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CÓRDOBA CONTEMPORÁNEA. UN ITINERARIO POR  EL S. XIX

[...] Me voy convencido de que estoy en Córdoba-, murmuró Quintín, y entró en el paseo de Gran Capitán, tomó después por la calle de Gondomar hasta las Tendillas, y de aquí, como si el día anterior hubiera pasado por aquellas calles, se plantó en su casa»...

[...] No había dejado de los arcos rinconadas sin puesto ni columna sin tenderete al pie. En el fondo de los proches aparecían los portales de las posadas, con sus patios clásicos y sus nombres castizos como la posada de la Puya del Toro... Las alpargaterías ostentaban como enseña sus ruedos de pleita: los establecimeintos de bebidas, sus anqueles llenos de botellas de colores; las tiendas de los talabarteros, sus jáquimas, cinchas y atahares; las triperías, las vejigas y cedazos hechos de piel de burro de Lucena. Aquí, un tejedor de caña iba construyendo cestas; allá, un baratillero poníen en montón unos cuentos libros grasientos, y cerca, una vieja entantigua sacaba del fondo de una sartén una rodaja de merluza y la ponía sobre una lámina de hoja de lata».

[...] -¿No se ha fijado, dijo D. Gil, de lo altas que son las casas en esta calle?.
-Hombre sí ¿y por qué es eso?
-Por dos razones, contestó don Gil:
-La primera por ganar altura que le quitaba la muralla, la segunda porque aquí se celebraban antiguamente la mayoría de los espectáculos. Allí se ejecutaban, se corrían toros y cañas, y durante los ocho días anteriores a los de la Virgen de Linares, los calceteros tenían una gran feria. Por eso en las casas hay tantas ventanas y galerías y la calle se llama de la Feria»...

[...]«Quintín trató de buscar la salvación en las piernas, y echó á correr como un gamo; salió frente á la Mezquita, bajó por el Triunfo, atravesó la Puerta Romana, y siguió por el puente hasta llegar al pie de la torre de la Calahorra. Se oían por todas partes el pito de los serenos.
En la salida del puente había una pareja de guardias civiles. Podían no estar advertidos; ¿pero, y si lo estaban? Quintín retrocedió. Desde allá se veía la catedral y el muro negro de la Mezquita, que cortaba con sus almenas la claridad suave del cielo».

[...] «Se dirigió Quintín al Potro, para ir hacia la calle del Sol, casi al otro extremo del pueblo, é iba pensando en las mil contingencias favorables ó adversas que podían intervenir en sus planes cuando un chiquillo jorobado se le acercó corriendo, y le dijo:
-Zeñorito, una limozna, que eztamos mi madre y yo zin come.
-¡A esta hora sales á pedir limosna!- mumuró Quintín- Pues á bien que vas á encontrar mucha gente por aquí». 


Pío Baroja:  «La feria de los discretos» 

Surge la necesidad de proyectos de clasificación y conservación de la memoria arquitectónica
Encontraremos una evolución de lo pintoresco en el paisaje cultural por los cambios con las transformaciones urbanísticas de experimentación en la construcción con el hierro y el vidrio, que se inicia con el ordenamiento urbano,  las grandes obras públicas, la obra social,  sin menoscabo de lo privado.
Son “lecturas” asociadas al álbum de imágenes entre la curiosidad y el conocimiento
Exploraremos el poder de la arquitectura para transmitir la memoria .

PARA SABER MÁS, VER:




Fenómenos como la desamortización (1835 y 1855), la llegada del ferrocarril (1859), y en cierta medida, un incipiente desarrollo económico y demográfico (Córdoba pasó de 42,09 hectáreas en 1857 a 57,01 en 1900), contribuyeron de manera irreversible a modelar una imagen mucho más cercana a la ciudad que hoy conocemos.



Vista de Córdoba, 1850


Córdoba. Vista aérea de la ciudad. Litografía. 1845




l camino de La Carlota hasta Córdoba es bastante montuoso y, llegando a la altura que llaman Los Visos, muy parecida a la Bochetta de Génova, se descubre una vega hermosísima por donde corre el famoso Guadalquivir, menos soberbio que en la gran Sevilla; enfrente, las faldas de Sierra Morena cubiertas de frondosidad, con muchas casas repartidas por ellas y, al pie, la antigua Córdoba. Entramos al anochecer.

El Alcázar de los Abdallas y Abderramenes le ocupa ahora el Santo Oficio. Vi la huerta poblada de árboles, llena de naranjos y verdura, abundante en aguas. Allí se ve todavía una puerta que, a lo que parece, sería del Serrallo que separaba el jardín Real de las habitaciones y jardines de las sultanas. Yo no sé decir lo que hay allí de extraordinario ni qué efecto debe producir una huerta mal cuidada en el ánimo de quien lave, sólo diré de quien, al entrar en ésta y recorriendo la historia de otros siglos no sienta una deliciosa melancolía que suspenda y le enajene, carece de imaginación sin duda. La amenidad del sitio, los objetos que en él se presentan, los árboles robustos, la verdura de aquel terreno fertilísimo, el ruido de las aguas, las ruinas confusas de aquel edificio, los muros destruidos, la soledad, la memoria de lo que fue, quien no sienta e imagine ¿para qué ha de ir allí si allí no hay más que una huerta?

Vi las caballerizas del Rey, donde hay hermosos caballos es una de las cosas curiosas de esta ciudad. Pero creo que cuando el fiero Almanzor talaba los campos de Castilla, rompía los muros de León y entraba victorioso pisando el cadáver de su alcaide, abrasaba el templo de Compostela y huyan a su vista las tristes reliquias de nuestra nación, estarían en mejor estado las caballerizas de Córdoba.

La ciudad es vieja, fea, con algunas cuestas, calles torcidas y estrechas, exceptuando una u otra, y mal caserío en general. Quedan todavía algunas portadas antiguas de regular arquitectura como lo es la de la Iglesia de San Agustín, la de San Pedro y alguna otra de las casas particulares, aunque en muy corto número. De lo moderno merece verse la iglesia de Santa Victoria con una buena portada corintia formando lo interior un círculo con decoración igualmente
corintia y cuatro grandes cuadros de algún mérito, obra de Don Francisco Agustín que reside en esta ciudad.

Si Roma fue célebre por sus triunfos, Córdoba no lo es ciertamente por los suyos. Así se llaman a ciertos armatostes de mármoles llenos de hojarascas y garambainas que a cada paso se hallan por las plazas y sitios públicos dedicados a San Rafael, cuya imagen dorada corona la punta de estos extravagantes monumentos. Hay uno entre ellos, bastante bueno, que consiste sólo en cuatro columnitas de mármol blanco sobre un pedestal y sobre ellas, la imagen del Arcángel, protector especial de la ciudad según ciertas revelaciones y apariciones de que no estoy informado bien. Otro, en que se gastó más dinero que en los demás, el más grande y el peor de todos ellos, con un peñasco de mármol y sobre él, un castillo y, sobre él, una columna y, sobre ella, el San Rafael, es una mala imitación de la famosa fuente del Bernini en Plaza Navona. Cuando se les dice a los cordobeses que aquello es malo, no tienen otra respuesta que dar sino que lo hizo un francés; lo peor es que ellos lo pagaron, çum Barcia y su cousín, Calles, paseo extramuros.


  Puente de Córdoba río Guadalquivir. Nicolás Chapuy, 1844 París

Lo más singular que hay en Córdoba es su célebre catedral, antigua mezquita de los moros. Toda ella forma un gran cuadrilongo con una selva de columnas que pasan de setecientas, puestas en largas filas, formando naves rectas, trasversales y diagonales. La variedad de mármoles de estas columnas, la varia forma de sus capiteles, los arcos unos sobre otros que descansan en ellas, los ornatos árabes que aún existen en dos o tres capillas, las inscripciones de que están llenas y, sobre todo, el considerar cómo estaría en otros tiempos, concurrida y venerada de tantas naciones que venían a venerar aquel lugar santo, ejercitan la fantasía y arrebatan al observador que lo ve, a otros siglos que ya pasaron, le acuerda costumbres y ritos que acabaron ya y le presenta objetos que ya no existen. El altar mayor de mármoles es cosa buena y el tabernáculo, compuesto también de piedras escogidas, es de lo mejor que puede verse. El crucero es gótico, enriquecidas sus bóvedas con bajorrelieves muy recargados y de mala ejecución; el trascoro y la fachada que tiene enfrente son de buena arquitectura. Hay repartidos por la Iglesia buenos cuadros de Céspedes, Juan de Sevilla, Castillo, Palomino..., pero en éstos y en los que he visto por la ciudad, de autores cordobeses todos ellos, reina un gusto de colorido negruzco y melancólico que desagrada y echa a perder lo bueno que en ellos hay. Entre las alhajas se conserva la custodia de Enrique de Arfe, obra de mérito en su línea, con toda la ligereza y ornatos y figurillas del estilo gótico. Cualquiera que vea esta iglesia sentirá el verla desfigurada con el crucero, las capillas y las frecuentes interrupciones y atajos que se han hecho para diferentes usos. Si se conservase como los moros la hicieron, sería un monumento, el más precioso de la nación y, aún así, como está, es, sin disputa, el único que hay en Europa por este género. Siempre he oído citar a San Sebastián por ejemplo de desnudez, pero ¿quién creerá que en esta Iglesia, en la capilla que llaman de Villaviciosa, existe un San Sebastián muy jovencito, afeitadillo, con su peluca, su vestido de militar, su sombrero de tres picos debajo del brazo, sus flechas en la mano para denotar el martirio que padeció, su espadincico de plata, sus medias de seda, sus hebillas y sus zapaticos de castor? Yo pregunté por qué habían puesto de aquella manera al Santo bendito y me dijeron que era mayordomo de la Virgen y estaba vestido de aquella manera para acompañarla con la decencia correspondiente en las festividades, a lo cual no hallé nada que responder.

Hay en Córdoba una buena plaza que forma un cuadrilongo, espaciosa, con pórticos alrededor. Los edificios, exceptuando una pequeña parte, todos uniformes. Hay un buen paseo donde se junta los domingos razonable número de gente de a pie y bastantes coches; los días de trabajo sólo.
La policía de Córdoba no merece grandes alabanzas; no hay alumbrado público; el empedrado es detestable y el Corregidor actual no quiere que las calles se barran porque, según me dijeron, dice que el barrido descarna las piedras; por consecuencia, la plaza, las calles y sitios públicos parecen letrinas y muladares. La falta de artes contribuye también a que los sentidos padezcan; difícilmente se halla en los edificios públicos o particulares, sagrados o profanos, un altar, una puerta, una fachada que no sea un despropósito. De las iglesias podrían sacarse carros de leña dorada para calentarse un ejército y quedarían mejor si las dejaran desnudas de ornatos tan ridículos. ¡Cuántos mármoles hay allí perdidos!, ¡cuánto dinero gastado inútilmente!

No deja de haber algunos curiosos que adornen sus casas con mejor dirección. El conde de Torres Cabrera tiene en la suya una colección de cuadros donde, entre muchos malos, hay algunos de mérito sobresaliente y siempre es laudable su afición aunque no haya sido grande su inteligencia.

Esta ciudad muestra en su decadencia señales nada equívocas de lo que fue. A cada paso se hallan trozos de columnas de escogidos mármoles y algunas anuncian por su magnitud haber pertenecido a grandes edificios, aras, inscripciones, sepulcros, monedas, capaces de excitar la curiosidad de cualquier hombre estudioso que se interese en las glorias pasadas de la famosa Bética.

En casa de D. Rafael Villaceballos hay porción de inscripciones romanas y árabes, algunas cabezas, una grande estatua armada sin piernas, brazos ni cabeza y otras piezas curiosas halladas en excavaciones y cuya ilustración sería estimable para nuestra historia. El mismo caballero posee un numeroso monetario que le dejó su padre, pero, como no heredó su gusto ni su inteligencia, harto hará si lo conserva en su poder como está hasta que pase a manos más dignas. En casa del Conde de Hornachuelos se ven grandes trozos de columnas istriadas de mármol, un capitel y otras ruinas sacadas en su casa misma que no dejan duda de que allí hay un grande edificio subterráneo cuyo descubrimiento sería plausible, pero los gastos
que hay que hacer para verificarlo le han retraído de esta idea.

Viaje a Italia,Leandro Fernández de Moratín,M. Rivadeneyra, 1867

En consecuencia, la ciudad presentaba una imagen pobre y decadente, como constataban muchos de los viajeros que la visitaban.

López Ontiveros nos hacía buscar la imagen presentada por los románticos. Aquellos veían en Andalucía y en particular en Córdoba el el sur y el oriente de Europa, Córdoba había sido la gran ciudad de Al Ándalus y los viajeros románticosa portaron esta visión, No es casual que en 1815 mihrab de la mezquita resurge ya que se había eliminado la capilla crisitina., La mezquita se convierte en imagen de la ciudad. Richard Forden 1831 escribió la gran epopeya del fundador de los omeyas en Córdoba, Abderramán I, y creó el mito que la ciudad, en su época de mayor esplendor,superó el millón de habitantes. Teophile Gautier recurre a una metáfora común en la época: «Parece que se entra a un bosque techado. La vista se pierde por columnas que crecen y se alargan», dice el escritor francés. «Parece que se entra a un bosque techado. La vista e pierde por columnas que crecen», dice Gautier (López de Luna, J. Las miradas románticas a la Mezquita-Catedral de Córdoba,).

PARA SABER MÁS, VER:

La dinámica demográfica, el estancamiento económico y la escasa industrialización motivarán la ausencia de expansión urbana y el retraso o la ralentización de muchas actuaciones urbanas en comparacióncon otras ciudades españolas (LÓPEZ ONTIVEROS, 1981).

Los primeros años del siglo XIX comienzan con la fiebre amarilla que acabó en apenas dos meses y medio con más de 1.500 cordobeses. Un episodio de la historia contemporánea de la ciudad que supuso todo un varapalo para muchos vecinos de la zona de la Axerquía, donde se detectó el foco de la infección el 4 de septiembre de 1804.

En la segunda mitad de la centuria, el crecimiento de población fue lento e irregular —41.963 habitantes en 1860, 49.755 en 1877, 55.614 en 1887 y 57.313 en 1897— debido fundamentalmente a una débil inmigración rural y altas tasas de natalidad y mortalidad

La fiebre amarilla, o vómito negro (también llamada la plaga americana), es una enfermedad viral aguda e infecciosa.propagándose rápidamente hacia todo el barrio de San Andrés y de ahí a otras partes de la ciudad. Como primera medida disuasoria, las autoridades decretaron el aislamiento de esta parte del Casco.

En calles como Almonas, Huerto de San Andrés y Carretera se levantaron muros para que no hubiera tránsito de personas, quedando aislada la parte de Espartería, Realejo y la plaza de la Almagra. Se cerraron todas las puertas de la ciudad exceptuando las del Rincón y Puerta Nueva, donde se colocaron alguaciles y un médico para determinar si entraban o no enfermos.Los equipajes de los visitantes de Córdoba entonces eran fumigados y las personas a las que se les detectaba la fiebre amarilla eran enviadas a conventos, centros religiosos o lugares retirados en la Arruzafa, El Carmen, San Cayetano o La Victoria. Lafiebre amarilla se había cobrado 1.500 víctimas, y hasta hubo un amago de construir un cementerio donde años después José Bonaparte mandaría construir el camposanto de la Salud.

Es por otra lado una época convulsa. Durante la invasión francesa y la posterior Guerra de Independencia sus pobladores sufrieron duras penalidades y una fuerte represión. En la Guerra tomó una parte muy activa un cordobés ilustre, Ángel de Saavedra, más tarde conocido como el poeta Duque de Rivas.

Expulsados los franceses y restaurada la monarquía de Fernando VII, las disputas entre liberales y absolutistas que caracterizaron también afectaron a Córdoba, cuya población aparece dividida.

Durante el reinado de Isabel II Córdoba fue cuartel de los liberales quienes, en 1868, lograron derrotar a los realistas en el puente de Alcolea, lo que significó el destierro para la reina.

Durante el reinado de Isabel II, Córdoba fue cuartel de los liberales que en 1868 derrotaron a los realistas en el puente de Alcolea, lo que significó el destierro para la soberana.

A mediados del siglo XIX Córdoba era una población eminentemente agraria,fuertemente artesana, con una débil presencia de la industria moderna y escasa actividad comercial; una estructura económica, pues, en la que predominaba la actividad agraria  aunque «dinamizada por el ascenso de la burguesía a l amparo de la desvinculación y la desamortización

También a medidados del siglo XIX empezaba a despertarse por todo el país la conciencia de que era necesario modernizar las grandes ciudades en expansión, permitiendo su extensión más allá de los límites del Casco Histórico. Las murallas, con tramos semiderruidos, eran una constante sangría para los Ayuntamientos encargados de repararlas, y daban una imagen de ruina y estrechez cuando se miraban desde el exterior. Sólo la necesidad de que existieran puertas donde cobrar las tasas al comercio las iban salvando de su destrucción.

Desde la época de Isabel II, Córdoba empieza cierta planificación urbana. Empiezan a alinearse calles, cosa nada fácil, ante las carencias de las arcas pública, y dejada  a menudo la respuesta a la iniciativa privada que marcará las nuevas referencia. Calle ancha, boulevar... y derribo de puertas y murallas.

Arco de Isabel_II
Arquitecturas efímeras, ambiente de fiesta en la ciudad y la sensación de una gran excepcionalidad histórica. En 1862, Córdoba se vistió de gala para recibir a la Reina Isabel II, en una visita que todavía perdura en la memoria 

                                                                       ABC

Un lujoso campamento que se instaló en la zona conocida como Choza del Cojo, donde la Reina descansó a su llegada a Córdoba el día 14 de septiembre de 1862. Fue a las 15.25 y lo hizo en diligencia desde Andújar. Entró a Córdoba de forma triunfal por la Puerta Nueva y de pasar bajo un arco de arquitectura efímera que le daba la bienvenida.La ciudad incluso montó en la zona de la Victoria una feria y hubo actuaciones de bandas y cantantes.Isabel II durmió en el Palacio Episcopal durante los días de su visita a Córdoba. Su entrada por la Puerta Nueva, engalanada para la ocasión, fue el 14 de septiembre de 1862. A partir de ahí conoció la colegiata de San Hipólito, el hospital de Agudos y, por supuesto, la Mezquita-Catedral. Famoso fue su paso por San Jacinto y su vinculación, a partir de entonces, con la cofradía de Nuestra Señora de los Dolores. Conventos, templos e instituciones sociales recibieron a Isabel II en aquellos días, hasta su marcha el 18 de septiembre. Tuvo tiempo para subir el 16 de septiembre de 1862, en visitar las Ermitas de Córdoba, que en aquel momento era un desierto espiritual donde vivían ermitaños en penitencia, pobreza absoluta y oración. 


En la segunda mitad del siglo confluyeron la llegada del ferrocarril, la liberación de espacios como consecuencia de la desamortización, y la aparición de una débil burguesía y pequeñas industrias. Para cubrir estas necesidades la ciudad saltó los límites del casco histórico. Las clases acomodadas se asentaron al norte, mientras que   la clase obrera lo hizo en la parte sur, zona con graves problemas de
aislamiento e incomunicación, separada del resto de la ciudad por las barreras del rio y el ferrocarril. La construcción de ola periferia sur correspondió, en principio, al chabolismo y a la obra benéfica ante la ausencia de iniciativa privada para la construcción de viviendas económicas. Posteriormente en esa misma zona, se llevaron a cabo polígonos residenciales de promoción pública.

Fenómenos como la desamortización (1835 y 1855), la llegada del ferrocarril (1859), y en cierta medida, un incipiente desarrollo económico y demográfico (Córdoba pasó de 42,09 hectáreas en 1857 a 57,01 en 1900), contribuyeron de manera irreversible a modelar una imagen mucho más cercana a la ciudad que hoy conocemos.

Con la Chimenea que se ve en los planos instalada en la Corredera llega a Córdoba la revolución inudstrial. La iniciativa de este empresario que trajo la primera máquina de vapor no sólo queda aquí, sino que incluso se traslada al campo de la merced donde intala una casa de aguas.
En Córdoba el textil tiene fuerza. Son fábricas que se reparte por la ciudad inustrial. Destacan las de

En el mismo campo industrial, proliferaron las fábricas de paños que fueron una de las industrias más boyantes que tuvo Córdoba en la segunda mitad del siglo XIX. A mitad del siglo XIX existían en Córdoba seis fábricas de paños importantes repartidas por la ciudad: la de la carrera de la Fuensantilla
la del antiguo convento de Regina,  la de la calle San Francisco, también en en la calle Lineros en la Casa del Santo Dios, la Puerta de Baeza o la Fábrica en la calle de las Siete Revueltas. A final de siglo estas fábricas decaen. El algodón y los nuevos tejidos se imponen. Hu bo otras experiencias industriales, como las fábricas o artesanía en el entorno de la ribera, intramuros de la axerquñia, bodegas, lineros...

En el extremo opuesto, en el barrio actual de las margaritas empiezan a apostar por construcción y sus necesidades.

Otras chimeneas también se levantan en esta atrasada Córdoba. Aún perduran las chimeneas de algun as de ellas, huella de lo que fueron. Son aceiteras y  jabonerías. Destacar la casa Carbonell S.A que se  convertió  en una gran empresa.

En la merced a extramuros asimismo se instaló una fábrica de cristal y una fundición de hierro tan necesaria para las nuevas máquinas de vapor.

El urbanismo cordobés empieza a cambiar . Hen anteriores apuntes hemos estado presentando a Córdoba como una ciudad fortificada, a la orilla del Guadalquivir que le dan sentido en su vega, sin obviar la sierra y su campiña extensa. Córdoba ha funcionado como una ciudad puente, y este ha marcado el territorio como encrucijada. Se ha generado un oaisaje patrimonial ´´unico y singular, y como hemos visto en esta Geografía Patrimonial, la ciudad se ha ido superponiendo. El siglo XIX no podía ser menos, Ahora la ciudad, quiere cambiar.  El  Casco Histórico estaba lleno de espacios baldíos y conventos desamortizados, se decidió con enorme alegría que había llegado el momento de eliminar las puertas monumentales y  derribar la murallas que limitaban los barrios y plantar alamedas en el exterior.
 Aquella muralla otrora, romana y mas tarde islámica. Cuyos perfiles ya comentamos en su momento.

La ciudad debía abrirse  al ferrocarril, símbolo de modernidad o contemporaneidad. Y aqauellas calles de herencia había que reformas y ampliarlas . Se quiere crear el Paseo de la Victoria, a las rondas coma la de los Tejares,

Habiendo probado en 1852 lo fácil que resultaba hundir un monumento (la Puerta del Rincón),. Y de esta manera, sin que la ciudadanía se diera cuenta, desaperecen  las puertas de Gallegos, Baeza, Andújar, Plasencia, Misericordia... (las ciudad de las siete puertas se quedará huérfana). Córdoba se derriba y sus antigas tapiales, sillerías o ladrillos se llevandos a la cantería. Nuevas visiones inmobiliarias contemplaremos el  extramuros de la Victoria, de Ronda de los Tejares, de Colón, de las Ollerías, de la Ronda de Andújar o del Campo Madre de Dios.

Por fin entraban y salían los carros libremente, la gente paseaba por los nuevos parques y mientras, solitarios, un puñado de hombres, como Ramírez de las Casas Deza o Teodomiro Ramírez de Arellano, lloraban por la pérdida de un trozo de la Historia de Córdoba.

Además, los adelantos de la revolución industrial influyeron en el desarrollo de los servicios urbanos, como la canalización del agua, la construcción de la red de cloacas, la distribución del gas y de la electricidad y la introducción de los medios de transporte (tranvía, metro...) e incluso de nuevos modelos de viviendas. A todo ello se le une el inicio de la planificación urbana a partir de la segunda mitad del siglo XIX, cuando el crecimiento urbano rebasó las murallas de la ciudad preindustrial.

Se creaa una banca propia. El Monte de Piedad, que por aquel tiempo se llamaba Monte de Piedad del Señor Medina y Caja de Ahorros, el 1 se septiembre de 1864. Hacia 1878 se llamárá Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba después fue Cajasur- tan ligada al cordobés, hasya que ya en el siglo XXI. a pesar de lafidelidad cordobesa, quebró y fue adquirida por el BBK.

La paulatina mejora de infraestructura y servicios públicos, como el empedrado y acerado de viales (1842), la limpieza de calles y recogida de basuras permanente (1846), alumbrado público (1831 de aceite y 1882 eléctrico), construcción de mercados (Sánchez Peña y Santa Clara 1880), etc., constituían solo síntoma de cierto desarrollo

La Córdoba de la época, donde se intuye ya una construcción o arboleda en la zona de la estación (que entró en servicio en 1859), aunque ciertamente no se aprecian muchos detalles. Se pueden ver muchos otros lugares ya desaparecidos, como el convento de la Victoria, ña puerta del Colodro, la de Plasencia, el molino de la Albolafia antes de ser destruido por la carretera de Cádiz, el estado de la huerta del Alcázar que ahora se pretende recuperar... Algunos detalles aparecen un poco desplazados, como ocurre por ejemplo con San Hipólito, que se va casi a los Tejares, pero se puede disculpar.

Aunque el ferrocarril estaba a punto de transformar la ciudad, aún no habían comenzado los grandes cambios, como la prolongación hasta la ronda de los Tejares del entonces paseo de San Martín (hoy Gran Capitán), la apertura de la calle Claudio Marcelo o el ensanche norte hacia la estación.
El primer ensanche de la ciudad de Córdoba se da en torno al año 1892, y fue propiciado por la llegada del tren y la necesidad de crear un espacio amplio que permitiera llegar hasta el mismo. Asimismo se respondía al deseo de la burguesía cordobesa de tener un espacio amplio y típicamente burgués, con grandes viviendas y zonas verdes. Sería la zona que limitaba con la muralla Norte, la que quedaría derruida en esta expansión. En ella las calles serían más anchas, rectilíneas y con un trazado más regular. En esta zona, en principio residencial, estaría avenidas tan importantes como la del Gran Capitán (con el bulevar) y Ronda de los Tejares.
PARA SABER MÁS, VER.


Las estructuras sociales y las relaciones de poder a lo largo del XIX estaba la  burguesía de corte rural cuyos  nombres  aún perviven  y en la que se fueron integrando nuevas clases provenientes de sectores mercantiles, banqueros, antiguos administradores de fortunas nobiliarias, elevados a la categoría de terratenientes por compras a sus propios patronos, altos funcionarios y algún elemento surgido de otros sectores económicos, cuyo número e influencia nunca limitó la raigambre agraria y aristocratizante de esa “buena sociedad cordobesa”. 

En el extremo opuesto, las clases populares, en un proceso de proletarización creciente ante la inevitable ruina del sistema artesanal y el empuje del nuevo capitalismo , sobrevivían a expensas, en su mayor parte de actividades económicas vinculadas al sector primario donde el paro estacional y los bajos niveles salariales eran una dura realidad cotidiana. 

Un recorrido por los barrios de Santa Marina, la Magdalena, San Lorenzo, Espíritu Santo…, bastaba para ponerse en contacto con lo que ya empezaba a denominarse “la cuestión social”. Una situación de deterioro progresivo en las condiciones de vida y de trabajo de las clases populares, minadas por la pobreza, por el embrutecimiento y la ignorancia ante el analfabetismo creciente, y cuando las crisis les golpeaba, por la propia marginación social a que sus miembros se veían empujados. Ante este estado de cosas no resulta extraño que en el último tercio del XIX, Córdoba, fuera terreno abonado para la difusión de movimientos y doctrinas de liberación socia,  con el relativo auge del movimiento obrero de inspiración anarquista y, en menor grado socialista.

 La clase media en síntesis, se reducía a un puñado de pequeños y medianos empresarios, empleados públicos, profesionales liberales, artesanos y pequeños empresarios del comercio y la industria, etc.,

La vida cotidiana del cordobés en sul ámbito de lo lúdico y festivo,transcurre en un  calendario de fiestas religiosas y celebraciones de toda índole (veladas, verbenas, carnavales romerías y ferias), Una oportunidad para evadirse  de las tareas diarias con  la diversión colectiva. (Ver Patrimonio etnológico. descubrir la vida de córdoba)

En la ciudad  surgen las  sociedades culturales y centros profesionales y artesanos: Real Academia, Sociedad Económica de Amigos del País, Sociedad de Plateros, Centro Filarmónico, Ateneo, Liceo, cafés como el famoso Suizo, teatros (principal, 1810. , Moratín, 1862 y Gran Teatro, 1873), y los casinos como el del Círculo de la Amistad, hasta la actualidad lugar de cita obligada para la “buena sociedad local”.  Para el pueblo,  el recinto ferial,  en el paseo de la Victoria, lugar donde se ubicó por primera vez en 1820, y desde 1846 con un hermoso coso taurino (el de los Tejares), que en consonancia con la categoría de la afición cordobesa se convirtió en verdadero santuario para los grandes espadas del momento.  


La herencia de la época preindustrial: se concentra en el casco antiguo. Aunque las ciudades preindustriales responden a modelos distintos según las épocas y culturas, suelen presentar algunas características comunes. Casi todas están rodeas de murallas q tenían finalidad defensiva, fiscal y sanitaria. El plano solía ser irregular con calles estrechas y tortuosas, pero también hay ejemplos de planos radiocéntricos, lineales y en cuadrícula. La trama urbana era cerrada y solía organizarse en manzanas pequeñas. En la edificación predominaban las casas unifamiliares, con corrales y huertos. Tb había edificios destacados, q varían según el periodo histórico. Los usos de suelo eran diversos; con la viviendas se entremezclaban talleres, comercios, almacenes y edificios públicos. Desde el punto de vista social, en la ciudad coexistían diversos grupos, aunque existía cierta jerarquización; el centro era el lugar más destacado, donde se localizaban los principales edificios públicos y vivía la elite de la ciudad, q concentraba el poder político, religioso y cultural. A estas características se unen las peculiares aportadas por las distintas sociedades preindustriales q, en función de sus necesidades, crearon su modelo de ciudad.

La ciudad aún tardaría más de medio siglo en abandonar de forma decidida el perímetro de sus murallas. (VER córdoba contemporánea. itinerario por la córdoba del siglo xx )

Plano de Córdoba de 1844, de D. Dionisio Casañal y Zapatero
VILLANOVA, J.L.:EL PLANO DE CÓRDOBA (1884) DE DIONISIO CASAÑAL
Y ZAPATERO , Cuadernos Geográ€cos, 49 (2011-2), 123-152



En el plano citado se reflejan las curvas de nivel con equidistantes un metro, un listado de los edificios públicos y un nomenclátor de la ciudad. Un excelente trabajo y material de consulta para investigadores y enamorados de la ciudad de Córdoba. Se reflejan importantes cambios en la ciudad, comparada con los anteriores planos de 1811, del Ingeniero de Minas Barón de Karvinski, y el Ingeniero D. Joaquín Rillo, llamados de los franceses, en escala de Cien Estados Decimales de a dos Baras (sic) castellanas con notables errores, y el de 1851 reducido del anterior de D. José Mª de Montis y Fernández, comprobado por el Arquitecto D. Pedro Nolasco Meléndez y aprobado por la Real Academia de San Fernando, en escala de 500 varas castellanas.

Ya forman parte de la ciudad las vías del ferrocarril, los cuarteles militares en la periferia, Medina Azahara y el Marrubial. La zona industrial, en los alrededores de la estación del ferrocarril, y las fábricas de gas ciudad en Campo Madre de Dios. Las nuevas rondas con la caída de la murallas y puertas, las rondas son las que hoy se llaman así, del Marrubial, de la Manca, de Isasa, de los Tejares. Los paseos ajardinados modernos como el de la Victoria, llamado así por el Convento de la Victoria. Las grandes vías interiores, como el paseo de San Martín hasta la Ronda de los Tejares. La primera parte de Claudio Marcelo.

Todavía no se han saltado del todo las murallas de la ciudad, tímidamente se empiezan a poblar los alrededores, pero todavía queda algo de tiempo para saltarlas. En 1862 se recoge la última, o una de las últimas versiones de la España romántica, Jean Charles Davilier y Gustavo Doré con los grabados, la crean, pero no es una estampa agradable:




 ESQUEMA

Ciudad preindustrial
- Murallas, puertas y torres
-- Calles y plazas históricas

Ciudad industrial
- Ronda
- Ensanche
- Estación
- Barrios burgueses/obreros
- Jardines
- Areas inudstriales : Patrimonio inudstrial 


Córdoba_en_1860_-_Alfred_Guesdon
DE LA CIUDAD PREINDUSTRIAL A LA INDUSTRIAL

- PUERTAS , MURALLA Y TORRES

Las puertas de la ciudad han marcado el ritmo historico de la Cordoba del Antiguo Régimen. Espacio de controll y fiscalización. Cierra las puertas al exterior. Hoy la visión que tenemos es tdo lo contrario. Desde ellas se accede a la ciudad alta o obja. Las hay principales las de la antigua medina, pero las otras, la de la axerquía también tienen su funcionalidad

Las murallas de Córdoba que persisten secularmente empiezan a ser olvidadas.Los fines defensivos. fiscales y sanitarios ya no sirven. Al contrario, en la futura ciudad moderna son un estorbo, constriñen e impiden la circulación.

 Su recorrido prácticamente ha desaparecido de la memoria colectiva de los cordobeses, y únicamente en el caso de algunas puertas se siguen empleando los antiguos topónimos que nos recuerdan su ubicación. Durante la conferencia, en primer lugar, podremos entender el desarrollo del casco histórico de Córdoba a lo largo de los siglos, con la construcción y ampliación de los distintos recintos amurallados que le dieron forma, desde la primitiva Corduba de Claudio Marcelo hasta el amurallamiento de los arrabales orientales de Qurtuba y la construcción del barrio del Alcázar Viejo. Conoceremos la localización de las puertas de la ciudad, y poco a poco construiremos (y contemplaremos) la imagen de la Córdoba de 1850, que podríamos considerar el punto de inflexión entre el antiguo urbanismo cerrado y el desarrollo de una ciudad abierta al exterior y, por tanto, dispuesta a prescindir de sus murallas.

El proceso destructivo de puertas y murallas, comenzando por la pérdida de la puerta del Rincón en 1852 y finalizando con la caída de la puerta de Osario en 1904. Veremos cómo se fueron abriendo nuevas calles y avenidas, cómo los propietarios de fincas fueron desfigurando la muralla y cómo los torreones eran desmontados y sustituidos por las modernas líneas de fachada. El avance del siglo nos llevará a contemplar la destrucción de las puertas de Gallegos, Sevilla, Baeza, Plasencia, Andújar, Colodro, Misericordia y Nueva

 La revolución, entre otros monumentos, demolió la hermosa puerta de Baeza, la negligencia, el convento de los Mártires con sus artísticos restos y sus leyendas piadosas; la necesidad de abrir una ancha vía destruyó los últimos vestigios del palacio mudéjar de los Venegas, exigencias o mejoras locales, no bien definidas, derribaron el arco que enlazaba la Albolafia de los jardines del antiguo Alcázar, la puerta de Sevilla y las torres albarranas que exornaban la ciudad con sus severos paramentos y sus bellas y almenadas cresterías; el convento de Regina, el de la Dueñas, con sus ricos artesonados, sus torbeas, sus caladas arquerías y alicatados de brillante labor y colorido; y el deseo de construir a la moderna, hundió la ermita de los Reyes, la casa de la Cuadra, y, por último, la alineación hoy proyectada en la calle de Diego de León, amenaza destruir la antigua casa de los Bañuelos, añadiendo una pérdida mas y muy sensible al ya largo catalogo de asolaciones funestas.

 Rafael Romero Barros"

 


En el siglo XIX se construyeron barrios fuera de la muralla, los ensanches, ocupados por familias de clases medias. Se construyen bulevares y calles de mayor anchura. A finales del XIX, los ferrocarriles y los transportes posibilitan el crecimiento de núcleos urbanos más próximos a las ciudades. Junto a las vías de comunicación surgen arrabales y suburbios




PUERTAS


Ya hemos visto, como hemos comentado, estás a lo largo de este itinerario que o hepropuesto por la Geografía patrimonial de Córdoba, me remito a ella. Sólo apuntar algunas imágenes históricas de ese patrimonio perdido. 



Puerta del Puente








 

Puerta Almodóvar






 Puerta Portillo


 Puerta Colodro




 Puertas del alcázar



Puertas de la ronda marrubial



PARA SABER MÁS, VER:

- La muralla

La muralla marca un límite claro y limita el arrabal. Lo que debía ser en 1623, cuando está datado que existían casi 8.000 metros de muralla y 132 torres"
La medina de la Corduba romana fue el origen. 
 

El derribo de las murallas trajo consigo la aparición de un  elemento fundamental del trazado: la ronda. Se trata de calles de circunvalación y enlace que ocupan el lugar dejado por las murallas. Es un concepto fundamental de la estructura viaria y está muy ligado al tráfico.En Córdoba ha sido durante mucho tiempo, y es todavía en algunos sectores, elemento fundamental en la configuración viaria  de la ciudad

Tenemos algunas fotografías antiguas que nos recuerdan cómo fueron. Parto de ellas, aunque mejor para saber mejor es remitirte a cada etapa histórica

La muralla romana de la Medina

Será está la zona una de las más catigadas en el derribo. La zona NO de la villa será el lugar de residencia de la burguesía cordobesa. Los restos murales hay que buscarlos en los subterráneos de las casas.


PARA SABER MÁS, VER:

 La época islamática, amplia la muralla. Ahora se le suma la exerquía que recoge lienzos almohades. Asimismo en la alzaba árabe posterior alcazar de RRCC. se ha creado también una collación rodeada.


Muralla Ronda Marrubial

 
Cruz de Roelas en la muralla del marrubial. Litografia de George Vivian (p. s. XIX)

Debe su nombre a la abundancia de marrubio, planta aromática bastante escasa actualmente que sin embargo llenó esta zona en el pasado. En ella existió una de las necrópolis romanas de la ciudad y en época musulmana fue el límite oriental de la Ajerquía, como lo confirma la muralla de origen almorávide. Posteriormente se situó aquí el "quemadero", lugar donde la Inquisición quemaba a los condenados.(Cordopedia)



Muralla Campo Santos Martires

PARA SABER MÁS, VER:

TORRES
Junto a la muralla, la torre. Otro elemento defensivo. Algunas permanecen, marcando en su altivez su presencia.. Son parte de nuestro paisaje y nuestro recurdo de ciudad defensiva.


-Calahorra
 

Torre Malmuerta






 La vida en las calles en la Córdoba del s XIX

El aspecto de los edificios permite conocer la diferenciación social de los  habitantes que los ocupan.







 
 

La afición al toreo en la ciudad de Córdoba, hizo que a mediados del siglo XIX,

aguilardigital.es

La construcción de la plaza se inicia sobre terrenos de la antigua huerta de Perea en el año 1845, siendo inaugurada oficialmente con una corrida el día 8 de septiembre de 1846. . Un incendio la destruye en gran parte el 15 de agosto de 1866, siendo reconstruida El arquitecto fue Manuel García del Álamo, Hasta la fecha las corridas se celebraban en plazas como la Corredera, o en plazas de toros portátiles instaladas en lugares como la Merced. En el siglo XX se desplaza de nuevo al distrito de Poniente.


-LA CIUDAD INDUSTRIAL:
ENSANCHES, ALINEACIONES, CALLES NUEVAS, RONDAS, ESTACIÓN, 

La ciudad cambia estructuralmente fruto de la nueva composicion social. Ahora coexiten diferente grupos sociales. Existe cierta jerarquía social. Por un lado la élite en el centro asentada en la villa. Por otra los trabajadores que se asienta en los barrios bajos de la exerquía como aquellos piconeros del barrio bajo de Santa Marina o aquellos otros del Campo Madre de Dios. Ahora en las nuevas  periferias más alla del ensache ocupado por la nueva clase burguesa, las nuevas clases obreras ocuparán su sitio.  En el siglo XIX la burguesía se apropia de las zonas más centrales y valoradas del casco antiguo. - Posteriormente, al trasladarse a los nuevos ensanches, algunos barrios quedaron ocupados por grupos sociales de bajos ingresos y sufrieron un importante deterioro a lo largo del siglo XX.  La la  polarización social será matizada por la instalación de clases medias comerciales o funcionariales.


LA RONDA 

- Ronda járdines de Agricultural
- Ronda - Avenida República Argentina
- Ronda de Avenida Tejares
-Ronda Avenida Obispo Pérez Muñoz/ Ollerías
-Ronda de Marrubial
- Ronda De Andújar - Ronda De los Mártires
-  Ronda de los Martires. Rio Guadalquivir. Murallón.
- Ronda de Isasa


Ronda de los Tejares en Cordoba 

Ocupa el espacio que correspondía a la antigua muralla romana que rodeaba la ciudad hacia el norte.

Las calles de las ciudades cambian de nombre. Los avatares políticos  e históricas han permitido que, por ejemplo, en Córdoba, una de las vías principales en la misma, la Avenida de Canalejas, pasara a ser durante la dictadura la Avenida del Generalísimo y, actualmente, sea la de Ronda de los Tejares.


Imagen de la Plaza de toros de los Tejares en la Avenida de Canalejas, hoy Ronda de los Tejares en Córdoba


 


  CALLE NUEVA
 


BOULEVAR 

La avenida del Gran Capitán se planteó como parte del ensanche de Córdoba destinado a la burguesía de la ciudad. Este paseo se inicia con un eje central peatonal , ajardinado en sus bordes en el año 1859.  Gran Capitán corresponde con la apertura de una vía de acceso directo y rápido a la antigua estación de ferrocarril

Paseo del Gran Capitán,  constituye la mayor operación de cirujía urbana realizada en la Córdoba del siglo XIX. La idea principal era dotar a la ciudad de un paseo salón al estilo burgués, que facilitara un cómodo acceso desde la recien inaugurada estación de ferrocarril.

  

En el paseo hay dos tramos bien diferenciados. El primer tramo se terminó en 1868, en pleno casco antiguo, arrasando varias edificaciones del trazado medieval, al modo de la Gran Vía de Madrid, y el segundo se ejecutó a partir de 1900, en zona extramuros.

Edificio del Colegio de Arquitectos

Archivo:Edificio del Colegio de Arquitectos (Córdoba, Spain).jpg


 EDIFICIOS SINGULARES


CIRCULO DE LA AMISTAD

Instituciones típicas de la burguesía decimonónica serían los casinos, lugares de reunión para el trato mercantil y la tertulia. Varios de estos centros existieron en nuestra ciudad, pero sólo uno ha sobrevivido. La razón de ello es que el Circulo de la Amistad supo siempre enriquecer sus funciones desempeñando una labor de promoción cultural, quizá la más sobresaliente en nuestra ciudad, hasta los tiempos en que la llegada de la democracia permitió que las administraciones y las entidades de ahorro se convirtieran en los nuevos mecenas de la cultura. Se asienta el Círculo sobre terrenos de lo que fue un hospital en el siglo XV y posterior convento de monjas recoletas de la orden de San Agustín del siglo siguiente. De dicho convento, bajo la advocación de la Virgen de las Nieves, ha quedado el actual patio principal, antiguo claustro, obra de fines de siglo XVI, aunque bastante retocado. En 1836 se suprimió la fundación religiosa y el inmueble fue utilizado como casa de vecinos. En 1850, el juez José Miguel Henares fundaría allí el Casino Cordobés que poco más tarde, en 1853, tomaría el nombre de Círculo de la Amistad. La que fuera iglesia del convento sirvió para que jóvenes aficionados al teatro y la literatura la alquilaran y se reunieran allí creando el Liceo Artístico y Literario. Esta institución no logró consolidarse y terminó fusionándose con el Círculo, que en 1856 adquirió todo el inmueble y el definitivo nombre de Círculo de la Amistad y Liceo Artístico y Literario. Desde entonces las actividades artísticas y culturales que se han organizado son incontables, y gran parte de su actual patrimonio refleja la importancia que la institución ha concedido a las artes y a la creación literaria. En 1864 se creó la biblioteca, que, gracias a las aportaciones de socios y al nivel de adquisiciones, resulta imprescindible para el conocimiento de la literatura cordobesa del siglo XIX. Fue decorada a principios del siglo XX con un friso de relieves, obra de Mateo Inurria.


sevilla.abc.es

Cuadros de la historia cordobesa de Rodríguez de Losada o las espléndidas pinturas de Fernández Alvarado en el cielo del recinto, los amplios patios interiores o los cuadros de Julio Romero de Torres que cuelgan de sus paredes son algunos ejemplos.

Durante décadas ha sido la sede fiestas de sociedad, bailes de época y disfraces, juegos florales y otras manifestaciones benéficas o ciudadanas.


REAL ACADEMIA HISTORIA

Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba
La Real Academia de Córdoba, cuyo nombre oficial es Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, fue fundada el 11 de noviembre de 1810, al separarse diferentes miembros de la Sección Literaria perteneciente a la Real Sociedad Patriótica de Amigos del País  (CORDOBAPEDIA)



puerta-real-academia-cordoba.jpg


ENSANCHES 

 La ciudad burguesa. Más allá de Ronde Tejares y el paseo de Gran Capitán se extiende la nueva ciudad burguesa. Más al Norte queda la Sierra.


ESTACIÓN FERROCARRIL

Tras el Ensanche surge la estación de ferrocarril que con su viario marcarán una cicatriza-límite de la ciudad por el norte. Habrá que esperar al siglo XX, con el plan de Ordenación Urbana y el plan Renfe para aunar la ciudad.


INDUSTRIA

La llegada de la Revolución Industrial, sin embargo, convirtió el trabajo y a sus nuevas catedrales en epicentro urbanístico de lo doméstico. El empeño y el éxito arquitectónico en la construcción de fábricas en España en los últimos 150 años ha sido muy heterogéneo. Pero en la mayoría de casos configura el relato social y tecnológico de un periodo de la historia en que la vida y los métodos de producción .  Hoy muchos espacios que se han conservado intactos formando parte del Patrimonio Industrial

La ciudad de Córdoba experimentó un lento e incompleto proceso de industrialización, entrando en la órbita del siglo XX inmersa en un panorama económico general aún muy dependiente de la tradición agrícola. Es por ello que la aparición en 1917 de la Sociedad Española de Construcciones Electromecánicas S.A. constituye, sin duda, uno de los mayores puntos de inflexión en su historia reciente. Las dimensiones de este complejo fabril y su incidencia en la economía, la sociedad y el urbanismo de la ciudad hacen del mismo un conjunto singular fundamental para conocer el particular proceso de industrialización cordobés.

No faltaron algunas iniciativas industriales como la de Sánchez Peña, comerciante y principal promotor en 1846 de una moderna fábrica de sombreros con tecnología y métodos de producción traídos de Paris, la de Antonio Carbonell y Yacer, activo empresario alicantino que en 1866 vislumbró la potencialidad industrial y mercantil de la agricultura provincial, o la de Pedro López, banquero y comerciante riojano afincado en Córdoba desde 1838, pero tales empresas solo fueron impulsos aislados incapaces de acabar con la extrema dependencia agrícola de la urbe y con la inercia de un capital y un ambiente económico siempre inclinado a la “inversión refugio” en bienes inmobiliarios



 El movimiento por la recuperación de este tipo de arquitectura —y de paisaje— surgió en los años setenta, cuando los procesos de reconversión industrial comienzan a eliminar décadas de historia con la piqueta.


PARA SABER MÁS, VER:

La Casa Carbonel



  fábrica San Antonio. Fuente: Archivos Carbonell y Cía.


Es  a mediados del XIX, momento en que la provincia de Jaén comienza a superar a la de Córdoba como primera productora de aceite nacional, cuando Antonio Carbonell y Llacer, funda en 1866 la Casa Carbonell, eligiendo nuestra ciudad como sede de este incipiente negocio aceitero. 

La Casa Carbonell se adapta necesariamente a lo que hay. Construye en una zona extramuros de la ciudad con cierta tradición oleícola la fábrica de aceites “San Antonio”, amplio conjunto de dependencias caracterizado por ese característico Chimeneón construido en 1903 y felizmente conservado



El patrimonio industrial”


El ascenso desde Santa Marina hasta la Puerta del Colodro nos sitúa ante una notable transformación del paisaje urbano. A nuestras espaldas queda el viario medieval, salpicado de iglesias y casas palaciegas, bruscamente interrumpido por la avenida de las Ollerías y por una sucesión de bloques de pisos, entre los cuales emerge el hito vertical del Chimeneón, recordatorio del humilde pasado industrial de la ciudad. Estamos en el itinerario de la antigua periferia industrial y ferroviaria de la ciudad, que hoy alberga junto a los antiguos espacios y usos, otros nuevos que significan, en gran medida, la aportación actual a la ciudad del futuro.


- Fábrica de sombreros de "Sánchez y Cia".


 dibujo de Guesdon


José Sánchez Peña, que da nombre a la antigua calle de los Odreros, la que entra de la Corredera a la plaza de las Cañas, fue un comerciante e industrial cordobés del siglo XIX (1801-1883),, que era de su propiedad. su gran apuesta, su empresa señera, fue esta fábrica de sombreros en que la usó la última tecnología de la época (máquinas de vapor) para producir género de primera calidad. La compró al Ayuntamiento después de que la cárcel fuera trasladada al Alcázar, y fundó su fábrica el día 23 de agosto de 1846, según explica la Cordobapedia. Llegó a exportar al extranjero, y a ganar premios en algunos certámenes


 Almacén ronda ollerías

 fábrica de harinas Cordoba_Santa Candida


MOLINOS





JARDINES
 Zonas de esparcimiento 

Son aquellos espacios reservados al ocio y la cultura. Está configurada por la yuxtaposición del espacio urbano y el rural, confundiéndose en sus límites. Surgen para solucionar los problemas de la vida urbana

Algunos están diseminados por el centro urbano, otros están en zonas periférica

El desarrollo de zonas verdes y parques urbanos y metropolitanos se dedican a paliar la falta de infraestructuras para el ocio y el descanso.

La característica es que los pobladores están en contacto directo con la naturaleza, la ausencia de contaminación atmosférica y acústica y que actúa como redistribución de la población hacia las zonas de influencia de las ciudades en libramiento del espacio urbano propiamente dicho.



Vista-aerea-de-Cordoba Alfred-Guesdon,  L'Espagne-a-vol-d'oiseau- -  
 - Jardines de la agricultura

Inaugurados por Domingo Badía Leblich el 1 de marzo de 1811, fueron reformados en 1864 por Rafael de Luque Lubián, para incluir un espacio radial que confluyen en plazas
- los de La Victoria creados en el siglo XIX, así como uno de los más modernos, el parque Juan Carlos I.

Junto a la vieja muralla oriental, una vez derribada, se crearon los primeros jardines extensos de Córdoba, en el lugar conocido como Campo de la Victoria


 

Colón

Hasta 1831, hubo en el Campo de la Merced una plaza de toros, el Coso en el Campo de la Merced.
En 1835 el Conde de Torres Cabrera, alcalde de la ciudad, propone convertir el Campo de la Merced en un paseo. Se pusieron los cimientos de la fuente, pero no llegaron a realizarse. Los jardines se construirían a principios del siglo XX, según el proyecto firmado en 1905.

PARA SABER MÁS, VER.

  BIBLIOGRAFÍA

-Ramírez de Arellano: Paseos por Córdoba» , 1873
- Enrique Aguilar Gavilán: CORDOBA Y LOS CORDOBESES DURANTE EL SIGLO XIX, histoconocer.mforos.com
-Cristina Martín López, “Córdoba en el siglo XIX”,
-LÓPEZ ONTIVEROS, 1981
-VILLANOVA, J.L.:EL PLANO DE CÓRDOBA (1884) DE DIONISIO CASAÑALY ZAPATERO , Cuadernos Geográ€cos, 49 (2011-2), 123-152
-YODOB ASIUL(Seudónimo de Luisa Bodoy): La indispensable. Guía de Córdoba y su provincia para el año 1875
-La mirada ajena: Andalucía vista por -otros - Revista de Estudios ...
-Historia de córdoba en imágenes
-Córdoba en tiempos de "La feria de los discretos", novela de Pío ..
- Paseo por CÓRDOBA de la mano de 'La feria de los discretos', de Pío Baroja
PIO BAROJA: Feria de Los Discretos

 La trama de La feria de los discretos  se desarrolla en las vísperas de la Revolución de Septiembre (el golpe de estado que derrocó en 1868 a Isabel II y abrió el camino a la instauración amadeísta y a la Primera República) y tiene como marco la ciudad de Córdoba, añorante de su glorioso pasado pero estancada en la rutina y la pereza. Comerciantes, pícaros, aristócratas, periodistas, actrices, celestinas, bandoleros, masones y revolucionarios forman el variado elenco de personajes, entre los que se destaca Quintín García Roelas, arquetipo de ese hombre de acción cuyas ideas y creencias colorean tan vivamente el mundo de Pío Baroja. El descubrimiento de la miseria y mezquindad de las gentes y la ridiculización de que son objeto los sentimientos nobles y los propósitos honestos destruyen los ideales reformadores del joven cordobés, que cae en un profundo pesimismo acerca del mundo y de la condición humana; si bien termina por abrirse paso en la vida gracias a su dureza y cinismo, nunca le abandona la vaga conciencia de la superioridad moral de los comportamientos guiados por motivaciones y valores distintos a los que hacen suyos los triunfadores.

  PARA SABER MÁS:

TUS CIENCIAS SOCIALES: GEOGRAFÍA CULTURAL DE CÓRDOBA
-CORDOBA-URBANISMO
--ITINERARIO POR LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y LOS ESPACIOS DE SOCIABILIDAD DE CÓRDOBA
- --ITINERARIO:EL PATRIMONIO INDUSTRIAL DE CÓRDOBA

6 comentarios:

  1. me encantaría ver fotos del antiguo colegio de San Rafael en la calle Alfonso XII tanto por dentro como por fuera

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  2. Buenas tardes, Estoy interesado en alguna foto o información acerca de "el molino de Marrubial" que sé que existía por lo menos en 1915. Situación, características,... lo que sea. Muchas gracias. Reciba mi felicitación por su excelente blog! Un trabajo realmente impresionante!
    francisdenarios@gmail.com

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    1. Gracias por el interés. Poco puedo aportar. No obstante realizo una pequeña reseña.

      La ronda de marrubial fue una importante salida de Córdoba hacia Madrid. Hoy aunque sigue siendo una salida de Córdoba otras vías rápidas han sustituido la salida.

      Presenta un interés patrimonial destacable por lo que se recomienda el inicio de cualquier itinerario geográfico para conocer Córdoba. Tal vez sea ya momento para empezar el recorrido de la ciudad por levante.

      Desde época romana tenemos referencias. En ella existió una de las necrópolis romanas de la ciudad. En la zona encontramos la llamda Fuensantilla porque en el lugar hubo una fuente romana que se abastecía del Acueducto Aqua Nova Domitiana Augusta. Cuenta la leyenda que allí iban a por agua los patronos mártires católicos Acisclo y Victoria.

      Ya en época musulmana fue el límite oriental de la Ajerquía. El lienzo del Marrubial de la muralla de la Ajerquía que presenta longitud de unos 400 metros, es el mayor de todos los conservados, siendo su altura aproximada de 6 metros y su grosor de 3 metros, contando con la presencia de 14 torreones.

      Desde el antiguo Hospital militar al Cuartel de Lepanto,también llamado de Alfonso XII o de la Reina, y hoy refundidos en nuevos edificios de servicios, donde destaca la Biblioteca Municipal. Allí estaba el Quemadero del Marrubial usado por la Inquisión.

      Se llegaba al monasterior e los Padres de Gracia hoy iglesia de los padres de Gracia, donde se ubicaba la puerta de Plasencia que se mantuvo en pie hasta 1879. Aquí la linealidad de la muralla desaparece por la creación del convento e iglesia de los Trinitarios.

      Tras las muralla, en el interior de la axerquía aparece el Jardín de los Poetas, diseñados en estilo neomudéjar. Encontramos un estanque central alargado. Un mural de José Duarte Montilla, que perteneció al Equipo 57, contribuye al embellecimiento del jardín.

      Hoy se debate en su renovación como ronda de la ciudad. El debate está servido entre las reclamaciones vecinales y las autoridades, entre convertirla en una ronda clásica y la protección del pratrimonio, entre el uso del vehículo y lo peatonal. Parece que triunfan las obras de construcción del carril-bici y acerado de la zona y el inicio del espacio destinado al tráfico rodadode cuatro carriles.

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    2. Hay una interesante referencia escrita por Jesús Cabrera en ABC.Córdoba de fecha 19/10/2015 que señala sobre el Molino lo siguiente:

      "Si observamos con detenimiento la magnífica litografía decimonónica, posiblemente de Parcerisa, en la que aparece el entorno del Marrubial, con la cruz de los Cinco Caballeros en su ubicación original y la iglesia de los Padres de Gracia como una monumental cascada de cubiertas y tejas, descubrimos la belleza de esta zona de la ciudad secularmente olvidada. Tan poco aprecio se tuvo a este rincón que en el mismo se instaló el patíbulo de ejecuciones de la Inquisición, por estar a la espalda de todo y a la vista de nadie.

      De forma más idealizada, el Marrubial aparece de nuevo en el cuadro atribuido a Antonio del Castillo que preside en el Ayuntamiento la sala de Comisiones con un monumental marco de madera dorada que llega a eclipsar al propio lienzo. Es un paisaje bucólico, de frondosa arboleda, en el que no queda ni rastro de esa hierba medicinal, el marrubio, que crecía de forma marginal, desordenada y con tal abundancia que llegó a dar nombre a este paraje situado en las inmediaciones de la puerta de Plasencia.

      Como testigo de todos estos siglos de incuria sigue providencialmente en pie la muralla almohade, que se desmorona lentamente entre los Trinitarios y la Fuensantilla. Tan olvidada estuvo siempre esta construcción militar que ningún alcalde ilustrado tuvo la tentación de derribarla en el siglo XIX, cuando fueron cayendo, unos tras otros, los lienzos almenados que quedaban, así como las puertas, algunas de ellas de gran belleza y monumentalidad"

      El crecimiento de la ciudad, desde el ecuador del siglo XX, pobló esta zona oriental y poco a poco esta ronda de circunvalación de la ciudad fue quedando en el interior de la misma, ahogada entre vehículos, cuyo número crecía de la mano de los baches y socavones que brotan como hongos tanto en la calzada como en las aceras... "

      En Paseos por Córdoba de Ramírez de Arellano se cuenta el triste suceso de principios del siglo XVI que habla de una heredad de olivos con un molino. Se cuenta que un dia entraron en ella varios jóvenes e hicieron daño a la arboleda. El señor se personó y finalmente cortó las orejas de los chicos, gritando esta es la justicia que manda hacer el sr. Luis de Córdoba. Fue condenado por el corregidor a muerte. Pero la imploración de su mujer al rey hizo que finalmente fuera perdonado.

      Tenemos otra curiosidad sobre el Molino del Marrubial donde apareció el famoso "Tesoro de Córdoba".Data hacia el año 100 antes de Cristo. Presenta monedas de tribus locales y de los romanos que empezaban a asentarse(222 monedas ). El tesoro de Córdoba incluía, además del torques de plata con motivos celtas, ocho brazaletes, la cabeza de un broche con la forma de dos caballos, además de otros fragmentos argentarios (Fragmento de fíbula, realizado en plata maciza.
      Lo único que se conserva es el eje que termina en los prótomos de caballos con la crin rígida, cuello grueso y cabeza
      con orejas y ojos).Pudo haber pertenecido a un platero que pretendía fundir la plata para hacer nuevos objetos o incluso que fuese una especie de ofrenda. José María Blázquez señala posiblemente se deben a una incursión címbrica.(Historia económica de la Hispania romana, 1978).

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    3. Asimismo no podemos olvidar que por este egido discurrían varios arroyos llamado la hormiguita, camello y matadero. (GUADALUPE PIZARRO BERENGENA: EL ABASTECIMIENTO DE AGUA A CÓRDOBA.ARQUEOLOGÍA E HISTORIA )

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    4. CÓRDOBA, R. y MARFIL, P. (1995): Aportaciones al estudio de las murallas medievales de Córdoba:
      Estructura y técnicas de construcción en el sector Ronda del Marrubial, Meridies, 2, Córdoba,

      ESCUDERO, J. et alii (1999): Las murallas de Córdoba (el proceso constructivo de los recintos desde la fundación romana hasta la Baja Edad Media) en GARCÍA, F. y ACOSTA, F. (Coords): Córdoba en la Historia, la construcción de la Urbe , Córdoba, 201-224.145-178.

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