PINTURA DEL SIGLO XX. 1/2ª SIGLO. SURREALISMO. MIRO. DALI. OSCAR DOMÍNGUEZ

 PINTURA DEL SIGLO XX. 1/2ª SIGLO.  SURREALIMO

ESQUEMA

- METAFÍSICOS

PARA SABER MÁS, VER:
ARTE SIGLO XX. LA PINTURA METAFÍSICA. HENRI ROUSSEAU. DE CHIRICO. CHAGALL


– SURREALISMO

Manifiesto y características

Bretón
Magritte:
 Delvaux
Y. Tanguy :

ESPAÑA
Miró
Dalí
Oscar Domínguez



ARTE METAFÍSICO


El metafísico De ChiricoOdilon Redon, siempre a contracorriente;

el exótico Rousseau.., Antecedentes que abrieron las puertas de los sueños a los surrealistas

Yo mismo, óleo sobre lienzo, 1890, Galería Nacional de Praga.

Famoso por sus paisajes oníricos y por sus bosques encantadores, su pintura es muy difícil de clasificar, siempreescapa a cualquier catalogación o etiqueta. Aunque admiraba las obras de Bouguereau y Gérôme, detestaba la pintura de su contemporáneo Matisse y decía que le encantaría algún día poder terminar las pinturas de Cézanne, los cuadros del Aduanero “no encajan con ninguno de estos vectores estilísticos.

Denostado por la crítica, cuando presentó su lienzo León hambriento atacando un antílope en el Salon d’Automne de 1905, Camille Mauclair y Louis Vauxcelles llegaron a decir de esta obra que era “un bote de pintura lanzado a la cara del público” o “¡Donatello entre animales salvajes!”.

A partir de 1904, como hemos dicho anteriormente, comienza la etapa más conocida del Aduanero, sus obras de paisajes de selvas imposibles, como Los alegres bromistas (1906, Philadelphia Museum of Art), La encantadora de serpientes(1907, Museo de Orsay, París), La comida del león (1907, Metropolitan Museum of Art, Nueva York), Lucha entre un tigre y un búfalo (1908, Cleveland Museum of Art), Lucha entre un gorila y un indio (1910, Virginia Museum of Fine Arts, Richmond) o su indiscutible obra maestra, El sueño, que compendia toda la imaginación, fantasía y magia del arte de este pintor autodidacta y absolutamente genial.

León hambriento atacando a un antílope, óleo sobre lienzo, 1898-1905, Fundación Beyeler, Basilea.

La guerra, óleo sobre lienzo, 1894, Museo de Orsay, París.

La gitana dormida, óleo sobre lienzo, 1897, Museo de Arte Moderno, Nueva York.

El sueño, óleo sobre lienzo, 1910, Museo de Arte Moderno, Nueva York.

La encantadora de serpientes, óleo sobre lienzo, 1907, Museo de Orsay, París.


SURREALISMO


El Surrealismo comienza en 1924 en París con la publicación del "Manifiesto Surrealista" de André Breton, quien estimaba que la situación histórica de posguerra exigía un arte nuevo que indagara en lo más profundo del ser humano para comprender al hombre en su totalidad.
Siendo conocedor de Freud pensó en la posibilidad que ofrecía el psicoanálisis como método de creación artística.

Para los surrealistas la obra nace del automatismo puro, es decir, cualquier forma de expresión en la que la mente no ejerza ningún tipo de control. Intentan plasmar por medio de formas abstractas o figurativas simbólicas las imágenes de la realidad más profunda del ser humano, el subconsciente y el mundo de los sueños. Para lo que utilizan recursos como: animación de lo inanimado, aislamiento de fragmentos anatómicos, elementos incongruentes, metamorfosis, máquinas fantásticas, relaciones entre desnudos y maquinaria, evocación del caos, representación de autómatas, de espasmos y de perspectivas vacías. El pensamiento oculto y prohibido será una fuente de inspiración, en el erotismo descubren realidades oníricas, y el sexo será tratado de forma impúdica.

Se interesaron además por el arte de los pueblos primitivos, el arte de los niños y de los dementes. Preferirán los títulos largos, equívocos, misteriosos, lo que significa que importaba más el asunto que la propia realización.

A partir de 1925, a raíz del estallido de la Guerra del Rif, el surrealismo se politiza; se producen entonces los primeros contactos con los comunistas, que culminarían ese mismo año con la adhesión al Partido Comunista por parte de Breton.

Entre 1925 y 1930 aparece un nuevo periódico titulado El Surrealismo al servicio de la Revolución en cuyo primer número Louis Aragón, Buñuel, Dalí, Paul Éluard, Max Ernst, Yves Tanguy yTristan Tzara, entre otros, se declaran partidarios de Breton. Por su parte Jean Arp y Miró, aunque no compartían la decisión política tomada por Breton, continuaban participando con interés en las exposiciones surrealistas. Poco después se incorporaron Magritte (1930), Masson (1931), Giacometti y Brauner en 1933 y también Matta (que conoce a Breton en 1937 por mediación de Dalí) y Lam; el movimiento se hizo internacional apareciendo grupos surrealistas en los Estados Unidos, Dinamarca, Londres, Checoslovaquia y Japón. Desde este momento, se abrirá una disputa, a menudo agria, entre aquellos surrealistas que conciben el surrealismo como un movimiento puramente artístico, rechazando la supeditación al comunismo, y los que acompañan a Breton en su giro a la izquierda.
BRETÓN Y EL SURREALISMO

  «Sólo el sueño otorga al hombre todos sus derechos a la libertad. Gracias al sueño, la muerte ya no tiene un sentido oscuro y el sentido de la vida resulta indiferente», reza el prefacio del primer número de «La Revolución Surrealista», biblia del movimiento. ¿Cuándo llegará la hora de los filósofos durmientes?, se preguntaba Breton, Papa surrealista, que veía al hombre como «un soñador impenitente»


 


En 1936, el fundador y primer director del MOMA neoyorquino, Alfred Barr, puso en marcha la exposición «Fantastic Art, Dada, Surrealism». Por primera vez se abordaba este movimiento con una mirada retroactiva, analizándolo en relación con sus orígenes. Aquella muestra pionera esbozó el árbol genealógico del surrealismo, un movimiento que, si bien nace en el primer tercio del siglo XX, hunde sus raíces en una larga tradición que se remonta a la Edad Media y llega al Manierismo, el Barroco, el Romanticismo, el Simbolismo... Junto a Breton, Magritte, Dalí y compañía colgaban obras de El Bosco, Durero, Arcimboldo, Pinanesi, Hogarth, Bracelli, Blake o Goya. 


El enigma de Isidore Ducasse», de Man Ray, una de las obras fundacionales del surrealismo. Fue reproducida en el primer número de la revista «La Revolución Surrealista». Envuelta en una manta y atada con una cuerda, advertimos que hay una misteriosa figura. Pero, ¿quién es? O, más bien, ¿qué es?

Quizá bajo la manta de Man Ray no haya una persona, sino una máquina de coser. 
 Pero mucho antes de la llegada de los surrealistas, el arte ya se había jeroglifizado: los cuadros de El Bosco y Brueghel están repletos de enigmas esperando a ser resueltos.

Los calabozos de Piranesi con los claustrofóbicos espacios de De Chirico, los demonios y extraños seres que pueblan los lienzos de Brueghel o El Bosco con las fantasmagorías de Dalí, Miró nos confiesa cuál es el color de sus sueños (el azul),, Ensor, Klee o Picasso y los muñecos articulados de Man Ray; los bodegones y trampantojos barrocos con los collages surrealistas... Los Caprichos de Goya, donde el aragonés desbordó su fértil fantasía (en especial, «El sueño de la razón produce monstruos»), renacen en los cadáveres exquisitos. Los surrealistas buscan modelos en el pasado: de Vermeer al marqués de Sade.

Las mujeres tengan el lugar destacado que merecen. Dejaron de ser objetos de deseo, musas y amantes, para ser protagonistas del surrealismo. «No tuve tiempo para ser la musa de nadie. Estaba demasiado ocupada rebelándome contra mi familia y aprendiendo a ser una artista», ironizaba Leonora Carrington. La acompañan Meret Oppenheim, Remedios Varo, Dora Maar, Leonor Fini, Dorothea Tanning...


«Naturaleza muerta», de Hebert Bayer (1936) colección dietmar siegert

MAGRITTE

En la Europa de entreguerras un joven diseñador belga consigue armar su primera exposición de pintura. Con cerca de 60 obras emprende una nueva ruta y deja atrás el poscubismo, para centrarse en la representación de objetos reales a los que imprime un enigmático giro. En los papiers collés emplea hojas de partituras; en el retrato de su amigo el poeta Paul Nogué duplica una misma imagen acercándose a los fotogramas cinematográficos con su pincel. Unos meses después emprende rumbo a París y durante los siguientes tres años clava con su pincel los reflejos, asociaciones y engaños que rodean la experiencia humana contemporánea. Esa estancia parisina, el periodo más prolífico en la carrera de René Magritte en el que realiza más de 170 cuadros y trabaja la metáfora en dos dimensiones, rompiendo los trucos establecidos —ya sea recordando al espectador que eso que ve en el lienzo no es una pipa, por muy fiel que se la reproducción—, o elaborando mapas mentales.

la influencia que De Chirico, Duchamp, Ernst y Picasso tuvieron en el pintor belga y el desarrollo de su particular estilo realista y onírico, teñido de ironía, en el que se tensa la cuerda entre la realidad y la ficción con una sobriedad ajena a Dalí. La partición de un lienzo en apartados como en Le musee d’une nuit (1927) le permite crear mapas mentales en Le masque vide (1928) que desembocan en la composición de obras a partir de varios cuadros, como en el desnudo en cinco partes de L’evidence eternelle (1930). El marco, dentro y fuera de la imagen representada, el bombín, y la mirada, furtiva o como simple reflejo, son algunos de los temas centrales

- Ceci n’est pas une pipe
- La condición humana. 1933.
- La llave de los campos. 1936.


Tiempo paralizado. The Art Institute of Chicago © Charly HERSCOVICI Brussels - 2011 © VBK Wien, 2011.'Time Transfixed', 1938.



Valores personales.Museum of Modern Art, San Francisco © Charly HERSCOVICI Brussels - 2011 © VBK Vienna, 2011,'Personal Values (Les Valeurs personnelles)', 1952.

El futuro de las estatuas, 1937 Tate © Charly HERSCOVICI Brussels - 2011 .


the menil collection, houston

«Nocturno», de Magritte





DELVAUX
 Paul Delvaux (Antheit, 1897-Veurne, 1994),

Hijo de una familia de poderosos abogados, su autoritaria madre le prohibió casarse con la mujer de la estaba enamorado, Anne Marie de Martelaere. La familia le organizó el matrimonio con Suzanne Purnal, unión que resultó un desastre. En 1947 se reencuentra con el amor de su vida y se une a ella; pero la frustración amorosa de sus años de juventud será la fuente de inspiración para una obra en la que coloca a la mujer en un pedestal. Las mujeres de sus cuadros son siempre jóvenes y bellas, tal como aparecen en sus sueños,

No pertenecía al núcleo duro del surrealismo capitaneado por Bretón, ni simpatizó con el ideario político del movimiento. Sin embargo, por sus temas y forma de tratarlos, forma parte.

En una conferencia en 1966, Paul Delvaux explicó que él entendía elsurrealismo como el “resurgimiento de la idea poética en el arte, la reintroducción del objeto de representación, pero en un sentido muy determinado: el de lo extraño e ilógico”

Derivó a fórmulas menos radicales como la pintura metafísica de Giorgio de Chirico y el mundo onírico de René Magritte. 

Sus extrañas mujeres desnudas, las estaciones, los esqueletos o las arquitecturas greco-romanas conforman el peculiar universo iconográfico. Sus protagonistas, de la mujer a los trenes, pasando por los esqueletos y la arquitectura, son parte de este universo, seres aislados, ensimismados, casi sonámbulos, que se ubican en escenarios a menudo nocturnos y sin relación aparente;



Delvaux de 1936 mujer ante el espejo


COLECCIÓN PARTICULAR. EN DEPóSITO EN EL MUSEO d'IXELLES, BRUSELAS
«El sueño», de Paul Delvaux

Venus yacentes. Junto a La Venus dormida (1932),

Figuras desnudas que, como sonámbulas, parecen vivir al margen de los ámbitos cotidianos. Son generalmente mujeres que se mueven en escenarios arcaicos similares a los que se pueden ver en la obra de su admirado Giorgio de Chirico

Utiliza el tema de las parejas, generalmente mujeres lesbianas. En 1930, Delvaux visitó un prostíbulo y lo que allí vio parece estar en el origen de las parejas de mujeres, otro de sus temas más habituales. Las mujeres abrazadas le permitían dar rienda suelta a su imaginación y adentrarse en temas que hasta entonces estaban vedados para alguien de un origen tan conservador para él.

paul delvaux- la ciudad dormida

Su fascinación por el mundo de los trenes fue tal que afrontó en tema en sus primeras obras y lo retomó ya como artista adulto consagrado. Conocido por muchos como el pintor de las estaciones. El primero fue la Estación de Luxemburgo en Bruselas (1920), donde recoge las condiciones laborales del personal ferroviario y el trajín de los viajeros. Años más tarde, las estaciones serán el lugar por el que transitan las mujeres que aguardan en andenes o salas de espera la llegada de una cita o el inicio de un viaje.


Uno de sus temas más sorprendentes: Los esqueletos. Recuerda Guillermo Solana que la fascinación de Delvaux por los esqueletos se remonta a su etapa escolar y a la inquietud que le produce el que tiene en el aula de Biología en el colegio. A partir de 1932 hace del esqueleto un elemento de su vocabulario plástico, dotándolo de una especial expresividad. En ocasiones los esqueletos sustituyen al personaje principal y reinterpretan por él la historia, como un alter ego. Cuando no es el protagonista, aparece al fondo, fundiéndose con el decorado y adoptando un papel secundario, pero no menos importante, y comportamientos típicos de los humanos. En la década de 1950, realiza una serie de versiones de la Pasión de Cristo (la Crucifixión, el Descendimiento o el Entierro) 

skeletons-in-an-office-1944



TANGUY.

Los cuadros de Yves Tanguy tienen un estilo único, reconocible rápidamente, de un surrealismo abstracto. Muestran paisajes vastos y abstractos, en su mayor parte con una paleta de colores muy limitada, mostrando sólo destellos de colores que contrastan. Típicamente, estos paisajes de ensueño están poblados por formas abstractas variadas, a veces angulares y agudas como fragmentos de vidrio, otras veces con un aspecto orgánico interrogante, como amebas gigantes repentinamente petrificadas.


TANGUY El sol en su joyero 1937



ESPAÑA

El surrealismo español tiene una especial presencia Jjunto al impenitente Dalí y su «Cabeza llena de nubes», vemos trabajos de Picasso, Maruja Mallo, Nicolás de Lekuona, Miró, Adriano del Valle, Oscar Domínguez, Lorca, José Caballero, Benjamín Palencia.

DALÍ


Dalí, x  jordi socias,1989

Dalí hizo buenas migas con los surrealistas y les invitó a ir en verano al Empordá, donde pasaron unos días en agosto de ese mismo año. Estuvieron Buñuel y René Magritte. Pero también Eluard, que 
viajó 
con su esposa Gala y su hija Cécile y llamó la atención del pintor. Dalí quiso hacerle un retrato.

Salvador Dalí es conocido por sus impactantes y oníricas imágenes surrealistas. Sus habilidades pictóricas se suelen atribuir a la influencia y admiración por el arte renacentista. También fue un experto dibujante Los recursos plásticos dalinianos también abordaron el cine, la escultura y la fotografía, lo cual le condujo a numerosas colaboraciones con otros artistas audiovisuales. Tuvo la capacidad de acrisolar un estilo genuinamente personal y palpable al primer contacto, que en realidad era muy eclécticoy que «succionó» de innovaciones ajenas.

Una de sus obras más célebres es La persistencia de la memoria, el famoso cuadro de los «relojes blandos», realizado en 1931.


- La persistencia de la memoria. 1931.
- Las tentaciones de San Antonio. 1946.
- El gran masturbador. 1929.
- Gala mirando al mar Mediterráneo....
- Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un
- segundo antes del despertar. 1944.

PARA SABER MÁS, VER:

 



SANTA BARBARA MUSEUM OF ART
«La miel es más dulce que la sangre», de Dalí



METROPolitan museum of art, nueva york «Éste es el color de mis sueños», de Miró



. dali carretera fantasma

Dalí pinta este óleo, de 19 x 24,1 cm, a los 29 años, cuando realiza diversas obras que tienen a la llanura del Empordà y la playa de Roses como protagonistas, como las dedicadas a su prima Carolina. En el centro de una llanura árida y al mismo tiempo luminosa, una carreta de dos ruedas que se mueve en dirección hacia a un pueblo. La forma de la tartana tiende a mezclarse con la ciudad. Se trata de una ilusión de perspectiva en la que la habilidad del pintor intenta confundir. A Dalí le gustaba crear estas dualidades, las dobles imágenes que son las que provocan y las que fabrican nuestras ilusiones. Y somos nosotros los que tenemos que decidir lo que queremos ver”. La carreta surrealista de Dalí está llena de simbolismo

MIRO

Joan Miró i Ferrà (Barcelona, 20 de abril de 1893 — Palma de Mallorca, 25 de diciembre de 1983) pintor, escultor, grabador y ceramistaespañol, considerado uno de los máximos representantes del surrealismo. En su obra reflejó su interés en el subconsciente, en lo "infantil" y en su país. En un principio mostró fuertes influencias fauves, cubistas y expresionistas, pasando a una pintura plana con cierto aire naïf, como lo es su conocido cuadro La Masía del año 1920. A partir de su estancia en París, su obra se vuelve más onírica, coincidiendo con los puntos del surrealismo e incorporándose a este movimiento.

 Joan Miró (1893-1983) estaba en París cuando se publicó el Manifiesto Surrealista en 1924; aunque nunca ingresó en el movimiento, sí convivió con él y en su pintura se percibió un importante cambio. Hay dos cuadros, La masía Tierra labrada que expresan bien esa evolución. De lapreocupación por el detalle de los paisajes pintados en Montroig, donde quiso representar “la caligrafía de un árbol, de un tejado, hoja por hoja, ramita por ramita […]” pasa a la búsqueda del alma, del espíritu de los distintos elementos como por ejemplo un árbol -de nuevo-, al que en ese nuevo acercamiento le parece natural colocar un ojo y una oreja

 le permite acceder a ciertos valores y cualidades propios de las culturas rurales, como la fertilidad, la sexualidad, la fábula o la desmesura. Tiene que ver, por otra parte, con la búsqueda de lo ancestral y lo primitivo. En términos de lenguaje pictórico, lo terrestre se manifiesta como una desconfianza por la forma y una propensión a experimentar con la materia […]”. Y, efectivamente, Miró experimentó con materiales y técnicas, sobre todo a raíz de que en un momento dado, en 1927, declarara su intención de asesinar a la pintura -a la que al final, no abandonó-: collages, escultura, tapices o cerámica.

"ir en busca de objetos cuya influencia maduraría para acabar transformándolos en su iconografía personal". Un mundo lleno de pájaros, constelaciones, mujeres y humildes artefactos rurales que convertía en figuras de gran plasticidad. Y ahí, en esa búsqueda intuitiva de formas, colores y emociones, en plena posguerra mundial

En 1948, cuando Joan Miró tenía 55 años, unos artistas daneses, belgas y holandeses formaron en un café parisiense un grupo de vanguardia que llamaron Cobra (por las primeras letras de sus respectivas capitales, Copenhague, Bruselas, Ámsterdam). Cuando Miró expuso en el Stedelijk en 1956, los críticos hablaron de lirismo y figuras etéreas. Cobra lo había hecho en 1949, su mejor momento, y poco faltó para que les llamaran degenerados.


J. Miró:
- El carnaval del arlequín. 1925



La masía, por Joan Miró, óleo sobre lienzo, 123,8 x 141,3 cm.
'El guante blanco' de 1925
Cabeza y luna' de 1949

Constelaciones







Tierra labrada, por Joan Miró, 1923-24, óleo sobre lienzo, 66 x 92,7 cm.


Llama en el espacio y mujer desnuda, por Joan Miró, 1932, óleo sobre cartón, 41 x 31 cm.

miro El oro del azur, por Joan Miró, 1967, acrílico sobre tela, 205 x 173 cm.
 

Óscar Domínguez

entró en contacto con el movimiento surrealista, y sobre todo con André Bretón. Este grupo marcó su trayectoria hasta que fue expulsado al acercarse a la pintura de Pablo Ruiz Picasso.

Retrato de Roma, El piano o Paisaje de Canarias. De esa época es también su famosa Máquina de coser electrosexual. La iconografía de sus cuadros alude frecuentemente a volcanes, grutas y la vegetación típica de las islas; también hay latas de conserva, imperdibles, revólveres, flechas, leones y toros que forman parte de sus objetos surreales. Al año siguiente, 1934, se incorporó al círculo de André Bretón y se sumerge por completo en el surrealismo de sus maestros: Salvador Dalí, Max Ernst, Yves Tanguy,

oscar dominguez Maquina_-coser_electrosexual
 

«La bola roja», de Óscar Domínguez

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