939 CÓRDOBA: PAISAJE VISIGODO


CORDUBA VISIGODA 



Esta Córdoba, aún por descubrir, fue una de las ciudades más importantes de la Península y del Mediterráneo en los cuatro olvidados siglos que abarcan desde el siglo IV d.C. al 711 d.C. Recordemos las referencias de la Córdoba ya referenciada.  Córdoba es una ciudad superpuesta y este periodo es una era mas, de interés cierto, de la geografía cultural de Córdoba.  El paisaje patrimonial enriquece nuestra memoria. Tampoco podemos dejar de plantear que esta Córdoba forma parte del paisaje, que pasa desde el río a la montaña y aun mas amplio sector de relaciones culturales exteriores.

PARA SABER MAS, VER:
-- ITIINERARIO POR LA CORDUBA ROMANA

Aunque las imágenes iniciales presentan una bonita recreación de los restos  de la sede política visigótico, no  cabe duda que es solo una parte de la vida de entonces.  Toda una suerte de complejos de poder político y religioso explicaría aquella Córdoba. Y ciertamente, el caserio y sus gentes  volvería a explicar la vida de la ciudad.

Merece señalar, antes de todo, reflejar como de nuevo hemos maltratado nuestro patrimonio. ha sido una parte de nuestra historia olvidada y mal estudiada. Otra vez aparece la vision romantica del declive. Para colmo nos hemos enseñado con el.Cuando el yacimiento de Cercadillas aparece, el cordobés no supo ponerlo en valor. Sus restos fueron arrasados, y solo queda parte de el. Es otro ejemplo de mala gestión patrimonial. Un yacimiento destruido por la urgencia viaria del AVE. Un yacimiento tardorromano, posible sede episcopal visigótica antes de su traslado a la zona frente el alcázar, bajo la mezquita mayor de abderraman I.

Será con Diocleciano cuando se inicie el declive, la capitalidad se desplazó a "Hispalis" (Sevilla) y comenzó la expansión del cristianismo en tierras cordobesas. La nueva religión tuvo su figura más destacada en el obispo Osio, quien participó en el Concilio de Ilíberis, localidad cercana a Granada, y en el de Nicea, en donde adquirió gran renombre; fue el momento en que la comunidades cristianas comenzaron a tener importancia como demuestran los sarcófagos paleocristianos, encarga dos en su día a Roma, y que hoy se conservan en el Alcázar y en el Museo Arqueológico.

Hay que resaltar el relativo florecimiento que nuestra ciudad tuvo en los siglos III- IV y d. C. como recientes hallazgos arqueológicos han venido a demostrar. La excavación del palacio tardorromano de Cercadilla ha hecho revisar el concepto que se tenía de la Córdoba

Aunque dicho palatium parece que fue construido a principios del siglo IV, al menos ya desde mediados del s. VI sabemos que parte del edificio se utiliza como centro de culto cristiano y necrópolis por lo menos en el siglo IX y X^.

El poder romano fue desapareciendo, aunque no lo hicieron la mayoría de sus instituciones, y se asentó en la Bética un dux visigodo.

A inicios de la época visigótica, Corduba, junto a otras ciudades de la Bética como Híspalis, son prácticamente independientes. Aunque elimperio romano de occidente había desaparecido, la ciudad se siguió rigiendo por instituciones romanas.

El rey Agila I profanó la tumba de San Acisclo mártir, motivo por el cual la ciudad se rebeló. Durante el levantamiento de Atanagildo, éste pidió ayuda al emperador Justiniano I de Bizancio para derrotar al rey Agila. Éste accedió a enviarle un contingente, y acaba ocupando Corduba en el año 550, derrotando a Agila y muriendo su hijo en la batalla. Los bizantinos también ocupan la Bética, con el apoyo de sus ciudadanos, que ansían volver al imperio romano, convirtiéndose en la provincia Spania del imperio bizantino. Atanagildo intentó conquistar la ciudad en el 568, sin éxito.

En el año 550 Agila ataca Córdoba y profana la tumba de san Acisclo cuya iglesia fue utilizada como establo.

La excavación de una iglesia paleocristiana en la antigua iglesia de Santa Catalina en el Convento de Santa Clara ha precisado que dicha basílica se construyó durante el dominio bizantino de Córdoba entre lo años 554 y 572, construcción relacionada, con el traslado del complejo episcopal desde Cercadilla a San Vicente en sur de la ciudad'.

El rey Leovigildo, en el año 572, aprovechando la guerra que libraba el emperador Justino II contra los persas, tomó Corduba. Debido a este hecho, el prestigio de Leovigildo subió tanto que por primera vez un rey visigodo se atrevió a usar los símbolos de la realeza: cetro, corona y manto, acuñando moneda en su propio nombre. Pese a ello la ciudad volvió al poco tiempo a formar parte del imperio bizantino.

Hermenegildo, hijo de Leovigildo y duque de la Bética, se convirtió al catolicismo y se rebeló contra su padre, de religión arriana, siendo apoyado en el año 579 por Corduba y otras ciudades béticas y del Valle del Guadiana. Éste fue derrotado en Hispalis en el año 584, refugiándose en Corduba, que vuelve a ser tomada por los visigodos, donde es apresado por su padre y exiliado a Valentia Edetanorum.

A mediados del siglo VI se construyeron monumentos como una iglesia situada en el emplazamiento del actual convento de Santa Clara (de fuerte influencia bizantina, con la planta en cruz inscrita, siguiendo los modelos de Ravena y Constantinopla), la iglesia de los tres santos (San Fausto, San Genaro y San Marcial), situada bajo la actual iglesia de San Pedro, la iglesia martirial de San Acisclo (construida en el complejo palatino de Maximiano Hercúleo) y la Basílica de San Vicente Mártir.

La ciudad, por motivos religiosos (por la fuerte implantación del catolicismo frente al arrianismo) y por afinidad al imperio romano, tardó en aceptar el poder visigodo, lo que demostró mediante numerosas revueltas. Esto provocó una disminución de su influencia en el reino visigótico, frente a otras ciudades como Hispalis.

Los visigodos después 'de breve dominio bizantino sobre Córdoba, en el siglo VII, establecen en Córdoba un dux provinciae que se convierte en cabeza de la circunscripción meridional Bética.

La iglesia tiene un gran poder en Córdoba y en Hispânia, sus obispos tiene activa presencia en los concilios nacionales, este dominio es tal que la mayoría de los vestigios que nos han llegado de la época visigoda guarda relación con la religión cristiana.

Pocos cordobeses saben de la importancia de Osio, un obispo cordobés que fue la mano derecha de varios emperadores romanos en materia religiosa y que fue el primer gran organizador de lo que hoy se entiende por La Iglesia, y figura imprescindible en los inicios del Cristianismo.

Tras la desbandada de las legiones y el fin del Imperio Romano la ciudad se dio un autogobierno, llamado senatus -a imagen de Roma-, que convirtió prácticamente a Córdoba en una especie de República independiente.

A partir de ese momento, una minoría dominante, dependiente del reino visigodo de Toledo, se impuso a la mayoritaria población hispanorromana que vio cómo los comes y duques se adueñaban de sus palacios y monumentos. Durante el reinado del católico Recadero, los visigodos construyeron la basílica de San Vicente según cuenta la leyenda, sobre un templo romano en honor del Sol en el mismo lugar que posteriormente ocuparía la célebre mezquita aljama.

Fueron constantes las revueltas nobiliarias, lo que conduciría a las guerras civiles que precedieron a la invasión musulmana.


 A partir de entonces, esta minoría, bajo las órdenes del reino visigodo instalado en Toledo, se impondrá sobre la mayoría hispano-romana. De este período ha llegado a nuestros días algunos restos que, tras las excavaciones, han ido viendo la luz. Tal es el caso de la Basílica de San Vicente, construida bajo el reinado católico de Recaredo en los terrenos donde hoy tenemos la Catedral – Mezquita de Córdoba. Pero si algo caracteriza el período visigodo en la ciudad será, sin duda, el estancamiento socioeconómico y las revueltas y guerras civiles que antecedieron a la invasión musulmana. Sería imposible condensar aquí la amplia historia de la dominación musulmana de España y, concretamente, de Córdoba, además de no ser ése nuestro cometido; por ello, nos limitaremos a contar, a grandes rasgos, los apuntes más importantes relacionados con la ciudad.

Tras la humillación de la conquista goda de la ciudad, ésta pudo reaccionar, reconstruirse y volver a ser una ciudad relevante y estratégica, tanto que terminó por convertirse rápidamente en capital de los nuevos invasores, los árabes.

Entre los siglos V y VIII el cristianismo se expande desde las ciudades al mundo rural


BASÍLICA SAN VICENTE

Complejo basilical 

Basílica San Vicente bajo la Mezquita

Restos de la Iglesia de SanVicente





En el museo arqueológico de Córdoba. Antigua sala visigoda


PALACIO ESPISCOPAL

Se mantendrá el mismo trazado de la muralla, pero con un añadido en la esquina. Según León Pastor, León Muñoz y Juan F. Murillo Redondo, en excavaciones realizadas en los últimos años en el patio oriental del Alcázar de Córdoba, se han encontrado estructuras de una fortificación visigoda construida en el siglo VI. Su aspecto sería el de un saliente con respecto a la muralla, aunque solo se ha documentado el cierre oriental. Por su posible función defensiva cabría denominarla “Castellum”.

Por otro lado, en la restauración del Palacio Episcopal que se ha llevado a cabo recientemente, Pedro Marfil ha dado cuenta del hallazgo de una muralla visigoda que debe corresponder al Palacio de Don Rodrigo. Al parecer, el muro árabe fue construido posteriormente forrando por el exterior al visigodo. De momento no se ha publicado cuantos tramos se han encontrado, ni cuál es su situación exacta, pero si siguen el mismo trazado que la muralla árabe su forma será aproximadamente la de la foto, aunque no se donde sé situaría el cierre occidental.

El alcázar estuvo situado donde hoy se levanta el Palacio Episcopal. Según la tradición musulmana, dicho alcázar se construyó reaprovechando el antiguo Palacio del rey Rodrigo, el último de los gobernantes visigodos. Poco a poco, el edificio visigodo fue desapareciendo a medida que las múltiples reformas que los emires cordobeses se sucedían,

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Convento de la Merced

Se levanta sobre la antigua basílica de Santa Eulalia de la época del rey visigodo
Recaredo o tal vez paleocristiana y de la que se conservan en el interior del
convento restos de su baptisterio y de la cripta. El primer cenobio se construyó
en el siglo XIII tras recibir Pedro Nolasco, fundador de la Orden mercedaria, la
basílica de manos del rey Fernando III.


Expolia

Capilla de San Bartolomé, antigua ermita de preciosa construcción goticomudéjar. La antecede un pórtico con arco de herradura alzado sobre fustes romanos y capiteles visigodos. Tiene portada ojival, alfiz sostenido por capiteles románicos y bóveda de nervadura. 

RUTA VISIGODA PROVINCIAL

En el norte de Córdoba, en los Pedroches conocemos varias iglesias,la ermita de Las Cruces -El Guijo-, El Germo -Espiel- o La Losilla -Añora-, el yacimiento de Majadaiglesia, que se identifica con la antigua ciudad de Solia

- El yacimiento de época visigoda de La Losilla, situado al norte del término municipal de Añora.
A escasos 300 metros del cruce con el camino de Dos Torres y tras una suave pendiente podemos apartarnos de la ruta para observar los restos arqueológicos de La Losilla .

 La Losilla, donde han sido desenterrados y saqueadas una decena de tumbas. En el lugar se encuentran abundantes fragmentos de cerámica, así como clavos de hierro, pero no hay noticias de que haa aparecido ajuar funerario. Merece destacarse un ara funerario de granito blando, con algunas incisiones lineales pero sin inscripción visible. En sus proximidades existe una antigua labor de cobre.

La hipótesis de que el yacimiento ocultaba, en realidad, "una iglesia visigoda con necrópolis asociada". Tal formulación se sustenta en el hallazgo de "un grueso muro, de unos 85 cms. de grosor, con tendencia claramente circular", que por su factura, orientación y situación "hizo pensar de inmediato en su identificación con un ábside”. Su cronología: siglo V-VII. En el lugar se encuentran además abundantes fragmentos de cerámica, así como clavos de hierro, pero no hay noticias de que haya aparecido ajuar funerario. Merece destacarse un ara funeraria de granito blando, con algunas incisiones lineales pero sin inscripción visible

En el 2014 han comenzado las excavaciones con dos objetivos clave: determinar sus dimensiones exactas, la secuencia cronológica del yacimiento y ver el grado de conservación de la iglesia, que es de un tamaño considerable para la época. Estas excavaciones dan continuidad a la prospección del terreno y al estudio geomagnético iniciado en septiembre del año pasado por el equipo dirigido por Fedor Schlimbach (Instituto Arqueológico Alemán) y por Jerónimo Sánchez (Universidad de Sevilla).

Lo que ahora se anuncia, por lo tanto, es la primera fase de un trabajo de campo que se viene planificando desde 2009. Según señalan los directores del proyecto a Solienses,



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