664 GEOECONOMÍA: EL CAPITAL EN EL SIGLO XXI


GEOECONOMÍA: EL CAPITAL EN EL SIGLO XXI

Por motivos geopolíticos, estratégicos y sobre todo económicos, la estructura creada por la posguerra y la guerra fría se ha revelado anacrónica y cede ante sus grietas. El nuevo mapa del poder se rediseña en un momento de fuerte debilidad para las potencias que protagonizaron la posguerra y cuando países emergentes como Brasil, India, China, Indonesia y Turquía, ganan músculo.

 Un mundo lleno de multinacinales

Como  principales  ventajas  de  seguir  su  postura  algunos  de  los  puntos  siguientes:
  • La  IED  (inversión  extranjera  directa)  y  las  ETN  (empresas  transnacionales)  ayudan  a  compensar  la  escasez  de  capital  en  los  países  receptores,  contribuyendo  al  desarrollo  y  al  crecimiento  económico.
  • Fomentan  la  transferencia  de  conocimiento  y  tecnología.
  • Generan  competitividad,  productividad  y  eficiencia.  Los  precios  de  los  bienes  y  servicios  en  la  economía  receptora  bajan  y  la  calidad  de  estos  mejora.
  • Crean  puestos  de  trabajo  y  contribuyen  a  la  mejora  de  las  condiciones  laborales.  Con  el  pago  de  impuestos,  participan  en  la  financiación  de  los  estados  donde  se  instalan.
Sin  embargo sus  desventajas:

  • Los  gobiernos  de  los  países  receptores  pueden  quedar  a  merced  de  las  decisiones  que  toman  las  ETN,  ejerciendo  una  gran  influencia  sobre  la  política  y  la  economía  del  país,  que  pierde  el  control  de  sus  recursos.
  • La  IED  puede  tener  un  efecto  multiplicador  negativo  en  los  países  receptores  en  forma  de  menores  ingresos  públicos,  desempleo,  cierre  de  plantas  ineficientes,  pérdida  de  eficiencia…
  • La  IED  genera  una  dependencia  comercial  de  los  países  receptores  con  los  emisores,  lo  que  desemboca  en  problemas  financieros  y  desequilibrios.
  • El  Estado  no  siempre  recibe  una  contrapartida  a  los  esfuerzos  que  realiza  por  atraer  las  inversiones  de  las  multinacionales,  que  eluden  impuestos,  manipulan  sus  cuentas…
  • La  IED  puede  dar  lugar  a  la  aparición  de  monopolios  que  establezcan  unas  condiciones  desfavorables  para  el  consumidor  en  el  mercado.
  • Sin  regulación  en  sectores  estratégicos  como  el  financiero,  la  población  puede  encontrarse  con  grandes  dificultades  para  encontrar  fuentes  de  financiación.
  • Uno  de  los  destinos  preferidos  de  la  IED  en  los  países  menos  desarrollados  es  el  sector  extractivo  de  materias  primas,  donde  se  producen  con  frecuencia  daños  al  medio  ambiente.
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Crisis de 2007 . El mundo en crisis.

 En 2008 el logro fue evitar caer en un abismo económico que recorrió el mundo debido a los riesgos sistémicos de la globalización financiera.
EE UU fue la zona cero de la explosión de la crisis por ser la gran potencia y la sede de una gran banca y el sistema financiero. Este sector ha precisado masivas ayudas de Estado para seguir con vida y el capitalismo global se ha convertido en un curioso híbrido en el que el libre mercado ha coqueteado, y sigue haciéndolo, con la garantía (o apoyo directo si es preciso) del Estado.
En Europa, el daño llegó sacando a la luz las insuficientes costuras políticas y económicas con las que se tejió la Unión Monetaria.
El mundo deberá prepararse por tanto en los próximos años para afrontar los retos del cambio climático y preparar el relevo de las fuentes de energía tradicionales por las energías alternativas, un proceso aún muy poco maduro. La década que comienza será crucial, aunque parte con el lastre de que las materias primas – no sólo las energéticas sino también los cereales o el algodón– también han entrado bajo la órbita especulativa de los mercados y han disparado sus precios a medida que avanza la crisis, no sólo por la fuerte demanda impulsada desde los países emergentes. En definitiva, viejos y eternos problemas cuya solución seguirá hipotecando el futuro.

En un mundo de crisis. Recordemos que esta es la segunda vez que hemos experimentado una crisis financiera global seguida por una prolongada recesión en todo el mundo. El Actual sistema mundial no está funcionando bien para todos. Es fantástico para la élite y ha sido muy positivo para los países emergentes (Paul Krugman)

Mientras el mundo desarrollado seguirá pagando por una década de excesos, se extenderá el crecimiento en el mundo emergente. Así, Indonesia, Corea, México, Egipto, Turquía y Taiwan –esta vez sin contar a los BRIC– aportarán alrededor del 10% del crecimiento económico mundial hasta 2020, frente al 6% que aportarán las economías de Alemania, Japón, Reino Unido, Canadá e Italia en conjunto.

El poderío emergente incluso será capaz de afrontar la caída de la demanda en el mundo desarrollado. BBVA calcula que el crecimiento de las exportaciones chinas menguará en un tercio, al tiempo que se acelerarán sus importaciones. Aun así, no todo será un camino de rosas para la pujante China, que se enfrenta a sus propios desafíos: la creación de una clase media que consolide el crecimiento futuro en un país con graves desigualdades sociales.

Los ricos ejercen una influencia enormemente desproporcionada sobre la política. Las prioridades de las élites —la preocupación obsesiva por los déficits presupuestarios, con la consiguiente supuesta necesidad de cercenar los programas públicos— han contribuido en gran medida a ahondar el valle de la desesperación.

Alrededor del percentil 20 de la distribución de la renta mundial, los ingresos han crecido, si acaso, a un ritmo lento. ¿Y quién es esa gente? Básicamente, las clases trabajadoras de los países avanzados. Podemos estar seguros de que, desde entonces, a ese grupo le ha ido incluso peor, hundido por los efectos del elevado desempleo, el estancamiento de los salarios y las políticas de austeridad.La competencia de las exportaciones de las economías emergentes sin duda ha sido un factor para el descenso de los salarios en los países más ricos, aunque no ha sido la fuerza dominante. Más importante es que el incremento de los ingresos en la cima se obtuvo en gran medida a base de exprimir a los que estaban por debajo reduciendo los salarios, recortando las prestaciones, aplastando a los sindicatos y desviando una parte cada vez mayor de los recursos nacionales a los trapicheos financieros.

Así que, ¿quién defiende a los que han quedado atrás en este mundo ?

 Se podría haber esperado que los partidos convencionales de izquierdas adoptasen una actitud populista en nombre de las clases trabajadoras de sus países. Pero, en cambio, lo que hemos visto —por parte de líderes que van desde François Hollande en Francia a Ed Miliband en Gran Bretaña, y, sí, al presidente Obama— es un torpe balbuceo. (Obama, en realidad, ha hecho mucho por los estadounidenses trabajadores, pero es manifiestamente negado a la hora de vender sus logros).

Deja el campo libre a los líderes no convencionales —algunos de ellos seriamente alarmantes— que están dispuestos a dar solución a la indignación y la desesperación de los ciudadanos de a pie.

Los izquierdistas griego
s que podrían llegar al poder a finales de este mes son probablemente los menos peligrosos de todos, aunque sus exigencias de que se alivie la deuda y de que se ponga fin a la austeridad pueden provocar un tenso pulso con Bruselas. En otros lugares, sin embargo, observamos el ascenso de partidos nacionalistas y contrarios a los inmigrantes, como el Frente Nacional en Francia o el Partido de la Independencia de Reino Unido (UKIP, en sus siglas en inglés) en Gran Bretaña. Y hay gente todavía peor esperando entre bastidores.
En 2014, la creciente desigualdad en los países avanzados recibió la atención por El capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty

El futuro se abre para los países emergentes. "En la próxima década continuará el cambio en el reparto del poder económico mundial. Se abrirá el abanico de países emergentes con pujanza económica, más allá de China, Brasil, India y Rusia, conocidos como los BRIC". Las nuevas promesas son Indonesia, Corea, México, Egipto, Turquía y Taiwan que, junto a los BRIC, serán responsables de la mitad del crecimiento mundial de los próximos diez años, según estimaciones de BBVA. En cambio, el G7 sólo aportará un 14% de ese crecimiento

 El orden mundial en el S.XXI: Los Cuatro Tigres son Corea del Sur, Taiwan, Hong-Kong y Singapur. 

 Cuando uno piensa en el desarrollo económico de los países asiáticos, el modelo productivo chino, basado en la producción masiva, los precios baratos y los bajos costes laborales, impregna inmediatamente cualquier análisis. Pero también suele venir a la mente la pujanza tecnológica de Japón. Es entre esos dos gigantes donde la economía taiwanesa busca su lugar.


Ante la imposibilidad de competir con el modelo chino, su desarrollo empresarial se basa en la introducción de criterios de valor añadido en sus productos. El precio de éstos dista mucho de poder ser etiquetados como mercancia barata. En el año 1970 las autoridades del país crearon TAITRA (Taiwan External Trade Development Council), una organización encargada de promover el comercio exterior y vender el modelo «made in Taiwan» en todo el mundo. Y es que se trata de un país con un peso muy importante del sector exportador, que equivalen al 74% del PIB.

En una economía que depende tanto de su actividad comercial, Taiwán ha emprendido una campaña para dar a conocer a sus empresas en el mundo. Vender la marca «made in Taiwán» en el mundo como un modelo empresarial que ha optado por la introducción de la innovación y el valor añadido desde las raíces, desde el tejido prodcutivo de las pequeñas y medianas empresas.

Los cuatro tigres asiáticos han logrado un avance impresionante durante las últimas décadas gracias a las elevadas tasas de crecimiento económico. Ello les ha permitido integrarse entre las economías más avanzadas y figurar en los primeros lugares en el ranking mundial de PIB per cápita.

En los años noventa el producto interior bruto de los cuatro países crecía a un ritmo anual del 6,2% y ha logrado mantener una buena velocidad entre 2000 y 2010. Según los datos del Fondo Monetario Internacional, el PIB de los cuatro tigres aumentó en 2010 una media del 8,5%. Destacan el incremento del 14,5% en Singapur y un 10,8% en Taiwán. Cifras que superan con creces las de los países occidentales, que desde la crisis económica de 2008 no levantan cabeza.

Singapur ha alcanzado en 2010 un PIB per cápita de 56.500$ y Hong Kong alcanza los 45.700$, al tiempo que también Taiwán y Corea del Sur han progresado enormemente. Para poder hacernos una idea de la importancia de estos datos podemos señalar que el PIB per cápita de Francia es de unos 35.000$.

Los cuatro tigres asiáticos
tienen gran éxito económico gracias a su posición como importantes plazas financieras, pero también por contar con numerosas instituciones educativas, privadas y públicas, así como nacionales y extranjeras. Otro factor de éxito es su gran capacidad exportadora, apostaron por internacionalizar su comercio hace años y sus puertos marítimos están entre los más importantes del mundo.



¿Hacia dónde vamos?

La previsión más unánime, y quizá la única, para la década que ahora comienza es que las economías occidentales seguirán perdiendo terreno –y poder a escala internacional– en favor de las economías emergentes y que en 2020, 

 EE UU ya no será la mayor potencia económica del mundo. Habrá sido destronada por China

China cuyo el milagro chino se ha forjado gracias a su competitividad exterior- al mismo tiempo que está en el centro de las críticas por inundar los mercados mundiales de productos baratos y no afrontar con la rapidez que debería el enorme problema de exceso de capacidad. Se encuentra en la difícil tesitura de defender el libre comercio -

Los contornos de este escenario están rodeados de niebla ya que, en paralelo al avance imparable de los países emergentes, las viejas economías occidentales tendrán que afrontar profundas reformas estructurales y duros desafíos de inciertas consecuencias. El futuro de la Unión Económica y Monetaria será uno de ellos. "La actual crisis va a definir hacia dónde va la zona euro. Si garantiza su futuro o si se consolida la corriente anglosajona que vaticina su desintegración". El peso de la deuda, tanto pública como privada, está dibujando una Unión Monetaria Europea a dos velocidades, con la locomotora alemana claramente en cabeza acompañada de Francia y las economías periféricas condenadas al pelotón. Es más, con dos de ellas –Grecia e Irlanda– en deuda también con sus vecinos europeos, de los que han recibido el fondo de rescate con el que afrontar sus problemas económicos, y con otras dos –Portugal y España– bajo presión permanente de los mercados. "Se habla continuamente de las reformas estructurales pendientes, como la laboral, la de pensiones o la de educación, pero no está claro cómo se llevarán a cabo ni tampoco cuáles serán sus efectos", añade Sayeras en alusión a España.



cincodias.com/economia-2010/futuro-emergente


El Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó en julio por enésima vez sus previsiones para este año y el próximo hasta el 3,1% y el 3,4%, respectivamente, y ha sugerido que habrá otro recorte en la revisión que dará a conocer este octubre. El comercio internacional aumenta en torno al 3% anual desde 2012, menos de la mitad de la tasa que se registraba en los años previos a la quiebra de Lehman Brothers.

El G20 enarbolará la bandera de la globalización y se comprometerá, como ha hecho en otras reuniones, en no adoptar medidas proteccionistas. Pero las promesas distan de la realidad: según la Organización Mundial del Comercio (OMC), desde la última cumbre en Turquía los integrantes del grupo han aplicado 145 nuevas medidas de restricción del comercio, el nivel más alto desde que el organismo empezó a elaborar esta informe, en 2009. "Los integrantes del G20 tienen que coordinarse más, pero la situación económica y política de cada miembro es diferente y eso provoca conflictos a corto plazo. Cada país decide cómo y cuándo aplicar ciertos acuerdosLa economía mundial sigue lejos de recuperar los niveles de crecimiento pre-crisis. 

El diagnóstico realizado por el presidente chino (Cumbre Hangzhou 2016) arrojó múltiples “retos y riesgos” para una economía sólo parcialmente recuperada de la crisis: la ralentización del crecimiento, la volatilidad de los mercados financieros, la desaceleración del comercio y la inversión, así como el aumento de la desigualdad.

La tarea de los líderes del G20 en Hangzhou, destacó Xi, es “proporcionar una solución que corrija tanto los síntomas como las causas de raíz de los problemas económicos globales”.

El mandatario chino instó a los participantes en la cumbre a coordinar sus políticas monetarias y fiscales, así como sus reformas estructurales, para estimular la economía y garantizar que ese dinamismo se mantenga a largo plazo.

“El G20 debería honrar sus compromisos de no adoptar nuevas medidas proteccionistas, reforzar la coordinación de políticas de inversión y adoptar pasos creíbles para estimular el crecimiento del comercio”, aseguró el presidente anfitrión.

PARA SABER MÁS, VER:

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