168 POLITICA EXTERIOR: LA CAÍDA DEL IMPERIO COLONIAL. LA CRISIS DEL 98. REGENERACIÓN



      Efemérides    15 de febrero

En 1898 - EE.UU. culpó a España del incidente ocurrido en la bahía de La Habana y le declaró la guerra en la que perdió la colonia de Cuba

La pérdida de Cuba en la guerra con Estados Unidos de 1898, el “desastre”, fue el detonante de una reflexión de España sobre sí misma que impulsaron las generaciones intelectuales del 98 y del 14. “Desde entonces”, escribió Vicens Vives, “el pueblo español ha buscado, como si fuera un elixir milagroso, una estructura política y social que corresponda con sus aspiraciones”


Destrucción del buque estadounidense 'Maine' en el puerto de La Habana en 1898. / library of congress / kurz&Allison
                   


CRISIS DEL ESTADO LIBERAL.
Guerra colonial y crisis de 1898.

ESQUEMA

1. LA GUERRA DE CUBA
1.1. Antecedentes: la guerra larga (1868/78)
  • Causas:
o Intereses económicos de la Isla opuestos a los de España. Nuevo impuesto como detonante
o Demanda de autonomía y régimen representativo
  • Paz de Zanjón: abolición esclavitud, amnistía y autogobierno
1.2. La guerra de 1895/98
  • Grito de Baire y Manifiesto de Montecristi. Proclamación de la República de Cuba. J. Martí, M. Gómez y A. Maceo.
  • Causas:
o Incumplimiento acuerdos de Zanjón y rechazo del proyecto autonomista de Maura (1893).
o Deseo de independencia: José Martí y el PRC (1892)
o Descontento económico. Nuevo arancel
  • Desarrollo del conflicto:
o Intervención de Martínez Campos: negociación infructuosa
o 96: Gral. Weyler: guerra total. Tácticas y consecuencias: Trochas, concentración campesina. Campaña periodística
o 97: Asesinato de Canovas y nombramiento del general Blanco: amnistía y autonomía
2. GUERRA DE FILIPINAS.
  • José Rizal
3. GUERRA CON EEUU
  • Intereses económicos y geoestratégicos de EEUU.
  • Incidente del “Maine” (15-02-1898): declaración de guerra.
  • Doble frente:
o Pacífico: hundimiento de la flota en Manila (1/5/98)
o Caribe: idem en Santiago de Cuba (3/7/98)
ü Tratado de Paris Acuerdo de paz:
  • independencia de Cuba
  • cesión de Puerto Rico, Filipinas y Guam a EEUU
4. CONSECUENCIAS
  • Humanas: heridos y muertos (60.000)
  • Territoriales: consecuencias de la Paz de Paris. Posterior venta a Alemania de las Marianas, Carolinas y Palaos.
  • Económicas: pérdida del mercado colonial compensada con el fin de los gastos de guerra y la repatriación de capitales
  • Políticas: pese a las críticas de la oposición, el sistema de la Restauración se mantuvo un cuarto de siglo más
  • Crisis de conciencia nacional (98): críticas al sistema de la Restauración (se culpa a políticos y militares). Deseo de “Regeneracionismo” (Joaquín Costa, Generación del 98)



Imagen del «Maine» hundido (1898) ABC

  

I.- LA CAÍDA DEL IMPERIO COLONIAL
La pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas provocó en España una crisis de tal tamaño que se le denominó el desastre del 98 o la crisis del 98. La pérdida de nuestras posesiones antillanas y del Pacífico está íntimamente conectada, pues, con la remodelación del mapa colonial impuesto por las grandes potencias industriales a fines del siglo XIX y, en concreto, con la expansión imperialista de EEUU. España en el contexto de reajuste colonial iba a dirigir sus deseos imperialistas a Marruecos. Pero sobre todo la crisis del 98 significó una depresión moral y anímica colectiva. Fue el fin de una época y el inicio de otra. Es el inicio de la crisis de la Restauración.

 PRECEDENTES Y CAUSAS EL DESARROLLO DEL CONFLICTO CONSECUENCIAS
En 1878 por la paz de Zanjón, Martínez Campos consiguió firmar la paz con los insurrectos cubanos. Pero las promesas de autonomía no se respetaron y los cubanos seguían pidiendo mayores cuotas de autonomía e independencia. Maura presentó un proyecto autonomista para la isla pero fracasó (debido a la oligarquía cubana, la oligarquía económica española y la presión americana).
 El resultado es que en 1895 estalla la insurrección separatista en Cuba (tras el grito de Baire y liderado por José Martí) y Filipinas. Muerto Cánovas, Sagasta consigue aprobar  un proyecto de autonomía para la isla, pero ya era demasiado tarde.
Las causas de la guerra hay que buscarlas en los intereses económicos y políticos (prestigio) de la clase dominante española, los intereses de la oligarquía cubana por la independencia política y económica, y los intereses políticos (expansión por el Caribe y el Pacífico) y económicos (importaciones de caña de azúcar) de EEUU.
A.- LA GUERRA DE GUERRILLAS.- La guerra estalla en 1895 y José Martí, el líder, consiguió sublevar la parte oriental de la isla, la más antiespañola. Cánovas envía a Martínez Campos para que combine la negociación con la guerra, al no conseguirlo, lo retira y envía al general Weyler, que impuso su línea dura y represiva. Consistía en dividir en tres el territorio de la isla por medio de trochas, o líneas fortificadas que impedían el paso de los insurrectos, con lo que se facilitaba su eliminación. Con la muerte de Maceo la guerra estaba prácticamente ganada por España, pero entonces se produjo la intervención americana.   Esta dureza y crueldad que utilizó Weyler provocó una protesta internacional, lo que aprovecharía EEUU para intervenir.
B.- LA INTERVENCIÓN DE EEUU.- El presidente americano Mckinley protestó duramente por la dureza de Weyler al gobierno de España e intentó comprar la isla por 300 millones de dólares, a lo que el gobierno por patriotismo se negó. Cuba y Puerto Rico eran sentidas desde la Península de manera similar a como lo eran las Baleares o las Canarias.  Pero los americanos aprovecharon el incidente del Maine (explosión de un buque de guerra americano, de origen incierto) para mandarle un ultimátum a España, que en definitiva era una declaración de guerra.
Las fuerzas eran desiguales; a la pujanza económica y militar americana solo se le oponía un viejo y mal dotado ejercito. Eso sí, en España, fomentado por la prensa y la burguesía catalana, estalló una gran campaña y ola de patriotismo.
La guerra se desarrolló en dos frentes en el Pacífico y en el Caribe. La victoria americana fue fácil en Cabite y Santiago de Cuba (Almirante Cervera) . Las tropas americanas se apoderaron fácilmente de las islas.
Por el tratado de París, España perdía los últimos jalones del imperio ultramarino, pasando definitivamente a ser una potencia de segundo orden. Posteriormente España intentaría compensar este fracaso con la explotación de Marruecos, dentro del reajuste colonial internacional que se estaba produciendo. Económicamente afectó a las exportaciones textiles catalanas y a la importaciones de materias primas baratas, agudizando el déficit de la balanza de pagos e incrementando el proteccionismo comercial, aunque la repatriación de capitales compensó en algo los efectos negativos. Pero la gran consecuencia fue de orden moral y anímico. España, que tuvo un imperio donde "no se ponía el sol" perdía sus últimas colonias. Un clima de depresión colectiva se instaló en España y rápidamente se adueñó el catastrofismo de los españoles. En un abrir de ojos los españoles se dieron cuenta de que éramos una nación insignificante en el orden internacional, pobre y atrasada económicamente, y políticamente dominada por el caciquismo. Esos eran los verdaderos males de España y había que regenerarla. Aparece entonces el regeneracionismo y la generación del 98.



Foto de autor desconocido de un lector de tabaquería en una fábrica cubana de puros de principios del siglo pasado.


La lectura en las tabaquerías se introdujo en La Habana el año de 1865 en la fábrica El Fígaro. La iniciativa fue impulsada por el político liberal Nicolás Azcárate, quien tenía relación con el líder obrero asturiano Saturnino Martínez, que aprendió en Cuba el oficio de tabaquero y llevó la lectura a las fábricas con el objetivo de aliviar las largas y aburridas jornadas de los torcedores.

Resultó que estos conocimientos fueron dejando poso ideológico y convirtieron al sector tabaquero en un colectivo aguerrido y proclive a las ideas de la independencia. José Martí recibió el apoyo incondicional de los tabaqueros de Tampa en su lucha contra España. “La mesa de lectura de cada tabaquería fue tribuna avanzada de la libertad”, aseguró el Héroe Nacional de Cuba. El activismo llegó al punto de que, por miedo, llegaron a censurarse libros “contaminadores” y hasta el oficio del lector de tabaquería fue vetado en ocasiones, la primera de ellas por mandato del Capitán General Francisco Lersundi y Ormachea (1867-1869).


Lo que sigue es un breve resumen de las tres guerras que Cuba peleó en contra de España por su libertad


ETAPAS:

La Guerra de los Diez Años / La Guerra Grande (1868-1878)

La Guerra de los Diez Años (tambien conocida como La Guerra Grande) comenzó el 10 de Octubre 1868 bajo la dirección del abogado Carlos Manuel de Céspedes y apoyado por un grupo de patriotas en el central azucarero La Demajagua, que llamaban a la libertad e independencia de la isla. Durante los primeros días la insurrección casi fracasó. Céspedes atacó el caserío de Yara el 11 de Octubre. De allí toma su nombre esta revolución, aunque el ataque a Yara no fue victorioso. La fecha del 10 de Octubre se conmemora en Cuba como fiesta nacional bajo el nombre de "Grito de Yara".
La Revolución de Yara se extendió a través de toda la zona oriental de Cuba y grupos de patriotas se reunieron en varias partes de la isla para apoyar a Céspedes.
Durante el curso de la Guerra de los Diez Años muchas atrocidades fueron cometidas por el gobierno Español y por los simpatizadores de España. Ente los incidentes repugnantes perpetrados durante esta guerra fueron:
  • El fusilamiento el 27 de Noviembre 1871 de ocho estudiantes de medicina por supuestamente haber rayado la tumba de un periodista español.
  • La captura en aguas internacionales el 31 de Octubre 1873 y la ejecución en serie, empezando el 4 de Noviembre, de 53 personas, incluyendo el capitán, la mayor parte de la tripulación y casi todos los insurgentes cubanos a bordo del vapor Virginius. Las ejecuciones solo fueron paradas por la intervención de un buque de guerra Británico bajo el mando de Sir. Lambton Lorraine.
El 10 de Abril 1869, una Asamblea Constituyente tomo lugar el el pueblo de Guáimaro en la provincia de Camagüey. Céspedes fue electo Presidente de esta asamblea y el General Ignacio Agramonte y Loynaz y Antonio Zambrana, principales autores de la propuesta Constitución, fueron electos Secretarios. Después de completar su trabajo, la Asamblea se reconstituyo como Cámara de Representantes, eligiendo a Salvador Cisneros Betancourt como Presidente de la misma, a Miguel Gerónimo Gutiérrez como Vicepresidente, y a Agramonte y Zambrana como Secretarios. Céspedes entonces fue electo, el 12 de Abril 1869, como primer Presidente de la República en Armas y el General Manuel de Quesada (quien había peleado en México bajo Benito Juárez durante la invasión francesa de ese país), como Jefe de las Fuerzas Armadas.

Ignacio Agramonte fue matado por una bala extraviada el 11 de Mayo 1873 y fue remplazado en el mando de las tropas de oriente por Máximo Gómez, un general con extraordinario talento militar que luego dirigió el Ejército Libertador en la Guerra de Independencia.

Debido a conflictos políticos y personales, la Asamblea destituyó a Céspedes como Presidente, el que fue remplazado por Cisneros. Céspedes mas tarde fue muerto en una emboscada por tropas españolas el 27 de Febrero 1874

Las actividades en la Guerra de los Diez Años llegaron a su mas alto desarrollo en los años 1872 y 1873 pero, después de la muerte de Agramonte y destitución de Céspedes, las operaciones militares se limitaron a las regiones de Camagüey y Oriente, debido en parte a una falta de suministros.
Tomás Estrada Palma sucedió a Cisneros como Presidente de la República. Desafortunadamente, Estrada Palma fue capturado por tropas españolas el 19 de Octubre 1877.

Como resultado de los sucesivos desastres, el 8 de Febrero 1878 los organismos constitucionales del Gobierno de Cuba fueron disueltos y las negociaciones para la paz fueron comenzadas en Zanjón, Puerto Príncipe. El 10 de Febrero 1878, los términos de paz fueron aceptados por los gobiernos de Cuba y España y la Guerra de los Diez Años llego a su fin, con excepción de unas subsecuentes protestas de un grupo pequeño de seguidores de Antonio Maceo. el que hizo una revuelta en Los Mangos de Baraguá. Estas protestas fueron concluidas por maceo el 28 de Mayo 1878.

La Guerra Chiquita (1879-1880)

La manera que terminó la Guerra de los Diez Años, y las consecuencias políticas y económicas de la guerra, dejaron descontento a los que habían luchado heroicamente por la libertad durante diez largos años. Esto resultó en una nueva revolución, en Agosto 1879, fomentada por varios Generales de la Revolución - Calíxto García, José Maceo (hermano de Antonio) y Guillermo Moncada, secundado por Francisco Carrillo y Emilo Núñez.
Esta nueva guerra comenzó llena de energía y entusiasmo, pero no llegó a suficiente magnitud porque el país deseaba la paz. La Guerra Chiquita duró menos de un año, pero fue una clara indicación que la Paz de Zanjón no era el ultimo capítulo.

La Guerra de Independencia (1895-1898)

La Guerra de Independencia comenzó el 24 Febrero 1895, bajo la dirección intelectual del escritor y filósofo José Martí, quien es considerado por todos los cubanos como Padre de la Patria. Martí dio la orden de empezar la revolución en esa fecha, y esta comenzó simultáneamente en cuatro lugares - en Bayate, bajo Bartolomé Masó; en Ibarra, bajo Juan Gualberto Gómez y Antonio López Coloma; en Baire, con los hermanos Saturnino y Mariano Lora; y en Guantánamo, con Periquito Pérez, Emilio Giró y otros. La fecha del 24 de Febrero es conmemorada en Cuba como fiesta nacional bajo el nombre de "Grito de Baire".

Lamentablemente, Martí, que tenia anhelo de participar activamente en el conflicto, fue matado el 19 Mayo 1895 cerca del pueblo de Dos Ríos en Oriente, cuando su grupo fue sorprendido por una columna de soldados españoles al mando del Coronel Jiménez de Sandoval.
El 13 Septiembre 1895 una Asamblea formada por delegados de los cinco cuerpos que formaban el Ejercito Libertador se reunió en Jimaguayú y eligió a Salvador Cisneros Betancourt como Presidente de la República, Bartolomé Masó como Vicepresidente, Máximo Gómez como Generalísimo, Antonio Maceo como Lugarteniente y Tomás Estrada Palma como representante diplomático en los Estados Unidos.

Máximo Gómez, un brillante líder militar, organizó varias campañas altamente exitosas, incluyendo la Campaña Circular alrededor de Camagüey, y la Invasión de Oriente a Occidente de la isla completa, todo en el corto periodo del 8 Noviembre 1895 al 22 Enero 1896. La acción mas sobresaliente fue su victoria sobre el General español Martínez Cámpos en el pueblo de Coliseo.

La reacción del gobierno español fue el reemplazo de Martínez Cámpos por el General Valeriano Weyler y el aumento de tropas en la isla, que llegaron a sumar a 180,000. Weyler ordenó que todos los habitantes de zonas rurales se recluyeran en las ciudades y declaró que todos los que se encontraran en el campo se considerarían insurrectos. Esta cruel "reconcentracion" tuvo efectos devastadores para la economía de la isla. Al mismo tiempo, la fiebre amarilla continuaba tomando como víctimas a decenas de miles de soldados españoles en la isla. Por esta época, el Senado y el Congreso de los Estados Unidos ambos hicieron resoluciones separadas reconociendo la Revolución Cubana.

En Septiembre 1897, tomó lugar una convención constitucional en La Yaya, donde se eligió un nuevo gobierno revolucionario. El General Bartolomé Masó fue elegido como Presidente y Domingo Méndez Capote Vicepresidente. Durante este año, las tensiones entre los Estados Unidos y España aumentaron marcadamente. España finalmente removió al General Weyler y concedió a Cuba autonomía en asuntos domésticos en 1897. Estas reformas llegaron demasiado tarde y no fueron aceptadas por el Gobierno de Cuba en Armas. Debido a la situación inestable, el Cónsul de Estados Unidos en La Habana, Fitzhugh Lee, aconsejó al Presidente McKinley que mandara unidades de la marina de guerra a los puertos de Cuba. Siguiendo este consejo, el acorazado estadounidense Maine fue mandado al puerto de la Habana. En la noche del 15 Febrero 1898, una tremenda explosión destruyo completamente al barco, matando a 2 oficiales y 264 marineros.

El 25 de Abril 1898, como resultado de presiones de opinión pública en los Estados Unidos siguiendo la explosión del Maine, los Estados Unidos declararon la guerra a España. Los Estados Unidos invadieron con tropas a Cuba el 20 de Junio 1898. Después de hundir la flota Española en las afueras de Santiago de Cuba y de varias batallas en los alrededores de Santiago de Cuba (ayudados por tropas cubanas bajo el General Calixto García), y también en Puerto Rico y las Filipinas, España entró en negociaciones de paz. El 16 de Julio 1898 España firmó un tratado de paz en Santiago de Cuba. Esto fueseguido de un tratado formal firmado en París el de 10 Diciembre 1898, que terminó la dominación Española de Cuba. Es de notar que la duración total de la guerra Hispano-Americana fuede solo 3 meses.

El 1 de Enero 1899 España formalmente pasó el gobierno de Cuba a los Estados Unidos. Una Convención Constitucional se reunió el 5 de Noviembre 1900 y esto fue seguido de elecciones el 31 de Diciembre 1901. Los Estados Unidos pasaron el gobierno de Cuba al gobierno electo de Cuba el 20 de Mayo 1902. La fecha del 20 de Mayo se celebra en Cuba como el Día de la República.


Ref: Carlos Márquez Sterling y Manuel Márquez Sterling - Historia de la Isla de Cuba, La Moderna Poesía, Inc., Miami, FL. ISBN: 0-88345-251-0


Mambi soldiers
Soldados Mambís
(de las colecciones de la Biblioteca del Congreso)

Independencia de Filipinas:

Los primeros conatos de independencia datan de 1823, intentos, al igual que los suscitados por José Cuesta en 1854, que fueron rápidamente sofocados. EE.UU. subvencionó las guerrillas afiliadas al partido de la independencia o Katipunam, fundado por Marcelo Hilario del Pilar y al que pertenecían los que más tarde fueron los principales cabecillas de la rebelión de 1896, Andrés Bonifacio y Emilio Aguinaldo. Pese a la ejecución del patriota Rizal y las medidas adoptadas por los generales españoles Blanco y Polavieja, la destrucción de la Armada española en Cavite frente a la de los EE.UU. hizo que el caudillo Aguinaldo proclamara la independencia del archipiélago. Por el tratado de París pasaron a depender de los EE.UU. y obtuvieron su independencia al final de la Segunda Guerra Mundial.
La insurrección:

Un levantamiento como el que estalló allí, en agosto de 1896, sólo es atribuido a diferentes causas, y se puede considerar dentro del modelo típico de insurrección colonial. El sentimiento separatista venía gestándose desde tiempos atrás, fundamentalmente, por la deficiente administración colonial española, agudizada por la inestabilidad política de la España isabelina, y el apoyo norteamericano a dichos movimientos separatistas, encabezado por el rebelde Datto Utto. Estas rebeldías fueron resueltas en principio por el entonces Capitán General de Filipinas en 1886, el sevillano, General Terrero Perinat, pero no pudo evitar que algunas sociedades secretas se encargaran de canalizar el descontento hacia acciones revolucionarias. El ejército en Filipinas estaba compuesto en su mayoría por indígenas, excepto los mandos. Cuando comienzan las deserciones, aquel ejército ve sus filas reducidas, y al adversario más fuerte y peligroso. A partir de 1890, el nacionalismo filipino fue tomando gran auge. Los más radicales, encabezados por Andrés Bonifacio, fundan Katipunan, que significaba en español "Suprema y Venerable Asociación de los Hijos del Pueblo", y lo constituían una sociedad eminentemente revolucionaria, adaptada al ideario indígena, cuya finalidad era luchar con métodos violentos contra el régimen español. La influencia del Katipunan, fue decisiva en la sublevación tagala. La revolución da comienzo en agosto de 1896. Era a la sazón Capitán General de las islas D. Ramón Blanco, Marqués de Peña Plata.

El primer combate serio se llevó a cabo en Malbón y triunfaron los sublevados. Ante el cariz de los acontecimientos, el Capitán General Blanco, telegrafía el 29 de agosto de 1896 al Ministro de la Guerra, pidiéndole mil hombres y permiso para crear un Batallón de Voluntarios. Entre los meses de septiembre y diciembre se extiende la insurrección sin que el General Blanco pudiera hacerla retroceder. Ante esta situación, el Gobierno de Madrid sustituye al mando de Filipinas y lo entrega al General D. Camilo Polavieja, que toma posesión el día 13 de diciembre de 1896. Los éxitos y los fracasos cambian de mano continuamente aunque los españoles llevan la iniciativa. Con la toma de Noveleta queda toda la costa y caminos, desde Manila a Cavite, en poder de los españoles. Polavieja, que tiene rodeados a los rebeldes en los pueblos altos de Cavite, pide refuerzos a Madrid. Ante la negativa de Cánovas, que no lo considera necesario, el general presenta la dimisión alegando problemas de salud. Le sustituye el General D. Fernando Primo de Rivera, que toma el mando en abril de 1897. Nombrado por un gobierno que le había negado los refuerzos a Polavieja, tuvo que buscar nuevas fórmulas que no necesitaran refuerzos de la Península. A los pocos días de su llegada, Primo de Rivera tras conquistar algunos pueblos de la provincia de Cavite, comienza a aplicar lo que sería llamado "Política de atracción". Tras el asesinato de Cánovas en agosto de este año, el gobierno de Sagasta confirma a Primo de Rivera en el cargo. Por fin, a través de una serie de negociaciones, se llega al convenio conocido como la "Paz de Biacnabato", en diciembre de 1897, que obligó a exiliarse al general filipino Emilio Aguinaldo en la colonia inglesa de Hong-Kong. (Enrique de La Vega) En abril de 1898 Basilio Augustín pasó a desempeñar el cargo de capitán general. 

William McKinley. Presidente de EE.UU. (1897-1901) Ocupación norteamericana:

El 20 de abril, el presidente McKinley aprobó una propuesta del Congreso en la que se exigía la inmediata retirada española de Cuba. Al día siguiente el gobierno español rompió relaciones diplomáticas con EE.UU, después de haber rechazado un intento de compra de Cuba. EE.UU. declaró la guerra a España cuatro días más tarde. Las siguientes resoluciones del Congreso estadounidense afirmaron la independencia de Cuba y aseguraron que Estados Unidos no actuaba movido por intereses imperialistas. Las repercusiones también se harán sentir en Filipinas, y en concreto en Cavite.

Bahía de Manila. Al oeste de la isla de Luzón La batalla de Cavite (01/05/1898):

 La flota española, al mando del almirante Patricio Montojo, fondea en la bahía de Manila. Desde principios de 1898, EE.UU. había situado en Hong Kong a la poderosa escuadra de Asia (formada por siete acorazados y otros buques auxiliares), al mando del comodoro George Dewey, con instrucciones precisas de estar preparado para entrar en combate. El 24 de abril, Dewey recibió la orden de atacar las posiciones españolas y el 27 puso rumbo a Manila. Tres días después entró en la bahía de Manila.
Reina Cristina, buque insignia de la flota de Montojo Enterado de los movimientos de Dewey, Montojo, dispuso su flota en semicírculo a diez millas de la costa de Cavite. A diferencia de la estadounidense, constaba de anticuados navíos. Al amanecer y tras recibir de las fortificaciones que defendían la bahía algunos disparos de cañón que ni siquiera se aproximaron a su flota, Dewey colocó las naves frente a las españolas. Rompieron fuego algunas baterías de los puertos y de los barcos españoles, pero se suspendió al ver que el enemigo estaba fuera de alcance. Con gran violencia respondieron los estadounidenses haciendo pronto blanco, destrozando las cubiertas y diezmando a las tripulaciones. Poco antes del mediodía habían destruido los barcos que todavía se mantenían a flote y bombardeado el arsenal de Cavite. Media hora más tarde, el comandante general del puesto, Enrique Sostoa, enseñó bandera blanca. Del lado español, se registraron 161 muertos y 281 heridos, algunos de ellos filipinos que combatían bajo bandera española; en tanto que del estadounidense, sólo hubo una víctima mortal además de varios marineros heridos. Dewey tomó Cavite y se mantuvo en esa posición hasta la toma de Manila el 13 de agosto.

 Esta primera gran derrota desató en España una crisis que tuvo enormes repercusiones, forzó una remodelación del gobierno de Sagasta y marcó la tónica de una guerra que culminó, después de que el 3 de julio se produjera el hundimiento de la escuadra de Cervera en Santiago de Cuba. 

A partir de entonces los norteamericanos ayudan a los filipinos y ofrecen al general Aguinaldo volver a Filipinas en condiciones de generalísimo. Finalmente, el gobierno español envía a Manila al General de División Diego de los Rios, para que se hiciera cargo de los restos de la Capitanía General y resolviera la liberación de los prisioneros españoles, que alcanzaban la cifra de 9000 personas. El general envía emisarios a Aguinaldo y le propone una entrevista para resolver la cuestión. Pero la ruptura de hostilidades entre americanos y filipinos obligó al General Ríos, a tomar la decisión de infiltrar personas de su confianza en el campo revolucionario. (Enrique de La Vega) La ambición imperialista de EE.UU. pudo ser confirmada cuando la representación filipina fue negada en el Tratado de París, con el cual las Filipinas fueron cedidas por España a EE.UU. por 20.000.000 dólares. Pronto las hostilidades entre las fuerzas filipinas y de los EE.UU. comenzaron.
Durante el año 1900 la Compañía Trasatlántica Española continuó con los viajes de repatriación. A esta misión se le añadió el mandato de transportar las expediciones americanas que ocupaban el lugar de las españolas. 
FUENTE: mgar.net

Los últimos de Filipinas

El asedio de Baler (30 de junio de 1898 - 2 de junio de 1899) es la defensa  de la última posición española en Las Filipinas. Durante casi un año,  54 soldados españoles  resistieron el ataque  de 400 soldados tagalos desde el interior de la pequeña iglesia de Baler.

Después de 337 días, el teniente Saturnino Martín Cerezo y sus compañeros, salieron de la iglesia, harapientos con los máuser enmohecidos, sin municiones, muchos desdentados, pero salieron con honor de la iglesia que les había protegido durante 337 días,  desfilando con marcialidad de cuatro en fondo orgullosos y con la cabeza bien levantada, recibiendo los honores de las tropas zagalas.



De izquierda a derecha y de arriba abajo (primer cuadro), Martín Cerezo, De las Morenas, los "últimos" ya en España, De Quiñones (medico), y el escudo de España que rinde homenaje a Alonso Zayas -no se conserva ninguna imagen suya-, tan español como el rey y puertoriqueño de nacimiento.
Cuadro derecho plano de la iglesia, mapa de las Filipinas, el cabo Gopár y el soldado Adrián.

LA CAÍDA DEL IMPERIO COLONIAL  Y LA CRISIS DEL 98. CONSECUENCIAS:

 Para el historiador Santos Juliá no hay comparación con el 98: “Aquello fue otra cosa. Soldaditos macilentos que volvían en sus trajes de rayadillo, después de un desastre de derrota a una patria con un Estado literalmente en la ruina, o sea, quebrado y quebrantado: las gentes les llevaban bocadillos para que no murieran de inanición. Fue como la traca final de la mirada sobre la decadencia de España, que había inquietado a los liberales y conservadores del XIX”. De hecho, se tardó mucho en recuperar la autoestima nacional, probablemente hasta el ingreso de España en la hoy Unión Europea en 1986, o en el euro en 1999.

La crisis del 98 ha recabado recientemente la atención de los historiadores coincidiendo todos ellos en considerarla como un hito esencial en la historia de España; un hecho a partir del cual es posible establecer un antes y un después. 
La política exterior de la Restauración nos va a traer bastantes consecuencias negativas. En el contexto internacional se confirma que España ha bajado al estatus de potencia de segundo orden, perdiendo las últimas colonias americanas y embarcándonos en la aventura africana que iba a ser fuentes de innumerables problemas. A nivel interno además de provocar sendas guerras, contribuyó a radicalizar el ambiente político y social, ya de por sí bastante inestable.
A finales de siglo XIX  España se encontraba aislada internacionalmente, no habiendo conseguido entrar en ninguno de los sistemas biksmarckianos, ni en el reparto de África. Además en la década de los noventa asistimos a un reajuste internacional de las colonias. En ese contexto España pierde Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
EL PROBLEMA DE ESPAÑA


La crisis del 98 puso en la escena política el debate sobre el problema de España. El problema de España que  va a marcar el siglo XX no era único, sino la confluencia de muchos otros; 

1.- Un problema socioeconómico ligado a la estructura de la propiedad de la tierra y al modelo de país mediterráneo en la industrialización del país.
 2.- Un problema político derivado del divorcio entre la España oficial representada por el sistema canovista y una España real que no tenía cabida en él. 
3.- Un problema regional, que era también el de la estructura de España o el modelo de Estado, tras el surgimiento de los nacionalismos y regionalismos.
 4.- Un problema religioso-cultural relacionado con la existencia de una tendencia que se refugiaba en la tradición católica como seña de identidad de España y otra que pretendía un Estado laico que permitiera la modernización del país.
 5.- Un problema militar, que una vez en crisis la Restauración y su principio de protagonismo civil, España observó como el militarismo quería volver a influir en la vida política nacional, esta vez desde posiciones tradicionalistas, conservadoras, católicas y nacionalistas españolas. 
Desde este momento el mito de la revolución liberales es sustituido por el de la regeneración nacional. El hombre como ser individual va a ser sustituido por nuevos mitos o entes colectivos: la especie, la raza, el pueblo, la masa, la clase social... todo ello representado colectivamente en el pueblo-nación. Desplazado el individuo de donde lo había colocado el pensamiento ilustrado y liberal se abren paso los denominados "errores del siglo XX": el culto a la violencia, al racismo, al nazi-fascismo, al estalinismo... y la secuela de atrocidades y barbaridades cometidas en su nombre. Nos referimos a un proceso que no solo afecta a España, sino a toda la Europa de la primera mitad de siglo.
  LA CRISIS DEL 98 Y EL REGENERACIONISMO
 La derrota de la escuadra española casi sin combate, la superioridad norteamericana y la rapidez con que se cedió el resto del imperio al enemigo causaron una gran impresión en España en todos los sectores sociales. Cuando EEUU emite el ultimátum en España se produce una explosión de patriotismo, potenciado por la prensa, tras la rápida derrota, a las preocupaciones de los industriales y exportadores vinculados con Cuba y Filipinas se unen el pesimismo y malestar del ejército, y en muchos grupos populares surge la sensación de haber sido traicionados y engañados por no saben quién. Algunos sectores de la clase media, pensadores y políticos se plantean por qué ha ocurrido la desgracia.
La crisis del 98, más que política o económica fue una crisis moral e ideológica, tan profunda y amplia que hizo tambalearse al sistema de la Restauración. A partir de aquí; los nacionalismos comienzan a expandirse, el movimiento obrero y el republicanismo se radicalizan, comienza un renacimiento del militarismo (el ejército derrotado pasó a considerarse garante de la unidad nacional que amenazaban los nacionalismos y la paz social que lo hacía el movimiento obrero) y las críticas al sistema canovista se generalizan. Muchos historiadores opinan que el 98 marca el fin de un siglo y una época y el comienzo de otra; en el 98 sitúan el inicio de la crisis de la Restauración. Esta crisis tendría su continuidad en la Semana Trágica, la triple crisis del 17 y  el desastre de Annual, desembocando en la dictadura de Primo de Rivera. 
De la derrota surgía una nueva idea y un nuevo impulso: LA MODERNIZACIÓN DE ESPAÑA, ya que para todos la causa fundamental del desastre estaba en nuestro retraso con respecto a los países del entorno.

 En este contexto, se instaló en España el movimiento regeneracionista, un regeneracionismo que va a llegar hasta nuestros días. Se puede definir el regeneracionismo como un movimiento ideológico que hace culpable a la Restauración de todos sus radicalizados males y propugna la necesidad de una modernización política, económica y social. Modernización que vendría europeizando a España. El Regeneracionismo tiene sus precedentes en los arbitristas del siglo XVII y los ilustrados del siglo XVIII, como ellos se basan en un análisis pesimista y crítico de la situación de España y la necesidad de un cambio, de una regeneración.
REGENERACIONISTAS
 
La mayoría de los políticos de la primera mitad del siglo XX fueron regeneracionistas, cada uno a su manera. Regeneracionistas lo fueron Alfonso XIII, Silvela, Moret, Maura, Canalejas, Eduardo Dato, Pablo Iglesias, Angle Pestaña, Cambó y Primo de Rivera. También lo fueron Ortega y Gasset, Unamuno, Ramiro de Maeztu o Valle Inclán, por citar las figuras más representativas de las distintas posiciones ideológicas.

LA PERMANENCIA DEL REGENERACIONISMO

El regeneracionismo ha caracterizado el siglo XX, regeneracionistas fueron los partidos dinásticos, Primo de Rivera, la Segunda República, Franco, Suárez, PSOE con su influencia machadiana y Aznar. En la actualidad cuando ya se han resuelto muchos de los problemas (el educativo, el económico, el religioso, el social, el europeísta...) quedan influencias del regeneracionismo. Así en el problema más grave que nos queda por resolver; la identidad de España y su estructura; todas las posiciones políticas enfrentadas lo hacen desde un carácter regeneracionista.


Si algo distinguió a quienes proclamaban la urgencia de la regeneración fue, precisamente, su atención a los problemas concretos, que conectaba con el ánimo insigne de nuestros arbitristas.

El atraso económico, la carencia de un sistema educativo actualizado, el drama de una alimentación deficiente, el escaso interés por la productividad agrícola, la necesidad de una política de riego… Pero nadie piense que se trata del informe frío de un grupo de tecnócratas. Porque a las reformas económicas propuestas por aquellos hombres hay que añadir su tarea de moralización, de regeneración política, de vertebración de la ciudadanía... su voluntad de sacar a España de su decadencia.

Ricardo Macías Picavea, en El problema nacional (1899), señalaba que «en ningún pueblo del mundo hay menos idea y más apagado sentimiento de lo que es la tradición que en España». No había añoranza del pasado en su discurso, sino deseo de recuperar unacultura desnuda de gestas falsificadas; había empeño por alentar una conciencia nacional moderna. Lucas Mallada, en Los males de la patria y la futura revolución española (1897), acusaba a esa administración que combatía por mantener un imperio cuando ni siquiera había sido capaz de forjar una nación, y llamaba al compromiso de todos los dirigentes políticos en la tarea común de poner España en marcha: «Urge mucho, en bien del sosiego público, que detrás de las banderas de la regeneración administrativa y de la moralidad se congreguen todos los hombres de recto juicio y de sano corazón»

Frente al pesimismo de muchos de sus compañeros, Luis Morote, en La moral de la derrota (1900), pretendía encontrar en la formación histórica de España un impulso democrático, defensor de la soberanía del pueblo, que empujara la regeneración nacional concebida no como ruptura con la tradición, sino como reencuentro con lo mejor de la misma. El Desastre debía servir para una recuperación moral, no para sedimentar nostalgias imperiales: «Dediquémonos aquí, en el viejo solar de la patria, a consolidar nuestra unidad y nuestra libertad, a ayudar a España en la terrible prueba, de la que ojalá se salve, de concebir el nuevo ser que lleva dentro, ser de luz y de esperanza».

Sobre todos ellos, la mirada de Joaquín Costa, en quien ha podido verse la síntesis de análisis empírico y sueño razonable, de denuncia de la política corrupta y confianza en el liderazgo de individuos egregios, de respeto a la dignidad del pueblo y consideración por la labor de los intelectuales, de amor a lo más profundo de España y compromiso con una tarea de europeización.
La escuela, la universidad, la honrad ez de la clase política, las virtudes de los ciudadanos y el impulso modernizador de la cultura

EL REGENERACIONISMO INTELECTUAL

El movimiento regeneracionista fue liderado por una serie de intelectuales entre los que destaca Lucas Mallada, Macías Picavea, la Generación del 98, y, sobre todo, Joaquín Costa.

 Joaquín Costa propugnaba la necesidad de modernizar España y olvidar las glorias del pasado. "Escuela y despensa y cien llaves al sepulcro del Cid". Pretendía sustituir la política del régimen de la Restauración, que favorecía a la oligarquía, por otro que lo hiciera a las clases medias. Así proponía: 1.- El reparto de la tierra, la restauración de la antigua práctica española del colectivismo agrario eliminado con las desamortizaciones. 2.- La construcción de grandes obras hidráulicas, capaz de aliviar la agricultura en un país de muy escasas precipitaciones, irregulares y mal repartidas territorialmente. 3.- La extensión de un programa educativo, acompañado de la construcción de escuelas que sacará a las masas de su tradicional ignorancia.
A este regeneracionismo intelectual le iba a suceder otro regeneracionismo más práctico; el de los políticos, pero con muchas variantes ideológicas. De ahí que el regeneracionismo fuera practicado desde diversos ángulos políticos, hasta producir la sensación de encontrarnos ante varios regeneracionismos.
LA GENERACIÓN DEL 98

Desde el punto de vista literario, se va a formar un grupo influenciados por el desastre del 98, el regeneracionismo y Joaquín Costa. Es la generación del 98. Unamuno, Machado, Azorín, Baroja, Maeztu, Ganivet, etc tienen en común su procedencia periférica y su interés por Castilla, pero sobre todo les une su "común dolor" por España y su decadencia. Su preocupación giró en torno al "problema de España", de su definición como nación, de la búsqueda de sus señas de identidad nacional, del alejamiento entre la España real y la España oficial, y de las causas de su atraso con relación a Europa, tal vez la verdadera causa del desastre. A partir de entonces, el problema de España se iba a convertir en el gran tema de debate político nacional, debate que todavía no ha concluido.

DISTINTOS TIPOS DE REGENERACIONISMO POLÍTICO

El regeneracionismo también va a afectar a la vida diaria política. La crítica al sistema de la Restauración y al caciquismo que impedían la modernización de España era común; ahora bien la forma de conseguir esa modernización variaba tanto como las distintas opciones políticas existentes. Podemos establecer una doble división; uno surgido dentro del mismo régimen que va a ser partidario de la revolución desde arriba (el de los partidos dinásticos) y otro partidario de la revolución desde abajo, defendido por los republicanos y los socialistas.

PARTIDOS DINÁSTICOS.- Silvela, Maura (ambos conservadores) y Canalejas (liberal) se van a convertir en el prototipo de políticos regeneracionistas, intentando hacer "la revolución desde arriba", luchando contra el caciquismo. 

LOS NACIONALISMOS PERÍFERICOS.- Estos achacaban al estado liberal centralista la culpa de los males que asolaba España. Los catalanes especialmente, y en menor medida los vascos empezaron a contemplar la autonomía como parte integral de la regeneración de España y de las reivindicaciones propias. Por otra parte, estos nacionalistas catalanes se van a implicar tanto en la regeneración de España que van a formar parte de los gobiernos centrales para regenerarla según sus propias ideas, como hizo Cambó.

LOS REPUBLICANOS.- Al igual que los nacionalismos periféricos, a partir de este momento van a conocer momentos de desarrollo político. Achacaban todos los males a la monarquía y sus estructuras y defendían una república como  sistema de gobierno que posibilitaría la modernización.

EL MOVIMIENTO OBRERO.- También conocieron un gran desarrollo y culpaban a la monarquía y los partidos dinásticos de las pésimas condiciones de vida de los trabajadores. Reclamaban un nuevo sistema de gobierno más acorde con los intereses de la clase trabajadora.

LOS MILITARES.- El desastre repercutió también sobre la ideología y el comportamiento de los militares. En ejército, en su conjunto, se derechizó, inclinándose hacia posiciones conservadoras o autoritarias y abandonando las tendencias populistas y republicanas que había tenido en el siglo XIX. El divorcio ejército-sociedad se gestó a raíz del 98. Los militares achacaban a los políticos la responsabilidad del desastre,  al sistema parlamentario la culpa de todos los males de la nación y las clases populares eran concebidas como una amenaza para el orden social.


LA CRISIS DEL 98 Y LA MODERNIZACIÓN DE ESPAÑA GENERACIÓN DEL 98. LA EDAD DE PLATA DE LA CULTURA ESPAÑOLA
Básicamente todos los regeneracionistas coincidían que la causa del desastre del 98 habría que buscarlo en el retraso de España con respecto a los países de su entorno. Desde ese momento una ola de regeneracionismo que se traduce en un intento de modernización de España ha inundado la política nacional hasta nuestros días. La política hidráulica que demandaba Joaquín Costa tendrá su cumplimiento con Primo de Rivera y Franco; el énfasis educativo de la Institución Libre de Enseñanza, todas las reformas del bienio progresista de la Segunda República, la política de industrialización en la dictadura franquista y hasta el europeísmo del final del siglo XX serían incomprensibles sin aquella referencia regeneracionista y modernizadora. Esta generación artística,  e intelectual va a elevar nuestra cultura a unas cuotas muy elevadas, articulándose en torno al "problema de España". La producción cultural fue tan elevada cualitativa y cuantitativamente que se le ha denominado la EDAD DE PLATA de la cultura española, comparándola con el siglo de Oro del XVII. El hecho de que tanto en el siglo XVII , como a partir del 98 España se encontrara en una profunda crisis general ha hecho concluir a muchos historiadores que las etapas de crisis son también épocas de producción excelente en el mundo de la cultura. Citando a los más representativos reflejaremos los nombres de Machado, Unamuno, Pío Baroja, Azorín, Gaudí, Domenech i Muntaner, Bellver, Benlliure, Zuloaga, Sorolla, Romero de Torres, Isaac Albéniz o Enrique Granados.
LA DIVISIÓN EN DOS DE LOS DISTINTOS TIPOS DE REGENERACIONISMOS EL RESURGIR DEL ANTICLERICALISMO
Estos distintos tipos de regeneracionismos, con diversas fuentes ideológicas, progresivamente van a ir confluyendo en vísperas de la segunda república en dos grupos antagónicos, contrarios y enemigos a muerte hasta enfrentarse en duelo fraticida en la guerra civil española (1936-1939). Por un lado, los nacionalistas periféricos, los republicanos y el movimiento obrero,  por otro, los tradicionalistas, los católicos, los nacionalistas españoles y los autoritarios. Todos imbuidos del Regeneracionismo se enfrentaron en la guerra civil española. Una gran parte de la izquierda española consideró a la Iglesia católica la culpable de que España estuviera tan atrasada y que suponía un enorme obstáculo para su modernización. A partir de este momento, el anticlericalismo que se había manifestado tímidamente en las guerras carlistas o en la gloriosa, va a ser una constante en la historia de España, hasta el triunfo del general Franco en la guerra civil española. 

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