617 PATRIMONIO CULTURAL:DIA DE LOS DIFUNTOS. ARQUITECTURAS PARA LA MUERTE EN CORDOBA

  PATRIMONIO CULTURAL

DÍA DE TODOS LOS SANTOS/ LOS DIFUNTOS

ARQUITECTURAS PARA LA MUERTE EN CÓRDOBA

"¿Vuelve el polvo al polvo? 
 ¿Vuela el alma al cielo? 
 ¿Todo es sin espíritu,
 podredumbre y cieno? 
 No sé; pero hay algo 
 que explicar no puedo,
 algo que repugna 
 aunque es fuerza hacerlo,
 el dejar tan tristes,
 tan solos los muertos".
 Bécquer


La otra franja, en la que uno se adentra, de manera inexorable, con la edad, es la vejez, Tiene el signo, en cierto modo  de la despedida. Y aún asi, creamos cultura. Obras de arte arquitectónicas, esculturas, arqueología, distintos modelos de ingeniería urbanística, la huella de siglos de Historia en una ciudad y personajes ilustres

Muertes, entierros, duelos y pesares recogidos. La sombra de la muerte se manifiesta de múltiples maneras, la tragedia de una enfermedad, el impacto de un adiós súbito, los fantasmas de las ausencias presentes, las pulsiones de cortar la vida, el sueño de inmortalidad, las musarañas surgidas tras una pérdida, …   El descubrimiento del tiempo que no es el recto camino a la salvación, sino, una carrera hacia la muerte. Se guarda luto . El hombre durante 6 meses, la mujer durante dos años, de riguroso negro. Para ello , tenían que proceder en la mayoría de las familias, al teñido de la ropa. Existía también, al paso del tiempo, el medio luto o alivio, que permitía combinar en un mismo vestido el negro con otro motivo.

Mira qué bonita era (1895) Julio Romero de Torres

¡Mira qué bonita era!
Es un cuadro de crítica social a partir de la muerte de una niña. 
Dramatismo y folclore se dan la mano en una obra realista y simbolista al mismo tiempo.

PARA SABER MÁS, VER.


La muerte es un gran enigma. Un enigma que ha inquietado al hombre, provocándole miedo a que el espíritu del difunto no desee abandonar el mundo e intente poseer otro cuerpo, miedo a que los malos espíritus perturben el descanso del fallecido y miedo a que regrese de entre los muertos para importunar a los vivos. De esta manera ha dado lugar a costumbres y tradiciones.

Cuando alguien fallece lo primero que se hace es cerrarle los ojos. Con ello se pretende evitar que el difunto escoja al siguiente en morir y se establece una frontera entre lo muerto y lo vivo, de la misma manera que al cubrir el cadáver con una sábana o tela.

Muertes, entierros, duelos y pesares recogidos. La sombra de la muerte se manifiesta de múltiples maneras, la tragedia de una enfermedad, el impacto de un adiós súbito, los fantasmas de las ausencias presentes, las pulsiones de cortar la vida, el sueño de inmortalidad, las musarañas surgidas tras una pérdida, …

Y de la muerte, surge la tradición y el recuerdo

El recuerdo es la fina línea que separa la vida de la muerte. Las historias vividas, las anécdotas que una vez más vuelven a narrarse, hacen que en el Día de Todos los Santos 

Como tantas otras festividades, se asentó en nuestro calendario en ese momento crucial en que el cristianismo se convirtió en la cultura dominante en Occidente y las fiestas paganas se fueron adaptando lentamente al nuevo orden. Recibió el nombre de Día de Todos los Santos y está dedicada a todos aquellos mártires que no tienen una fecha concreta en el calendario y, de paso, a todos los difuntos familiares. Halloween es una derivación de All Hallows' Eve que quiere decir precisamente víspera de Todos los Santos.

Cuadros y pasajes representados en retablos presentan corporaciones de Ánimas. Desde mediados del siglo XV, se impulsó desde la Iglesia todo un conjunto de devociones a las benditas Ánimas del Purgatorio. y casi todas las parroquias urbanas y rurales llegaron a tener una hermandad de Ánimas .Según la creencia teológica, las ánimas del purgatorio corresponden a todas las almas que mantienen algún pecado cuya penitencia no se ha saldado de forma suficiente en vida para poder entrar directamente al cielo. Por ello, se entiende que las ánimas benditas son las que pueden interceder en favor de estos pecadores a través del sacrificio y de la oración de los vivos.

Los difuntos estén más presentes que nunca en una sociedad que en su ajetreo cotidiano apenas tiene tiempo para mantener viva su memoria. De ahí que el Día de Todos los Santos sea un espacio temporal de recogimiento y reflexión en el que acordarse de los amigos y familiares que faltan.

La creencia entre la separación del cuerpo y el alma, el canto a la difunta persona amada y los secretos que rodean a la muerte son temas que desde la antigüedad han estado relacionados con el ser humano y en especial con las artes, que se han interesado por ella desde el comienzo de los tiempos.
Finis gloriae de Juan Valdés


Miles de personas acuden a los cementerios en el Día de Todos los Santos para rezar por sus familiares o recordar a sus seres queridos siguiendo unas costumbres cuyo incierto origen mezcla creencias religiosas, tradición y superstición.


NUESTRA SEÑORA DE LA ALMUDENA,1917, ABC

En el día de los difuntos los colores de las flores y el ir y venir de la gente llenan de vida estos espacios donde habitualmente reina el silencio y el recogimiento. Y entre flores, velas, lágrimas y recuerdos, aparecen las personas que ofrecen escaleras para acceder a las lápidas más altas, cubos de agua o trapos, y que incluso llegan a resultar molestos por su insistencia.


El día de los difuntos el rojo y el blanco inundan el camposanto. Un rojo que simboliza el calor de los seres queridos que vienen a reunirse para recordar a los que ya no están; y un blanco que encarna una pureza que se ve reflejada en el mimo con el que las familias restauran, pintan y limpian el cuadradito de mármol tras el cual se encuentran los recuerdos del difunto.

Córdoba dia de los difuntos, 1956,  Edición sobre foto dee  Ricardo Rodríguez Sanchez 


PARA SABER MÁS, VER:


TRADICIONES Y SUSPERSTICIONES

En Roma se enterraba al atardecer y, para despistar al muerto se llegaba al cementerio ya anochecido y se encendían antorchas tanto para alumbrarse como por ser el fuego un elemento parejo a la muerte. De hecho la palabra funeral proviene del latín funus, ‘tea encendida’.

Ya hacia el cuarto milenio antes de Cristo los sumerios metían a sus difuntos en cestos de juncos movidos por el miedo al regreso y se debe entender este hecho como un antecedente del ataúd. En algunos pueblos del norte de Europa se decapitaba el cadáver y se le amputaban los pies para evitar que persiguiese a los vivos. Y aunque enterrarlo bajo metro y medio de tierra podía ser suficiente, se le encerró en una caja, se le clavó una tapa con un número exagerado de clavos y se cegó la entrada de la tumba con una pesada lápida.


El beso de la muerte,  de Jaume Barba en / Joan Fontbernat, 1930

¿Por qué se llevan flores a los cementerios?

La intención original era la de proporcionar algo vivo para dar felicidad, entendiendo la muerte como una parte más de la vida, pero los más supersticiosos creen que deben ser frescas para poder ser replantadas junto a la sepultura, como si así el fallecido tuviera con qué entretenerse. Las preferidas para este día son los crisantemos.

¿Y por qué en coronas?

Algunos piensan que el círculo encierra definitivamente el espíritu y le impide regresar.


¿Por qué el luto es negro?

Simboliza respeto y pena por la persona que se va, pero no siempre el negro ha sido el color elegido. En la antigua Roma se vestían por el contrario de blanco. Si se impuso el negro es porque se piensa que la ausencia de color «cierra el cuerpo en todos los sentidos al impedir que las emociones de los vivos, como el dolor de los parientes, se desborde hacia fuera» («Historias de supersticiosos»).

 El color del luto es el negro a partir del siglo XI, antes era el blanco, y obedece a la necesidad de los vivos de ocultarse a los muertos. Con la muda del atuendo habitual buscaban un doble fin: desorientar al muerto haciendo irreconocible al vivo —evitando así que el alma del difunto penetrara en el cuerpo de los vivos— y apartar a los dolientes del resto de la sociedad para no contaminarla con la impureza que suponía la muerte. Algunos pueblos primitivos usan el color blanco embadurnándose el cuerpo con yeso o con cenizas a fin de disfrazarse de espíritus y desorientar a los intrusos del más allá.

Otros señalan su origen en el miedo ancestral del ser humano a ser poseído por el espíritu de los muertos. Algunos estudios antropológicos apuntan a que en los ritos funerarios los hombres primitivos se pintaban el cuerpo de negro para camuflarse y evitar así que el alma del fallecido encontrara un nuevo cuerpo para asentarse. Esta hipótesis se corroboraría con la costumbre de ciertas tribus africanas de cubrir su piel con cenizas blancas en los funerales, escondiendo así su color negro.


 ¿Velar la muerte?

Velar es sinonimo de "acompañar". Pero el origen del velatorio parte del hecho que en  tiempos el hacer el diagnóstico de muerte era sumamente difícil, y se dieron casos de sepultados vivos.
El diagnóstico se hacía por ejemplo tratando de constatar la respiración o través de un espejo colocado frente a las narinas y viendo si se empañaba, colocando un papel escrito con acetato de plomo frente a las narinas que cambiaría de color al recibir los gases pulmonares de descomposición, colocando un vaso de agua en el hueco epigástrico constatando movimiento, etc.

Al velar a la persona se daba tiempo, si estaba muerta, de que aparecieran algunos signos inconfundibles de muerte: las livideces cadavéricas, la mancha verde abdominal, la tela glerosa en los ojos, etc. 

Había muchas formas de hacerlo: se velaba con cánticos, danzas, incluso banquetes. En general, con una serie de actuaciones que poco tenían que ver con el momento de dolor que se vivía.


 
El despertar / Manuel Vilariño

La fotografía de  Manuel Vilariño (A Coruña, 1952), Premio Nacional 2007,
Tiene tales cargas de melancolía que su contemplación resulta inquietante. Los animales muertos, destripados o situados junto a objetos mortales para ellos, perturban tanto como sus paisajes de aguas oscuras o los bodegones que recuerdan a Zurbarán
Las fotografías más definitorias de su estética protagonizan la melancolía y la presencia de la muerte. Una vela que se apaga, un resto de fruta, un pájaro ahorcado, le sirven para recrear esa sensación de final.


Si la idea de tener en el álbum familiar una foto de un pariente en el lecho de muerte nos puede parecer morboso, en España la fotografía post mortem ha sido, durante años, una práctica habitual que se convertía, en ocasiones, en documento notarial con el que reclamar una herencia. Así lo desvela, con abundante material gráfico, el libro El retrato y la muerte , (Temporae). Una obra donde su autora, Virginia de la Cruz, ha realizado el primer estudio documental basado en la disertación de la fotografía post mortem en España.


La práctica de la fotografía post mortem en España va desde finales del s. XIX hasta 1980, y es, sobre todo, en zonas rurales de Galicia donde de la Cruz ha encontrado un mayor testimonio gráfico, y donde ha podido conversar con algunos de los fotógrafos que se enfrentaron a estas situaciones a lo largo de su vida.

Y es que se trata de un género fotográfico que, con más frecuencia de lo que se puede pensar, se dio de forma generalizada. Se trataba también de fotografías que evolucionaron con el tiempo, ya que la estética fue cambiando y son varios los estilos que se pueden analizar con el paso del tiempo: con los ojos abiertos o cerrados, dentro del ataúd o fuera, entre otros.

La crudeza de estas instantáneas es mayor, continúa, cuando se sabe que familias con pocos recursos llegaban a empeñar todo lo que tenían para pagar el funeral y un reportaje fotográfico del mismo. "Muchas veces se trata también de la única instantánea que había de ese familiar, no solo de niños que fallecían a los pocos meses, sino también de adultos que nunca se hicieron una. En muchas ocasiones era también la única foto que había de la familia entera porque un funeral era cuando se conseguían juntar todos"

Además de ser un documento sentimental, estas instantáneas adquirían un valor práctico, al convertirse también en "un documento notarial" para dar fe de los gastos que desencadenaba un funeral" o, en otros muchos casos, para reclamar "una herencia".


No hay tradición sin comida, ¿Qué se come estos dias?

Las familias gitanas, que montan verdaderas acampadas frente a las tumbas de sus muertos. Conmemoran este día con comida y bebida, en un afán de invitar al difunto a su celebración. Su presencia es notable en el cementerio ya que nunca van solos o en pequeños grupos, sino que toda la familia se desplaza hasta las inmediaciones de sus panteones o nichos. 

¿Por qué se comen buñuelos de viento?

Se desconoce el origen de este postre relleno de crema, chocolate o nata. Los buñuelos son una costumbre española que viene de siglos (unos atribuyen su origen a los árabes, otros a los judíos sefardíes) La tradición establece que cuando comes un
buñuelo se salva un alma del Purgatorio.

Ponemos en un cazo el agua y la sal. Cuando empiece a hervir añadimos la mantequilla. Una vez fundida añadimos la harina de golpe y lo amasamos a fuego muy suave con una espátula. 

Cuando la masa se haga una bola seca que se despega de las pareces (unos dos minutos) la retiramos del fuego y la dejamos templar. Añadimos los huevos enteros (sin batir) uno a uno y los mezclamos con la espátula. La masa debe quedar consistente. 

Ponemos aceite en un cazo o sartén y lo calentamos hasta que esté bien caliente. 
Con una cuchara untada en aceite vamos poniendo bolitas de masa en el aceite, moviendo con una espumadera. Poner poca cantidad de buñuelos en la sartén para que no se peguen unos a otros al inflar. Retirarlos cuando estén dorados. 

¿Buñuelos de gin tonic?

«Tradicionales, pero modernos»,( pastelería Nunos ), y es que, en este horno, cada año hay una edición «especial buñuelos». La de 2013 incluye los de Red Bull, Gin Tonic o Vermouth, con rellenos líquidos para deleitar el paladar de cualquier cliente.

¿Y los huesos de santo? 

Hechos de masa de mazapán con forma de tubos, ni siquiera tienen forma de hueso, pero su color beige inspiró su nombre, tan apropiado para la fecha.

¿Y las gachas? 

Este plato es muy antiguo, gachas a base de trigo o cebada se cocinaban en el antiguo Egipto y en Babilonia.
En Andalucía según la zona se le llama gachas o poleás.
Las poleás de Sevilla, Huelva y Cádiz son una derivación de las populares gachas de los años difíciles, preparadas a base de agua y harina, a las que para darles sabor se agregaban sal, matalahúva y azúcar al cocinarlas y se acompañaban de coscorrones de pan frito.


  -Ponemos en una sartén el aceite de oliva y echamos la matalahúva y doramos sin que se queme.

-Añadimos la harina y con ayuda de unas varillas manuales la vamos removiendo hasta que se tueste ligeramente.

-Una vez que la harina está tostada vamos añadiendo la leche (a temperatura ambiente) sin dejar de batir. Ha de quedar como una bechamel ligera (ni demasiado espesa ni demasiado líquida).

-Agregar el azúcar, una pizca de sal y removemos.

-Añadir los cuscurros de pan frito.

- Mezclar. -Verter en una fuente y espolvorear con canela molida.



¿Por qué un muerto sale «con los pies por delante»?

Es una frase hecha relacionada con la costumbre griega de exponer el cadáver en la casa antes de conducirlo al cementerio,  hay quien cree que en caso de hacerlo con la cabeza en primer lugar, el espíritu del difunto cree nacer de nuevo, se pierde y su fantasma puede vagar por la casa eternamente. «Si se llega a la vida de cabeza, es justo que se vaya al revés»,

PARA SABER MÁS, VER:
 Pedro Pablo G May, «Historias de supersticiosos» 

¿Por qué hay quien aguanta la respiración al pasar junto a un cementerio?

 Los más supersticiosos creen que no se hace así se sopla en el espíritu de una persona que acaba de fallecer.

¿Por qué se representa Don Juan Tenorio?

El acto final de la obra  de Zorrila tiene lugar en la noche de Todos los Santos. Solía  representantarse ena los escenarios españoles cada primero de noviembre

¿Que hacer con las cenizas de una incineración?

La generalización de las incineraciones hace que  muchos familiares no saben qué hacer con las cenizas de la persona que ha muerto, de forma que se llevan a sitios inapropiados, públicos muchas veces.
¿Por qué nos reímos de la muerte? 

Halloween o la Noche de Brujas
Un espectáculo de terror con espectros y espíritus malignos pintados, figuras amortajadas, esqueletos, velas encendidas y hombres barbudos en círculos cabalísticos.
Halloween se celebra sobre todo en los paises anglosajones la noche del 31 de octubre vispera del 1 de noviembre. Dicen que también en la festividad cristiana del Día de todos los santos.
Fundamentalmente importados de Estados Unidos, aunque es en realidad una tradición europea,
 Es el resultado de la fusión de diferentes tradiciones paganas de celebración del final de la cosecha, y que se pueden rastrear hasta la festividad de la diosa Pomona que tenía lugar ya en la antigua Roma.

La tradición señala que la noche del 31 de Octubre los antiguos druidas (ntiguos habitantes del ahora Reino Unido.) erigían un graan fuego alrededor del cual la gente usaba disfraces hechos de cabezas y pieles de animales. Entonces practicaban adivinación, saltaban sobre las llamas o corrían a través de ellas, bailaban y cantaban. Solicitaban a algunos pobladores que ofrecieran a un bebé o una virgen, para sacrificarla esa noche; en la cual el “señor de la muerte” los visitaría junto con sus demonios. Quienes se negaban a entregar la víctima eran marcados en la puerta de su casa para que esa noche los demonios los destruyeran,

Consiste en que los niños visitan las casas de los vecinos, exigiéndoles dulces, a cambio de no hacerles ningún daño o travesura, esto lo hacen vestidos de brujos, diablos, muertos, monstruos, vampiros. Todo para  ahuyentar a los malos espíritus.

La calabaza está presente.No se concibe una fiesta de Halloween sin esta hortaliza, Los niños y aquellos que no lo son tanto se disfrazan, a la vez que entre ellos compiten por ver cual es el disfraz más horroroso de todos, y van de casa en casa concediendo el famoso ultimátum "trick or treat" ( truco o trato )

Los creyentes cristianos evidentemente se apartan de esta costumbre por su origen satánico.
Halloween podrá ser una fiesta que aterre a unos -y no en el sentido de dar miedo- y entusiasme a otros, pero lo que está claro es que es un negocio rentable para destinos que consiguen atraer viajeros bajo el reclamo del terror.

Más allá de calabazas y brujas, esta fiesta de origen celta tiene un valor cultural innegable. Y decimos fiesta porque, en países como México, realmente lo es. El Día de Muertos, que se celebra del 1 al 2 de noviembre en todo el país, se preparan coloridos altares, pan de muertos, calaveras de azúcar... Estados Unidos es el culmen de las celebraciones más lúdicas de Halloween, ya que en casi todos sus rincones se celebran fiestas la noche del 31 de octubre.
La 'Noche de Muertos' de Michoacán fue nombrada bien intangible de la humanidad por la Unesco.

PARA SABER MÁS, VER:



La visita al cementerio se presenta como un una experiencia cultural. Tal vez es el momento para una pausa de silencio y acaso de oración

Los símbolos de la fe aparecen, La iconografía cristiana  a veces se convierten en signos convencionales .

Las frases comprimen el pesar. Las fotos se  inmortaliza un momento de la  vida pasada.  Se ponen otros objetos, considerados quizá más expresivos y verdaderos:  escritos, un objeto preciado,  un peluche ... . 

Otros buscan formas de sepultura alternativas, desde la conservación en casa de las urnas funerarias hasta la dispersión de estas en la naturaleza”

ARQUITECTURAS PARA LA MUERTE EN CÓRDOBA

  
Cementerio Ermita de La Salud, Córdoba


Durante la ocupación napoleónica de España, las autoridades francesas decidieron la creación de cementerios públicos que pusieran fin a la costumbre de enterrar los cadáveres en las iglesias y aledaños.

Así, se dicta un Decreto en Madrid firmado por José I Bonaparte el 4 de marzo de 1809 por el que se ordena la edificación de un cementerio en Córdoba. El terreno destinado para tal fin se situaba al suroeste de los antiguos límites de la ciudad, frente a la Puerta de Sevilla.

Las obras comenzaron el 29 de octubre de 1810 y finalizaron el 8 de junio de 1811, importando los gastos 51.233 reales con 27 maravedises. Se construyó junto a la Ermita de Nuestra Señora de la Salud, (de la que toma su nombre), edificada en 1805. 

El recinto se inauguró en 1811, sufriendo sucesivas reformas hasta el año 1833 en que adopta su trazado definitivo y se procede a realizar las inhumaciones de todos los fallecidos en la ciudad.

En 1846 la Ermita se integró en el propio cementerio conformando la fachada de estilo neoclásico conocida por todos.













  








  

         


La limpieza de las tumbas y llevar flores u otro objeto. La familia no se olvida. Descubrimos el sentido de la vida


Visitar el cementerio de Nuestra Señora de la  Salud de Córdoba (¡Qué gran contradicción!) es conocer las tumbas que nos acercan a los panteones de familias ilustres cordobesas o a los populares "califas de toreo", Manolete, Guerrita, Lagartijo y Machaquito, pero también a las fosas comunes y al anonimato que busca su memoria.

Mucho antes de que el camposanto se creara en 1811 por los franceses, ya existía en el lugar una ermita dedicada a la Virgen de La Salud, que acabó dando nombre al cementerio

La fachada neoclásica les recibe y, en su interior, junto a panteones eclécticos van a conocer esta parte de la historia que les ofrece la ciudad, una visita identificada bajo el nombre de 'La Ciudad de los Recuerdos'.



PARA SABER MÁS, VER.


No hay comentarios:

Publicar un comentario