocupaba de regular los salarios, las condiciones de trabajos y arbitrar en los conflictos laborales. Fue duramente perseguido el obrerismo más radical (anarcosindicalistas y comunistas), mientras que UGT fue ligeramente tolerado.

LA OPOSICIÓN A LA DICTADURA


Partidos dinásticos y una parte del propio ejército: la “Sanjuanada” y el intento de golpe militar de 1929. Intelectuales y mundo universitario: Política represiva, censura, limitación de la libertad de cátedra. Creación de la Federación Universitaria Española, de carácter republicano. Unamuno, Ortega y Gasset, Blasco Ibáñez y Menéndez y Pidal exilio. Los republicanos unieron sus fuerzas en contra de la dictadura: Alianza Republicana. Represión del nacionalismo catalán: eliminación de la Mancomunidad, prohibición en público de la lengua catalana y la sardana. Nacionalismo de derecha (Cambó)  esperanzas frustradas en el régimen. Nacionalismo de izquierdas y republicano  fuerte oposición Fuerte oposición de los anarquistas El PSOE, rechazo abierto del régimen desde 1929


La Sanjuanada, programada para la noche de San Juan de 1926, contó con el apoyo de los generales Weyler, Aguilera, Riquelme, Batet, gobernador militar de Tarragona, y Gil Dolz del Castellar, capitán general de Valladolid, además de otros grupos militares de Madrid, Valencia, Galicia, Andalucía, Aragón y Cataluña, dos o tres regimientos de Madrid, tropas de Galicia, Andalucía, Cataluña y Zaragoza y marinos de Cádiz y Cartagena. Melquíades Álvarez redactó para la ocasión un manifiesto dirigido "A la Nación y al Ejército de mar y tierra", cuyos párrafos más significativos decían "El Ejército no puede tolerar que se utilicen su bandera y su nombre para mantener a un régimen que despoja al Pueblo de sus derechos ..." y reclamaban "el Restablecimiento de la legalidad constitucional".


PARA SABER MÁS, VER:
LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA. ETAPAS

661 LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA. ETAPAS

PROCLAMA DE LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA.


Inicio y causas del golpe

El sistema político de la Restauración, lo podríamos definir como un sistema liberal oligárquico en el sentido de que la constitución y la legislación permitían una amplia libertad aunque sólo era ejercida por una minoría, que no se imponía por la fuerza o coacción al resto, sino que era la apatía política del resto la que hacía que esa minoría monopolizara la vida política. Este sistema, típico de una sociedad rural estable, comenzó a entrar en crisis en el momento en el que se dio un cambio social, como fue el de la modernización. Poco a poco, se fue sufriendo un debilitamiento de la autoridad y de la responsabilidad del sistema político, causa principal del advenimiento de Primo de Rivera. Una posible interpretación de los orígenes de la dictadura parte no de la insistencia en el poder de los militares, sino en la debilidad del Estado Por la tanto, el papel que jugó el orden público fue una de las grandes causas de la contrariedad de Primo de Rivera; fue éste un factor decisivo para que la decisión anticonstitucional de los militares fuese aceptada con entusiasmo por la mayor parte de la población.

Tras medio siglo con el sistema de la Restauración, el excapitán general de Cataluña instaura su dictadura para «salvar la patria» y librarla de «los males» que acechaban a un Estado en plena descomposición. Uno de los primeros objetivos que se propuso –además de terminar con el sistema parlamentario «inmoral y corrupto», los desórdenes públicos y el problema marroquí– fue el de erradicar de un plumazo los separatismos en España.

El dictador impuso rápidamente una dura política contra los nacionalismos e independentismos periféricos, que quedó plasmada con la firma, pocos días después de haberse iniciado el directorio militar y de haberse declarado el estado de guerra

Miguel Primo de Rivera con el rey Alfonso XIII en septiembre de 1923


El regeneracionismo y corporativismo en la dictadura


El origen de la dictadura fue principalmente político, por lo que nada tiene de particular que en la etapa inicial se llevara a cabo una labor de reforma política, destacando principalmente el problema de Marruecos. Es posible que los principios ideológicos de esta actuación política a día de hoy nos puedan resultar incomprensibles, pero que en su momento se podían considerar como normales. Es lo que llamamos regeneracionismo liberal que partía de la diferencia existente entre la constitución política del país y la práctica habitual, para concluir en la necesidad de intervención de un “cirujano de hierro”, capaz de producir una reforma sustancial en las costumbres políticas en un espacio corto de tiempo.

Primo de Rivera intentó llevar a la práctica un amplio programa de reformas políticas, aunque su traducción a la realidad distó de ser satisfactoria. De lo que no cabe duda es de la voluntad liberal que los guiaba. Una curiosidad es que mientras que en el directorio militar se da un intento de regeneracionismo liberal, al cambiar al directorio civil se trata de lograr fórmulas de una cierta permanencia, con soluciones más autoritarias.

Respecto al sufragio, intentó introducir fórmulas de representación proporcional: el voto femenino, reducción de la edad necesaria para ser elector y perfeccionar los procedimientos de confección del censo. También existió un intento de reforma del senado, tendente a limitar la representación de los grandes de España, hacer desaparecer a los senadores vitalicios e introducir la representación corporativa.

Estos dos proyectos anteriores no pasaron de ser sólo proyectos, aunque lo que se llevó a cabo fue un nuevo Estatuto Provincial y otro Municipal. Éste último representaba la fórmula más democrática de los ayuntamientos españoles, pues además de procedimientos electorales más fiables, también se limitaba la intervención gubernamental y se potenciaba la capacidad de acción municipal. Pero al no llevarse a cabo dicho estatuto, se puede concluir que la Dictadura no había tenido otro efecto sobre la vida municipal que la de aumentar las deudas de las entidades locales al concederles mayor capacidad de obtención de créditos y el de introducir algunos concejales de representación corporativa, mientras que los electivos eran nombrados gubernativamente. El estatuto Provincial, creado a posteriori, contenía elementos menos renovadores.

Otras medidas tomadas por el dictador fueron las relativas a la clase política del régimen liberal oligárquico. Siguiendo la tesis del regeneracionismo liberal, se debía emplear una actitud decidida respecto al caciquismo, y en segundo lugar, facilitar el que los intereses de la España real aparecieran por encima de la España oficial. Tomó medidas recibidas por la opinión pública de una manera entusiasta, como por ejemplo, la suspensión de los ayuntamientos y las diputaciones provinciales para sustituirlos temporalmente por la Junta de Vocales Asociados y realizar mientras tanto una profunda labor de inspección de la gestión municipal. En realidad, todas las medidas tenían mucho de ficticio y en muchos casos eran temporales (ya hemos visto cual fue el destino de los ayuntamientos, totalmente diferente a lo estipulado en el estatuto). En el terreno de la persecución de la trama caciquil, la medida más importante fue la creación de los delegados militares gubernativos. Eran como una reproducción, a un nivel geográfico inferior, de la representación que Primo de Rivera tenía a nivel nacional. La misión de éstos era la de inspeccionar los Ayuntamientos y organismos administrativos, en donde su tarea debía consistir no sólo en la persecución del abuso, sino en favorecer una amplia regeneración que afectaba no sólo aspectos políticos o administrativos, sino también a los ejercicios físicos o las tareas caseras.

La gran medida regeneradora, con el propósito de engendrar una nueva política que sustituyera a los pésimos procedimientos de la antigua, fue la creación de la Unión Patriótica. Con ella demostró que si sus ideas con respecto a la destrucción de la vieja política podían resultar muy simples, pero eran al menos populares, en cambio en los aspectos más positivos carecían por completo de una orientación firme y coherente.. La Unión Patriótica, pensada como una agrupación de hombres de “ideas sanas” y organizada en su primer momento con el procedimiento de circulación de cuartillas, nunca se supo exactamente qué era. Admitió a gente de ideas muy diferentes, pero pronto predominaron no sólo los sectores conservadores, sino también quienes se aproximaban a unos procedimientos autoritarios que nunca tuvieron una aceptación completa por parte del dictador. Su intención fundamental era sustituir el caciquismo, pero en realidad, o eran mucho más caciques, o se convirtieron en ellos fácilmente. No se identificó nunca con el gobierno, hasta tal punto que los gobernadores civiles constituían, en las provincias, una autoridad superior y diferente. Siempre estuvo lejos de llegar a ser un partido único, que junto con su falta de precisión ideológica explica que se desvaneciera sin dificultad al final de la etapa dictatorial. Pero en sus filas se formaron quienes fueron figuras importantes de la derecha radical durante la segunda República.

Después de esto, podemos decir que la labor de la Dictadura respecto a lo que fue la transformación de las estructuras más íntimas de la vida política del país fue muy poco efectiva. Los cambios fueron mínimos, y consistieron en una desorganización de la red caciquil y en un aumento de su desprestigio ante la opinión pública. Aunque sus medidas fueron recibidas con entusiasmo, se demostraron simples y contraproducentes. Pero no debemos olvidar que fue el político español que intentó de manera más decidida cumplir el programa.

El corporativismo es entendido como el medio para suprimir el modelo liberal ya que éste no frenaba adecuadamente al socialismo, que era el elemento a batir. Según Aunós, ministro de trabajo durante la dictadura y máximo defensor del corporativismo “ el estado corporativo descansa sobre el pueblo organizado en entidades autárquicas. Así como el estado liberal proclama el “derecho” de los individuos, la base esencial del estado corporativo es la “función” de los mismos, de lo que infiere que su exigencia primaria es el deber social del trabajo. Cada individuo viene obligado a desempeñar la función para la que sea apto en beneficio de la colectividad y por ese motivo forma parte obligatoria de la organización corporativa correspondiente. Este principio excluye la ficticia libertad del estado democrático; sustituye el elemento abstracto de ciudadano por el de productor; subordina los intereses individuales o de clase a los más generales y soberanos de la colectividad; establece disciplina social y el respeto a las jerarquías que se derivan de la preeminencia en las tareas productivas y supone, por consiguiente, un Estado fuerte, con la suficiente autoridad para cumplir sus amplísimos fines.” El corporativismo buscaba reconducir la lucha de clases a un espacio de colaboración entre las mismas, en el que los que consideraban intereses particulares y egoístas debían subordinarse a los intereses nacionales, la defensa de los cuales garantizaba el beneficio común de patronos y trabajadores. No se trataba sólo de establecer comités mixtos, órganos de conciliación y arbitraje, sino también de regular obligatoriamente las relaciones de trabajo y de imponer de manera obligatoria la presencia de las dos partes en un entramado complejo. El dominio de la cúpula de dicho entramado garantiza la hegemonía sobre el en su totalidad y dicha cúpula pasa a ser un órgano del estado.

Primo de Rivera no toma el poder con fines de largo plazo, no era su intento inicial el de tomar medidas coyunturales, sino que su pronunciamiento buscaba una nueva legalidad, sanear la situación y volver al punto de partida modificando la prácticas políticas. Pero el cambio fundamental se produce una vez solucionado el problema africano. Sabedor de su popularidad, empieza a pensar en la idea prolongada de su situación como regenerador, pasando así del directorio militar al directorio civil.

En su proyecto de programa de gobierno se preocupa sobre todo de la adopción de medidas de administración. Es impulsado a emprender una obra reconstructiva, donde mezcla la rapidez y el método para elevar los grados morales y materiales de la nación, fomenta las obras y los trabajos públicos, utiliza las grandes riquezas del país, perfecciona la legislación, sanea Hacienda y reorganiza los servicios del Estado. Además, en este proyecto también que se gobernaría por decreto, no se convocarían elecciones y no se suprimiría la censura. Fue entonces cuando surgió el corporativismo, manifestándose claramente en el seno de la dictadura.

Se formaron los comités paritarios, que eran uniones por los vértices de sindicatos de obreros y patronos para cuestiones comunes entre capital y trabajo. Aunós no lo veía así, pues según él, estos comités estaban minados por el socialismo habían servido como instrumentos de luchas de clases. Esta política laboral corporativa constituyó un “éxito relativo”, debido sobre todo a la buena disposición del socialismo español para con la dictadura. La Organización Corporativa Nacional, a través de sus corporaciones agricultura, industria y comercio, y servicios, va a determinar, controlar y solucionar ciertos problemas sociales, gracias al Comité Paritario. El corporativismo social permite al régimen asegurar la cuota de orden público que el sistema de producción demandaba, y que la colaboración de clases prestó una gran contribución, y sin embargo, en lo económico, contribuyó a aumentar la injusta distribución de la renta, ya que el nivel de vida de la clase trabajadora disminuyó considerablemente.

La Organización Corporativa Nacional también se encarga de ordenar el país en el sentido económico, como fueron la creación de leyes como la de creación del Consejo de Economía Nacional, el aumento de los derechos arancelarios, el restablecimiento del Comité Regulador de la Producción Industrial, creación de las confederaciones hidrográficas ya mencionadas, leyes sobre protección y fomento de la Industria Nacional, la orientación de la emigración a Hispanoamérica en un sentido plenamente protegido de intervención, la intervención de la peseta, creación de monopolios (CAMPSA, Telefónica…) y mucho más es lo que configura la política intervencionista de la dictadura. Pero esta intervención es impensable sin la planificación.

El poder público dirige y regula la economía, orienta la producción, invierte en obras públicas, etc. De este modo nace en 1924 el Consejo de Economía Nacional, con el fin de regular todo lo posible y a informar de todo cuanto interesa a la producción y a su exportación. Era una especie de instrumento de defensa de nuestra economía.

Este corporativismo español fue de gran pobreza teórica. La nueva economía que se quería construir demostró poca consistencia, por lo que la gran mayoría de su esquema teórico era el de la economía clásica, con unos ligeros retoques, aportaciones que nada variaban de lo fundamental. Otros aspectos a tener en cuenta son los que se refieren a toda actuación pública tendente a la ordenación y puesta al día del mecanismo productivo del país que se dirigió a favorecer y proteger única y exclusivamente a la economía nacional (nacionalismo económico). La creación de CAMPSA, las facilidades dadas al fomento de productos como el maíz, plomo, motores y automóviles, construcciones de buques, química, farmacéutica, papel, tabaco etc son manifestaciones de ese nacionalismo económico profesado por calvo Sotelo, sin el cual España no sería grande, ni “una”, ni libre, porque no gozará de verdadera independencia nacional. Es en esta época cuando empieza a tomar cuerpo el ideal de la autarquía económica

Durante la época, muchos autores no percibían a la dictadura y el corporativismo sin el fascismo, aunque la mayoría de ellos no incluyen el periodo dictatorial entre los fascismos debido a diferencias entre unos y otros, como puede ser la falta de apoyo en una reacción de las masas pequeño burguesas, la no existencia de una situación prerrevolucionaria por parte de la clase obrera, no alentar un régimen prefascista ni querer crear un estado nuevo, la ausencia de violencia, falta de un partido fascista, mantenimiento en la legalidad de un partido político y una central sindical de carácter obrero, como el P.S.O.E y U.G.T.


ETAPAS

El 13 de septiembre de 1923, ante la crisis que vive el país y para evitar la exigencia de las responsabilidades derivadas de Annual, el Capitán General de Cataluña, Miguel Primo de Rivera se sublevó contra el Gobierno y dio un golpe de Estado con el apoyo de la mayoría de las unidades militares. Dado el desprestigio en que había caído el sistema político de la Restauración, el golpe de estado no encontró ninguna resistencia. 

La dictadura tuvo siete años de vida en los que se sucedieron dos formas de gobierno: el Directorio Militar (1923-25) y el Directorio Civil (1925-30).

La reunión prevista de las Cortes Generales para fechas inmediatamente posteriores con el objetivo de analizar el problema de Marruecos y el papel del ejército en la contienda, fue el detonante último de la sublevación. A esta situación se une una grave crisis del sistema monárquico que no acaba de encajar en un siglo XX marcado por la revolución industrial acelerada, un papel no reconocido a la burguesía, tensiones nacionalistas y unos partidos políticos tradicionales incapaces de afrontar un régimen democrático pleno. 

Resumiendo, podríamos decir que los hechos que coadyuvaron a las salida dictatorial fueron las distintas crisis: económica (después del boom de la I guerra Mundial), social, militar (desastres de Marruecos), de orden público (terrorismo, pistoleros, represión, política, etc) Previamente, Antonio Maura había desaconsejado al Rey la posibilidad tanto de un golpe de estado como del establecimiento de cualquier sistema autoritario. El 14 de septiembre el gobierno legítimo había pedido al Rey la destitución inmediata de los generales sublevados, singularmente José Sanjurjo y el propio Primo de Rivera, y la convocatoria de las Cortes Generales, pero el monarca aceptó finalmente el golpe.
En el Manifiesto de los sublevados se invocó la salvación de España de "los profesionales de la política". Con el apoyo del ejército, de la burguesía industrial vasca y catalana y de los terratenientes andaluces, el Rey Alfonso XIII no pone mayores obstáculos a nombrar Presidente del Gobierno a Primo de Rivera en su calidad de dictador militar el 15 de septiembre. Se suspendió la Constitución, se disolvieron los ayuntamientos, se prohibieron los partidos políticos, se crearon los somatén como milicias urbanas y se declaró el estado de guerra. Por otra parte, se suprimió toda aspiración regionalista o nacionalista. Reaccionaron con energía contra los que se tomaron la libertad de criticar su legalidad establecida. Unamuno fue destituido de su puesto de rector de Salamanca, el Ateneo de Madrid fue clausurado, etc…
.
La nueva dictadura cortejó con éxito a industriales y hacendados, así como a la Iglesia y a la UGT. Los tres primeros elementos fueron característicos del fascismo italiano y de las dictaduras centroeuropeas. La colaboración con los socialistas fue un rasgo original de la dictadura española. Primo de Rivera ofrecía una imagen campechana y paternalista, al tiempo que mantenía un discurso antisistema muy al día en la época, tildando de corruptos a los políticos y enviando a la población mensajes sencillos que hacían pensar en una fácil solución de los problemas con recetas puramente domésticas al alcance de todos. 

En el plano económico, debemos tener en cuenta que durante la I Guerra Mundial la economía española prosperó, pues los industriales multiplicaron sus beneficios y los obreros vieron subir sus salarios, a pesar de que los precios aumentaron más deprisa. Pero al finalizar la guerra, la situación social se agravó, y la lucha de clases estuvo a punto de convertirse en un conflicto abierto, con actuaciones de violencia como la del general Martínez Anido. Además de en Barcelona, hubo revueltas en Andalucía, donde los anarquistas ocuparon pueblos y tierras durante el denominado “trienio bolchevique”, que finalmente fue dominado por el ejército. Sin embargo, durante la dictadura, el estado acometió grandes proyectos de obras públicas, y en el plano social, puso en práctica un programa vagamente reformista, con la implantación de los comités paritarios y los tribunales industriales, intentando ganarse la adhesión del partido socialista mediante el contacto establecido con los reformistas Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto. Pero los obreros no dejaron de notar que los salarios no seguían la curva de una prosperidad patronal ostentosa y que el derecho de huelga había sido suprimido.

1ª etapa: el directorio militar (1923-1925):




El Directorio Militar fue una etapa estrictamente militar que estaba formado por nueve generales y un almirante. Primo de Rivera asumió todos los poderes, cuya finalidad en sus propias palabras era "poner España en orden" para devolverla después a manos civiles. Se consiguió restablecer el orden público, y para conseguirlo se adoptó como medida el estado de guerra y se abolieron las libertades. Además, se intensificaron las actuaciones represivas contra el movimiento obrero, se creó una milicia nacional que fue puesta al servicio del régimen y se formó la unión patriótica formada por conservadores, burgueses católicos y grandes terratenientes; también se organizó un sistema ágil de administración central, provincial y municipal. 

En 1924 se hace cargo de la situación en Marruecos, iniciando un movimiento de repliegue a las zonas de Ceuta, Tetuán y Melilla. Se evacuó Xauén. En 1925 y de acuerdo con Francia, las tropas españolas desembarcan en el peñón de Alhucemas en respuesta a los ataques del Abd-El-Krim, y la campaña continúa hasta la derrota de este jefe rifeño, que se entrega a Francia. Así, en 1926 finaliza la guerra de Marruecos, aunque el sometimiento y la ocupación del territorio marroquí no termina hasta 1927.
"Tras la llegada al Poder de Primo de Rivera y la retirada por éste de 29.000 soldados, Abd el Krim pudo incrementar su poder en el Yabala, atacando en junio de 1924 las posiciones españolas de la zona, en Septiembre la mayoría de éstas estaban asediadas. 

La llamada retirada de Xauen, estuvo apunto de convertirse en un nuevo Annual, la retirada se convirtió en una operación muy difícil y el costo en bajas para el ejercito español fue muy elevado.

Tras la evacuación española los Ajmas, kabila hostil a España y a Abd el krim, fueron reprimidos con dureza por éste, desde la zona francesa se podían ver las aldeas arrasadas por los rifeños, después le llego el turno al Raisuly que fue capturado en su fortaleza de Tazarut, 1924 es el año de máximo poder de Abd el Krim. 


Tras la victoria sobre los españoles Abd el Krim pone sus ojos en el valle del Uarga, en zona francesa forzado por la propia falta de recursos en que había quedado el Rif tras cuatro años de guerra, la necesidad de mantener su prestigio que se basaba sobre todo en los éxitos militares y la necesidad de someter a la tarica Darkauiya, en el territorio de los Banu Zarual que ejercían como foco de oposición a los Abd el Krim.

Desembarco de Alhucema fue una operación ya organizada y con muchas lecciones aprendidas

En Abril de 1925 los rifeños se lanzan al ataque de las líneas francesas que no pudieron contenerlo, en pocos días atraviesan el río Uarga y a principio de Junio, están a 40 Km de Fez, residencia de los sultanes. 

Abd el krim exigió a los notables de Fez su reconocimiento como sultán, que estos rechazaron, a partir de aquí comienza su declive.Una conferencia Hispano-Francesa iniciada en Madrid pone las bases para un acuerdo de cooperación y acciones coordinadas contra el Rif. 

En septiembre de 1925, comienza la contraofensiva española y el 10 de Septiembre los españoles desembarcan en la playa de la Cebadilla, al oeste de la bahía de Alhucema en lo que fue una gran operación anfibia, 16.300 hombres 104 buques y 88 aviones participaron en el desembarco, el 2 de Octubre los españoles toman Axdir. Los franceses a su vez atacaron por el sur hasta unirse a las tropas españolas.


Tras la infructuosa conferencia de Ouxda, donde no se consiguió la paz, las tropas hispano-francesas liquidaron la resistencia rifeña. 

El 26 de Mayo de 1926 Abd el Krim se entregó a los franceses, continuando algunos focos aislados de resistencia hasta 1927. 

"Me adelanté a mi tiempo" manifestaría posteriormente Abd el Krim a la revista egipcia Al-Manar. En realidad había vencido a sus enemigos locales y unificado el Rif, pero no pudo resistir el esfuerzo conjunto de dos ejércitos europeos.


Al terminar la primera etapa de la dictadura su balance era positivo: gozaba de una acogida favorable entre los sectores políticos y la opinión pública.

La política monetaria de 1923-1925 

Los objetivos económicos no ocuparon un lugar de importancia en el programa del dictador y desempeñaron un papel muy subordinado en la política del directorio militar. El episodio más significativo de este periodo fue la crisis bancaria que tuvo lugar en junio de 1924, cuando quebró el Banco Castilla, y en 1926, cuando cerró el Banco Sabadell. Seis entidades financieras importantes liquidaron y un gran número estuvo a punto de suspensión de pagos. Esas dificultades fueron las sufridas por el Banco Central, que de haber caído, habría ampliado las consecuencias para la economía nacional. La retirada de depósitos comenzó a partir de 1924, que se prolongó hasta 1925. 

Generalmente la retirada masiva de depósitos se produce cuando los poseedores de éstos desconfían de la liquidez o solvencia de las entidades financieras y temen por la seguridad de sus activos. En otros casos, los bancos liquidan cuando registran importantes pérdidas de capital, o la rentabilidad de sus inversiones disminuye y sus beneficios se reducen o desaparecen. Parece ser que la razón de quiebra de aquellos años fue la insolvencia. El descenso de los precios de las mercancías y valores privados que había tenido lugar a raíz de la conclusión de la I Guerra Mundial y que se extendió hasta 1923 trajo consigo un deterioro en la calidad de los préstamos e inversiones bancarias. Muchos bancos experimentan pérdidas de capital, a la vez que crecía el número de incobrables, sobre todo las instituciones vinculadas a sectores industriales. Es decir, las consecuencias de la I Guerra Mundial fueron la causa principal de las dificultades financieras, pero a esto le debemos añadir la falta de previsión y la inadecuada política de activos seguida por muchas entidades de crédito. 

No fue hasta 1925 cuando se comenzó a hacer frente a la situación económica que se estaba desarrollando. Para entonces el nivel de depósitos bancarios había experimentado ya un considerable descenso y varias entidades habían presentado la suspensión de pagos. Fue Carlos Vergara Cailleux quién informó al consejo de la situación crítica de la banca, haciendo referencia especial a la situación del Banco Central, que había solicitado con urgencia el auxilio del Banco de España, pues las consecuencia que tendría para España la suspensión de pagos de éste serían incalculables, por lo tanto, se solicitó que la Comisión de Operaciones procediese con mayor libertad a la concesión de créditos para el Banco Central. Fue sólo en esta operación en la que el Banco de España participó en un salvamento financiero, adoptado ante las otras entidades una actitud pasiva, dejando que la crisis siguiera su curso, puesto que pensaban que las quiebras bancarias eran consecuencia de una mala gestión y que no era labor del Banco de España rescatar a todos aquellos bancos que habían caído en las especulaciones y excesos.

 En muchos casos era cierto, pero en otros no consideraron la situación de insolvencia causada por las relaciones entre las entidades de crédito y determinados sectores industriales afectados por la crisis de postguerra. Tampoco se tuvieron en cuenta las consecuencias que podría tener sobre el público del sistema financiero y sobre las expectativas empresariales las suspensiones de pagos. Respecto a la política de tipos de interés, no fue hasta 1922 cuando comenzaron a realizar disminuciones de los mismos. Se supone que dicha bajada se debió al estancamiento que estaban sufriendo las operaciones comerciales del Banco, pues al estar los tipos de interés alto se estaba provocando un descenso de la actividad económica. 

A partir de 1923 fue cuando se comenzó a notar una recuperación económica, aunque no es creído por diversos autores que “se deba a las diversas medidas adoptadas por las autoridades, tales como el arancel de Cambó o la rebaja del tipo de descuento del Banco de España.” Se piensa que esta recuperación económica es la producida normalmente después de que hubiese tocado fondo, a la vez que la economía europea comenzaba una fase de crecimiento. En este periodo, desde el punto de vista de la política económica, los dos problemas que se quedaron sin resolver fueron la estabilidad de la moneda y la nivelación del presupuesto. Además, en 1925 aún no se había logrado formular una estrategia adecuada que pudiera conducir a la solución de ambos problemas.

2ª etapa: directorio civil (1925-1930): 


El Directorio Civil a la entrada del Palacio Real (diciembre de 1925)


“En suma, señor, para exponer mi pensamiento clara y sinceramente, lo que propongo a V. M. es la sustitución de una dictadura militar por otra civil y de organización más adecuada pero no menos vigorosa, y me permito proponerlo así, recogiendo el ansia popular, que sólo teme del cambio de forma de gobierno que se debiliten los resortes del mando que han sido carácter del Directorio militar, cuya vida, como genuina representación del ejército y de la marina, que tan patrióticamente han ofrecido el prestigio de sus nombres corporativos a esta arriesgada labor, no debe llevarse a momento de desgaste o de quebranto; ni tampoco debe sustraerse por más, tiempo al país, en su representación civil, que es la adecuada y tan manifiestamente está a nuestro lado, la participación y la responsabilidad en la obra de reconstituirlo y reeducarlo administrativa y políticamente. “


Miguel Primo de Rivera, al Rey, 1925.

La pacificación de Marruecos afianzó el poder personal de Primo de Rivera. En 1925, abandonando la idea de transitoriedad, nombra un gobierno civil compuesto por 4 militares y 6 civiles.

El nuevo gobierno contaba con políticos jóvenes y técnicamente bien preparados (Calvo Sotelo, Aunós, Lorenzo Pardo, Conde de Guadalhorce, etc..).La entrada de estas personas supone en cierta medida el paso de las soluciones improvisadas a una economía planificada y dirigida. Además, contaba con el apoyo de la Unión Patriótica, fundada en 1924, y que pretendía ser una especie de partido llamado a dar continuidad en su día a la obra de Primo de Rivera. 

Un hecho que caracteriza a la época es el proceso de industrialización, que se desarrolla paralelo a la escasa atención que se pone en la agricultura, que permaneció inamovible, a pesar de posturas como la de Calvo Sotelo que pensaba que el poder público debía actuar con urgencia por medio de una ley agraria, con la cual y mediante la parcelación de latifundios, borraría de España el fantasma comunista. Pero sólo las confederaciones Hidrográficas y la repoblación forestal tuvieron algún interés en el campo agrícola, junto con las juntas de Reintegración del Campo (intento de devolver al campo a los obreros que lo habían abandonado, y mantener a los que aún permanecen en él). A pesar de la escasa actuación, Primo de Rivera fue el más ambicioso en sus proyectos que todos los anteriores.

 En el campo hacendístico y de obras públicas es dónde el régimen consiguió sus mejores bazas. Calvo Sotelo logró aliviar la deuda pública y monopolizó algún sector clave: petróleo (Campsa).

 En obras públicas, al calor de la bonanza económica, se ampliaron y mejoraron carreteras, puertos y regadíos. 

Estas reformas fueron, sin embargo, truncadas en sus expectativas con el estallido del crash bursátil de Wall Street en 1929.

Política monetaria de 1926-1929 .

 Calvo Sotelo Fue a partir de 1925 cuando Europa comenzó a experimentar una expansión económica. En España también podríamos decir que fue a partir de este periodo cuando se comenzó a notar esa prosperidad económica, y las autoridades comenzaron a tomar medidas para tratar de estabilizar la peseta. Los impulsos que ayudaron a que nuestra economía avanzara fueron sobre todo de la mano de la política fiscal, concretamente de los gastos públicos en inversión. La actividad del estado, estimuló la demanda agregada de bienes y servicios y generó un conjunto de economías internas y externas que facilitó la inversión privada en las actividades directamente productivas. Además, el crecimiento también fue debido al hecho de la aceleración no anticipada de la tasa de crecimiento de la cantidad de dinero y por la depreciación del tipo de cambio de la peseta. Calvo Sotelo, en su labor de Ministro de Hacienda, en un primer periodo se centró más en los problemas presupuestarios, dejando de lado a la política cambiaria. Sin embargo, a partir de 1928, fue la estabilización de la peseta y la posibilidad de adoptar el patrón oro su principal preocupación.

 Por lo tanto, durante ese primer periodo que abarca de 1926-1927, se intentó llegar a una nivelación del presupuesto mediante una política económica austera que no era sólo hacer economías en los presupuestos, sino más bien en intentar no amentarlos creando nuevos servicios. Se tenía una preferencia por la deuda a largo plazo, la necesidad de evitar los efectos perturbadores de las obligaciones del Tesoro sobre el mercado de dinero y la incertidumbre que conllevan los vencimientos cortos. Fue a partir de 1928 cuando la atención se centró más sobre el tipo de cambio de la peseta, debido a la favorable evolución que estaba sufriendo la peseta.

 Esta evolución positiva fue debida a las expectativas de revalorización generadas por una creciente confianza en la situación política, económica y financiera de España, además de la mejora temporal de la balanza comercial debido al aumento de las exportaciones de vino y naranja y de la caída del precio de varios productos de importación. Como ya hemos señalado, en el periodo anterior de la política de Calvo Sotelo, se había dejado que la peseta se revaluase, hasta que en 1927 nuestra moneda comenzó a sufrir una lenta pero continuada depreciación, por lo tanto fue en 1928 cuando las autoridades se enfrentaron al problema de la caída de la cotización en el exterior de la moneda.

 Ante las opciones que tenía Calvo Sotelo, y sabedor de ellas, sin embargo decidió no hacer nada y aplazar cualquier decisión sobre el tema, cuando para muchos autores resultaba obvio que con la depreciación de la peseta, ésta se iba a consolidar. El ministro sin embargo confió en una revaluación natural, aunque nada en España justificaba ese animado punto de vista, pues los precios en el mercado mundial mostraban una persistencia a la baja, además, ya en 1928 se comenzaba a n otra el desgaste político de la dictadura. Esa revalorización natural que Calvo Sotelo esperaba no llegó a producirse, sino todo lo contrario, pues la depreciación de la peseta se acentuó, por lo tanto, en 1928 la moneda española comenzó a recibir apoyo oficial en el mercado de divisas hasta enero de 1929, cuando se dio por terminada la primera fase de apoyo oficial. 

Hubo más tarde una segunda, que tampoco solucionó el problema que se estaba viviendo. Debido a estas situaciones, no fue hasta finales de 1928 cuando el ministro de Hacienda decidió adoptar una política monetaria deflacionista. Calvo Sotelo dimitió en 1929, y Primo de Rivera reconoció que la intervención había sido un fracaso y un error, por lo que la dictadura finalizó sus días sin haber logrado estabilizar los cambios.

EL FINAL DE LA DICTADURA: CAUSAS

Mientras duró la relativa prosperidad económica, la Dictadura se mantuvo sin demasiadas dificultades, pero al terminar aquella perdió rápidamente la fácil popularidad que había conquistado. Al ver que se había quedado claramente sin apoyo alguno, que incluso la burguesía (antes esperanzada con él) se manifestaba en su contra, preguntó a los altos oficiales del ejército si estaban dispuestos a que siguiera en el poder, y al comprobar que no le sostenían, presentó la dimisión en enero de 1930. Durante los meses que siguieron, el rey experimentó con diversos gabinetes militares. El general Berenguer fue el encargado de sustituirle, pero el prometido retorno a la normalidad constitucional se llevaba tan lentamente que la oposición y la opinión pública mostraron su descontento hacia lo que irónicamente se llamaba "dictablanda".
En el verano de 1930, se firmó un pacto entre varios políticos e intelectuales republicanos, socialistas, defensores del nacionalismo catalán y constituyeron el movimiento al servicio de la República.

En 1930 - El general presentó su dimisión al Rey Alfonso XIII, finalizando así su dictadura


Primo de Rivera, en 1926, ABC 

La oposición de una parte del Ejército, que se manifestó en: La Sanjuanada (1926)

Intento fracasado de rebelión dirigido por el general Aguilera y algún político liberal. Pronunciamiento militar de 1929: nuevo intento de insurrección, esta vez organizado por políticos conservadores y oficiales del cuerpo de artillería de Ciudad Real y Valencia. Paulatino deterioro de la situación política y social: Aumento del endeudamiento del Estado. Recrudecimiento de los conflictos sociales ante los inicios de la crisis económica mundial. Desconfianza de algunos medios empresariales ante el intervencionismo estatal en economía. Fuerte crecimiento de la oposición: Republicanos, demócratas, socialistas, anarquistas, comunistas, nacionalistas catalanes y vascos. Oposición de los intelectuales (Unamuno, Valle-Inclán, Ortega y Gasset, Blasco Ibáñez) y de la universidad. Además: Imposibilidad de consolidar el futuro del régimen. Intento frustrado de crear un proyecto de nueva Cosntitución. Distanciamiento y pérdida de confianza del rey. Cansancio del propio dictador: estaba enfermo y murió dos meses después de su marcha en París.


INTERPRETACIONES DE LA DICTADURA


Primo de Rivera asestó el golpe definitivo al sistema parlamen tario en el momento en que se operaba la transición de la oligarquía a la democracia. El hecho de que por primera vez se hubiera creado una comisión parlamentaria para buscar responsabilidades (“informe Picasso”) era un síntoma del cambio del sistema, y el golpe y el apoyo que recibió del rey, lo frustó.
La Dictadura acabó con un “cuerpo enfermo” 

La Dictadura vino a poner fin a un sistema que durante décadas había mostrado su incapacidad e ineficacia para dar soluciones a todos los problemas políticos, sociales y militares que arrastraba el país, y que no hicieron más que agravarse y enquistarse durante el reinado de Alfonso XIII.
La Dictadura, en cambio, trajo profundas transformaciones políticas, sociales y económicas que hicieron que la situación del país mejorase en un contexto de crecimiento internacional.

656 DICTABLANDA BERENGUER, EL FIN DE LA DICTADURA (1930-1931)

DICTABLANDA BERENGUER, EL FIN DE LA DICTADURA

El último "borboneo" del Rey

El general Primo de Rivera, dándose cuenta de que imponían poner fin a aquella interinidad ya tan prolongada, en el Consejo de Ministros del 31 de diciem­bre de 1929 expuso ante el Rey un proyecto para convocar, en el curso del primer trimestre del año 1930, unas elec­ciones municipales y provinciales, (...)para el retorno a la normalidad constitucional y esta­blecer el estatuto correspondiente.

El Rey, que ya conocía este proyecto antes de que le fuera presentado en el Consejo, invitó a los ministros reuni­dos a exponer su opinión sobre él. Estos se limitaron a apo­yar a su Presidente, sin argumentar ni en favor ni en contra; mas su misma reserva ponía en evidencia lo forzado de su conformidad. El rey se sumó a aquella indiferencia y la interpretó según sus deseos.

Esta reserva del Rey, por primera vez quizá puesta de manifiesto en sus relaciones con el Dictador, alarmó a éste profundamente, agudizando su desconfianza siempre des­pierta en las posibles influencias que pudieran haberla de­terminado, y al día siguiente de la celebración del Consejo, el l.° de enero, publicaba en la prensa un largo articulo en el que, haciendo consideraciones sobre el presente y el por­venir de España y rechazando algunos cargos que, a su juicio, se hacían contra su gestión gubernamental, aludía al am­biente que se había creado a la Dictadura.

Así las cosas en el interior del Gobierno, y bien manifiesta la reserva del Rey a aceptar los proyectos del Presidente, en la mañana del domingo 26 de enero publicó éste en la Prensa una nota oficiosa, enviada aquella madrugada a las redacciones de los periódicos. La nota contenta, entre otros, estos párrafos: Como la Dictadura advino por la proclamación de los militares, a mi parecer interpretando sanos anhelos del pueblo, que no tardó en mostrar su entusiasta adhesión, con la que, más crecida aún, cree seguir contando hoy, ya que esto último no es fácil de com­probar numéricamente, y lo otro sí, a la primera se somete, y auto­riza o incita a los diez Capitanes generales. Jefe superior de tas fuer­zas de Marruecos, tres Capitanes generales de Departamentos Marí­timos y Directores de la Guardia Civil, Carabineros e Inválidos, a que, tras breve, discreta y reservada exploración, que no debe des­cender de los primeros jefes de unidades y servicios, le comuniquen por escrito, y si lo prefieren se reúnan en Madrid bajo la presiden­cia del mas caracterizado, para tomar acuerdo, y se le manifieste si sigue mereciendo la confianza del Ejército y de la Marina.

Si le falta, a los cinco minutos de saberlo, los poderes de jefe de la Dic­tadura y del Gobierno serán devueltos a Su Majestad el Rey, ya que de éste !os recibió haciéndose intérprete de la voluntad de aquellos. Ahora pido a mis compañeros de armas y jerarquías que tengan esta nota por directamente dirigida a ellos, y que, sin pérdida de minuto, pues ya comprenderán lo delicado de la situación, que este paso, cuya gravedad no desconozco, crea al régimen que presido, decidan y me comuniquen su actitud. El Ejército y la Marina, en primer término, me erigieron Dictador, unos con su adhesión, otros con su consentimiento tácito; el Ejército y la Marina son los pri­meros llamados a manifestar, en conciencia, si debo de seguir siéndolo o debo de resignar mis Poderes.” (Dámaso Berenguer en “De la Dictadura a la República”) Esta consulta que el general hace a los Capitanes Generales esperando seguir contando con su apoyo recibe la desagradable respuesta de éstos donde sólo reiteran su lealtad al rey y eluden cualquier otro comentario. Aunque Primo hacía alarde en muchas ocasiones, de la frase “a mi no me borbonea nadie”.

El rey ha creído llegado el momento de cambiar de cabalgadura y salir impoluto de tan larga carrera a lomos de “su general”. El 28 de enero de 1930 Primo de Rivera presenta a Alfonso XIII su dimisión. “Iniciado como una esperanza profunda y dilatadamente sentida por la opinión pública—dice José Pla—el Régimen del general Primo de Rivera terminó su existencia en medio de la hostilidad de algunos, del alejamiento de los más, de la indiferencia casi universal del país.” Esta vez el “borboneo” de Alfonso XIII, no le iba a salir gratis.

La noticia del fallecimiento del Dictador en su exilio de París, produjo un desagradable efecto entre sus antiguos seguidores y sobre todo en la mayoría de los militares que le secundaron y sacaron provecho de su lealtad con el Dictador. Como recambio al general caído, puso al frente del Consejo a otro general, este de la “casa”. Dámaso Berenguer, Comandante general de Alabarderos y jefe de su Casa Militar, hombre más afín a la monarquía no se podía encontrar, pero los resultados de esa decisión no cumplieron sus expectativas. El tiempo demostraría las impensables reacciones de hombres de los que se esperaban otras bien distintas.

El rey pugnó por reanimar un gobierno constitucional lo más pronto posible, esperaba que quizás al año siguiente a la caída de Primo se pudiera reconducir la situación y situarla según sus deseo, pero sus esfuerzos fueron inútiles. Muchos partidarios de Alfonso XIII, tanto en el Ejército como en los partidos dinásticos, agraviados por la conducta hacia ellos por los gobiernos de Primo, ahora se mostraban reticentes a los proyectos del rey y con el fin de resarcirse de supuestos o reales ultrajes, pusieron condiciones a su posible apoyo, mientras, quizás no muy seguros del éxito de lo que el rey les demandaba, emprendían un peligroso coqueteo con movimientos antimonár­quicos que estaban proliferando.

La violación por Alfonso XIII de la Constitución y aquella pirueta de intento de regresar a ella como ahora pretendía, repugnó a muchos de sus partidarios, y es posible que hasta el propio monarca se diera cuenta, de lo poco legitimo de su proyecto. Los gobiernos reales que siguieron a la caída de Primo fueron indecisos, escépticos del papel que les tocaba jugar y desde luego apáticos y carentes de nervio. Después del régimen dictatorial, ahora se había sustituido por blandura de las medidas de orden público. El pueblo, siempre sagaz y oportuno en sus juicios, lo bautizó como la “Dictablanda” La falta de enérgicas disposiciones que cuando menos limitaran la libertad de movi­mientos de sus contrarios, enemigos y agitadores, permitieron que con mejor o peor suerte se organizaran.
La izquierda tuvo la ventaja entre enero de 1930 y abril de 1931 de tener enfrente a aquellos gobiernos medrosos y va­cilantes, demostración palpable de un régimen en bancarrota. La identificación de la Monar­quía con la Dictadura de Primo de Rivera había dado a las iz­quierdas una popularidad y legitimidad muy superiores a las que habrían conseguido sobre la base estricta de los cambios acaecidos en la estructura social y económica de España durante las décadas precedentes. Aunque el alcance de las transformaciones en la opi­nión pública no saldría a la superficie hasta las elecciones munici­pales del 12 de abril de 1931 (convocadas en el marco de los pla­nes de Alfonso para volver a la legalidad), ya a principios de 1930 un ex ministro conservador, Ángel Osorio y Gallardo había sabido captar el nuevo estado de ánimo general con estas palabras: "En mi casa, hasta el gato se ha hecho republicano".

   LA CAÍDA DE LA MONARQUÍA (1930-1931) 
DICTABLANDA BERENGUER

Tras la dictadura del general Primo de Rivera, la monarquía acometió el primer intento de transición hacia un sistema político liberal, o liberal-democrático. Este intento se conoce como la dictablanda del general Berenguer.

La tensión política crece, y, el 27 de enero de 1930 Primo de Rivera debe dimitir.


Le sucede el gobierno del general Berenguer, que es el que debería tutelar la transición política hacia la democracia. No obstante, la lentitud y superficialidad de los cambios que lleva a cabo van a conllevar el crecimiento de una oposición republicana que se materializa en el Pacto de San Sebastián y en la sublevación de Jaca.

 Las medidas represoras llevadas a cabo por el gobierno contra los sublevados conllevarán un crecimiento del republicanismo que, como sabemos, cristalizará en las elecciones convocadas por el almirante Aznar, el encargado de tornar al sistema parlamentario.

 PARA SABER MÁS, VER:
 http://www.youtube.com/watch?v=X6wcvmIT9Ms,
 http://www.youtube.com/watch?v=aOWNKCPh9Rk&feature=related



La sublevación republicana de Jaca.

El 12 de diciembre de 1930, en la madrugada, el capitán Fermín Galán se sublevó en contra de la monarquía y a favor de la república en la guarnición donde estaba, en Jaca. Teóricamente, este movimiento suyo, que acabó costándole la vida, a él y al capitán Ángel García Hernández, aquél era un movimiento coordinado que tenía que prender una mecha que, lógicamente, se extendiese por todo el país. Prueba de esta coordinación es que, durante toda esa semana, se desplazó a Jaca un puñado de civiles, casi todos socios del Ateneo de Madrid y fervientes republicanos, para estar presentes en la sublevación.

Los conspiradores republicanos estaban bastante organizados y en conexión con grupos de izquierdas. Por la parte militar, su principal coordinador, extraños retruécanos de la Historia, era el general Gonzalo Queipo de Llano; sí, el mismo que «reinó» en Sevilla para Franco, algunos años más tarde. Galán era un viejo conspirador republicano porque ya había participado en la «sanjuanada», por lo que había pasado tres años en el castillo de Montjuich. Para Galán, era básico que su pronunciamiento se produjese antes de que el invierno duro llegase a Jaca, porque entonces no pocos pasos de montaña quedarían cegados por la nieve. Sin embargo, el pronunciamiento republicano se hacía esperar; o, más bien, se multiaplazó. Primero, estuvo fijado para el 12 de octubre, pero la delación de un militar conspirador aconsejó aplazarlo. Entonces se fijó para el 18 de noviembre, pero no pudo ser porque en esas fechas hubo una huelga general en Madrid a causa de los obreros muertos en la obra de la calle Alonso Cano (si, ya, ya; un día también tengo que contar esto). Luego se fijó el 26 de noviembre, pero también se fastidió porque uno de los conspiradores, Ramón Franco, se escapó del presidio militar donde lo tenían preso, lo cual puso nerviosas a las autoridades. Problablemente hartos de tanto golpus interruptus, los conspiradores decidieron, según Queipo, que se alzarían en la semana que terminaba aquel 13 de diciembre de 1930. O no. Los conspiradores de Valencia, que algún problema tendrían, pidieron un pequeño aplazamiento, hasta el 15. Y aquí empezó la chapuza.

El 9 de diciembre, el capitán Galán recibe la orden de los conspiradores de alzarse a las cinco de la mañana del día 12 de diciembre, salvo contraorden. Nosotros ya sabemos que hubo contraorden. Y la hubo. Hacia Jaca, el gobierno republicano en la sombra envió a una persona bien conocida de la Historia, Santiago Casares Quiroga (que sería presidente del Gobierno el 18 de julio del 36), para avisar a Galán de que no, que no era el 12 sino el 15. Según el testimonio de un militar que se alzó con Galán, Salvador Sediles, Casares Quiroga y sus dos acompañantes (de apellidos Graco Marsá y Pastoriza) se tomaron una hora para cenar en Huesca y llegaron a Jaca a la una de la madrugada del día 12. Cuatro horas antes, pues, de que Galán se alzase. En una ciudad tan pequeña como Jaca, y sabiendo los viajeros como sabían, según Sediles, que Galán se alojaba en el Hotel Mur de dicha ciudad, tenían tiempo más que suficiente para avisarle.

Sin embargo, ¿qué hace Casares? Pues irse a otro hotel (llamado, irónicamente, Hotel La Paz), meterse en la cama y dormirse. Las razones para ello, por lo menos hasta donde me alcanzan las lecturas, son, por decirlo elegantemente, difíciles de saber.

Chapuza conspiradora. Pero es hay más. Porque un conspirador siempre tiene delante un objeto de la conspiración. El objeto, en este caso, es un militar también muy conocido, el Director General de Seguridad, Emilio Mola (sí: Mola y Queipo estaban uno enfrente del otro en diciembre del año 30). ¿Controlaba Mola?

Pues él mismo reconoce en sus memorias que no. Ya hemos dicho que el alzamiento se produce a las cinco de la mañana del día 12. A mediodía de dicha jornada, Mola está despachando un asunto insulso con un funcionario Telégrafos (uno de esos tipos que mandar, no manda, pero sabe muchas cosas, porque para eso trabaja en comunicaciones). En el apartado de comentarios generales, ambos abordan la situación política y el funcionario, como si tal cosa, hace el comentario de que la situación es comprometida, pero peor se puede poner si se repiten más sucesos como los de Jaca.

En ese momento, el Director General de Seguridad, el teórico hombre mejor informado de España, el funcionario con más soplones, informadores y espías a sueldo del país, pregunta: ¿Qué pasa en Jaca?

¿Y Queipo? 
Pues el jefe de los conspiradores, el cappo di tutti cappi, el coordinador de toda la acción, se entera de que Jaca se ha sublevado, ¡mientras toma café, como si tal cosa, en su cafetería preferida, a última hora de la tarde del día 12! Cuando Queipo se entera, el gobierno ya ha decretado el estado de guerra en Aragón.


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Sublevación de Cuatro Vientos
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La iniciativa de Galán, de sublevarse en Jaca el 12 de diciembre de 1930 fue el motivo del fracaso del movimiento revolucionario preparado para el 15 de diciembre, en Madrid. Este movimiento subversivo de carácter republicano se venía fraguando desde el mismo mes de agosto en que se reuniera el «Pacto de San Sebastián», aunque diversos aspectos provocaron el que se fuera retrasando una y otra vez.  Después de varias dilaciones, Queipo de Llano, jefe del comité militar, tomó la decisión de sublevarse el 26 de noviembre, aunque la fuga de la cárcel la noche anterior de Ramón Franco, uno de los más conspicuos conspiradores republicanos, lo retrasó una vez mas. Tras la adquisición de un lote de pistolas y municiones a precio de saldo, se llegó al acuerdo de que el movimiento comenzase la madrugada del día 15 de diciembre, lunes.

Se organiza el movimiento
Diferentes comisionados militares comprometidos y delegados sindicales de la UGT, salieron con destino a todas las guarniciones y provincias para notificar a militares y obreros la fecha pactada. Los sindicalistas habían de declarar para esa jornada la huelga general revolucionaria, con lo que facilitarían a los militares insurrectos su labor. Pero el 14 por la tarde, por diversos problemas de última hora, se tenían noticias que ni el partido socialista ni su sindicato irían a la huelga en Madrid y se pensó que lo más prudente era suspender el movimiento.

En una reunión de los miembros de comité para analizar la situación, se oyeron opiniones discordantes; la de Queipo, absolutamente contraria a la acción en aquellas circunstancias y la de otros como González Gil, quien hablando en nombre de Franco, decía estar convencido de que al día siguiente se declararía la huelga general en toda España. La postura radical de Franco de sublevarse en cualquier caso prevaleció, pese a que se le enviaron varios emisarios para que reconsiderase su postura. La suerte estaba echada. Uno de los problemas surgidos a la sombra de la decisión precipitada de Franco fue que los artilleros comprometidos con el movimiento insurreccional, piezas claves para movilizar  los cuarteles de Carabanchel, se sintieron desligados de sus compromisos al conocer la falta de cooperación de los socialistas y de su sindicato. Los aviadores propusieron entonces que se podría ir al aeródromo de Cuatro Vientos y desde allí, con los paisanos que se unirían a la sublevación y los soldados del aeródromo se podría intentar sorprender a la guardia de los acuartelamientos citados.

Como se había concertado con anterioridad, a las 04:00 h de la madrugada del día 15 de diciembre salían en taxi para Cuatro Vientos Queipo, Muñoz, Hidalgo de Cisneros y Martínez Aragón. El vehículo salió por el paseo de Santa Engracia  embocando Cuatro Caminos y aunque era muy temprano, sus ocupantes no vieron signo alguno de anormalidad en la vida de la capital.

La asonada
A las 06:00 h de la mañana entraban en el aeródromo los cabecillas de la sublevación, procediendo a despertar a los oficiales y  a la tropa e intentando ganarlos para la causa. De inmediato, Queipo ordenó preparar los aviones para que éstos pudieran efectuar el vuelo, que sería fundamental a la hora de movilizar a otras tropas comprometidas de la guarnición de Madrid. Pero fueron necesarias dos horas para que los aeroplanos estuvieran en condiciones de despegar. Las proclamas que se iban a lanzar sobre Madrid no se habían recibido por lo que, sobre la marcha, se redactaron e imprimieron en la imprenta de Cuatro Vientos... con faltas de ortografía incluidas.Unos minutos antes de las ocho de la mañana, dos aviones Breguet 19 levantaban el vuelo para arrojar sobre Madrid las octavillas que anunciaban la proclamación de la República. Queipo en sus memorias de aquellos días escribió: «...Véase el caso de unos oficiales que se lanzan a la revolución sin armas ni municiones, ni otros elementos que los aparatos para volar, para lo que tampoco estaban preparados. A nuestro lado, Galán había sido el colmo de la prudencia y de la previsión ¿Cómo podía haber supuesto yo una situación semejante?...»

Eran tan sólo las 9:00h de la mañana y el teniente Collar había conseguido hacerse con unas cuantas bombas de avión en el polvorín de Retamares, no sin antes haber amenazado al oficial de guardia. Una hora más tarde elevaba el vuelo el avión de Ramón Franco dispuesto a bombardear el Palacio Real de Madrid. En sus alas, como emblema revolucionario, los sublevados pintaron escarapelas rojas. El propio Ramón Franco recogerá en sus memorias de aquellos momentos lo siguiente: «...Llegan las bombas, y en contra de la opinión de algunos, que ya lo dan todo por perdido, salgo decidido a bombardear el Palacio. Me acompaña Rada que se encarga de hacer el bombardeo. Llegamos sobre Palacio. Hay dos coches en la puerta. En la Plaza de Oriente y explanadas juegan numerosos niños. Las calles tienen ya su animación habitual. Paso sobre la vertical del Palacio dispuesto a bombardear, y veo la imposibilidad de hacerlo sin producir víctimas inocentes. Paso y repaso de nuevo, y la gente sigue tranquila, sin abandonar el peligroso lugar. Doy una vuelta por Madrid, regreso al Palacio y no me decido a hacer el bombardeo. (...) ¿Qué pasaría si una de las bombas por nosotros lanzada matara, por ejemplo, a una pobre mujer y media docena de criaturas? La reacción más espantosa se levantaría contra la República y todo el terreno ganado para ésta se perdería en un solo día...»

Fue en ese momento cuando Franco dio todo por perdido: había observado a las fuerzas gubernamentales controlando la situación en los cuarteles de Carabanchel, los carros de combate trataban de envolver el aeródromo y la artillería se establecía para batir con su fuego Cuatro Vientos. Tras aterrizar y comunicar a sus compañeros la situación, todos comprendieron la imposibilidad de sostener la rebelión y decidieron, para evitar el sacrificio inútil de la tropa que les seguía, marchar en vuelo a Portugal. Tras avisar a los oficiales que estaban con las tropas que todo era inútil. Los jefes más significados de la rebelión tomaron tres aparatos que había en los talleres, recién reparados y con los depósitos llenos de combustible y tomaron rumbo a Lisboa.

Un fracaso exitoso
«¿Hubo realmente fracaso en la sublevación de Cuatro Vientos?», se preguntaba Queipo de Llano en sus memorias.

Desde el punto de vista militar, sin duda lo hubo. Fue una chapuza similar, aunque sin víctimas, a la organizada por el capitán Galán en Jaca.

Pero la revuelta de Cuatro Vientos proporcionó un soplo de aire fresco a la causa republicana, llegando a muchos rincones de España los radiogramas emitidos desde el aeródromo madrileño proclamando a los «cuatro vientos» la República que los conjurados ansiaban. Si Jaca dio «mártires» y excitó odios contra la monarquía, «...el movimiento reivindicativo de Cuatro Vientos había inferido la herida de muerte a la Monarquía...»

 LARAZON.ES,  4 Junio 11 - - Lucas MOLINA



  Organización de la oposición 

  Pacto de San Sebastián (agosto 1930)  republicanos, nacionalistas de izquierda y socialistas  programa para presentarse a las elecciones y constituir un comité revolucionario que debería convertirse en el gobierno provisional de la futura República. Es sustituido por el gobierno del almirante Aznar en el que están representado los partidos del turno monárquico. Puso en marcha unos comicios en los tres niveles: municipales, provinciales y legislativos. El 12 de abril de 1931 se celebraron las elecciones municipales por sufragio universal masculino. La oposición las presentó como un plebiscito a favor o en contra de la monarquía. La victoria de las candidaturas republicano-socialistas en la mayoría de las capitales de provincias, se interpretó como un rechazo total a la monarquía: el 14 de abril de 1931 se proclamó la II República y Alfonso XIII se marchó.

 

“En el domicilio social de Unión Republicana y bajo la presidencia de D. Fernando Sansisin, se reunieron esta tarde don Alejandro Lerroux y don Manuel Azaña, por la Alianza Republicana; don Marcelino Domingo, don Alvaro de Albornoz y don Angel Galarza, por el partido republicano radical socialista; don Niceto Alcalá Zamora y don Miguel Maura, por la derecha liberal republicana; don Manuel Carrasco Formiguera, por la Acción Catalana; don Matías Mallol Bosch, por la Acción Republicana de Cataluña; don Jaime Ayguadé, por el Estat Catalá, y don Santiago Casares Quiroga, por la Federación Republicana Gallega, entidades que, juntamente con el partido federal español -el cual, en espera de acuerdos de su próximo Congreso, no puede enviar ninguna delegación-, integran la totalidad de los elementos republicanos del país.             »A esta reunión asistieron también, invitados con carácter personal, don Felipe Sánchez Román, don Eduardo Ortega y Gasset y don Indalecio Prieto, no habiendo podido concurrir don Gregorio Marañón, ausente en Francia, y de quien se leyó una entusiástica carta de adhesión en respuesta a la indicación que con el mismo carácter se le hizo. »Examinada la actual situación política, todos los representantes concurrentes llegaron en la exposición de sus peculiares puntos de vista a una perfecta coincidencia, la cual quedó inequívocamente confirmada en la unanimidad con que se tomaron las diversas resoluciones adoptadas.    »La misma absoluta unanimidad hubo al apreciar la conveniencia de gestionar rápidamente y con ahinco la adhesión de las demás organizaciones políticas y obreras que en el acto previo de hoy no estuvieron representadas para la finalidad concreta de sumar su poderoso auxilio a la acción que sin desmayos pretenden emprender conjuntamente las fuerzas adversas al actual régimen político.”  
 El Sol, 18 de agosto de 1930

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