1026 SOCIEDAD ESPAÑOLA DEL S.XXI

 SOCIEDAD ESPAÑOLA DEL S.XXI
Participantes del Maratón de Madrid, alrededor de 20.000 atletas, 22 de abril de 2012.Alberto Martín (EFE)

Nuevas pautas sociales


Las transformaciones que han afectado a la sociedad española desde la Transición han sido espectaculares:
  • Se ha constituido un modelo de sociedad postindustrial: dominio del sector servicios, importancia de las clases medias, sociedad de consumo.
  • Se ha consolidado el Estado de Bienestar (sanidad, pensiones, política social). A cambio, siguen existiendo bolsas de pobreza y un paro casi estructural. La transformación ha llegado también al modelo familiar (divorcio, matrimonio civil, familias monoparentales).
  • España ha pasado de ser un país de emigración a otro de inmigración, convirtiéndonos en muy poco tiempo en un país multicultural.
  • Una sociedad secularizada, donde la Iglesia ha perdido importancia.
  • Cambio del papel de la mujer: si la igualdad formal es clara, el proceso hacia la igualdad real se está produciendo más lentamente, pero de manera firme.

La modernización social del país

En primer término, el crecimiento de la población, que aumentó en casi diez millones entre 1982 y 2011, y su asentamiento en zonas urbanas donde residen ocho de cada diez españoles, lo que explica la desruralización del país y el peso decreciente del sector agrario (menos del 5%) en la economía, al contrario de lo que ocurre con el de los servicios, que ocupa a dos terceras partes de la población. Paralelamente a este tipo de cambios se ha producido también una seria transformación de la percepción que tienen los españoles de su identidad social, de modo que entre el 65% y el 70% se consideran parte de las clases medias.
Es bien sabido que el contacto diario hace más difícil percibir los cambios que se van produciendo en nuestro entorno. Por eso los mejores testigos, quienes mejor pueden evaluarlo son los viajeros que visitaron España a principios de los años ochenta y vuelven ahora. Descubren con asombro que las viejas carreteras han dejado paso a las autovías, que se puede viajar por ferrocarril porque los trenes suelen ser puntuales, limpios y rápidos, que el parque automovilístico es muy semejante al de las grandes ciudades europeas, que el equipamiento hotelero es de gran categoría, que hay más de ocho millones de ordenadores instalados y que el uso de Internet se generaliza con rapidez.
A veces, cuando se habla de la modernización del país se piensa solo en las infraestructuras y es cierto que la acumulación de capital físico en este periodo, gracias en buena medida a los fondos estructurales europeos, ha sido la mayor de nuestra historia. Pero la modernización afecta, sobre todo, al capital humano. Ha desaparecido el analfabetismo, se ha escolarizado a toda la población de entre cuatro y 16 años, se ha reducido de forma notoria la proporción de los que solo tienen educación primaria y ha aumentado de manera sensible la de los que han realizado estudios universitarios o superiores. El número de universidades se ha duplicado entre 1985 (38) y 2010 (77).
Pero quizá el cambio social más importante haya sido el de la incorporación de la mujer al mercado laboral con una presencia en la población activa que ha crecido en más de veinte puntos desde 1985. De igual modo es notable su incorporación a todos los niveles educativos en condiciones de igualdad con los varones. De hecho, los ha superado en el nivel universitario donde su presencia es ya más alta. Eso no ha impedido hasta ahora un trato salarial inferior en el sector privado y una mayor dificultad en el público para acceder a las posiciones más prestigiosas. Con todo, los avances en ese terreno son espectaculares, sobre todo en el plano político.
Los sociólogos son muy proclives a enfatizar las transformaciones que han tenido lugar en las estructuras familiares, en especial, el paso de la familia extensa a la familia nuclear. Es importante porque la familia constituye la unidad básica de la organización social y económica. Esa transformación no ha supuesto, sin embargo, una relajación de los vínculos de solidaridad interna como lo prueba el papel de amortiguador que ha desempeñado y sigue desempeñando la familia frente al aumento del paro y la precarización del empleo.
Una sociedad que ha pasado de rural a urbana, de pobre a rica y de tradicional a moderna comporta casi por necesidad un proceso de secularización mayor cuanto menor sea la capacidad de adaptación de la Iglesia. La religiosidad ha seguido desde los años de la Transición una línea inequívocamente descendente. Si en 1975 se declaraban católicos practicantes casi el 60% de los españoles, a principios de nuestro siglo se habían reducido a la mitad. Lamentablemente, no hay datos de los últimos años, pero sí la evidencia de que desde mediados de los años noventa la pérdida de practicantes se aceleraba. La influencia moral de la Iglesia se ha desvanecido.
Los intentos de normalización de la legislación de costumbres, la interrupción voluntaria del embarazo o el matrimonio entre personas del mismo sexo han tropezado con el rechazo de la Iglesia y la oposición de algunos partidos conservadores. Ni siquiera en estos se trató de una oposición unánime y las encuestas de opinión confirman, esas sí de forma unánime, su aceptación mayoritaria por parte de la población española. Ya lo hacían con la vieja ley del aborto de 1985. Las encuestas permitieron comprobar a los dirigentes populares, tras recurrirla ante el Tribunal Constitucional, que su propio electorado estaba a favor de la despenalización.
La sociedad española ha mostrado una extraordinaria flexibilidad al protagonizar esos cambios en una época de grandes mutaciones y turbulencias: el fin de la guerra fría, la revolución tecnológica y la globalización, los grandes movimientos migratorios y el vaciamiento del Estado-Nación cediendo competencias por arriba a las organizaciones supranacionales y por abajo a las regiones autónomas. Con mayorías absolutas o sin ellas, los Gobiernos de la democracia han gozado de una gran estabilidad lo que ha facilitado llevar adelante aquel programa de renovación nacional que anunció Felipe González para que “España funcione”.
Los dos logros de mayor trascendencia política y social de estos 30 años han sido el estado de las autonomías y el Estado de bienestar. La crisis afecta a ambas instituciones que requieren revisión, en particular la primera aunque solo sea porque son ellas las que llevan a cabo las políticas públicas relacionadas con el Estado de bienestar. Esa revisión, que permita superar la crisis haciendo sostenible un alto grado de cohesión social y de cohesión territorial requiere un gran esfuerzo de reflexión y otro por recuperar la presencia e influencia que tuvo España en Europa entre 1985 y 1995.

ELPAIS.ES, 1-12-2012, Julián Santamaría es catedrático emérito de Ciencia Política de la UCM, presidente del Instituto NOXA Consulting y fue director del CIS entre 1983-1987.

 LA MUJER:
  • Cambio del papel de la mujer: si la igualdad formal es clara, el proceso hacia la igualdad real se está produciendo más lentamente, pero de manera firme.


Cobijada, en Vejer de la Frontera

2000-2010

No tienes derecho a...

  • Aunque por ley eres igual, de facto no tienes el derecho real de ganar lo mismo que un hombre. Estás peor pagada. Percibes un 21% en 2012 menos que él en puestos iguales. Si tienes incentivos, recibes un 37% menos que ellos
  • Entrar en una sociedad gastronómica vasca por ejemplo. El 58% de ellas vetan a las mujeres

Tienes derecho a...

  • Divorciarte
  • Abortar libremente antes de la semana 14 del embarazo (en 2010 se aprueba la ley de plazos)
  • Ser legionaria, paracaidista o estar en operaciones especiales del Ejército (desde 2002)
  • Estar protegida frente a las agresiones machistas (desde 2004)
  • Heredar el título nobiliario de tus padres (desde 2006)
  • Ser pescadora en L'Albufera de Valencia (desde 2008)
  • Participar en alardes

PARA SABER MÁS, VER:

HIS-ESP-XIX-sociedad-mov.obrero 
HIS-ESP-XX-sociedad  
HIS-ESP-XXI-SOCIEDAD 

GEO-ESP-POBLACION
GEO-ESPAÑA-sociedad en Teodosio, un blog  


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