788 ¿POR QUÉ ESTUDIAR LA PREHISTORIA ESPAÑA?

 ¿POR QUÉ ESTUDIAR LA PREHISTORIA ESPAÑA?

FELIX ORDÓÑEZ

En 2009, un equipo de investigadores del ICP, dirigido por Salvador Moyà-Solà, describió un nuevo género y especie de hominoideo a partir de los restos de un cráneo encontrados en el vertedero de Can Mata, en Hostalets de Pierola (Barcelona). Bautizada como Anoiapithecus brevirostris, este fósil corresponde a un macho que vivió hace 11,9 millones de años y popularmente se le conocía como 'Lucas'. 


Investigadores del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP) han documentado el hominoideo más antiguo de la Península Ibérica, el denominado Anoiapithecus brevirostris, al analizar un fósil de maxilar que tiene una antigüedad de entre 12,3 y 12,2 millones de años. Los paleontólogos han descrito, en un artículo publicado en la revista Journal of Human Evolution, nuevos restos dentales de dos hembras de la especie Anoiapithecus brevirostris en fósiles, que son la evidencia más antigua de una especie de hominoideo (el grupo de primates que incluye los gibones, orangutanes, chimpancés, gorilas y humanos) en la Península Ibérica. 

 
Museo Arqueologico Nacional


ESQUEMA
La Península Ibérica en la prehistoria. Un crisol de pueblos y culturas
HOMNINIZACION
EL PALEOLÍTICO

– El Paleolítico Inferior (1 millón de años-100.000 aprox.)
• Primeros individuos del genero humano: homo antecessor
• Pequeños grupos que vivían de la caza, la pesca y la recolección
• Herramientas: bifaces – El Paleolítico Medio (100.000 -35.000 aprox. )
• Homo neanderthalensis evolución del homo antecessor
• Debieron tener un lenguaje más o menos estructurado
– El Paleolítico Superior (35.000-10.000 )
• Se producirá la extinción de los neanderthales aunque coincidió por algún tiempo con una nueva especie humana que llegó a la Península Ibérica, la nuestra, el homo sapiens
• Las herramientas son más elaboradas, complejas y variadas. Nuevos materiales (hueso y asta de cuernos) • Realizaron las primeras manifestaciones artísticas de la Humanidad (Cuevas de la zona Franco-cantábrica, Altamira o Lascaux)
EL MESOLÍTICO
EL NEOLÍTICO
– Los avances del Neolítico llegaron a nuestro territorio por mar desde oriente
– Se diferencian dos períodos en el Neolítico de la Península Ibérica. • Neolítico antiguo (entre el 6000 y el 4000 A.c.)
– Se introdujo en la Península Ibérica por la zona costera mediterránea, de la mano de pueblos llegados por mar que procedían de oriente
– Introdujeron las plantas y las especies de animales domésticos que constituían su fuente de alimentación
– Cerámica cardial
• Neolítico pleno (entre el 4000 y el 2500 A.c.)
– Se produce una extensión hacia el interior de la península de las culturas neolíticas
– Esta extensión está relacionada con la llegada de nuevos pobladores procedentes del Este, que introdujeron novedades.
– Cultura megalítica 


LOS COMIENZOS
¿Cuándo llegaron los Homo Sapiens a la Península Ibérica?

Hasta hace unos años el hombre creía conocer con precisión los entresijos de nuestros antepasados más lejanos, sobre los que se ha cimentado la civilización moderna tal y como la conocemos hoy. Sin embargo, parece que muchos de esos datos no resultan tan fiables como pensábamos. La poderosísima evolución de la ciencia y, en concreto, el desarrollo de la fascinante técnica de datación por carbono 14 amenazan con hacer tambalear los pilares de la humanidad y reescribir la historia.


Desde hace 600.000 años se piensa que los primeros homo se agrupaba en pequeñas hordas de cazadores pertenecientes a una variedad del Homo erectus

El hombre de ORCE

Orce (Granada), un yacimiento clave para entender la evolución humana, pues se piensa que aquí vivieron los primeros homínidos de Europa Occidentalhace 1,4 millones de años. Tenían un cerebro no mucho más grande que el de un chimpancé pero ya poseían atributos que compartimos, como la fabricación de herramientas. Aún quedan muchas preguntas por responder sobre estos antepasados, por ejemplo cómo de grandes eran sus poblaciones y qué les sucedió, pues los restos de su presencia en Orce, herramientas de piedra y un fósil humano, apuntan a que desaparecieron sin dejar rastro.Un diente de leche fósil hallado en Barranco León, una de las zonas arqueológicas de Orce (Granada), ha sido avalado por la principal revista mundial de arqueología como el resto humano más antiguo de Europa Occidental, con 1,4 millones de años de antigüedad
Es un diente de leche, un fósil muy humilde con el que difícilmente se puede saber algo más que la edad del individuo al que perteneció --un niño o niña de 10 años--, pero tiene un gran valor porque es humano y de una antigüedad extraordinaria, unos 1,4 millones de años. "No se conoce un fósil tan antiguo en Europa occidental", defiende el investigador Bienvenido Martínez-Navarro, codirector de las excavaciones de Orce, al explicar la historia y las características de tan singular pieza hallada en Barranco León.

 Martínez Navarro recalcó la importancia del hallazgo y especificó que el Hombre de Orce de Gilbert respondía a una mala interpretación de huesos craneales, que no correspondían a la especie humana sino a una rumiante. "Esos restos tuvieron discusión en el ámbito científico, algo que no le pasará al diente del Niño de Orce, porque ha sido contrastado tras cinco años de estudios"
La Junta declaró el yacimiento de Orce como Bien de Interés Cultural en julio del 2012

 EFE 02/03/2013

HOMO ANTECESOR

Aunque hasta hace poco se ha considerado esta especie como una evolución del Homo erectus, según la hipótesis que plantea el equipo de Atapuerca podrían constituir una evolución directa del Homo heidelbergensis. De esta manera parecen mostrarlo los restos de treinta y dos individuos encontrados en la Sima de los Huesos, de la Sierra de Atapuerca (datados aproximadamente en 300.000 años), que presentan algunos rasgos semejantes a los de los neandertales

Hace 430.000 años, al menos 28 niños y adultos de ambos sexos murieron y quedaron sepultados en una cueva de la Sierra de Atapuerca, en Burgos. Cuando los paleoantropólogos los encontraron, bautizaron el sitio como la Sima de los Huesos, ya que de allí sacaron más de 6.700 restos fósiles humanos. Aún no está claro si era una trampa mortal o una tumba con sentido religioso, pero, con el tiempo, la investigación sobre lo que allí sucedió se ha convertido en un referente mundial para el esclarecimiento de los capítulos más desconocidos de la evolución humana
Eran comunidades nómadas y cambiaban de cueva por circunstancias variables de supervivencia (Homo heidelbergensis 300.000 a.C., en la Sima de los Huesos en Atapuerca). Los últimos descubrimientos realizados en la Sierra de Atapuerca, cercana a Burgos, han cambiado totalmente los esquemas establecidos. En el año 1994, en una prospección en la sima llamada Gran Dolina, aparecieron los restos de uno de los homínidos más antiguos hallados en Europa, cuya datación se sitúa en torno a los 780.000 años.


PARA SABER MÁS, VER:


HOMO NEANDERTHAL

El gran yacimiento de restos humanos neandertales de la cueva del Sidrón, en Asturias, atesora numerosos vestigios para esclarecer cuándo se produjo la transición de neandertales a sapiens en Europa.Las mediciones de antigüedad realizadas hace años nunca resultaron demasiado exactas abocando a los paleontólogos a conclusiones erróneas. La prueba del carbono 14, emprendida recientemente por investigadores de la Universidad de Oviedo en la Unidad de Acelerador de Radiocarbono de Oxford (ORAU) situó a los neandertales de El Sidrón hace 49.000 años, mientras que las dataciones anteriores le otorgaron una irrisoria antigüedad de 10.000.

El proceso se fundamenta en que todos los seres vivos presentan una pequeña cantidad de carbono 14, un isótopo radioactivo que se produce continuamente en la atmósfera superior. «Las plantas lo respiran durante la fotosíntesis, lo traspasan a los mamíferos herbívoros y finalmente es absorbido por el ser humano. Mientras el organismo está vivo, en contacto con la atmósfera, la cantidad de C14 permanece constante, ya que se repone. Ahora bien, al morir la absorción del carbono 14 se paraliza y con el paso del tiempo va disminuyendo»,


HOMO SAPIENS

En el Paleolítico Superior. Su cultura era la más evolucionada: vivían al aire libre en cabañas o en cuevas, sobre todo en las zonas frías. Seguramente fueron grupos nómadas que ocupaban alternativamente zonas de caza. La gran abundancia de yacimientos indica, por otra parte, un aumento exponencial de la población, unido a una dieta más diversificada y nutritiva, que incluía la pesca, la recolección de frutos y marisqueo.

La evolución humana (Homo sapiens neardentalensis que se extingue y Homo sapiens sapiens) lleva consigo la aparición de expresiones artísticas.

ETAPAS CULTURALES

PALEOLÍTICO

En la Edad de Piedra aparece por primera vez la relación entre las artes decorativas y la "Arquitectura" -si es que ya puede llamarse así-, las cuevas son decoradas con pinturas. Los conceptos de vivienda, magia, y belleza se unen. Esta época -Edad de piedra- se divide cronológicamente en tres etapas, el Paleolítico -antigua edad de piedra-, el Mesolítico y el Neolítico -nueva edad de piedra-.

La industria lítica, de refinamiento y diversidad de utensilios, se complementa con instrumentos de hueso, cuerno o marfil decorados y bastante sofisticados, como los propulsores o los arpones. También se percibe un importante avance en aspectos culturales (objetos artísticos, adornos, pinturas, etc.) y espirituales (enterramientos, ajuares funerarios, pequeñas esculturas, etc.).

Paleolítico Inferior

Los restos del Paleolítico Inferior en la Península Ibérica eran muy escasos, aunque se habían encontrado piedras talladas de unos 500.000 años de antigüedad. 

La vida de los primeros homínidos de la península iberica está siendo descifrada gracias a los distintos trabajos realizados en las excavaciones arqueológicas repartidas por todo el país. Quizás sean las de la sierra de Atapuerca, en Burgos, la que más información y sorpresas nos ha aportado.

Hace más de un millón de años que grupos sociales de nómadas llegados de África (Homo antecesor 790.000 a.C., yacimiento de La Gran Dolina en Atapuerca) poblaron las riberas, habitando en lugares que empezaron a ser "más estables" al modificar su forma de vida a hábitos más sedentarios: caza, pesca, recogida de frutos... Estas primeras "viviendas" se establecieron en cuevas protegidas de un entorno agresivo, en las que se vivía y moría, convirtiéndose así, en vivienda y tumba, eso sí, solo durante el tiempo que se utilizaban


Cráneo número 17 de la Sima de los Huesos. / JAVIER TRUEBA

Ningún yacimiento paleontológico en el mundo se acerca siquiera a la riqueza de la Sima de los Huesos, en Atapuerca (Burgos). Si un diente de un homínido supone todo un descubrimiento en cualquier sitio, en esa cueva se han recuperado ya 17 cráneos, algunos de ellos completos, y un total de casi 6.500 fósiles con unos 430.000 años de antigüedad.


Los componentes del equipo de investigación de Atapuerca, una vez analizadas las características de los restos encontrados, llegaron a la conclusión de que era una especie de homínido distinta a la del Homo erectus, más avanzada y con una capacidad craneal cercana a los 1.000 centímetros cúbicos. Gracias a ellos han propuesto una nueva hipótesis de la evolución de la especie. Los pobladores de Atapuerca corresponderían al denominado Homo antecessor, un eslabón intermedio entre el Homo erectus y las dos especies que, a partir del Pleistoceno Medio, se expandieron por Asia y Europa, el Homo neandertalensis y el Homo sapiens.



La cultura de estos homínidos del Paleolítico Inferior sería la característica de los cazadores-depredadores, agrupados en pequeñas hordas, sin hábitat permanente, que acampaban en lugares al aire libre en zonas cercanas a los ríos. Se han hallado en toda la Península hachas bifaces correspondientes a esta cultura, junto a restos de huesos de mamíferos de gran tamaño. Los expertos creen que probablemente aprovechaban los grandes animales muertos o bien los cazaban en grupo, mediante acoso. Algunas evidencias en los huesos hallados en Atapuerca, demuestran incluso que pudieron haber practicado el canibalismo.

No podemos hablar de arquitectura, más bien de caverna-vivienda protectora, no tenemos constancia de la modificación de estas cuevas, de su adecuación o compartimentación física.

Paleolítico Medio

Esta etapa, también llamada Musteriense, está asociada en toda Europa al Homo neanderthalensis o simplemente neandertal. Son homínidos que desarrollan su cultura desde hace 100.000 años hasta aproximadamente 35.000, coincidiendo en gran parte con la glaciación de Würn. Sin embargo no existe un límite concreto entre el Paleolítico Inferior y el Paleolítico Medio ya que la especie neandertal aparece en Europa por evolución autóctona. De hecho, se han localizado en España diversos yacimientos con una cultura Musteriense plenamente desarrollada ya en la glaciación de Riss, esto es, hace unos 200.000 años (por ejemplo, la Cueva de Las Grajas, en Archidona, Málaga).


Raedera, utilizada para curtir pieles


Está demostrada la presencia del Homo neanderthal en la Península Ibérica. Se han encontrado dos cráneos completos en la zona de Gibraltar, numerosos restos óseos e incluso algún diente en yacimientos situados en toda la Península.

Los neanderthales eran cazadores y recolectores. Tenían una gran fuerza física y una capacidad craneal similar a la del hombre actual. Se caracterizaron por desarrollar una mayor variedad cultural que sus antecesores, condicionada además por un clima más variable cuyas oscilaciones térmicas les hicieron buscar refugio en cuevas. Perfeccionaron algunas técnicas, como la caza de animales mayores (caballos, renos, bisontes) y el aprovechamiento de las pieles. Los utensilios de la cultura Musteriense eran muy diversos y especializados. El interés por objetos pintorescos y la práctica de enterramientos (Cueva Morín) nos indica también la existencia de las primeras creencias a algún culto espiritual.

Paleolítico Superior

Esta última fase del Paleolítico se desarrolla paralelamente en toda Europa desde el 35.000 hasta el 8.000 a. C. Está asociada al Homo sapiens u hombre de Cromagnon, la especie homínida que sustituyó a los neanderthales,  

Los restos del Paleolítico Superior se concentran en dos grandes zonas en la Península. En la zona de levante hay asentamientos que presentan unos rasgos muy diferentes a los de otras regiones europeas. Entre los objetos más originales encontrados están un tipo de puntas de flecha con aletas y un pedúnculo para insertarlas en los mangos, y unas extrañas placas pintadas.
En la zona de Cantabria se encuentran los yacimientos más antiguos (unos 35.000 años de antigüedad), aunque los restos más abundantes son los situados al final del periodo, con el importante arte rupestre de las grandes cuevas, paralelo al fenómeno francés. Entre este tipo de manifestaciones artísticas destacan las pinturas de las cuevas de El CastilloAltamira y Tito Bustillo. Generalmente están situadas en lugares poco accesibles y presentan a animales en posiciones muy distintas, con mezcla de especies muy diversas (bisontes, ciervos y caballos mayoritariamente), a muchas veces superpuestas y con muestras de haber sido golpeadas. Todas estas pruebas nos conducen, como hipótesis más verosímil, a interpretarlas como pinturas mágicas, quizá de aspecto religioso y espiritual, propiciatorias de la caza. En muy pocas ocasiones se observan figuras humanas. Las diferencias entre las pinturas rupestres del norte y de levante vienen marcadas por la influencia climática y el régimen de vida de cada zona.


Del Paleolítico (500.000-8.000 antes de J.C.) debemos destacar la realización de algunas burdas esculturas, utensilios y sobre todo de la aparición de la pintura rupestre.

La necesidad de protección divina y las plegarias para siembras y cosechas exitosas convirtieron aquellas pinturas en la plasmación de las súplicas y el lugar de ceremonias de adoración para aquellos hombres considerados los primeros agricultores llegados a la península Ibérica. Entre las figuras de color rojo oscuro que se destacan sobre la oquedad del fondo de las cuevas encontramos una familia, la mujer y el toro, tallos agrícolas que muestran la importancia de los ciclos en la economía de aquel momento prehistórico, y la más representativa y simbólica, la del llamado Orante.
 
En España se puede establecer una zona bien definida, la franco-cantábrica, donde destaca la cueva de Altamira, en Santillana del Mar, Cantabria, verdadera joya del "arte rupestre". Estas magníficas pinturas se realizan en cuevas habilitadas por el hombre donde vive y se protege.

Como ejemplo tenemos las cuevas de Altamira y del Castillo en Santander, Pindal y Candado en Asturias, Lascaux y font-de-Gaume en Francia. Representan animales asilados que no forman escenas y la figura humana no existe (a excepción de los negativos de manos). Utilizan la policromía con tonos negros, ocres y rojizos. Son pinturas naturalistas, ya que pintan cosas que ven en la naturaleza, y son realistas, ya que intentan plasmar la realidad como la ven

LA CUEVA DE ALTAMIRA

"¡Mira, papá, bueyes!, exclamó la niña al ver las pinturas".

 Así empezaba en 1879 la saga moderna de las pinturas de Altamira,


Desde 2002 la cueva de Altamira recibe muy pocas personas y sólo están vinculadas con su conservación e investigación. En 2010, el Patronato del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira acordó mantener este régimen de acceso y no establecer, por tanto, ningún tipo de visita. Lo que sí se puede visitar es el Museo de Altamira que se encuentra junto a la cueva original, a dos kilómetros del centro de Santillana de Mar.

En 1868 y 1879 se descubrieron en esta cueva grabados del Homo Sapiens, correspondientes al Paleolítico Superior Magdaleniense y un número más pequeño del Solutrense. De esta última etapa destacaban varias pinturas en rojo monocromas que representan caballos, una cabra, manos en negativo, y otras sin identificar. Se atribuye al magdaleniense, hace 14.500 años aproximadamente, el resto de pinturas del Techo de los Polícromos: una manada de bisontes, una cierva, caballos, un posible jabalí y otros signos sin clara identificación. En la galería más alejada y estrecha, se encuentran los caballos, ciervos, bisontes y figuras abstractas “tectiformes” de la Cola de Caballo. Las figuras, algunas de ellas con dimensiones de hasta dos metros, crean una escena conjunta y son únicas por la perfección en la técnica del grabado, que obtiene claroscuros con sólo dos pigmentos, el negro del carbón vegetal y el rojo de óxidos.
La considerada capilla sixtina del arte rupestre tiene una longitud total de 270 metros y existe una magnífica reproducción del techo de la cueva de las pinturas en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid



Don Marcelino Sanz de Sautuola, arrendador de Modesto, era un hidalgo culto y de numerosas inquietudes. Licenciado en Derecho, desde joven había demostrado gran interés por las ciencias naturales, la silvicultura y otras disciplinas. De hecho, fue él quien plantó el primer ejemplar de eucalipto en Cantabria hace ya casi 150 años.
En 1878, con ocasión de un viaje a la Exposición Universal de París, Sautuola, que era también un gran aficionado a la paleontología, pudo visitar el pabellón de Ciencias Antropológicas. Allí contempló con sorpresa numerosos fósiles y piezas de silex semejantes a las que él hallaba y coleccionaba en sus paseos por los montes.
A su regreso, don Marcelino, que no era un vulgar coleccionista o aficionado a la prehistoria (de hecho, fue miembro de la Academia de la Historia), espoleado por lo que había visto en París se puso manos a la obra explorando las numerosas cuevas que existen en los alrededores de esa sierra.
Además de arrendarle algunos pastos a Modesto, Sautuola le encargaba trabajos -entre otros- de poda de árboles. En uno de sus frecuentes encuentros, el aparcero, que conocía las aficiones del hidalgo, le relató el suceso del perro y la existencia de aquella caverna oculta por la maleza.
Don Marcelino, que para entonces ya había explorado muchas de las cuevas del entorno, como la de El Pendo, Cobalejos, El Poyo y varias más, decidió ir a visitar aquel extraño lugar que le había descrito Modesto. Corría el año 1876.
Ya en la primera inspección de la cueva encontró el mayor número de restos de fauna y útiles de uso cotidiano antiguos que jamás había visto. También observó grabados y pequeñas pinturas en las paredes de las cinco galerías que componen la caverna.
Hizo más visitas a Altamira, en las que reunió más herramientas de silex y objetos. Sin embargo, no advirtió que por encima de su cabeza había un inmenso lienzo con pinturas que decoraban el techo de la sala principal.
Tres años más tarde, en 1879, hizo una nueva visita a la caverna, esta vez acompañado de su pequeña hija María Justina, de ocho años. Mientras don Marcelino inspeccionaba el suelo y las paredes, la niña, mirando al techo, pronunció la célebre frase: "¡Papá, mira! ¡Bueyes pintados!"
Sautuola quedó inmóvil, extasiado ante las pinturas que su hija le acababa de revelar. Inmediatamente, fue consciente de la importancia del hallazgo. Lo comunicó por carta a alguno de sus amigos antropólogos, envió un informe a la Academia y en 1880 publicó el ya famoso libro "Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander".

Con el descubrimiento de las enigmáticas pinturas, la fama de Altamira se extendió como la pólvora, atravesó fronteras y fue tema de conversación en foros de todo el mundo.
En aquella época se conocía que los hombres del Paleolítico construían herramientas con piedras y huesos, pero nada se sabía de que tuvieran un arte figurativo propio. Aquellos hombres y mujeres eran muy poco evolucionados, casi animales… ¿cómo iban a saber pintar o representar imágenes con semejante realismo?
A pesar de todo, don Marcelino estaba convencido de que aquellas pinturas correspondían a una edad muy antigua y se propuso conseguir el reconocimiento de la importancia histórica de Altamira. No sabía que empezaba para él una terrible batalla en la que se pondría en tela de juicio incluso su honorabilidad.

Finalizaba el siglo XIX, y ciencias como la paleontología o la arqueología empezaban a dar sus primeros pasos, pues no se disponía de conocimientos ni medios suficientes. Por otra parte, hablar del hombre de la Edad de Piedra era casi un tabú: la Iglesia acechaba y no estaba dispuesta a permitir que convirtieran a Adán y Eva en dos "Homo sapiens" que vestían pieles y cazaban bisontes.
La prensa y la comunidad científica internacional de la época también se debatían entre la versión que daba la Iglesia sobre la creación del hombre y la teoría de la evolución. Sautuola lo tenía francamente difícil, lo planteara como lo planteara.

Sautuola sabía que la cueva y sus restos pertenecían al Paleolítico, pero el enigma residía en las pinturas. La pericia en el trazo, el realismo de las figuras, la destreza en las técnicas de coloreado e incluso las posturas que el artista debió adquirir para realizarlas eran un desafío para el entendimiento.
Pero Sautuola no estaría solo. A su causa se unió el médico y naturalista Juan Vilanova, considerado el máximo experto español de la época en arte prehistórico, que al visitar Altamira en 1880 no dudó un instante en confirmar a don Marcelino el carácter paleolítico del descubrimiento.
Mano a mano, Sautuola con su libro y Vilanova con sus conferencias se dedicaron sin desmayo a difundir la importancia del hallazgo. El revuelo levantado por las pinturas de Altamira haría que numerosos miembros de la comunidad científica internacional visitaran la caverna.
Pero las conclusiones de sus informes casi siempre eran las mismas: aun reconociendo el carácter paleolítico de los útiles encontrados, los dibujos y pinturas eran demasiado perfectos, demasiado complejos como para admitir que habían sido realizados en una época tan remota.
En contra del criterio de Sautuola y Vilanova, surgieron diferentes teorías que atribuían las pinturas a soldados romanos durante la ocupación de Cantabria, a los fenicios, a culturas orientales... de todo menos prehistóricas. Datarlas como paleolíticas era cuando menos una afirmación extravagante.
Por si fuera poco, a don Marcelino se le ocurrió llamar a un pintor francés para que reprodujera las pinturas del techo y poder llevar esas láminas como documentación del descubrimiento.
Cuando se supo, lenguas demasiado suspicaces hicieron correr la voz de que el encargo de aquel artista era el de realizar las pinturas del techo de la caverna.

A lo largo de los siguientes años, ambos se enfrentarían a las descalificaciones de numerosos detractores. No sólo se dudaba de la antigüedad de las pinturas, sino también de la autenticidad de las mismas.
Pero Sautuola no desfallecía. Consultó al prehistoriador de más prestigio en el mundo, el francés Émile Cartailhac, pero éste tampoco quiso ratificar la antigüedad de las pinturas, a pesar de que algunas de ellas se encontraban cubiertas por microcristales del carbonato cálcico propio de las estalactitas.
Francia disponía de los expertos más eminentes en la materia, y la entrada de sus opiniones en el debate avivó la polémica internacional. Altamira ascendía al Olimpo de los yacimientos más importantes de la humanidad, pero no por sus pinturas, sino por la importancia de su arte mueble en silex, huesos tallados y útiles.
Pasaron años en los que Altamira fue siendo devaluada y el trabajo de Sautuola y Vilanova, desacreditado. Era inaceptable que unas pinturas realizadas con tanta maestría fueran obra de "hombres salvajes". Se trataba de una falsificación, un fraude para poner en entredicho a los especialistas en paleontología.
Las pinturas de Altamira fueron cayendo en el olvido, y en 1888 don Marcelino Sanz de Sautuola moría sin haber conseguido el reconocimiento de la autenticidad y antigüedad de aquellos bisontes, ciervos y caballos que tanto amaba.
Juan Vilanova, exhausto y con su credibilidad casi arruinada, quemaba sus últimos cartuchos dando conferencias y tratando de demostrar que las pinturas tenían el mismo trazo y técnica que los animales tallados en los huesos encontrados en la caverna. Casi nadie le escuchaba ya.
Modesto, por su parte, escribía al rey Alfonso XII reclamando el mérito como único y verdadero descubridor de Altamira y pidiéndole alguna recompensa, tuviera o no importancia el hallazgo de la cueva, "pues soy un pobre labrador de sesenta y un años que con grandes dificultades adquiere algo de lo más indispensable para la vida".
Poco tiempo después, a punto de finalizar el siglo XIX, tuvo lugar en el sur de Francia una cascada de acontecimientos vitales para Altamira: se estaban descubriendo numerosas cuevas que encerraban grabados y escenas de arte parietal (arte mural en las cavernas) de factura similar a las de Altamira.
Salieron a la luz frisos y numerosas imágenes con una ejecución que no llegaba a la perfección de las del techo de Altamira, pero de cuya antigüedad no cabía ninguna duda. Y es que muchas de ellas estaban enterradas bajo capas de tierra intactas que pertenecían a la época del Paleolítico.
La comunidad científica internacional giró entonces su cabeza hacia Cantabria y recordó que durante muchos años habían tratado de farsantes a dos investigadores españoles, Sautuola y Vilanova. Los recientes descubrimientos franceses revelaban que aquellos hombres habían sido injustamente tratados y sus estudios, inmerecidamente despreciados.
Todos sin excepción se retractaron de sus posturas y escribieron notas de reconocimiento a la labor y el tesón de ambos.
El propio Émile Cartailhac y su colega el abad H. Breuil escriben: "Es imposible dejar de rendir homenaje al observador español [Sautuola]: procede con método, con prudencia y con toda la calma necesaria. Estaba muy al corriente de la ciencia prehistórica, y no hay un solo error en su trabajo."
Y añadía que la cueva de Altamira era, "con mucho, la más bella y la más admirable, la conservación de sus pinturas y grabados muy satisfactoria y España debe tener a mucha honra protegerla, a fin de que el mundo sabio pueda siempre estudiarla".
Fue el propio H. Breuil quien la definió como la "Capilla Sixtina del arte paleolítico".
Marcelino Sanz de Sautuola, un bibliófilo, naturalista y sobre todo un enamorado de su tierra montañesa, que en vida vio mancillada su honestidad, recibía los honores y el reconocimiento de aquellos detractores que tanto daño le hicieron.

Murió desautorizado sin saber qué sucedería con sus pinturas de Altamira, sin saber que su nombre llegaría a ser imperecedero en la historia de la humanidad.
Pero algún pastor de la zona dice que por las noches, en esa caverna en la que nadie puede entrar por razones de conservación, puede verse una figura con un candil de carburo en una mano y una niña en la otra. La pequeña juguetea por las galerías y él pasea bajo aquellos bisontes con sonrisa satisfecha mientras les dice: "Hoy, en la eternidad, he conocido a vuestro autor."

La Cueva de Altamira, patrimonio de la Humanidad de la Unesco

OTRAS YACIMIENTOS RUPESTRES

CUEVA EL CASTILLO

Panel de las manos Panel de las manos, en la cueva de El Castillo (Cantabria). Una de las siluetas de una mano tiene al menos, 37.300 años y un disco rojo, 40.800. Son las pinturas rupestres más antiguas de Europa., en la cueva de El Castillo (Cantabria). Una de las siluetas de una mano tiene al menos, 37.300 años y un disco rojo, 40.800. Son las pinturas rupestres más antiguas de Europa.Algunas siluetas de manos, realizadas soplando pigmento alrededor, de la cueva de El Castillo (Cantabria).



Cueva de Tito Bustillo (Asturias)



Las cuevas en Cantabria y Asturias son muy numerosas, varios días son necesarios para recorrer todas pese a su cercaní

yacimiento de Altxerri B, en Guipúzcoa

La cueva de Altxerri, en Aia (Gipuzkoa), atesora una de las pinturas más grandes del arte paleolítico, un descomunal bisonte, de ocre rojo, de cuatro metros de largo y dos de alto. Dentro del animal se esconden otras dos figuras, un felino y un oso, El panel, situado en la galería superior de la gruta, ha sido datado  como uno de los más antiguos de Europa. En concreto, César González y Aitor Ruiz, codirectores del estudio, lo sitúan hace 39.000 años. 

El Servicio de Patrimonio Cultural de la Diputación foral de Bizkaia desde finales de 2004 principios de 2005. Fruto de dicha labor, en una década se ha pasado de conocer tres cavidades decoradas de la época paleolítica en Bizkaia (Venta de La Perra, Santimamiñe y Arenaza) a un total de 16 (se añaden El Rincón, El Polvorín, Antoliña, Askondo, Bolinkoba, Lumentxa, Morgota, Ondaro, Abittaga, Goikolau, Atxurra y Armintxe; y con menos certeza, se puede incluir Atxuri I).

La composición artística se compone de varios animales, entre otros un caballo y un bisonte de grandes dimensiones, cada uno en un extremo. A su alrededor, diferentes tipos de animales de menores dimensiones. Hasta el momento, hay contabilizados 18 caballos, cinco caprinos (por los cuernos característicos, al menos en dos casos), dos bisontes, al menos dos leones, uno de ellos con la cola levantada, y cuatro cuadrúpedos indeterminados. Además se presentan signos de semicírculos y líneas que representan arte magdaleniense. Lekeitio, foto, HO. AFP
a.


En el levante  aparecen otros ejemplos. Son muestras artísticas más esquemáticas, y aparecen más en agrigos que en cuevaS, representa escenas de grupos, con mucho dinamismo y con figuras humanas estilizadas, reflejo de un mayor grado de esquematización y abstracción que la pintura cantábrica del Magdaleniense.

Como ejemplos están las cuevas de El Cogull, Alpera y Minateda. A diferencia de las pinturas de la zona francocantábrica, estas pinturas son monócromas y representan escenas, en las que aparece el hombre en escenas de caza, danza y recolección. Las figuras son sometidas a un proceso de estilización. Son más tardías, ya que son del Neolítico. Aquí teneis unas mujeres danzando de la cueva de El Cogull (Lérida) y una cacería de ciervos de Valltorta (Castellón) y escenas de recolección de miel de Bicorp (Valencia).

 


Ciervo en el abrigo de Bicorp.
pinturas rupestres halladas en Vilafranca (Castellón). yacimiento con arte rupestre con al menos 12 figuras humanas y animales con una antigüedad de 7.000 años.

Peña Escrita. Fuencaliente, Ciudad Real


Pinturas rupestres. Cueva prehistórica de Peña Escrita. Fuencaliente, Ciudad Real
Sol, familia, cultivos, ganado: cuatro palabras que entonces tenían una significación sagrada que les llevó a representarlas simbólicamente en un santuario rocoso”


PARA SABER MÁS, VER:
Son de resaltar :

Cuevas de Altamira en Santillana del Mar, Cantabria. FICHA BÁSICA
Cuevas de El Castillo en Puente Viesgo, Cantabria. FICHA BÁSICA
Cuevas de La Pasiega en Puente Viesgo, Cantabria. FICHA BÁSICA
Cuevas de El Pindal en Pimiango, Asturias. FICHA BÁSICA
Cuevas de Candamo, en Candamo, Asturias. FICHA BÁSICA

Cueva de la Pileta en Benaoján, Málaga. FICHA BÁSICA
 

MESOLÍTICO

En el Mesolítico(8.000-4.000 antes de J.C.) se ubican las pinturas de la zona levantina, que habitualmente se realizan en exteriores, y por tanto su relación con la "primitiva arquitectura" menor.

Son de destacar entre los muchos ejemplos de esta zona las Cuevas-abrigo de Alpera en Albacete y las Cuevas-abrigo del Macizo del Caroig, en especial las de Bicorp en Valencia.

EPIPALEOLÍTICO

Entre el 9.000 y el 6.000 a. C., entre el Paleolítico y el Neolítico, surge un periodo denominado Epipaleolítico, fase de transición cuyas características son el calentamiento climático, la diversificación económica (recolección de frutos, caza menor, pesca, marisqueo, etc.) y una industria lítica de pequeño tamaño (microlitos) adaptados a mangos de madera y hueso, que demuestran una mentalidad más práctica y una mayor especialización respecto sus antecesores. Las zonas de poblamiento coinciden con las del Magdaleniense: la zona cantábrica (cultura asturiense), la zona mediterránea y la zona costera portuguesa.

NEOLÍTICO 
A partir del 6.000 a. C. comienza el Neolítico en la Península. Al igual que en el resto de Europa, es sobre todo un desarrollo procedente del exterior, principalmente de Oriente Próximo, que irá penetrando hacia el interior a través del mar Mediterráneo, entre el VI y IV milenios, fusionándose con los rasgos autóctonos de cada región.

Durante el Neolítico surge la agricultura y la ganadería, y con esta nueva economía la población comienza a establecerse permanentemente en un lugar, se sendentarizan. En la Península la ganadería fue la actividad predominante en la mayor parte de las zonas, dadas las propicias condiciones del terreno. Las diferentes tareas agrícolas y ganaderas provocaron una mayor especialización y la división del trabajo, y con ello las diferencias sociales. Se desarrollaron útiles agrícolas, como las azadas, hoces y molinos de mano, y adquirieron un gran desarrollo de los instrumentos de madera, asta y hueso, pero sobre todo se extendió la cerámica, que fue primordial para la conservación de los alimentos y su cocción.
vida neolítica en Atapuerca distribuida por la U. de Upsala.  MARÍA DE LA FUENTE

En la primera fase del Neolítico, desde el VI milenio adC, se desarrolla en la península la cultura de la cerámica cardial, caracterizada por su decoración impresa mediante conchas de berberecho (cardium edule). Se han encontrado yacimientos en Cataluña, Levante y Andalucía. En ellos hay muestras de prácticas agrícolas, aunque todavía predominaba la economía ganadera.
A partir del 4000 a. C. comienza una segunda fase neolítica. Esta etapa fue la de la expansión por el resto de la Península, con asentamientos en las dos mesetas, en el valle del Ebro y el País Vasco. Se desarrolla la cultura de los sepulcros de fosa en Cataluña hasta el sur de Francia, y se caracteriza por las tumbas individuales con ajuar, cubiertas por enormes losas. También poseían una técnica cerámica muy avanzada. En esta cultura predominaba la agricultura, y los restos funerarios demuestran que se trataba de una sociedad dividida en grupos sociales, posiblemente a través del trabajo.

Más al sur, en torno al 3700 a. C. aparece la cultura megalítica, con presencia desde lo que sería hoy la zona de Almería, haciendo un semicírculo hasta el norte de España en el sentido de las agujas del reloj. Aparece la agricultura y se reduce la actividad errante de las tribus

Ya en el Neolítico, (4.000-1.000 antes de J.C.), aparecen la agricultura y la ganadería, actividades fundamentales para la evolución. Al final de este periodo, el Neolítico, entre los 2000 al 800 antes de JC. se puede datar la aparición de la llamada Edad de Bronce, debido a la aparición y utilización de los metales. Esta denominación es un poco inadecuada para la península iberica, ya que no se han encontrado restos arqueológicos con bronce (aleación del cobre y el estaño) y sí, con cobre, estaño o plata.

Como consecuencia, la vida se hace sedentaria, se habita en comunidad y se comparten experiencias humanas de todo tipo. Se vive en chozas de piedra, madera y paja, o en palafitos sobre lagos, con lo que se pasa de la protección de las cavernas a la vida al "aire libre", apareciendo la arquitectura propiamente dicha.


ANDALUCÍA



PARA SABER MÁS, VER:
CORDOBA-PREHISTORIA
http://www.spanisharts.com/

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