471 La industria española . Sectores

Industria en España

MAPA DE ÁREAS INDUSTRIALES 




Características generales.



La localización industrial en España presenta fuertes desequilibrios territo­riales. Existen claros contrastes entre áreas industrializadas con distintas tendencias (desarrolladas, en expansión, y en declive) y áreas de industria­lización escasa. Los desequilibrios se ven agravados por la tendencia de los sectores más dinámicos a localizarse en las regiones más avanzadas.

Las desigualdades en el reparto espacial de la industria son, a su vez, fuente de otros desequilibrios territoriales en el reparto de la población; en la riqueza; en la dotación de infraestructuras, equipamientos y servi­cios sociales, y en el peso político, que ha afectado negativamente a las regiones españolas menos industrializadas. Por eso, el fomento de la industria ha sido uno de los objetivos básicos en las políticas para el desarrollo regional. 
 


Los distritos industriales en España: identificación, innovación y política industrial”.   Vittorio Galletto

Existen diferentes sectores industriales: los sectores adaptados a la reconversión, los sectores dinámicos y los sectores de alta tecnología.
 

Los sectores industriales adaptados a la reconversión, afectados por el descenso de la demanda, de la producción y de las subvenciones, son la industria siderúrgica (Asturias, País Vasco, Cantabria y Cataluña); la fabricación de maquinaria industrial (Barcelona, País Vasco y Madrid); la construcción naval (Galicia, Cádiz, Cantabria y País Vasco); y la industria textil, del cuero y del Calzado (Comunidad Valenciana y Cataluña), que ha mejorado la maquinaria, el diseño y la moda.

Los sectores industriales dinámicos se han adaptado a los nuevos tiempos de fuerte competencia internacional: son sectores con importante dependencia de capital extranjero y alta demanda asegurada. Sobresalen la industria automovilística, la industria química, ya sea la petroquímica o de refinería (Puertollano, Cartagena, Algeciras y Huelva) o química de transformación con empresas de fertilizantes, fibras sintéticas, pinturas, barnices, material fotográfico, productos de farmacia y papel (País Vasco, Cataluña y Madrid), la industria agroalimentaria y el sector de la construcción, que si bien conoció un auge espectacular desde finales del siglo XX hasta 2008, hoy es un sector en claro declive y sufre una grave crisis financiera y estructural.

Los sectores industriales de alta tecnología en electrónica, telecomunicaciones y biotecnología dependen del exterior en investigación, tecnología y patentes. Aunque las empresas están muy atomizadas, diversifican sus productos y servicios.


SECTORES INDUSTRIALES

CONSTRUCCIÓN

La causa quizás más importante de la particularización de la crisis financiera en la economía española fue el exceso de concentración de actividad económica y financiera en un solo sector: la construcción residencial y la promoción inmobiliaria. Esa rama de la actividad no solo llegó a absorber una parte muy significativa de la contribución del PIB y del empleo, sino que también lo hizo con una amplia mayoría de los recursos financieros captados en el exterior por el sistema bancario español. Tal concentración fue posible por las excelentes condiciones financieras que los agentes económicos disfrutaron a partir de la entrada de España en el euro y por una política económica y fiscal que propició la fiebre por la extensión de la propiedad de la vivienda. Los resultados son hoy suficientemente explícitos.
La desmedida atención a los activos inmobiliarios no solo es el responsable del elevado endeudamiento privado en España, sino del abandono de otros sectores industriales.

 La inversión en construcción ha pasado de representar un 22,2% del PIB en el año 2006 a apenas alcanzar el 11% a comienzos de este ejercicio 2013. Esto supone una reducción en términos relativos de nada menos que el 47% en siete años. Este desplome se explica por el estallido de la burbuja inmobiliaria, con el que se ha pasado de construir más de 700.000 casas al año a edificar escasamente 60.000 en 2012 y por la práctica desaparición de los grandes proyectos de infraestructuras viarias, como consecuencia de la necesidad de atajar el déficit público galopante.
Esa dramática reducción de la actividad se tradujo en una notable caída del Valor Añadido Bruto (VAB) de la construcción que pasó en el momento más álgido del último periodo expansivo de representar un 14,2% del VAB total de la economía a un 8,6% al final del primer trimestre de este año
Bloques en construcción en una urbanización de Seseña (Toledo). / C. MANUEL


Sector cementero


El año 2011 pasado acabó en 20 millones, un volumen que no llega a la mitad de récords pasados de los años 2006 y 2007, cuando las obras españolas requerían casi 56 millones de toneladas en cada unos de esos años. Entre unas fechas y otras se han esfumado más de 2.000 puestos de trabajo (7.252 empleos en diciembre de 2007 a 5.167 el pasado agosto) y han cerrado fábricas como la de Holcim en Jaén y Granada o Cemex en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), además de paradas de la producción en otras factorías. Portland Valderrivas, que perdió 327 millones de euros en 2011, decidió reducir empleo y atender con una plantilla única la producción de las fábricas catalanas situadas en Monjos y Vallcarca, que funcionarán alternativamente 10 y dos meses al año.

Fuente: Oficemen. / EL PAÍS


Fábrica de cemento Uniland / Gianluca Battista


INDUSTRIA AUTOMOVILÍSTICA
 



La industria española del automóvil aporta un 10% al PIB, según la ANFAC, entidad que agrupa a los fabricantes. Emplea, directa o indirectamente, a casi un 9% de la población activa. Es el primer exportador manufacturero (un 18% del total) y supone el 12% de la investigación en I+D. España es el segundo fabricante de coches de Europa –por detrás de Alemania y casi empatada con Francia– y el duodécimo del mundo. Con 61 millones de unidades fabricadas en los últimos 25 años, la industria del automóvil lleva tiempo consolidada como uno de los pilares de la economía española.  

La industria exporta el 87% de lo que produce. En 2012 se vendieron en España 699.076 turismos

En la autárquica España de principios de los sesenta había un coche por cada cien habitantes; hoy hay uno por cada dos. En aquella década se estaban sentando las bases de la globalización de la industria del automóvil, donde España, que en 1965 representaba el 0,8% de la producción mundial, acabaría desempeñando un papel relevante. El sector se convertiría con el tiempo en uno de los principales impulsores del desarrollo económico del país.

La eficiencia de las fábricas es clave en un entorno de competencia feroz y globalizada, incluso dentro de las propias multinacionales, en las que la supervivencia de las plantas depende de la adjudicación de los nuevos modelos. En España, la hora de trabajo en la industria del automóvil cuesta la mitad que en Alemania, pero el doble que en la República Checa y casi 10 veces más que en Rumanía. En un contexto de alta variabilidad de la demanda, donde la fabricación de un nuevo modelo a veces supone un año de readaptación de las instalaciones, la flexibilidad es clave. Ahí es donde se han conseguido importantes avances en España. Y en ese proceso, todos destacan el papel que han desempeñado los sindicatos.

Trenes y camiones más largos, corredores ferroviarios, mejoras en los puertos… Las actuaciones en las infraestructuras son uno de los puntos clave del Plan Tres Millones, que presentó la Anfac en noviembre del año pasado, en el que los fabricantes lanzan cien propuestas, que afectan a siete ministerios, con el objetivo de elevar la producción de coches en España a los tres millones de unidades. Las medidas, que podrían dar su fruto en 2017, requieren una inversión pública de 500 millones de euros y, según sus cálculos, elevarían en un punto el PIB y crearían 73.000 empleos.

Los nuevos mercados conllevan nuevas marcas, nuevas fábricas, nuevas alianzas y, en general, más competencia y una reordenación del tablero geográfico de la industria. Una reordenación en la que España puede ganar peso competitivo. Su situación geográfica periférica, que hoy día es una desventaja, puede corregirse con el crecimiento de los mercados del Magreb y el África subsahariana


Investigación y desarrollo

A los políticos españoles de cualquier pelaje se les llena la boca hablando de la necesidad de adoptar un nuevo modelo productivo y de acceder a la economía del conocimiento. No solo la boca, también llenan el BOE. En mayo de 2011 el 99% de los diputados del Congreso votó a favor de la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, en cuyo preámbulo se puede leer: “El modelo productivo español (…) se ha agotado, con lo que es necesario impulsar un cambio a través de la apuesta por la investigación y la innovación como medios para conseguir una economía basada en el conocimiento…”. Pura fachada. Cuando sus señorías votaron la ley, el presupuesto público para I+D se había reducido ya un 12,3% respecto a 2009. Se fueron los socialistas y llegaron los populares. ¿Qué fue lo primero que hicieron antes de irse a comer las uvas de Nochevieja? Recortar 600 millones del gasto en I+D. Llevamos ya un 22% acumulado de reducción respecto a 2009 y los firmantes de la Carta abierta por la ciencia en España, entre los que me incluyo, temen que en 2012 el acumulado podría llegar hasta el -30%. Esto hará retroceder la I+D por lo menos una década, porque hacer ciencia no es como hacer carreteras, cuya construcción puede interrumpirse un tiempo para continuarse después. Los científicos emigran y ya no vuelven, y hay que volver a empezar, pero la credibilidad se ha perdido. Así no hay manera de salir del atraso. España financió I+D+i en 2010 por el 1,39% del PIB. En 2011 se estima que la financiación cayó al 1,35%. La media de la UE-27 es el 2,3% y el objetivo del Consejo Europeo es el 3%. Estamos convergiendo… con Marruecos.

elpais.com/economia/2012/03/23


El gasto en I+D asciende a 13.342 millones de euros en el año 2007 y alcanza el 1,27% del PIB, con un incremento del 12,9% respecto a 2006.
El sector de la Administración Pública presenta una tasa de crecimiento del 19,2% respecto al año 2006. Por su parte, el sector de la Enseñanza Superior crece un 7,7%.
El gasto empresarial en I+D aumenta un 13,7% respecto a 2006.
El sector empresas ejecuta el 55,9% del gasto total en I+D frente al 55,5% del año
El número de empresas que realizan actividades de I+D crece un 16,3%.
Las comunidades autónomas que realizan un mayor esfuerzo en actividades de I+D son Comunidad de Madrid, Comunidad Foral de Navarra, País Vasco y Cataluña.
Todas ellas presentan cifras de intensidad en el gasto superiores a la media nacional. Castilla-La Mancha, Región de Murcia y País Vasco son las comunidades autónomas que presentan mayores tasas de crecimiento.
El gasto interno en Investigación y Desarrollo (I+D) asciende a 13.342 millones de euros en el año 2007, lo que supone el 1,27% del Producto Interior Bruto (PIB) y un incremento del 12,9% respecto al año 2006.
Por sectores de ejecución, el sector empresas presenta el mayor porcentaje sobre el gasto total en I+D (un 55,9%), que a su vez significa el 0,71% del PIB. Le sigue en importancia el sector Enseñanza superior (con un 26,4% del gasto total, lo que representa el 0,33% del PIB). El gasto en I+D de la Administración Pública es un 17,6% del gasto total y un 0,22% del PIB. El 0,1% restante corresponde al sector de las Instituciones Privadas sin Fines de Lucro (IPSFL).
El sector empresarial experimenta en 2007 un incremento en su gasto en actividades de I+D del 13,7% respecto a 2006. Además, en este sector el número de unidades que realizan actividades de I+D ha crecido un 16,3% respecto a 2006.
Por otra parte, el sector Administración Pública registra una tasa de crecimiento del 19,2% en el gasto interno en I+D.
Las actividades de I+D se financian principalmente por el sector privado (un 45,5%) yla Administración Pública (un 43,7%). Los fondos procedentes del extranjero (7,0%), de la Enseñanza superior (3,3%) y de las IPSFL (0,5%) financian el 10,8% restante del gasto total de I+D.

INDUSTRIA ALIMENTARIA


La industria alimentaria, uno de los grandes bastiones frente a la crisis en España, en 2012 no aguantó una segunda recesión y experimentó una caída en las ventas del 2,68%, hasta los 82.298 millones de euros frente a los 88.673 del ejercicio anterior. El incremento de un 9,4% de las exportaciones hasta los 22.078 millones. Con 440.000 trabajadores que suponen el 20% de todo el empleo industrial. 

La enorme atomización del sector: el 96,2 % de las empresas de esta industria son pymes. Solo 59 compañías (el 0,2 % de un total de 29.196) tienen más de 500 empleados.


El Gobierno quiere internacionalizar el sector alimentario pero siempre que los fondos los aporten las propias empresas. El plan del sector alimentario contiene una serie de líneas generales de actuación: más coordinación entre todas las administraciones públicas, colaboración con las organizaciones sectoriales, simplificación de los trámites administrativos; mayor información sobre los mercados internacionales y formación de empresarios; apoyo a la presencia en las licitaciones exteriores y eliminación de barreras arancelarias y de otro tipo para erradicar la competencia desleal en terceros países.  La necesidad de lograr economías de escala, la diversificación, alargar el ciclo de vida de los productos, aprovechar la capacidad ociosa de la fabricación, mejorar la imagen empresarial o la necesidad de superar la crisis de demanda del mercado interno, y de crear empleo.
Las exportaciones agrarias y alimentarias, con un volumen de 35.719 millones de euros y un saldo positivo de casi 6.000 millones de euros en 2012, constituyen una de las puntas de lanza de las ventas españolas en el exterior
Los expertos señalan la necesidad de consolidar mercados tradicionales y buscar otros nuevos. Existe una gran dependencia de las ventas al resto de la UE, el 68%, como media, pero que llega al 90% en frutas y hortalizas, el 78% en carnes, el 70% en pescado, el 69% en aceite y el 61% en vinos. Junto a los mercados comunitarios, Rusia, Suiza, Noruega, EE UU, Brasil, Argelia y Marruecos son los principales destinos en frutas y hortalizas; Japón, China, Hong Kong, Ecuador, Tailandia, Ecuador, EE UU, y Rusia en pescados y conservas; Rusia, Japón Hong Kong, Andorra, China y Corea, en carnes; EE UU, Australia, Japón, Brasil, Rusia, China y México en aceite y EE UU, Suiza, Canadá, Japón, Rusia, China, México y Noruega en vino. China y Japón se consideran dos mercados prioritarios.


Trabajadoras en una fábrica de Conservas Cortizo. / ANXO IGLESIAS



INDUSTRIA QUÍMICA

El sector en España tiene un volumen de negocio de 55.300 millones de euros, suponiendo el 11% del PIB industrial. Más de la mitad de las ventas de esta actividad se exporta
Los objetivos de mercados en los que se pretende innovar en las manufacturas químicas:
-las smart cities más eficaces y sostenibles;
-la energía y el agua;
-la salud y la calidad alimentaria
-y, por último, las nuevas tecnologías que facilitan la vida
PETROQUÍMICA

La refinería de petróleo de Repsol, en el Polígono Industrial de Grela-Bens (La Coruña), vista desde Pastoriza, Arteijo. )

INDUSTRIA SIDERÚRGICA

La industria siderúrgica se vio muy afectada por la reconversión en España.



Fábrica de acero en Avilés, Asturias, España (fábrica de Ensidesa)






Instalaciones de la Fábrica de La Felguera (Asturias) en la década de 1920



Antiguo Alto horno de Sestao, hoy en desuso.



polo químico de Huelva es uno de los más importantes en España.


PARQUE TECNOLÓGCIO

Parque tecnológico de Albacete)



Complejo empresarial de las Cuatro Torres en Madrid


INDUSTRIA NAVAL


Astilleros de Sevilla a orillas del Guadalquivir.
Astilleros en el País Vasco 

La economía gallega ha hecho del sector naval su motor industrial. Los astilleros privados de la ría de Vigo —Barreras, Freire, Vulcano, Metalships, Armón o Cardama— y los públicos de Navantia de Ferrol son la locomotora que tira de las dos comarcas y arrastra a centenares de pequeñas compañías auxiliares (aceros, tuberos, soldadura, montaje, pinturas o carenados).La falta de liquidez sumada a la ausencia de pedidos daría la puntilla a un sector que, en 2009, empleaba a 12.000 personas en Vigo. Hoy, resisten unas 3.000.


Industria ferroviaria

Una industria poderosa y made in Spain. Los fabricantes de material ferroviario españoles facturaron 4.800 millones de euros en 2012, de los que exportaron 2.800 millones, un 21% más que el año anterior. Fue tras la industria química de productos orgánicos, la que más vio crecer sus ventas al exterior. A diferencia de otros sectores, que han deslocalizado su producción a países con bajos salarios, la ferroviaria mantiene fuerte presencia fabril, con el empleo de 18.000 trabajadores.
Las factorías de Talgo (Las Matas II y Rivabellosa), Siemens (Cornellá), CAF (Beasain, Zaragoza e Irún) y Alstom (Santa Perpètua de Mogoda), donde se fabrica el material AVE están entre las más importantes. Además de los fabricantes de trenes, también hay una potente industria de señalización (Thales, Dimetronic-Siemens, Alstom o Indra) y de construcción de infraestructuras (FCC, Acciona, Ferrovial, ACS, OHL y Comsa, entre otras). Aunque las empresas más grandes son las públicas: Renfe, como operador, y Adif, como administrador de las infraestructuras y estaciones.
Megaproyectos internacionales con miles de millones en juego: El mayor megaproyecto y el más cercano para su adjudicación (antes de final de 2013) es el corredor de alta velocidad São Paulo-Río de Janeiro. Un contrato que se puede elevar a 12.000 millones de euros pero que exige a los licitantes no haber tenido un accidente fatal en los últimos cinco años.
También hay muchas posibilidades en el AVE de Kazajistán, entre la capital Astaná y Almaty, la segunda ciudad del país. Ya hay presencia española en el país (Talgo) y las relaciones diplomáticas son inmejorables. En esa línea, el mismo Rey don Juan Carlos se ha implicado en conseguir el AVE que unirá Moscú y San Petersburgo en dos horas y media, valorado en unos 14.000 millones de euros.
Las empresas españolas también están atentas al corredor californiano, de 1.330 kilómetros, entre Sacramento y San Diego, y con un presupuesto total de 60.000 millones de euros.

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