956 ARTE ETRUSCO

Arte Etrusco

¿Existió un arte etrusco?

CONTEXTO HISTÓRICO

Desde hace tiempo ha existido la controversia en torno a la existencia o no de un arte propiamente etrusco. Estos se debe a que dicho arte debe mucho a las aportaciones de otros pueblos, pero hay que pensar que los etruscos también fueron creadores de un arte y cultura que dio paso a la magna civilización romana.

¿Es una civilización que nació en el norte de lo que ahora es Italia o vinieron desde Asia Menor, la actual Turquía, como sostiene Heródoto?

La mayoría de los arqueólogos e historiadores sostienen que los etruscos son una evolución de la cultura de Villanova, una civilización local de la edad de hierro (en torno al 900 a. de C.), que floreció en el norte de Italia. 

 La civilización etrusca dominó el norte de Italia durante casi siete siglos, aunque su época de mayor esplendor se sitúa entre el VII y el IV antes de nuestra era. Sus huellas son profundas: el nombre de la región más famosa de Italia es etrusco, porque se llamaban a sí mismos tuschi. Los griegos les conocían como tirrenos. Etruria no fue nunca un país, sino, como la Grecia clásica, un conjunto de ciudades que compartían una cultura. Muchas de aquellas urbes pueden visitarse todavía: Volterra, Cortona, Arezzo, Perugia, Viterbo, Orvietto, Tarquinia… “Siempre que les fue posible, los etruscos construyeron sus ciudades sobre amplias mesetas o colinas, por encima de las tierras que les rodeaban”.

El núcleo del asentamiento etrusco, del Tíber al Arno, contaba con 12 ciudades federadas. La tierra fértil, el comercio marítimo y el metal de los montes de la Tolfa hicieron posible entre los siglos VIII y III antes de Cristo el desarrollo de esta civilización, que se enriqueció con el contacto con Grecia y Oriente.

La riqueza y el gusto refinado de las aristocracias se reflejaron en sus necrópolis. Si la de Tarquinia destaca por las imágenes de sus tumbas, la de Cerveteri invita a pasear por una auténtica ciudad de los muertos, con sus túmulos y decoración interior evocadora de casas aristocráticas. La tumba de los Relieves es la más famosa de Cerveteri. Representando a dioses y escenas mitológicas, las esculturas de los templos y las piezas de bronce están hoy expuestas en los museos de Tarquinia y Roma. Los personajes de Tarquinia hablan de poder, pero sin renunciar al realismo —ejemplo de ello es la tumba del Obeso—, o de la vida serena de la capa dominante de los príncipes, donde la familia juega un papel esencial —como se puede observar en el sepulcro de los Esposos de Villa Giulia—.


Tras el paso devastador de Roma, gran parte de la cultura etrusca está encerrada en museos y en las pinturas de las tumbas. 
En la cultura etrusca, se da una cierta discontinuidad de periodos con distintos momentos de auge y de declive, y distintas calidades en sus manifestaciones artísticas.
Etruria se encontraba en Italia, entre el Tíber y el Arno (parte de la Toscana y el norte del Laccio actuales). Las primeras manifestaciones aparecieron a principios del s.VIII. 

Su origen no está claro y hay dos teorías: una, apoyada por Dioniso de Halicarnaso, del s.I, afirma que fue un grupo autóctono que poco a poco desarrolló su propia cultura. La otra, apoyada por Herodoto, del s.V, que afirmó que fueron inmigrantes procedentes de Asia Menor.

El pueblo etrusco fue un grupo, en un principio, no muy numeroso, pero fueron extendiéndose por toda la zona creando ciudades. Las urbes etruscas más importantes fueron Cerveteri, Perusa, Arezo, Volterra, Vulci, Orvieto, Tori, Betis, Tartinia, Ciusi, etc., que estuvieron en pleno auge entre los siglos VII y VI.

En un principio, estas ciudades de Etruria estaban gobernadas por reyes y luego por oligarquías. Los etruscos fue un pueblo de gran vigor que fue dominando progresivamente a sus vecinos.
A mediados del siglo III se va a dar un momento de paz tras numerosas guerras. A partir de ese momento, Roma se va a ir imponiendo, haciendo desaparecer al pueblo etrusco, aunque no su cultura.
Los etruscos desarrollaron enormemente el urbanismo. También se conoce su cultura por sus ajuares funerarios, que ponen de manifiesto su gusto por el lujo y su carácter vital.
Estuvieron muy preocupados por la vida de ultratumba. Las raíces de su cultura están en la cultura Villanoviana, que florece en la primera Edad del Hierro y que continúa hasta el siglo VIII. En su arte podemos ver influencias orientales y griegas, especialmente de la fase arcaica, que funden y recrean con la suya.

Etapas del arte etrusco

Las etapas del arte etrusco son:
Periodo primitivo: (s.VII y VI). En el siglo VI se dio su gran apogeo. Nace la estatuaria, la pintura mural y se tiende al realismo. En esta etapa se aprecian claras influencias griegas.
Periodo medio: (s. V y IV). La producción artística disminuye y se empobrece.
Periodo tardío: a partir del s.III hasta su fusión con Roma. El desarrollo urbanístico alcanzó su mayor apogeo y es cuando el arte etrusco influye en Roma. En este perido nacen los primeros retratos.


 EL ARTE ETRUSCO

- El pueblo etrusco se asentó en la actual región italiana de Toscana, pero con el tiempo llegó a abarcar, entre los siglos VIII y III a.C., gran parte de Italia.
 
- El Arte Etrusco estuvo muy influido por el Arte Griego, aunque también muestra influencias de Egipto y del Próximo Oriente y, por su influencia directa, es fundamental para entender muchos aspectos del Arte Romano.

1. ARQUITECTURA ETRUSCA

Las antiguas polis de las colinas etruscas conservan murallas y arcos impresionantes, ofrecen vistas inolvidables sobre paisajes que el viajero tiene la impresión de que han cambiado poco desde la antigüedad. Tal vez sea solo imaginación, pero conservan ese poso profundo de los lugares donde nació nuestra historia. 
- Sus principales aportaciones a la arquitectura romana son el empleo del arco y la bóveda y la estructura de sus templos, cuyo modelo fue seguido por los templos romanos.

ARQUITECTURA
1. Las Fortificaciones
- Lo más destacado son las puertas, con arcos de medio punto y bóvedas, entre dos torres, que influirán en los modelos romanos. Ejemplo: Puerta de la muralla de Volterra.

 1.1. El Templo

- Aunque algunas de sus características se inspiran en el templo griego, es original en su estructura.

    

- Los templos etruscos descansaban sobre un alto podio de piedra y tenían un pórtico tetrástilo con columnas toscanas, sólo en su fachada principal, tras el cual solía haber tres puertas que conducían a tres cellas paralelas dedicadas a las tres principales divinidades etruscas. El tejado era a dos aguas y la decoración escultórica se situaba sobre él y en los relieves policromados de las placas de terracota que protegían las vigas de madera que lo formaban.

- Aunque en algunos aspectos siguen el modelo del templo griego, en su estructura fundamental los templos romanos seguirán el modelo etrusco.

1.2. Las Tumbas

Tumbas de piedra en la ciudad etrusca de Marzabotto (Emilia-romagna, Italia).

Tumbas etruscas 

La mayor parte de los restos etruscos se han encontrado en las tumbas. Existen necrópolis con túmulos de grandes y medianas dimensiones en los que se abren hipogeos y que incluyen una cámara funeraria en la que se pintan los distintos objetos de la vida cotidiana, así como los rituales y banquetes que se hacían durante el enterramiento. Aquí tenemos algunas fotos de la necrópolis de Cerveteri y de la de Tarquinia.

 Los etruscos conservaron siempre un sello de la cultura griega jónica, que se manifiesta en su forma típica de enterramiento por sarcófagos, aunque en sus primeros tiempos en Italia se valieron también de las urnas.

Las tumbas son de varios tipos, pero dominan las excavadas en la roca; otras tienen forma exterior de túmulo sobre un alto basamento circular, moldurado. Es un tipo de sepulcro que se perpetuará en Roma.

A las tumbas etruscas se debe la mayor parte de la información acerca del arte de ese pueblo. Ofrecen la disposición de una gran cámara sepulcral (a veces radialmente distribuida en varios huecos), a la que se accede mediante un corredor o galería. Tanto si esta cámara es resultado de la excavación en un muro rocoso como si se ha construido en un llano con cantos labrados y losas, para ser recubierta externamente por un montículo de forma cónica, su aspecto interior es el de una vivienda cuya techumbre conserva la estructura típica de las edificaciones de madera.

Cuando la cámara sepulcral era muy vasta, se la apuntaló mediante pilastras talladas en forma de soportales. La ornamentación de estas pilastras permite seguir su evolución estilística. Algunas se ajustan a un estilo dórico muy sumario; otras presentan señales bien visibles de orientalismo jónico, con el empleo del primitivo capitel de aquel estilo, constituido por dos grandes volutas divergentes.
En general, esta forma que los etruscos adoptaron tan a menudo, durante la época de su mayor florecimiento político, para la edificación de sus mausoleos, mediante el empleo de grandes losas y pilastras de piedra, parece sugerir, de un modo bastante claro, afinidad con el estilo que evidencian ciertas formas de cámara sepulcral colectiva propias de algunas regiones históricas del Asia Menor.
No fue éste, en todo caso, un procedimiento que estuviese en uso, por lo que se sabe en la actualidad, entre los griegos de la Grecia continental europea, contemporánea de aquellos etruscos que tales tumbas construyeron en el centro de Italia.

Es lícito ver en esto, pues, un síntoma bastante demostrativo de orientalismo, que mal se conjuga con la teoría sustentada por buen número de etrus-cólogos italianos y que aspira a explicar íntegramente el desarrollo de la civilización etrusca como resultado de un proceso histórico-cultural que es de características exclusivamente itálicas.

En varios casos, el interés que para el arqueólogo ofrece este tipo de grandes sepulturas viene acrecido todavía por su valor como documento, ya que tales tumbas hipogeas permiten colegir con bastante claridad cómo debieron de ser las casas etruscas. Porque conviene advertir que de tales casas únicamente se ha conservado, en los mejores casos, la traza de sus cimientos, a consecuencia, sin duda alguna, de haberse edificado tales viviendas con materiales que resultaron poco adecuados para resistir bien los embates del tiempo, sumándose a los destrozos ocasionados por las guerras.
Así pues, la disposición adoptada en la planta de algunas de estas tumbas etruscas permite deducir la existencia, en la típica vivienda de este pueblo, de un elemento que subsistirá, mucho más tarde, como parte esencial de la casa romana: el atrium, o espacio central a modo de patio, que en aquellos sepulcros se halla indicado en forma de una excavación rectangular situada centralmente y limitada por cuatro o más pilares, y que ofrece en el lado opuesto al acceso a la tumba una especie de cámara o alcoba que viene a representar, en aquel simulacro de mansión, lo que en la casa romana será conocido con el nombre de tablinum.

A veces, el tablinum ha adoptado en ciertas tumbas una forma que es bastante compleja. Así, en una de las sepulturas descubiertas en Caere, y que data del siglo III a.C., esta parte está dispuesta en forma de tres naves separadas por pilastras, con una de ellas a modo de cámara, con banco o lecho en su fondo.

También en Caere, la llamada Tumba de los Escudos, que es un ejemplar de los más arcaicos (ya que data del siglo VII a.C.), contiene tres pequeños aposentos, con su puerta y sus ventanas que dan al supuesto atrio central de esta fingida vivienda.

Otras tumbas son de planta circular y con una sola pilastra en su centro, y contienen urnas cinerarias superpuestas en el muro, alrededor de toda la cámara. Dentro de esta misma tendencia, y datado seguramente hacia fines de la época histórica del pueblo etrusco, existe también una variante de monumento funerario que se ajusta, en síntesis, a la misma fórmula que ofrece el sepulcro romano llamado columbarium.

pinturas murales
Pinturas murales de la tumba de la Caza y la Pesca (Tarquinia). Los etruscos no pintaban las tumbas con escenas tristes o melancólicas, sino con e ementos alegres, vivos, llenos de vida, para ahuyentar a tristeza de a muerte.

- Frecuentemente excavadas o talladas en la roca y cubiertas por un túmulo de tierra de forma cónica, constan de una gran sala, cubierta con falsa cúpula o bóveda. Ejemplo: Tumbas de la necrópolis de Cerveteri.
    
- Las paredes estaban decoradas con pinturas y relieves, con representaciones de parejas funerarias, los sarcófagos y con el ajuar correspondiente.

2. ESCULTURA ETRUSCA
- La escultura etrusca estuvo dedicada casi en exclusiva a fines religiosos y funerarios.
- Aunque utilizaban la piedra, sus obras más representativas se realizaron en bronce y terracota, arcilla modelada y cocida en un horno.
- Su principal aportación a la escultura romana será el realismo de sus retratos.
2.1. Parejas Funerarias
En las alcobas de los sepulcros colocaban los etruscos sus sarcófagos, solos o agrupados. Estos constituyen uno de los más brillantes capítulos de producción escultórica. Tanto en los de grandes dimensiones como en los de caja reducida, a modo de cipos funerarios, lo más frecuente es que en su tapa figure la escultura del difunto, yacente o recostada sobre el codo y con el busto erguido
Al principio estos sarcófagos se hicieron de terracota, después son más frecuentes los de piedra esculpida. Dos ejemplares de terracota, de hacia el año 530 a.C., procedentes de la necrópolis de Cerveteri (Caere), son de singular importancia; se conservan, uno en el Museo de Villa Giuha, en Roma, y el otro en el Museo del Louvre. Ambos tienen la forma de sofá, o triclinio, del más puro estilo jónico, y en las tapas de los dos se reproduce la figuración de parejas matrimoniales. Los esposos se hallan, en ambos casos, semitendidos, como si estuviesen instalados en su casa; la mujer en primer término, y detrás el marido, que apoya su brazo derecho sobre el hombro de su compañera, en un tierno gesto conyugal.

Estas risueñas parejas parecen hallarse conversando mientras asisten al banquete funerario celebrado en su honor, si no participan ya de las bienaventuranzas de la otra vida. Los varones son, en cada uno de estos dos sarcófagos, altos y esbeltos. En sus rostros, de labios afeitados, una barbita puntiaguda viene a reforzar la agudeza del mentón; sus ojos, como los de sus consortes, parecen brillar de inteligencia y optimismo. Pero estas figuras humanas de arcilla modelada corresponden ya a un alto grado de adelanto en esta escultura funeraria. Del siglo VII a.C., y aun de fechas anteriores, hay figuraciones humanas más rudimentarias, en estelas con relieves de guerreros armados y de suelta cabellera (como, por ejemplo, en la famosa estela de Fiesole).

Otras figuraciones sepulcrales, en sarcófagos de los siglos posteriores al V a.C., representan a un tipo humano bien distinto del que se ha reseñado: varones obesos, coronados con gruesa diadema circular y que muestran, descubiertos, el pecho y el vientre; grandes collares de siemprevivas suelen pender sobre estas partes de su persona, cuyas líneas a veces se exageran de un modo arbitrario. Estos etruscos gordos suelen sostener en su mano izquierda la patena que contiene el óbolo para pagar a Caronte. A algunos les acompaña también una figura femenina de continente grave, ya sea la esposa o una divinidad subterránea. Con frecuencia, a partir del siglo V, el vaso del sarcófago o el de la urna en forma de cipo rectangular va adornado con relieves que reproducen escenas de danzas o banquetes fúnebres, o la ceremonia de la lamentación del difunto. Son temas que, como se verá, aparecen también a menudo en las pinturas murales de las tumbas, y en su factura escultórica se evoluciona desde un estilo similar al jónico arcaico, rítmico y anguloso, hasta el plenamente patético y agitado propio del período helenístico. Desde el siglo IV a.C. se elaboran también algunos ejemplares adornados, no con relieves, sino con pinturas, tal es el caso del "Sarcófago de las Amazonas", hallado en Tarquinia.

esposos de cerveteri

Esposos de Cerveteri. Tumbados en el kliné, ambos aparecen sonrientes, amorosamente enlazados en su último banquete. Los etruscos temen a sus dioses, misteriosos y secretos, y temen por tanto a la muerte. Su defensa consiste en hacer ver que no han muerto, que siguen viviendo en el más allá. El deber del artista es, por una parte, reproducir fielmente los rasgos del difunto y por otra, recrear en el mundo subterráneo la alegre seguridad cotidiana. A este doble imperativo responde el arte funerario etrusco.

- Una de las tipologías escultóricas etruscas más destacadas son las tapas de los sarcófagos, que reproducen a los fallecidos recostados en el lecho funerario en escenas relajadas y cotidianas. Muy características, de acusado realismo, aunque en los rostros son evidentes las huellas de arcaísmo griego, como los ojos almendrados, la sonrisa arcaica, etc.
- El Sarcófago de los esposos, de finales del siglo VI a.C., es el más conocido. En él una pareja de difuntos, semiacostados en un triclinium, departen con sus invitados, tal como hacían en vida.
2.2. Escultura Animalística
- Muy característica del Arte Etrusco es la escultura zoomorfa en bronce, que probablemente se situaba a la entrada de las necrópolis, por lo que se trataría de genios protectores.
- Monstruos fantásticos de tipología oriental, como la Quimera de Arezzo.
    
- O de carácter naturalista, como la Loba del Capitolio, que con el tiempo se convertirá en el símbolo de Roma.
2.3. Escultura Exenta
A partir de fines del siglo VI a.C., los elementos figurativos de la decoración escultórica de los templos están constituidos, como se ha dicho, por antefijas o acroteras, para salvaguarda de las tejas, y por estatuas que se erguían en la sumidad del editicio. Las antefijas representaban cabezas de ménade o de sileno, o la de la Gorgona, o parejas de ménades y silenos enlazados en licenciosa danza, v su inspiración jónica o corintia resulta clara. Lna obra escultórica que tiene este carácter de aplicación decorativa sobresale por su extraordinario mérito, que le confiere categoría de obra maestra. Es el grupo policromo que coronó el templo de Apolo en Veyes, cuyos restos, desde 1916, fueron hallados gracias a haber sido cuidadosamente enterrados ya desde la antigüedad.

Se trata de un grupo de terracota que representó la disputa entre Apolo y Hércules por la posesión de una cierva abatida. Lo componían varios personajes representados casi en tamaño natural. Se conserva íntegra la figura de Apolo, y maltrechas las estatuas de Hércules y de una diosa (quizá versión etrusca de Latona), así como una expresiva cabeza de Hermes. Su autor, hacia el año 510 a.C., fue sin duda Vulca, escultor alabado por Varrón, según testimonio de Plinio el Viejo, el mismo que modeló por aquel año, en Roma, la estatua que coronaba el templo de Júpiter Capitolino. Vulca tenía su taller en Veyes. La sonrisa, entre enigmática y maliciosa, que aparece en los rostros de Apolo y de Hermes, y sobre todo la estatua íntegra de aquel dios, en actitud de avanzar revestido de una túnica que se desliza sobre su cuerpo formando pliegues finos y paralelos, denotan dinamismo y energía expresados magistralmente.

Otro ejemplar escultórico notable es la testa en terracota de una divinidad barbuda que procede del templo de Sátricum Hallada en Veyes, y perteneciente quizás a una tradición derivada de la escuela de Vulca, es una delicadísima cabeza de joven imberbe que se conserva en el Museo de Villa Giulia: la llamada testa Malavolta, cuya ejecución cabe datar en la segunda mitad del siglo V, ofece cierto sorprendente parecido con la cabeza del San Jorge, de Donatello.

Esta curiosa analogía entre obras cronológicamente tan apartadas, unas de antiguos escultores etruscos y otras de grandes autores toscanos del siglo XV, se repite en varios casos. Así, algo por el estilo se observa respecto de un retrato viril del siglo III a.C. y de una preciosa cabeza en bronce, de niño, que data de aquel mismo siglo, y cuya delicada factura sugiere parentesco entre el arte etrusco y el Aorentino del Renacimiento.

La gran imagen broncínea de Marte, obra firmada hallada en Todi, y que es de fines del siglo V a.C. o inicios del siguiente (hoy en el Museo Gregoriano del Vaticano), manifiesta influjos áticos y se ha atribuido a un taller etrusco que debió de existir en Umbría. Su pose recuerda vagamente la del Donforo de Policleto, aunque aquí se trata, no de un desnudo, sino de una imagen armada que, en su mano izquierda, en vez de empuñar la lanza, lleva la piedra que simboliza el rayo con que el dios puede Eulminar.

Después, durante una época incierta que oscila, según las opiniones, entre los siglos III y I a.C. se pro-dujeron en bronce algunos estupendos retratos, como la cabeza de muchacho del Museo Arqueológico de Florencia; el retrato de hombre, de San Petersburgo; el falso Bruto, del Palacio de los Conservadores, en Roma, y el Orador (Arringatore), del Museo de Florencia, gran estatua firmada y de cuerpo entero, hoy tenida generalmente como de hacia el año 80 a.C. No cabe duda que algunos retratos de este tipo fueron ya obra de etruscos que vivían en Roma.

En la escultura de terracota empleada como revestimiento artístico se experimentó también gran evolución desde los inicios del período helenístico, a partir del siglo III a.C. Adquieren entonces a menudo estas esculturas un refinamiento tan afín al del arte griego contemporáneo, que se puede sospechar hayan sido sus autores griegos establecidos en Etruria. Hay que destacar entre estas obras la placa cerámica con representación de dos caballos alados que formó parte de un frontón de templo en Tarquinia, y que será de hacia el año 300, y los restos de estatuas de terracota, de unos cien años después (figura descabezada de Andrómeda; cabeza de diosa, y estatua fragmentaria de un dios o héroe desnudo y con flotante cabellera), que proceden de un templo de Faleria y sugieren fuerte influencia praxitélica.

cabeza de muchacho
La Cabeza de muchacho (Museo Arqueológico, Florencia), es un bronce del siglo Iil a C. y prueba, de forma fehaciente, que el retrato etrusco no es simple copia del griego, sino una creación original; extraña mezcla de serenidad y pasión, directo precedente del retrato romano.

- Otro capítulo importante de la escultura etrusca es el de las estatuas de bulto redondo, de terracota las que adornaban los tejados de los templos y  de bronce, principalmente, los retratos honoríficos.

                    

- En las primeras es evidente el arcaísmo griego en esculturas como el Hermes y el Apolo de Veyes, del siglo VI a.C., posibles obras del único escultor etrusco de nombre conocido, Vulca.

- Los bronces del período final se caracterizan por su elevado realismo, como ejemplos podemos citar el Marte de Todi, del siglo IV a.C., o el busto de Lucio Junio Bruto y El Orador o Arringatore, del siglo I a.C., son difíciles de clasificar entre al Arte Etrusco y el Arte Romano.

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La escultura es básicamente funeraria. Nos recuerda al estilo arcaico griego. Se realiza en terracota policromada y en bronce. El uso de piedra es muy escaso.

Con los etruscos, el retrato adquiere por primera vez anatomía como género por el culto a los difuntos. Primero se hacían mascarillas de cera en casa, y se colocaban en los recibidores. Con el tiempo se perfeccionará la técnica y se realizaran sarcófagos con el difunto solo o acompañado.
Aquí tenemos el famoso sarcófago de los esposos de Cerveteri.


"Sarcofago degli Sposi" - VI sec. A.C. (arte etrusca)

Son increíbles por la sonrisa que ofrecen sus protagonistas y porque representan la muestra más antigua de amor en una pareja, retratados como iguales, que permanecen juntos en la eternidad. Los esposos, abrazados, reclinados sobre cojines en mitad de un banquete, ofrecen una imagen conmovedora, una de las piezas del arte clásico que conecta más profundamente con nuestra sensibilidad.
 Se trata de una terracota de pequeñas proporciones en las que se metían las cenizas del difunto.

La escultura etrusca fue evolucionando y perfeccionándose con el tiempo, como demuestran las pieza que se han encontrado en bronce. La obra maestra de la escultura etrusca es, sin duda, la Loba Capitolina, símbolo de Roma.




Otro ejemplo de su arte en bronce es la Quimera de Arezzo.

File:Museo archeologico di Firenze, La chimera d'arezzo 06.JPG



Eracles y Apolo, Museo Nacional de Arte etrusco, Villa Giulia

 
3. PINTURA ETRUSCA
Las tumbas de Caere, Tarquinia, Orvieto, Chiusi y Vulci han dejado muestras ilustres del arte de la pintura mural etrusca. Para ponderar la importancia de estas pinturas, baste decir que, de todo lo que se pintó en la antigüedad, únicamente han llegado hasta hoy dos vastos conjuntos: uno es el constituido por estas pinturas murales, el otro, el de las que decoraban ciertas casas en Pompeya y Herculano.

Las pinturas etruscas murales que hoy se pueden contemplar son tan sólo una pequeña parte de las que se han ido descubriendo desde mediados del siglo XIX o en siglos anteriores. Por ejemplo, en Tarquinia se hallaron unas sesenta tumbas pintadas, y hoy sólo suman una veintena; de las veinte que se descubrieron en Chiusi, tres quedan hoy con sus pinturas visibles. Lo que tan largamente se conservó, gracias a mantenerse cerrado, en poco tiempo resultó destruido por la humedad del aire y la malsana curiosidad de los visitantes.

En las tumbas excavadas en la piedra, las pinturas se realizaron al temple, directamente sobre la pared rocosa; en las edificadas, se empleó la pintura al fresco.

La llamada Tumba Campana, descubierta enVeyes en 1842, cuyos frescos hoy pueden darse por perdidos (pero que fueron copiados al descubrirse el sepulcro), ofrecía las pinturas más arcaicas de toda esta serie. Parecen datar del siglo VII a.C., y por lo que se puede colegir de las copias, su estilo, que incluía animales fantásticos fuertemente estilizados, sugiere una directa inspiración asiática. Los de la Tumba de los Toros, en Tarquinia, de mediados del siglo VI a.C, son aún muy arcaizantes; en uno de sus frescos aparece, junto a una fuente monumental, Aquiles, tocado con yelmo corintio, dispuesto a asaltar a Troilo, el joven príncipe troyano que, desnudo y empuñando la pica, llega montado en su corcel. Poco posteriores, en Tarquinia también, son los de la tumba llamada "de los Augures", y que representan una brillante celebración de juegos funerarios.

Sin salir de Tarquinia, las tumbas "de las Leonas' y la "del Triclinio" reproducen escenas de danzas, con gran inventiva y brillante colorido, mientras que en la "de los Leopardos" se reproduce un festín. Todas estas parecen datar del siglo V así como las de otro sepulcro famoso, la tumba llamada de la Caza y la Pesca. Más realistas son, en Orvieto, las tumbas Golini, del siglo IV, y más "griega", por el estilo de su diseño, la "del Orco", en Tarquinia, de hacia el año 300 a.C.

De un siglo después data el maravilloso conjunto que decoró una tumba muy importante en Vulci, la Frangois, de refinadísima realización. Sus frescos fueron arrancados del sepulcro en 1862 y hoy se conservan en el Museo Torlonia, en Roma. Sus temas eran muy varios: episodios de la Guerra de Troya y escenas de la lucha entre etruscos y romanos. Además de estar excelentemente dotados para el cultivo de las artes plásticas, destacaron los etruscos como constructores de sólidas murallas. Su concepción de la ciudad, en forma de acrópolis, debió de contribuir a desarrollar en ellos este talento. Se les atribuyó varios canales y otras obras hidráulicas realizadas en el Lacio, y hasta la construcción de la Cloaca Máxima y las más antiguas murallas, en Roma, pasan por ser obra etrusca.
detalle de la tumba de las leonas

Detalle de la Tumba de las Leonas (Tarquinia). Esta composición, al fresco, registra el banquete funerario del difunto reclinado en el lecho, quien sostiene en su mano el óbolo y de un clavo cuelga la corona de siemprevivas. Sobre una capa de revoque el artista ha dibujabado el contorno de las figuras, rellenadas luego con colores simples, pero de tonos brillantes y agradables. Es manifiesta la inspiración griega, pero en la indiferencia del artista por la anatomía exacta del modelo – a veces conscientemente deformada – y el evidente placer con que se entrega a la detallada descripción de los actos cotidianos aparece la personalidad etrusca.


- En la pintura etrusca se puede ver una clara influencia de Grecia y luego, así mismo, la pintura etrusca hará lo propio en la pintura romana.

- Está muy relacionada con el mundo funerario, ya que han aparecido en el interior de las tumbas, decorándolas. Por un lado aparecen escenas de banquetes funerarios y, por otro, aparecen situaciones de la vida cotidiana para envolver al muerto de todo lo que había tenido.

          

- La técnica es al fresco; los colores son planos y vivos; los fondos son lisos y sobre ellos se recortan las figuras, en las que predomina el dibujo; aparece la vegetación, aves, etc.; no existe perspectiva, se trata de una pintura bidimensional; se busca el movimiento, aunque muchas veces se representa de un modo muy convencional; etc.

La pintura aparece, como hemos dicho, en las paredes de las tumbas. Representan escenas alegres para disipar la tristeza de la muerte.

 File:Etruscan Painting 1.jpg

 
Interior de una tumba en la necrópolis de Monterozzi. / Sandro Vannini (Corbis)


PARA SABER MÁS, VER:

 Arte ETRUSCO

Lectura
La sonrisa etrusca, de José Luis Sampedro,
Marguerite Duras Los pequeños caballos de Tarquinia,

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