631 INDEPENDENCIA SUDAMERICANA

 
La emancipación de la América española 

1 Las causas del independentismo.

Los orígenes del independentismo americano se remontan a la política llevada a cabo por los Borbones y la estructura social del continente. Los criollos formaban el grupo más dinámico y más poderoso.
Los indios, mestizos y negros mezclados formaban una masa campesina y minera explotada por los criollos y por los peninsulares.
La política de los gobiernos ilustrados intentaba aumentar la presión fiscal sobre los campesinos y el control administrativo.
Los movimientos de protesta y levantamientos campesinos del siglo XVIII habían creado un clima de reivindicación emancipadora que se fue difundiendo entre los criollos con el ejemplo de Estados Unidos.

2 El inicio del proceso de independencia.

En una primera fase la burguesía criolla depuso a virreyes y capitanes generales. Las divisiones internas entre los criollos permitieron que el ejercito realista comenzara a reconquistar las ciudades sublevadas.
Sin embargo, el proceso había permitido extender el ideario independentista por toda América.

3 El triunfo del independentismo.

La segunda fase se produce tras la restauración del absolutismo, que reavivó las ansias de independencia.
Se proclamó la independencia de las Provincias Unidas de Suramérica, fue el ejercito argentino el que derrotó a los españoles y permitió la independencia de Chile.
Simón Bolívar proclamó la Republica de la Gran Colombia.
La ultima fase se caracteriza por la proclamación de la independencia de Perú.
Solo Puerto Rico y Cuba seguían perteneciendo a España.

4 El Balance del movimiento independentista. El marco internacional.

La derrota española se debió tanto a la fuerza del independentismo como a los problemas internos de la monarquía absoluta.
Desde el principio los nuevos estados recibieron el apoyo de Inglaterra básicamente por los intereses económicos y de Estados Unidos que veía a América central y del sur como su zona natural de dominio económico y político.

INTRODUCCIÓN


1. CAUSAS:

  • Influencia Ilustración, el pensamiento liberal y la independencia de EEUU
  • Monopolio mercantil de España con América
  • Descontento criollo por su marginación política
  • Vacío de poder por Guerra Independencia
  • Ayuda militar EEUU y Gran Bretaña
2. EVOLUCIÓN DE LA INDEPENDENCIA:

        1ª etapa (1810-1815)

1808. Guerra de Independencia: Organización de juntas locales ante la invasión francesa que proclaman la soberanía nacional. Distintas posiciones.
1810.1ª declaraciones de independencia de Bolívar (Caracas) y San Martín (Buenos Aires).
Insurrecciones de 1810: Hidalgo (México, carácter indigenista),
         
             2ª etapa (1815-1824).

Restauración absolutismo. Se extiende el deseo de independencia.
Las tropas españolas recuperan los territorios sublevados, salvo Río de la Plata.
1820: Pronunciamiento de Riego: no llegan refuerzos a América. Avance de las tropas independentistas
· Río de la Plata: San Martín. Independencia de Paraguay (1811), Argentina (1816) y Chile (1818).
· Nueva Granada: Bolívar. La Gran Colombia Colombia (1821) se divide en 1830 en Colombia, Venezuela y Ecuador
· Perú: mantiene su fidelidad a España. Su independencia fue obra de ejércitos foráneos: San Martín (Lima, 1821) y Sucre (Ayacucho, 1824), quien crea Bolivia (1825) en el Alto Perú.
  • Nueva España. Iturbide: independencia de México (1821). Las Provincias Unidas de Centroamérica (1823); se dividen posteriormente en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica
3. CONSECUENCIAS:

  • Pérdida del imperio colonial ( excepto Cuba, Puerto Rico y Filipinas) y de la influencia internacional
  • Hundimiento del comercio exterior y crisis económica
  • Nuevas Repúblicas independientes fraccionamiento, protagonismo del ejército y oligarquía criolla
  • Dependencia económica de Gran Bretaña y EEUU


En el mapa se representa el proceso de independencia de la América hispana, entre 1810 y 1825, durante el reinado de Fernando VII.

Aparecen reflejadas las campañas libertadoras de Bolívar (desde Venezuela y Colombia) y San Martín (desde Buenos Aireas hasta Lima), las batallas más importantes (Boyacá, 1819; Chacabuco, 1817; Carabobo, 1821; Quito, 1822 y Ayacucho, 1824) y el año de independencia de los respectivos países.

Las guerras en las que España se ve envuelta desde 1793, y especialmente la derrota de Trafalgar, habían obligado a las colonias a ser autosuficientes o a depender del comercio con EEUU (ilegal, pero existente de hecho). El ejemplo de la independencia de los EEUU, serviría de modelo entre los criollos y de acicate a sus aspiraciones. Su descontento por verse marginados de los puestos políticos relevantes a pesar de ser una clase económica pudiente, sumados al vacío de poder y la debilidad española producto de la Guerra de Independencia primero y de la inestabilidad política después, fueron otras causas explicativas del proceso. La inflexibilidad española, que no supo comprender el malestar americano, la vuelta al A.R. tras el regreso de Fernando VII y la brutalidad con la que actuaron los virreyes al reprimir el movimiento independentista, hicieron el resto.

Igual que ocurriría en la Península, las abdicaciones de Bayona fueron contestadas con la formación de juntas de autodefensa frente a la ocupación napoleónica. En ellas aparecen dos posturas que explican la posterior evolución del proceso de independencia:
  • Autonomistas: Convocan asambleas representativas para la designación de juntas que ejerzan el gobierno y asuman la soberanía plena, bien en nombre de Fernando VII, o del pueblo. Desembocará esta corriente en el deseo de independencia.
  • Fidelistas: los miembros de la burocracia real (peninsulares) y los criollos más conservadores creen que sólo los peninsulares tienen capacidad de gobierno, y por tanto deben seguir ocupando los cargos quienes vienen haciéndolo. Este grupo temía que las juntas llevasen a la anarquía, pues la burocracia real era el único elemento de unidad en una sociedad multiétnica y de castas. Proponían que los virreyes presidiesen las juntas que ejercen por delegación de la Junta Central (Regencia desde 1810), de la que dimana el poder.
PARA SABER MÁS, VER:

El proceso lleva a las primeras declaraciones de independencia:

-  en 1810 tanto Buenos Aires como Caracas se proclaman independientes.
- Mientras tanto, en México tenía lugar una revuelta indigenista de carácter social: los campesinos ocupan los latifundios y asesinan a los terratenientes dirigidos por el cura Hidalgo, primero, y Morelos después. El temor unió a los criollos con la metrópoli, paralizando por el momento el deseo de independencia.

A su regreso en 1814, Fernando VII optó por la represión militar, consiguiendo, momentáneamente, la recuperación del control territorial sobre la América Hispana, salvo en el Río de la Plata, que mantuvo su independencia.

El proceso independentista, como ya se ha dicho, fue obra de los criollos, americanos descendientes de españoles, que había viajado por Europa, donde entraron en contacto con los grupos liberales y reforzaron su deseo de emancipación.

Si bien en los virreinatos de Nueva Granada y de Río de la Plata los procesos independentistas tuvieron un éxito instantáneo, no ocurrió igual con el Virreinato del Perú, en otro tiempo la pieza clave del poder hispánico. La mayor presencia de peninsulares que en otros territorios, la escasa implantación del espíritu independentista y la capacidad de mando del virrey José de Abascal convirtió el lugar en una roca en el camino de los rebeldes. Con un ejército de unos 42.000 hombres, Abascal aplastó todo conato de rebelión tanto en Perú, Quito, el Alto Perú y la capitanía general de Chile. Para vencerle sería necesaria la acción conjunta de Bolívar y San Martín

En el Virreinato del Río de la Plata, San Martín, en nombre de las Provincias Unidas de Sudamérica (futura Argentina), que habían proclamado su independencia en 1816, se dirige cruzando los Andes a Chile (independiente en 1818 tras la batalla de Chacabuco) y, desde aquí, en dirección N, para confluir con Bolívar en Perú, centro de la resistencia española.

Bolívar, por su parte, libera Colombia, tras vencer en la batalla de Boyacá (1819), y Venezuela (batalla de Carabobo, 1821). El virreinato de Nueva Granada desaparecía para ser sustituido por el proyecto de la Gran Colombia (actuales Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá). Desde aquí, Sucre, lugarteniente de Bolívar, avanza hacia Ecuador (liberado en 1822 tras la batalla de Pichincha) y Perú. Éste territorio, que constituía el bastión de la resistencia española, cayó en poder de los independentistas tras la batalla de Ayacucho en 1824, que marca el final militar del proceso de independencia. Un año después, del sur de Perú nacería Bolivia, en honor del libertador, presidida por Sucre.

El objetivo común era extender el movimiento libertador y la derrota del ejército español, concentrado en Perú, territorio que se mantenía fiel a la metrópoli. Bolívar deseaba crear una unidad política con los territorios liberados que, a partir de la Gran Colombia y las Provincias Unidas del Sur, siguiese el modelo de Estados Unidos. Sin embargo, se impuso el fraccionamiento y las disputas fronterizas entre las recién nacidas repúblicas, enzarzadas en interminables guerras que las hacían cada vez más dependientes económicamente de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Si la primera fase independentista (1808/1814) se caracterizó por la formación de juntas y las primeras declaraciones de independencia, en 1814, tras la derrota francesa, se hubiera podido resolver el conflicto llegando a acuerdos y concediendo autonomía a las Provincias de Ultramar. En lugar de eso, Fernando VII consideró a todos los autonomistas traidores y envió a América tropas expedicionarias con el objeto de reprimir por la fuerza y con crueldad a los criollos de las juntas.

La segunda fase (1815/24) se inició con la recuperación de los territorios sublevados, salvo Buenos Aires, pero por poco tiempo. El pronunciamiento de Riego contribuyó al triunfo de los independentistas, primero porque paralizó el envío de refuerzos militares hacia América, y en segundo lugar porque el gobierno liberal inició un proceso de negociación que concluiría con el retorno al absolutismo a partir de 1823.

Desde Argentina, San Martín alentaría la independencia de todo el cono sur (1811/1818). 

El soldado «andaluz» aplicó sus conocimientos militar en zonas montañosas para orquestar un ataque sorpresa a Chile, y desde allí por mar al Bajo Perú. Esta campaña dio lugar el 12 de octubre de 1818 a la batalla de Chacabuco, que despejó el camino para llegar a Santiago de Chile tres días después. Aquella acción magistral, que le obligó a atravesar con su ejército los Andes, hizo que sus compañeros de armas e incluso rivales encendieran las comparaciones de San Martín con Napoleón y Aníbal. Porque a decir verdad San Martín fue un rival justo y nunca se mostró sanguinario con los españoles como sí parece que hizo Bolívar. Sus enemigos así se lo reconocieron.

 México y Centroamérica se proclamaron independientes en 1821, bajo la presidencia de Itúrbide, descontenta la alta burguesía mexicana con las medidas liberales y anticlericales dictadas por el gobierno español durante el Trienio Liberal. 

Desde Colombia, Bolívar y Sucre liberaron el resto de Sudamérica entre 1819 y 1824. En ese año, la batalla de Ayacucho, en Perú, supuso, de hecho, la independencia de las colonias españolas en América, salvo Cuba y Puerto Rico

No entraremos en el relato pormenorizado del desarrollo del proceso independentista de las diferentes repúblicas, complejo, diverso, en el que se da una casuística infinita, y donde los realistas no siempre estuvieron a la defensiva, dándose poderosos contraataques, con frecuencia con importantes apoyos nativos (no sólo defendieron al rey los peninsulares, también lo hicieron muchos americanos, tanto indígenas como criollos). A grandes rasgos podemos decir que hasta 1820 los dos virreinatos más antiguos (el de Nueva España y el del Perú, ambos del siglo XVI) se mantienen leales a la corona, mientras que en los más recientes (el del Río de la Plata y el de Nueva Granada -los del siglo XVIII-) triunfan las fuerzas independentistas desde el primer momento. Serán estos dos núcleos los que lideren esa lucha.

Desde las actuales Venezuela y Colombia, Simón Bolívar se pondrá al frente de de los ejércitos de la Gran Colombia. Mientras tanto, desde Buenos Aires, será José de San Martín el que encabece a los rebeldes más meridionales. La situación se mantendrá muy abierta y fluida durante toda la década que va desde 1810 hasta 1820. Durante ese tiempo se alternan las ofensivas de los independentistas con las de las fuerzas realistas, y cualquier posible desenlace militar parece viable, tanto a favor de un bando como del contrario.

Pero el pronunciamiento -en Las Cabezas de San Juan (Sevilla)- del General Rafael de Riego, el 1 de enero de 1820, será decisivo en el desenlace de la contienda. El golpe de estado de los liberales en España y su estrategia negociadora con los rebeldes americanos durante el trienio 1820-1823 permitió que tanto los ejércitos de Bolívar como los de San Martín se precipitaran sobre el Virreinato del Perú y que ambas fuerzas se encontraran allí a mitad de camino, “liberando” Chile, Perú y Bolivia (Paraguay y Uruguay eran independientes de facto desde 1810, a la sombra de la junta bonaerense).
La Gran Colombia se descompondrá, poco después, en las actuales repúblicas de Ecuador, Colombia y Venezuela.


En el norte, cuando el virrey de Nueva España, el conservador Agustín de Iturbide, vio a los liberales de Riego al frente del gobierno español será él el que anuncie la independencia de México, donde será proclamado “emperador”. Así pues, en este país, la independencia fue -paradójicamente- obra de los realistas. Poco después se le segregarán -por el sur- las “Provincias Unidas del Centro de América”, que se subdividirán -a su vez- en 1838, en las actuales Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Panamá será colombiana hasta 1903. La actual República Dominicana -que España cedió a Francia en 1795- se independizará ¡¡de Haití!! en 1844. Cuba, Puerto Rico y Filipinas aún mantendrán su vinculación política con España hasta la Guerra hispano-norteamericana de 1898.



Capitulación de Ayacucho, óleo del pintor peruano Daniel Hernández.

El  epílogo a las guerras de emancipación contra el Imperio español del siglo XIX tuvo como escenario fue el Callao, en el Virreinato de Perú, que a diferencia de Nueva Granada y de Río de la Plata, se mantuvo al principio inmune a la fiebre independentista que se extendió por América. La mayor presencia de peninsulares que en otros territorios, la escasa implantación del espíritu independentista y la capacidad de mando de los sucesivos virreyes convirtieron el lugar en una roca en el camino de los rebeldes.

Para someter Perú fue necesaria la acción conjunta de las fuerzas de Bolívar y de San Martín. Así, solo en julio de 1821 el virrey José de la Serna ordenó evacuar Lima, dando vía libre a que San Martín proclamara la independencia de Perú. Y aún cambiaría de manos varias veces la capital hasta que, con las fuerzas españolas al límite, llegó la batalla de Ayacucho y con ella la derrota del contingente militar realista

Acerca de la independencia de las provincias españolas de América podemos hacer todas las valoraciones morales que nos apetezcan, y que serán –lógicamente- reflejo de nuestra propia posición ideológica y/o procedencia geográfica. Visto el asunto a dos siglos de distancia no nos queda hoy, independientemente de cuál sea nuestra valoración del asunto, más que aceptar los hechos que el tiempo ha consumado y no tienen, por tanto, vuelta atrás.

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