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648 FOTOGRAFÍAS DE LA MUJER ESPAÑOLA EN EL S. XX


 MUJER. S. XX EN ESPAÑA


 Bailarina española de la escuela bolera, con peineta y castañuelas, ca. 1850.ANÓNIMO (INSTITUTO DEL PATRIMONIO CULTURAL DE ESPAÑA)


Clasificación de las mujeres:

Las modernas, las inmorales, las domesticadoras, las decentes y las liberadas. 

Clasificación de las mujeres  que aparece en la exposición  Mujeres bajo sospecha. Memoria y sexualidad (1930-1980).  


Mujeres en Arraindikale, a principios del siglo XX. Foto Egoibarra

 En las primeras décadas del siglo XX  hasta la llegada de la II República

Es la imagen más cosmopolita y más próxima a la que se podía ver en las grandes ciudades de todo el mundo. y se ve a las primeras mujeres que se atrevieron a cortarse el pelo, fumar en público, caminar sin sombreros, conducir su coche o practicar deportes. Cantantes, deportistas, artistas o escritoras fueron las primeras en cambiar el destino de su sexo. Ninguneadas por intelectuales y políticos, son ellas las encargadas de dar visibilidad a la mujer consiguiendo derechos como el sufragio universal o empezando a dejarse ver en las aulas universitarias.

 El Rey Alfonso XIII (quinto por la izquierda), la Reina María Cristina (tercera) y el Príncipe de Asturias (el niño que está de pie) con el Infante Luis Fernando de Orleans (primero de la izquierda) y otros miembros de la Familia Real en La Granja en 1909 en el bautizo de la "Infantita" Beatriz (ABC)

 Kuhn, Retrato de familia campesina (principios del siglo XX)


En 1913 se inauguraba en la calle Tetuán, 16, una exposición y venta permanente del trabajo de la mujer, fundada por la Unión de Damas Españolas.ABC 


Residencia SEÑORITAS - ABC,  28/11/2015
En 1915 nacía la Residencia de Señoritas en Madrid. A los fundadores les acusaron de subversivos, de anarquistas e incluso de no ajustarse a la realidad de España.Ffue justo lo que sucedió primero con la Residencia de Estudiantes y más tarde con la Residencia de Señoritas, la «versión femenina» de una institución que revolucionó la Educación en España por sus métodos, su exigencia y el enorme talento que acumuló en sus aulas.
«La Residencia era una institución novedosa que quería implantar un tipo de educación que en ese momento no se daba en España. Incluían la educación física, los viajes, la práctica en laboratorio...»
La iniciativa fue cuajando y bajo la dirección de María de Maeztu la Residencia de Señoritas pasó de tener espacio para treinta estudiantes a contar con una docena edificios con capacidad para casi 300. Por sus aulas pasaron Victoria Kent (abogada y política), Matilde Huici (abogada), Delhy Tejero (pintora) o Josefina Carabias (abogada, escritora y periodista), mujeres que entendieron que el camino más corto y duradero a la libertad estaba en los libros y la educación.
Ellas tuvieron como profesoras a María Goyri, María Zambrano, Victorina Durán o Maruja Mallo, cuyos cuadros ocupan un lugar destacado dentro de la exposición. 
A lo largo del curso también colaboraban otras mujeres brillantes del siglo XX como Gabriela Mistral, Victoria Ocampo, María Martínez Sierra, Clara Campoamor o Concha Méndez.

Casa de patio  de vecinos. Imagen ilustrativa de las condiciones en que vivían los niños madrileños a principios del s. XX. Ninguna diferencia con Barcelona.
(Foto: Páez, 1914; Memoria de Madrid)

Las puertas de las iglesias, como las plazas, los parques o los mercados, se convertían en algo más que en sitio de tránsito. "Eran lugares de comunicación y para la comunicación", "sobre todo para las mujeres ese momento constituía uno de los mejores para las relaciones sociales".

No es el único detalle en el que se diferencian ambos sexos en aquellos días, también en la forma de transportar objetos, por ejemplo: "Las mujeres, normalmente a la cabeza y al cuadril; ellos, al hombre y en las manos". En otros aspectos, el sexo quedaba diluido, como en los oficios ambulantes: "Hay una foto maravillosa de Madrid en la que se ve cómo se iba ofreciendo leche de cabra a domicilio, llevaban el animal, y allí mismo se ordeñaba", cuenta Pía. Miel y queso de casa en casa, afiladores, horchateros, turroneros y churreros. Aguadores. "La mayoría se han perdido. Otros, sobreviven".


António Passaporte | Arucas (Las Palmas), 1931

De 1910-1920

No tienes derecho a...

  • Votar
  • Divorciarte
  • Ser igual que tu esposo. Un ejemplo. Él "debe proteger a la mujer y ésta, obedecer al marido", reza el Código Civil vigente(1889)
  • Ser autónoma respecto a tu marido o padre. Él es tu representante. No puedes firmar contratos, acudir a la justicia, comprar (más allá de los gastos domésticos) optar a un crédito o abrir una cuenta bancaria sin que tu esposo o progenitor lo apruebe
  • Acostarte con otro hombre (aunque sea en una ocasión) estando casada. Vas a la cárcel por adúltera. El marido solo comete adulterio si convive con la amante en la casa familiar "o fuera de ella con escándalo" Si tu esposo te sorprende en una infidelidad puede matarte bajo pena de destierro. Si pillas a tu marido con otra mujer y lo mataras, se considera parricidio. Vas a prisión de por vida
  • Poseer la patria potestad de tus hijos
  • Conservar la nacionalidad española si te casas con un extranjero

Tienes derecho a...

  • Trabajar, pero si éstás casada necesitas la autorización de tu esposo
  • Dentro del matrimonio, únicamente otorgar testamento y encargarte de los hijos
  • Estudiar en la universidad (pero seis de cada 10 mujeres son analfabetas)
  • Una silla para sentarte si tu estado físico lo requier en caso de que trabajes en la industria o el comercio (la llamada Ley de la Silla se aprueba en 1912)
 Encarnita Alcaraz, bailarina española en los años veinte, Madrid, 1925. JOSÉ DÍAZ CASARIEGO (AGENCIA EFE, MADRID)


 
La mujer en época de PRIMO DE RIVERA

No tienes derecho a...

  • Votar
  • Divorciarte
  • Ser igual que tu esposo. Un ejemplo. Él "debe proteger a la mujer y ésta, obedecer al marido", reza el Código Civil vigente (1889)
  • Ser autónoma respecto a tu marido o padre. Él es tu representante. No puedes firmar contratos, acudir a la justicia, comprar (más allá de los gastos domésticos) optar a un crédito o abrir una cuenta bancaria sin que tu esposo o progenitor lo apruebe
  • Acostarte con otro hombre (aunque sea en una ocasión) estando casada. Vas a la cárcel por adúltera. El marido solo comete adulterio si convive con la amante en la casa familiar "o fuera de ella con escándalo" Si tu esposo te sorprende en una infidelidad puede matarte bajo pena de destierro. Si pillas a tu marido con otra mujer y lo mataras, se considera parricidio. Vas a prisión de por vida
  • Poseer la patria potestad de tus hijos
  • Conservar la nacionalidad española si te casas con un extranjero

Tienes derecho a...

  • Cobrar directamente por tu trabajo, sin mediar tu marido (cambia la ley en 1926)
  • Dentro del matrimonio, únicamente otorgar testamento y encargarte de los hijos
  • Estudiar en la universidad (pero cinco de cada 10 mujeres son analfabetas en 1920)
  • Una silla para sentarte si tu estado físico lo requiriera en caso de que trabajases en la industria o el comercio

LA MUJER EN LA II REPÚBLICA

 Victoria Kent con la 1ª promoción de funcionarias de prisiones. Fotografía: Alfonso_aga


Victoria Kent y Margarita Nelken. Ambas coincidían en que las mujeres españolas estaban demasiado condicionadas por la iglesia: poco antes de votarse el sufragio femenino, fueron entregadas al Presidente de las Cortes un millón y medio de firmas de mujeres católicas pidiendo el cambio del proyecto de Constitución para que respetara los «derechos de la Iglesia».

La propia Victoria Kent explicaba así su postura en el debate sobre esta cuestión que se mantuvo en las Cortes el 1 de octubre de 1931: «Creo que no es el momento de otorgar el voto a la mujer española. Lo dice una mujer que, en el momento crítico de decirlo, renuncia a un ideal.(...) Lo pido porque no es que con ello merme en lo más mínimo la capacidad de la mujer; no, Sres. Diputados, no es cuestión de capacidad; es cuestión de oportunidad para la República». El artículo 35, que hizo posible que las mujeres votaran, se aprobó finalmente con 161 votos a favor y 121 en contra. Y se puso en práctica por primera vez en 1933. Ni Kent ni Campoamor consiguieron sin embargo renovar su escaño.  

Clara Campoamor preside un en 1932. efe

"¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? (...) ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer?".



 
Esa retahíla de preguntas de Clara Campoamor convenció a los diputados para aprobar el sufragio femenino. Ocurrió el 1 de octubre de 1931

Tienes derecho a...

En el periodo de la República y en el bando republicano:
  • Tener los mismos derechos que el hombre (por la Constitución de 1931)
  • Votar (desde 1931)
  • Divorciarte (1932)
  • Casarte por lo civil
  • Abortar (si vives en Cataluña, a partir de 1936)
  • Ser diputada o notaria
  • Ir al colegio con niños y niñas
  • Acceder a una baja maternal y asistencia sanitaria si trabajas
  • Trabajar en la administración pública. Los cambios legislativos de la República reconocen el derecho a la no discriminación laboral

En esta imagen, portada de la revista 'Ahora' en los años 30, se aprecia un traje de baño más cercano a un vestido que a los actuales bikinis. (COLECCIÓN PARTICULAR)

Mujer clase obrera. Madrid, 1933



Miembros del Lyceum Club Femenino (1935) 

Guerra Civil

 1936, las mujeres realizaban junto a sus maridos faenas agrícolas en un pueblo próximo a Buitrago del Lozoya. ABC
diciembre de 1936, en la que mujeres madrileñas del Sindicato de la Aguja cooperaban en la retaguardia, elaborando sin descanso ropas de vestir para los milicianos.ABC

En la imagen, una miliciana agarra su fusil para la portada de la revista 'Ahora' del 26 de septiembre de 1936.


 Si estás en el bando franquista, a trabajar si no estás casada.

El Fuero del Trabajo (1938) "libera" a la mujer casada del trabajo "en el taller y la fábrica"

 Pero con la Guerra Civil se acabó esa modernidad de las mujeres españolas y llegaron los tiempos en que aquellas audacias se calificaron de inmorales y su papel de ciudadanas fue castigado con cárcel, violencia y exilio. Las monjas y la Sección Femenina de Falange se encargaron de domesticarlas.

En la dictadura franquista se exigió a las mujeres ser un modelo de decencia y castidad que “limpiara” la “degradación moral” republicana.

Mujeres falangistas de la Sección Femenina, en formación. ARCHIVO GENERAL DE LA ADMINISTRACIÓN

No tienes derecho a...
  • Divorciarte ni separarte (el regimen franquista revoca la ley republicana)
  • Casarte por lo civil (solo existe el matrimonio religioso)
  • Tener una educación mixta
  • Presentarte a las oposiciones para determinadas profesiones como diplomática, juez o notaria
  • Trabajar en talleres o industrias si estás casada
  • Firmar un contrato de trabajo, sacar el carné de conducir y el pasaporte y abrir una cuenta bancaria sin la autorización firmada de tu marido
  • Acostarte con otro hombre (aunque sea en una ocasión) estando casada. Vas a la cárcel por adúltera. El marido solo comete adulterio si convive con la amante en la casa familiar "o fuera de ella con escándalo" Si tu esposo te sorprende en una infidelidad puede matarte bajo pena de destierro. Si pillas a tu marido con otra mujer y lo mataras, se considera parricidio. Vas a prisión de por vida

 

Tienes derecho a...

  • Cumplir el Servicio Social obligatorio
  • Estudiar Enseñazas del Hogar en el colegio
  • Permanecer obligatoriamente en el hogar paterno hasta que te cases o entres en un convento
Una monitora de la Sección Femenina enseña a bañar a un bebé.

Las guardianas de la 'rectitud'

La Sección Femenina de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S., creó el 'Manual de la Esposa Perfecta' en el que se daban consejos como "Ofrécete a quitarle los zapatos a tu marido" o "Nunca te quejes si llega tarde, o si sale a cenar o a otros lugares de diversión sin ti. Intenta, en cambio, comprender su mundo de tensión y sus necesidades reales".

Las tarjetas que difundía la Sección Femenina entre las mujeres. “Mujer, el tiempo que pierdes lamentablemente en vacías diversiones, gánalo en tu propio beneficio y en el de España”. “Tu misión única y verdadera es el hogar. La Sección Femenina te prepara para tan alta tarea mientras cumples el servicio social”. Más al grano: “La ropa interior debe mudarse y lavarse con mucha frecuencia”.

Lo más impactante que se pueda decir sobre la Sección Femenina lo dijo la Sección Femenina. "Si tu marido te pide prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes". "Si él siente la necesidad de dormir, no le presiones o estimules la intimidad". "Si sugiere la unión, accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que haya podido experimentar". Entre 1934 y 1977, la Sección Femenina de la Falange adoctrinó a las españolas para cercenarles cualquier deseo de emancipación o rebeldía y cualquier otro deseo (sobre todo ése) 

Entre 1937 y 1977, tres millones de mujeres de entre 17 y 35 años hicieron el servicio social, una suerte de mili femenina que suministraba mano de obra gratuita en hospitales, comedores y otras instituciones sociosanitarias. La labor de la Sección Femenina tuvo algún efecto positivo. Desterró malos hábitos higiénicos que causaban enfermedades y extendió la práctica del deporte entre las mujeres, con las limitaciones debidas al recato: se inventaron los pololos, se apartaron de la exaltación al cuerpo de sus colegas nazis que incluían desnudos naturalistas y se prohibió el remo, la lucha y el fútbol.

(Elpais.es, 10.5.2009)


 
 Marie Theresa,  Jacqueline
Soy Picasso. Tú y yo haremos grandes cosas juntos” es así como llegó con su nuevo amor: Marie, una chica de 17 años a la que acostumbraba a tratar como una niña regalándole muñecas y dulces
Siempre que hombre mayor sale con una jovencita, la sociedad mira la relación con recelo. 
Otro caso similar fue con Jacqueline  Nadie daba un peso por la relación cuando en 1953 el afamado artista, entonces de 72 años, cortejaba a la joven de 27.  Picasso cayó tendido a los pies de Jacqueline porque sus marcadas facciones la convertían en la modelo perfecta para sus cuadros. Era voluptuosa, de pelo oscuro, cejas pobladas, ojos aguileños y nariz prominente.



Dalí y Gala
Dalí de cía de Gala"Llamo a mi esposa: Gala, Galuchka, Gradiva (porque ha sido mi Gradiva); Oliva (por el óvalo de su rostro y el color de su piel); Oliveta, diminutivo catalán de oliva (aceituna); y sus delirantes derivados: Oliueta, Oriueta, Buribeta, Buriueteta, Suliueta, Solibubuleta, Oliburibuleta, Ciueta, Liueta. También la llamo Lionette, porque ruge, cuando se enoja, como el león de la Metro-Goldwyn-Mayer; Ardilla, Tapir, Pequeño Negus (porque se parece a un animado animalito selvático); Abeja (porque descubre y me trae todas las esencias que se convierten en la miel de mi pensamiento en la atareada colmena de mi cerebro) (Fundación Gala)

¿Cuánto ha cambiado la mujer en España?

"Podríamos decir que seguimos siendo diferentes, pero, afortunadamente, cada vez somos más iguales". "Las mujeres siempre temían el escándalo: fuera porque se las veía en compañía de varios hombres o porque montaran en Vespa",  Las que aún así se enfrentaban al chismorreo terminaban con la etiqueta de "ligeras de cascos". No se podía abrir una cuenta corriente sin permiso del marido ni participar en la patria potestad de sus hijos hasta la reforma de las leyes de familia de 1979.

El noviazgo: La calle era aquel lugar natural en el que niños y niñas salían a conocerse, libres de las miradas de sus padres, hermanos mayores y curas. "Empezaban los chicos",  con la falsa excusa de un lazo caído que solía terminar en un "no le hagas caso, es que le pareces muy guapa".

Entre chascarrillo y acercamiento, mediaban una serie de juegos.Ir al cine, entre otras actividades, forma parte de la crónica sentimental de estas generaciones y cómo se convirtió en el "refugio ideal de los novios y lugar respetable". Y eso que estaba mal visto que la mujer fuera sola al cine, más complicado incluso entrar al teatro. "En aquellos años no existía el novio como tal, si no era el novio formal, y formal significaba no poder hacer absolutamente nada" .

Para llegar al noviazgo o, simplemente a la excursión, había que pasar de la infancia a la juventud. "El paso era inmediato y sin solución de continuidad: los chicos un día se encontraban con pantalones largos en vez de cortos y las chicas empezaban a escuchar, de golpe, 'secretas consejas' de madres, abuelas y otras plurales 'protectoras".

El matrimonio  "Una buena boda era una bendición, pero para eso había que 'pelar la pava' durante muchos años, los chicos tenían que hacer la mili, las chicas preparar sus ajuares. No era infrecuente oír: 'desengáñate, hija mía, no hay mejor carrera que una buena boda", se puede leer en el libro. Acometido el objetivo, más de una pareja tuvo que oír: "Sed castos".

( 'Del guateque al altar', Pilar Garrido)
  

La señoritas de la Gran Vía. Madrid, 1955. francesc catalá



 
Pinchazo . Una mujer arregla el pinchazo en una rueda de su coche en 1966. CRONICAE.COM

Un grupo de bañistas fotografiadas por virxilio viéitiez.

Dependienta Madrid,  ABC

En aquella España el atletismo estaba prohibido para las mujeres. “Los gerifaltes contaban la historia todos de María Torremadé, la mejor atleta de la posguerra, una catalana que batía todos los récords y que a los pocos años se hizo una operación de cambio de sexo y se convirtió en Jorge, y todos concluyeron entonces que es que el atletismo hacía marimachos de las mujeres, y lo prohibieron”.Hasta entonces se hacía deporte con falda-pantalón y pololos. Habrá que esperar. “En España los únicos deportes que existían entonces eran el fútbol, el boxeo y el ciclismo. No había más. Los Iberoamericanos de 1962, sin españolas, fueron el detonante del cambio. La Universidad era el único ámbito en el que había dinero para el atletismo, y en los colegios, en los Juegos Escolares, para los deportes de equipo, el balonmano, el baloncesto, el balonvolea. Solo en los centros extranjeros, como el Liceo Francés o el Colegio Alemán, o en otros como el SEK, hacían atletismo y deporte las chicas”. Los deportistas de la época, y lo reconocen se hable con quien se hable, eran unos privilegiados: podían salir de España y conocer la libertad, la democracia, en otros países. Tenías algo de libertad, aunque siempre viajaban las comisarias políticas de la Sección Femenina... Si estaba fuera compitiendo nadie pensaba nada, pero luego volvías aquí y tenías que estar en casa a las diez de la noche y estaba supercontrolada. En España, entonces, una mujer con chándal y de atletismo era una marimacho. en otro torneo. En 1972 Sagrario Aguado vio a la búlgara Blagoeva batir el récord del mundo y ella acabó en el podio: “Ella saltó 1,94m y yo me quedé en 1,65m”. En 1976, en Montreal, fue la primera atleta española en competir en unos Juegos Olímpicos

 Sagrario Aguado cuando era la mejor saltadora de altura de España.


 Y he aquí la mujer inmoral


La prostitución
Como indica Lucía Prieto Borrego en "La prostitución en Andalucía durante el Primer Franquismo" [...] Confiada la política moralizadora del Estado al Patronato de Protección a la Mujer, cuya presidencia de honor ostentaba doña Carmen Polo de Franco, sus responsables la consideraban no obstante una responsabilidad compartida con los otros dos pilares del régimen: la familia y la Iglesia. Franco, tras la guerra, permitió que la Iglesia se convirtiera en el principal instrumento de control de las costumbres y que a partir de la cesión de funciones que como la educación correspondían al Estado ejerciera sobre los individuos y las con-ciencias la vigilancia que en los sistemas totalitarios detenta el poder político, y ello a cambio de un reconocimiento sin fisuras, ni cuestionamiento del Régimen en un sistema de relaciones que se ha considerado de prestaciones mutuas. 
La aceptación de la prostitución reglamentada en “La Nueva España” implicaba igualmente su aceptación por la Iglesia, coparticipe del Estado en un proyecto de “regeneración moral” que gravitaba en torno a la familia y a la mujer. Un proyecto que anuló los progresos alcanzados durante la República, suprimiendo el divorcio y el matrimonio civil, restringiendo el acceso a la mujer a las profesiones más prestigiosas y cualificadas y llevando a cabo una rígida segregación sexual en la Escuela, todo en pro de la moralización y recristianización de un país donde un régimen laico había abolido la prostitución hacía menos de una década.  
De forma que oficialmente, la prostitución sería un fenómeno predominantemente urbano, lo que obviamente configura una visión distorsionada y restrictiva de la realidad social de la España de posguerra. [...]

Esta instantánea de Juan Colom, que refleja un trato poco elegante, ilustró el libro de Camilo José Cela, 'Izas, rabizas y colipoterras'. (COLECCIÓN PARTICULAR)

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Y la decente...

Catalá-Roca, El piropo, Sevilla, 1959

 TRANSICIÓN

El año 1975 no solo fue el año en que murió Franco, también fue el año que la ONU declaró, por primera vez, Año Internacional de la Mujer

Nninguna transformación de la sociedad española desde la muerte del dictador es comprensible sin tener en cuenta el enorme cambio que supuso el reconocimiento de los derechos legales de las mujeres y su vertiginosa y masiva incorporación a la vida política, económica y social del país.

Las mujeres españolas arrancaron con 30 años de retraso respecto a los cambios experimentados en Europa, pero en menos de 25



El 80% de las mujeres de la década de los 70 eran amas de casa. la mujer se ocupa de la casa, los hijos y el trabajo...—,  Para la casa eran tiempos en que una familia entera podía vivir del sueldo del marido, dinero que mensualmente la empresa entregaba al hombre en un sobre —aún no se hacía por transferencia bancaria— y que solía entregar a la mujer íntegro, o al menos en gran medida, porque ella era la que se encargaba de administrar los gastos del día a día en el hogar.  Lavar, cocinar, limpiar... no eran tareas fáciles porque la tecnología aún no estaba muy avanzada para hacer más sencilla estas labores. Además, la compra se solía hacer casi a diario debido a que los frigoríficos no contaban con congeladores o eran muy pequeños. Cuando nacían los hijos les atendían las 24 horas, ya que en aquellos años aún no había lo que después se llamó jardín de infancia. Aquellas amas de casa por la tarde podían apuntarse a talleres de corte y confección y seguir perfeccionándose para los requerimeintos del hogar»  Las que trabajaban dejaban su puesto de trabajo de forma voluntaria en el momento en que pisaban el altar.

Con la llegada de la transición, llegó el destape. Pero también surgieron las primeras manifestaciones callejeras a favor de la libertad sexual y el aborto
 
Se celebraron en Madrid las primeras (e ilegales) Jornadas de Liberación de la Mujer, seguidas poco después por las Jornades Catalanes de la Dona, en la que participaron más de 4.000 mujeres y donde se aprobó ya un catálogo de reivindicaciones inmediatas, desde la implantación efectiva de la coeducación, hasta la revisión de los libros de texto para reflejar el papel de las mujeres. Es decir, en la sociedad española de 1975 existía ya una profunda brecha entre la situación real de las mujeres y su situación legal



  La identidad personal de la mujer no está desmantelada en fragmentos corporales, ni reducida a la pasividad erótica de un desnudo, a una proyección de deseo masculino: esa mujer es muy consciente de ser contemplada, y su mirada entabla un diálogo de igual a igual con el hombre que la mira

No tienes derecho a...


1991 Una joven enseña las piernas durante una intervención en Toledo del cardenal primado, Marcelo González. / José Luis Pérez
  • Divorciarte
  • Abortar
  • Tener la patria potestad de los hijos
  • Ser protegida de manera integral contra las agresiones machistas


1991 Una joven enseña las piernas durante una intervención en Toledo del cardenal primado, Marcelo González. / José Luis Pérez




Tienes derecho a...

  • No ser descriminada por ser mujer (según la Constitución de 1978) aunque la realidad social implica muchas desigualdades
  • Firmar un contrato de trabajo, sacar el carné de conducir y el pasaporte y abrir una cuenta bancaria sin la autorización firmada de tu marido. Poco antes de la muerte del general Franco se anula la Licencia Marital.
  • Tomar libremente anticonceptivos (desde 1978)
  • Divorciarte (desde 1981)
  • Poseer la patria potestad de los hijos (desde 1981)
  • Abortar en tres supuestos (riesgo para la salud física o psíquica, violación y malformación grave del feto, desde 1985)
  • Ser militar (desde 1990)
  • Trabajar dentro de una mina (desde 1993)


En los Pactos de la Moncloa, de 1977, es decir, antes de que se aprobara la Constitución, se incluyeron ya tres medidas importantísimas para las mujeres: la despenalización de la difusión y publicidad de anticonceptivos; la despenalización del adulterio, que se castigaba con pena de cárcel para las mujeres y con una multa para los hombres; y la no discriminación de los hijos por razón del estado civil de la madre: los hijos habidos fuera del matrimonio católico se inscribían hasta entonces en el Registro como “ilegítimos”. La ley del Divorcio no llegaría, sin embargo, hasta 1981, al igual que la equiparación fundamental entre marido y mujer; la despenalización parcial del aborto, hasta 1985, y la Ley Orgánica para la Igualdad efectiva entre hombres y mujeres, que incluía las medidas más serias contra el maltrato y el feminicidio, no se aprobaría hasta marzo de 2007

PARA SABER MÁS, VER:
Historia de las mujeres en España durante el siglo XX

HIS-ESP-XX-sociedad  en TUSCIENCIASSOCIALES

246. POBLACION-SOCIEDAD: MUJER



 MUJER. FEMINISMO

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Pérez de Rozas.Concurso de pesca con caña. 1934. Arxiu Foto´gràfic de Barcelona.

Suena ridículo pero en España hasta hace poco más de cien años las mujeres no podían acceder a la Universidad sin antes solicitar su ingreso por escrito, remitiendo una instancia y agachando la cabeza. En octubre de 1910 las españolas pudieron entrar las venerables aulas del saber masculino sin tener que tener que vestirse de hombres,aunque la alegría duró poco. Aquel primer día de clase fueron insultadas y apedreadas por su compañeros. Lo cuenta la filosofa Amelia Valcárcel en el catálogo de la exposición 100 años de feminismo, una historia de las mujeres en España.

100 años en femenino recorre los nuevos caminos emprendidos por las mujeres españolas durante el último siglo; una centuria marcada por la reivindicación de la igualdad de oportunidades y derechos de las mujeres y por su acceso mayoritario a la vida profesional y pública. Estos últimos cien años dejan tras de sí uno de los movimientos sociales más importante del siglo XX, un movimiento que ha afectado a más de la mitad de la población de nuestro país. La influencia fundamental de este cambio social recae en el feminismo, una de las corrientes de pensamiento de mayor impacto en la cultura contemporánea: no sólo ha transformado la sociedad en lo que atañe a la vida y derechos de las mujeres, sino que ha sido relevante para las teorías queer, trenzándose en los países anglosajones con los movimientos por la igualdad de derechos y representación sociocultural de los ciudadanos y ciudadanas provenientes de cualquier geografía o cultura.
Durante el siglo XX, el feminismo hizo tambalearse el milenario canon patriarcal, las hegemonías culturales y el histórico monopolio del poder y de los recursos en manos de una minoría, dándose un proceso de democratización social sin parangón que ha conllevado, a su vez, sucesivas re-escrituras de la historia.

La exposición se desarrolla en cuatro capítulos o bloques temáticos que recorren los diversos momentos del siglo XX y los ámbitos, tanto públicos como privados, en los que se ha dirimido la lucha por los derechos de las mujeres, sus protagonistas, arquetipos e iconografía.

El punto de partida de la exposición es 1911, año en el que se inicia la celebración del Día Internacional de la Mujer, que había sido propuesta por Clara Zetkin durante la segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas que tuvo lugar en Copenhague los días 26 y 27 de agosto de 1910.


 Es la historia de años de reivindicaciones,de lucha y conquista de unos derechos hasta hace relativamente poco inexistentes para las mujeres. Una historia gráfica que recorre a través de una gran variedad de objetos -vestidos, vídeos, carteles, fotografías, obras de arte- los años oscuros de la negación del papel femenino. Testimonian la actividad de las mujeres. Trabajando en la fábrica, lavando en el río, en la Universidad, en la biblioteca. Son madres, activistas, pintoras, artistas. Pasan de la resignación y el silencio al acceso a la educación. Conquistan derechos y libertades, dejan de ser invisibles y abandonan su papel de ángeles del hogar para ser mujeres nuevas, mujeres modernas. La exposición permite conocer la historia reivindicativa de las mujeres durante el turbulento siglo XX, subrayando este camino como "de avances y retrocesos"

Una curiosa fotografía de Marín muestra la redacción del diario Informaciones en 1923. Entre 10 cincunspectos redactores, aparece una solitaria mujer.

Muy distinta del retrato que hace Eulalia Abaitua en 1901 de dos pequeñas lavando la ropa en el río mientras los niños las contemplan. "Desde niñas aprendiendo los quehaceres diarios" se titula. Qué ironía.

Otras artistas como las pintoras María Luisa de la Riva, Lluïsa Vidal o María Blanchard reflejan también en los primeros años del siglo XX en sus obras la figura femenina y las actividades domésticas. Sólo años más tarde llegarían las vanguardias de la mano de Maruja Mallo, Remedios Varo y Delhy Tejero. Y la revolución con una imagen de independencia,la de La Tertulia (Museo Reina Sofía) que Ángeles Santos pinta en 1929. En el cuadro tres mujeres fuman, leen y charlan en una imagen moderna y distendida. Ellas son a la pintura lo que Carmen Laforet fue a la novela con Nada.

Señoritas alta
Cortés. Biblioteca de la Residencia de Señoritas. Archivo General de la Administración.

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IngenieraVidal. Pilar Careaga, la primera mujer española ingeniera industrial, en las prácticas para conducir locomotoras. Madrid 1929. Agencia EFE.

En 1930 aún la mitad de las españolas no sabían leer ni escribir. Pero empezaron a aparecer escritoras, intelectuales, artistas, asociaciones femeninas que rompieron con el pasado,“la generación de las modernas”
Con la República, las mujeres conquistan el derecho al voto. Poco a poco entran a formar parte de todos los ámbitos de la sociedad. Con esfuerzo. A cuentagotas. 
Entre avances y retrocesos, las mujeres tomaban posiciones. La República fue una de las etapas más fructíferas para el desarrollo de la mujer.

El hachazo llegó con la larga dictadura del General Franco.La dura vuelta al orden patriarcal que supuso la dictadura del General Francisco Franco. Durante esas casi cuatro décadas, el Estado se comportó como un patrón controlando la vida de las mujeres a través de sus políticas reproductivas, de educación y del trabajo, control que se ejercía desde el ámbito legislativo hasta la formulación de una disciplinada iconografía que se reproducía en los medios de masas.
La garante e instrumento de esta política fue la Sección Femenina de la Falange.

 En los años del franquismo sólo tres mujeres vieron colgada una de sus obras en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo.

Los años 60 y 70 del siglo XX  resurgen los movimientos feministas ._Entonces, sus detractores se apresuraron a calificar el feminismo, primero como un movimiento liderado por mujeres egoístas y extremistas y, más tarde, como una ideología superada o trasnochada. La imagen del feminismo, forjada en los ámbitos de poder y en los espacios en los que se formulan las corrientes de influencia sobre la opinión pública, parece haber tenido relativo éxito ya que existen prejuicios generalizados que lo anatemizan e identifican con posturas revanchistas.

En los años 70, cambia la mentalidad. Las mujeres han conquistado ya importantes cotas de libertad. Surge el nuevo feminismo, "lo personal es político". En 1975 se celebran en Madrid las primeras Jornadas de liberación. Participan 500 mujeres. Un año después, las Jornadas catalanas de la Dona, congregan a 4.000. Ellas ocupan la calle, los trabajos, la vida. Se manifiestan por sus derechos. Alzan la voz.

La imagen de la mujer objeto, la perfecta ama de casa y esposa que cuida de sus hijos y de su marido, habitual en los anuncios y películas de los años 50 y 60, cambia en los 70 a una mujer con estudios, universitaria, profesional, informada y preparada.
La llegada de la democracia supuso, en unos casos, la legalización de situaciones y comportamientos que estaban prácticamente internalizados en la vida social, y en otros, la puesta en marcha de normativas largamente reivindicadas, como el derecho al aborto o la ley del divorcio. Más tarde llegarían otras medidas que visibilizarían, dándole una lectura legal, la violencia machista o la práctica igualdad de derechos para parejas del mismo sexo.

La aprobación de la ley del divorcio, en 1981 o la ley del aborto, en 1985, permitieron una nueva situación para la mujer
Maruja Torres y Montserrat Roig
Colita. Maruja Torres y Montserrat Roig en la manifestación en Barcelona en noviembre de 1976 para exigir la despenalización del adulterio.

A partir de los noventa en España se converge hacia la normalización". Aunque los datos. "Mientras las licenciadas en Bellas Artes alcanzan o superan el 70%, la primera criba sigue produciéndose en el tramo de profesionalización. donde se invierte el porcentaje hasta casi un 30% en la selección de jóvenes candidatas a ayudas, becas y premios.

 Hoy la presencia de las mujeres en las galerías sólo supone un 16%, que queda reducido drásticamente a un 7% en el caso de la Feria Internacional ARCO de Madrid".


elpais.com, Por: | 04 de abril de 2012 (adaptación propia)



PARA SABER MÁS, VER:

Historia de las mujeres en España durante el siglo XX
 

130 FUENTES DCOUMENTALES: LA MUJER EN ESPAÑA

RECURSOS EN LA RED

Lavaderos de la Barceloneta», de Santiago Rusiñol




Violación de la igualdad                                                                                                                                         de derechos                                                                                                                                                                                    
El hábito puede llegar a familiarizar a los hombres con la violación de sus derechos naturales, hasta el extremo de que no se encontrará a nadie de entre los que los han perdido que piense siquiera en reclamarlos, ni crea haber sido objeto de una injusticia.
          Incluso, algunas de esas violaciones han pasado desapercibidas a los ojos de los filósofos y de los legisladores, cuando con mayor celo se ocupaban éstos de redactar los derechos comunes de los individuos de la especie humana, y de hacer de ellos el fundamento único de las instituciones políticas.
          Por ejemplo, ¿no han violado todos ellos el principio de la igualdad de derechos al privar, con tanta irreflexión, a la mitad del género humano del de concurrir a la formación de las leyes, es decir, excluyendo a las mujeres del derecho de ciudadanía? ¿Puede existir una prueba más evidente del poder que crea el hábito, incluso cerca de hombres eruditos, que el de invocar el principio de la igualdad de derechos a favor de tres o cuatrocientos hombres privados de éste debido a un prejuicio absurdo y de olvidarlo con respecto a doce millones de mujeres? (Concordet, Essai sur l'admision des femmes au droit de cité, 1790)
Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana
     Artículo II. La meta de toda asociación política estriba en la conservación de los derechos naturales e imprescindibles de la Mujer y del Hombre: esos derechos son la libertad, la propiedad, la protección y, ante todo, el hacer frente a la opresión.
     Artículo IV. La libertad y la justicia consisten en devolver todo cuanto pertenece al prójimo; así, pues, el ejercicio de los derechos naturales de la mujer no tiene más límites que la tiranía continua a la que se ve sometida por parte del varón; esos límites deben ser modificados a través de las leyes dictadas por la Naturaleza y la Razón.
     Artículo V. Las leyes de la Naturaleza y de la Razón prohíben todas las acciones perjudiciales para la sociedad: todo cuanto no viene prohibido por esas leyes, sabias y divinas, no puede ser vedado y nadie puede ser obligado a hacer lo que no venga estipulado por las mismas.
     Artículo VI. La Ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y todos los Ciudadanos deben concurrir personalmente, o a través de sus representantes, a su elaboración; debe ser la misma para todos: todas las Ciudadanas y todos los Ciudadanos, al ser iguales ante ella, deben, pues, participar por un igual en todas las atribuciones, puestos y empleos públicos, según sus capacidades respectivas, y sin más distingos que los dimanantes de sus virtudes y sus talentos.
     Artículo X. Nadie debe ser hostigado por sus opiniones, incluso por las fundamentales; la mujer tiene derecho a subir al cadalso; por tanto, debe tener el de poder subir a la Tribuna; siempre y cuando sus manifestaciones no siembren el desconcierto en el orden público estatuido por la Ley.
     Artículo XI.  La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones constituye uno de los derechos más preciados de la mujer, puesto que dicha libertad garantiza la legitimidad de los padres respecto a los hijos. Por tanto, toda Ciudadana puede, pues, declarar libremente: "soy madre de un hijo procreado por usted", sin que ningún prejuicio bárbaro la obligue a disimular la verdad; salvo que deba responder del abuso de dicha libertad, en los casos estipulados por la Ley.
     Artículo XIII. Para la manutención de la fuerza pública y para los gastos de administración, las contribuciones de la mujer y del hombre son iguales; la mujer participa en todas las tareas ingratas y penosas; por lo tanto, debe poder participar igualmente en la atribución de puestos, empleos, cargos, honores y oficios.
     Artículo XIV. Las Ciudadanas y los Ciudadanos tienen derecho a comprobar por sí mismos, o a través de sus representantes, la necesidad de la contribución pública. Las Ciudadanas no pueden dar su consentimiento a ésta si no es a través de la admisión de una participación equivalente, no tan sólo en cuanto a la fortuna, sino también dentro de la administración pública, y de determinar la cuota, la riqueza imponible, la cobranza y la duración del impuesto.
     Artículo XV. La masa de las mujeres, coligada a la de los hombres en cuanto a la contribución se refiere, tiene derecho a que todo agente público le rinda cuenta de su administración.
(Olympia de Gouges, 1791)
La esclavitud de la mente femenina
     Todas las causas, sociales y naturales, se combinan para hacer muy improbable que las mujeres se rebelen colectivamente contra el poder de los hombres. Por ahora están en una posición totalmente diferente a la de las demás clases sometidas, porque los amos exigen de ellas algo más que sencillamente verse servidos. Los hombres no quieren únicamente la obediencia de las mujeres, quieren también sus sentimientos. Todos los hombres, excepto los más brutales, desean que la mujer que está más estrechamente ligada a ellos sea, no una sierva por la fuerza, sino de grado, no una esclava, sino una favorita. Por tanto, han puesto en práctica todos los medios conducentes a esclavizar sus mentes. Los señores de todos los demás esclavos confían en el miedo para mantener la obediencia, bien miedo de ellos mismos o bien temores religiosos. Los amos de las mujeres buscan más que la simple obediencia y emplean para esto toda la fuerza de la educación. Desde la infancia, a todas las mujeres se las educa en la creencia de que el ideal de su condición es ser diametralmente opuestas a los hombres: nada de voluntad propia ni de autoridad, sino subordinación y sometimiento a los demás. la doctrina moral les dice que es su deber, y los sentimentalismos al uso que es su naturaleza, vivir para los demás; vivir en completa entrega de sí mismas y no tener otra clase de vida sino los afectos. Y por afectos se entiende los únicos permitidos: los que las unen al hombre con quien están ligadas o a los hijos que constituyen un lazo adicional e irrompible entre ellas y un hombre. Si pensamos en tres cosas: primera, la natural atracción entre los sexos; segunda, la total dependencia de la mujer respecto al marido, de modo que todos sus privilegios o placeres son un regalo o dependen de la voluntad de él; y finalmente, que el principal objeto de toda búsqueda humana, la consideración y todos los objetivos de la ambición social, en general, sólo los consigue la esposa a través del marido, resultaría un milagro que el ser atractiva al hombre no se hubiera convertido en la estrella polar de la educación femenina y de la formación del carácter de la mujer. Y una vez conseguidos estos grandes medios de influencia sobre la mente de la mujer, el instinto de egoísmo hizo que los hombres se aprovechasen de ellos al máximo para mantenerlas sometidas presentándoles la humildad, la sumisión y la entrega de toda voluntad propia en manos de un hombre como parte esencial del atractivo sexual. ¿Puede caber duda de que todos los demás yugos que la humanidad ha logrado quebrar hubieran persistido hasta ahora si hubiesen existido los mismos medios y hubiesen sido empleados tan hipócritamente para hacer inclinar las cervices bajo ellos?.
(Jonh Stuart Mill, El sometimiento de la mujer, 1869)
La mujer, un instrumento de producción
     ¡Pero es que vosotros, los comunistas, nos grita a coro la burguesía entera, pretendéis colectivizar a las mujeres!
     El burgués, que no ve en su mujer más que un simple instrumento de producción, al oírnos proclamar la necesidad de que los instrumentos de producción sean explotados colectivamente, no puede por menos de pensar que el régimen colectivo se hará extensivo igualmente a la mujer.
     No advierte que de lo que se trata es precisamente de acabar con la situación de la mujer como mero instrumento de producción.
     Nada más ridículo, por otra parte, que esos alardes de indignación, henchida de alta moral, de nuestros burgueses, al hablar de la cacareada colectivización de las mujeres por el comunismo. No; los comunistas no tienen que molestarse en implantar lo que ha existido siempre o casi siempre en la sociedad.
     Nuestros burgueses, no bastándoles, por lo visto, con tener a su disposición a las mujeres y a los hijos de sus proletarios - ¡y no hablemos de la prostitución oficial! -, sienten una grandísima fruición en seducirse unos a otros sus mujeres.
     En realidad, el matrimonio burgués es ya la comunidad de las esposas. A lo sumo, podría reprocharse a los comunistas el pretender sustituir este hipócrita y recatado régimen colectivo de hoy por una colectivización oficial, franca y abierta, de la mujer. Por lo demás, fácil es comprender que, al abolirse el régimen actual de producción, desaparecerá con él el sistema de comunidad de la mujer que engendra, y que se refugia en la prostitución, en la oficial y en la encubierta.
(Karl Marx y F. Engels, El Manifiesto Comunista, 1847)
La postura socialista
     De modo que la educación política de las masas no puede realizarse manteniéndolas alejadas de los negocios públicos, y sí únicamente, concediéndoles el ejercicio de sus derechos. Sin ejercicio no hay maestro. hasta ahora, las clases directoras han procurado, en interés propio, mantener a la mayoría del pueblo bajo su tutela política, lo cual han conseguido siempre completa y perfectamente. Por eso hasta la hora actual, sólo se ha reservado a una minoría de hombres privilegiados o favorecidos por las circunstancias ponerse al frente del ataque y combatir con energía y entusiasmo por todos, a fin de despertar paulatinamente a la gran masa amodorrada y arrastrarla tras sí. Así ha ocurrido hasta ahora en todos los grandes movimientos de opinión; no hay, pues, que admirarse ni descorazonarse si no es de otra manera ni en el movimiento del proletariado moderno ni en el de la cuestión de las mujeres. Los resultados ya obtenidos prueban que penas, fatigas y sacrificios encuentran su recompensa, y el porvenir nos dará la victoria.
     Desde el momento en que las mujeres obtengan igualdad de derechos políticos, brotará en ellas la conciencia de sus deberes; solicitadas para dar sus votos, tendrán que preguntarse por qué y a quién, y desde el mismo instante se cambiarán entre el hombre y la mujer inspiraciones que, lejos de perjudicar sus relaciones recíprocas, las mejorarán en sumo grado. Menos instruida la mujer, recurrirá al hombre, que lo está más, naciendo de aquí un cambio de ideas, de consejos, un estado de cosas, por fin, como nunca ha existido entre ambos sexos sino en casos muy raros, dando nuevo encanto a la vida. las malhadadas diferencias de educación y de ideas, que ya hemos descrito - y que originan tantas disensiones, hacen dudar al marido entre sus diversos deberes y dañan al bienestar de la comunidad -, desaparecerán progresivamente.
    En lugar de un obstáculo, el hombre hallará un sostén en la persona de una mujer que piense como él, y ésta no se avergonzará, aun cuando sus propios deberes le impidan tomar parte, cuando el hombre cumpla con sus obligaciones. Encontrará también muy puesto en razón que una pequeña parte del salario sea gastada en un periódico, en la propaganda, porque el periódico servirá también para su instrucción y su educación, porque comprenderá la necesidad de hacer sacrificios para conquistar lo que le falta tanto a ella como a su marido y a sus hijos. eso será una nueva existencia, verdaderamente humana, una igualdad de derechos completa.
(August Bebel, La mujer y el socialismo, 1880)
La negación de la mujer
     Así como el hombre, aparte de su entendimiento, posee aptitudes físicas que le permiten arrostrar la lucha de los comicios, en cambio la mujer, que tiene con frecuencia gran penetración y capacidad, está menos dotada de la facultad de generalizar, y no se fija mucho en las cuestiones públicas; consiste esto en que su constitución es más propia apara vivir en un centro restringido, en el seno de la familia que tiene que educar. Además, su salud relativamente débil, su santa función de madre, su pudor, la impiden asistir a las reuniones electorales, a las asambleas ruidosas y a las luchas ardientes. No ha sido el legislador el que ha dispuesto este modo de ser de la mujer; ha sido la naturaleza ... La cuestión, pues, no versa tanto acerca de su mayor o menor capacidad para el ejercicio de los derechos políticos, cuanto acerca de si su disfrute pudiera ser un peligro para la familia y para ellas mismas. El hogar les pertenece, y la mujer pertenece al hogar: allí es donde poseen, si no la igualdad, la equivalencia de los derechos y de las funciones. Su derecho consiste en ser honrada por su marido, obedecida por sus hijos y servidores; su función se extiende, bien lo sabe, a administrar los intereses domésticos, a asociarse a la fortuna de su esposo, a contribuir con él a la dirección moral de la familia, a educar a sus hijos y hacerlos hombres. De otra parte, y por más que se diga, el ejercicio de los derechos políticos habría de privar a las mujeres del tiempo necesario para atender a los deberes propios de su sexo ... Desde el instante en que la igualdad de derechos políticos existiese en la familia, entre el marido y la mujer, fácil fuera que desapareciese la armonía, si, como podría ser frecuente, cada uno de los esposos, en las empeñadas luchas electorales, militase en campo distinto, dándose el espectáculo poco edificante de acercarse a la urna, llevando la mujer en sus manos una papeleta blanca, y su marido una roja, después de trabajar cada cual en opuesto sentido y de ser de todo punto inevitable que, al regreso a su casa, con la pasión que batallas de esta especie despiertan siempre, ostente el uno pintada en su rostro la alegría del triunfo y el otro el pesar de ser el vencido.
(Raimundo Fernández Villaverde, Consideraciones histórico-críticas acerca del sufragio universal como órgano de representación política en las sociedades modernas, 1889)
Sufragismo norteamericano
     La cuestión que quiero someterles francamente en esta ocasión es la individualidad de cada alma humana; nuestra idea protestante, el derecho de la conciencia y la opinión individuales; nuestra idea republicana, la ciudadanía individual. Al examinar los derechos de la mujer, debemos considerar, en primer lugar, lo que le corresponde como individuo, en un mundo que es suyo, el árbitro de su propio destino, un Robinson Crusoe imaginario con su mujer Viernes en una isla solitaria. En estas circunstancias sus derechos son utilizar todas sus facultades en favor de su propia seguridad y felicidad.
     En segundo lugar, si la consideramos como ciudadana, como miembro de una gran nación, debe tener los mismos derechos que los demás miembros, según los principios fundamentales de nuestro gobierno.
     En tercer lugar, vista como mujer, como factor igual en la civilización, sus derechos y deberes son también los mismos: la felicidad y el desarrollo individual.
     Y, en cuarto lugar, son únicamente las relaciones incidentales de la vida, como ser madre, esposa, hermana, hija, la que pudieran implicar algunos deberes y preparación especiales.
(Cady Stanton, líder de la NWSA, 1892)
Alianza Internacional pro Sufragio de la Mujer
  1. Hombres y mujeres han nacido como miembros independientes de la raza humana, dotados por igual de inteligencia y habilidad y con opción a ejercer libremente sus derechos individuales.
  2. La relación natural de los sexos es la de la independencia y cooperación y que toda represión de los derechos y la libertad de uno infiere una injuria al otro sexo y por ende a toda raza.
  3. En todos los países, las leyes, ciencias y costumbres que tienden a colocar a la mujer en situación de dependencia, a frustrar su educación, a impedir el desarrollo de sus dones naturales, a subordinar su individualidad, están basadas en teorías falsas, habiendo producido una relación artificial e inadecuada de los sexos en la sociedad moderna.
  4. La autonomía en el domicilio y en el Estado es un derecho inalienable de toda persona adulta normal y la recusación de tal derecho a la mujer ha resultado una injusticia social, legal y económica a la misma, habiendo además intensificado las perturbaciones económicas ya existentes en el mundo.
  5. Los gobiernos que imponen tributos y leyes a las ciudadanas, negándoles el derecho a consentir o discutir (concedido a los ciudadanos) ejercen una tiranía incompatible con un régimen de justicia.
  6. El sufragio o voto es el único medio legal y permanente de defender los derechos a la vida, libertad y goce de la felicidad, derechos proclamados inalienables en la Declaración de Independencia americana y aceptarlos como tales por las naciones civilizadas. Por lo cual, sea cual fuere la forma de gobierno representativo, las mujeres han de gozar de todos los derechos y privilegios políticos de los electores.
(Declaración de principios de la Alianza Internacional pro Sufragio de la Mujer, IWSA, 1902)
Programa de la Asociación Nacional de Mujeres Españolas
  1. Oponerse, por cuantos medios estén al alcance de la Asociación, a todo propósito, acto o manifestación que atente contra la integridad del territorio nacional.
  2. Procurar que toda madre española en perfecto paralelismo con la Maestra inculquen en el niño, desde la más tierna infancia, el amor a la madre patria única e indivisible.
  3. Escrupuloso examen y revisión de las leyes vigentes de protección y defensa de la mujer para recabar de los poderes públicos su más exacto cumplimiento y promulgación de las nuevas que demanden las circunstancias.
  4. Considerar a la mujer elegible para cargos populares públicos.
  5. Dar acceso a la mujer al desempeño en todas las categorías de aquellos cargos públicos que impliquen el gobierno y administración de intereses morales y materiales de su sexo.
  6. Detenido estudio de los derechos que corresponden a la mujer en el vigente Código Civil para demostrar su condición precaria y solicitar de la Comisión de Códigos la reforma de aquellos artículos del Civil que muy especialmente se refieren al matrimonio, a la patria potestad y a la administración de bienes conyugales.
  7. Recabar para la mujer el derecho de formar parte del Jurado, especialmente en los delitos cometidos por las de su sexo, o en que sea víctima.
  8. Administración matrimonial en conjunto, es decir, que se necesite la firma de los dos para todo documento público relacionado a este asunto.
  9. Supresión, por lo tanto, de la responsabilidad del marido.
  10. Los mismos derechos sobre los hijos que el padre en el matrimonio legal.
  11. Derecho legal de la mujer al sueldo o jornal del marido, como el del marido al de la mujer.
  12. Personalidad jurídica completa para la mujer, pudiendo representarla el marido sólo por delegación de ella.
  13. Derecho a conservar las hijas naturales reconocidas por el padre.
  14. Igualdad en la legislación sobre el adulterio.
  15. Castigo del cónyuge por abandonar el hogar sin el consentimiento del otro.
  16. Desaparición del bochornoso artículo 438 del Código Penal.
  17. Castigo a la embriaguez habitual y hacerla causa de la separación matrimonial.
  18. Castigo a los malos tratos a la mujer, aunque no lleguen a exponer su vida.
  19. Aumento del castigo a los delitos contra el pudor.
  20. Participación en los consejos de familia, incluso tutora.
  21. Suspensión de la reglamentación sobre la prostitución.
  22. Cumplimiento de la Ley de Trata de Blancas.
  23. Pedir la creación de escuelas públicas en número suficiente para que pueda exigirse el cumplimiento del precepto legal que hace obligatoria la enseñanza y establecer este mismo principio legal para la implantación de escuelas de anormales mentales.
  24. Que en los centros docentes particulares sean exigidos títulos pedagógicos a las profesoras.
  25. Apoyo y excitación al estudio de la Medicina por la mujer.
  26. Apoyo de los estudios de practicante y dentista.
  27. Derecho a ascender en los destinos que ya ejerce, en las mismas condiciones que el hombre y con la misma remuneración.
  28. Derecho a otros nuevos en estas condiciones.
  29. Otorgar representación a la mujer en las Cámaras de Comercio, Industria y de la Propiedad
  30. Hacer partícipe a la mujer de los Sindicatos en los gremios para la clasificación de las industrias propias de su sexo.
  31. Recabar para el comercio femenino dependencias femeninas, sin desmayar sobre este importante extremo hasta conseguirlo.
  32. Establecer centros de enseñanza para la servidumbre doméstica y escuelas de cocineras, planchadoras, etc.
  33. Fundar hospitales para servicio doméstico.
  34. Declarar obligatoria la enseñanza elemental de las criadas, solicitando de las señoras que en los días de la semana que se señalen, según las circunstancias, permitan a su servidumbre femenina que no sepa leer ni escribir la asistencia de una hora a las clases que se establezcan, persiguiendo el fin de que en un tiempo corto, aunque prudencial, no haya ninguna criada de servir que no sepa leer y escribir, ejecutando con ello una de las obras más hermosas del cristianismo, de "enseñar al que no sabe". Lo mismo puede hacerse extensivo a los obreros que se encuentren en idéntico caso.
  35. Personal femenino en la inspección de policía, igual que el masculino.
  36. Administración y gobierno de la mujer en la beneficencia pública.
(ANME, 1918)
La Segunda República
 Señores diputados: se está haciendo una constitución de tipo democrático, por un pueblo que tiene escrito como lema principal, en lo que llamo yo el arco del triunfo de su República, el respeto profundo a los principios democráticos. Yo no sé, ni puedo, ni quiero, ni debo, explanar que no es posible sentar el principio de que se han de conceder unos derechos si han de ser conformes con lo que nosotros deseamos, y previendo la contingencia de que pudiera no ser así, revocarlos el día de mañana. Eso no es democrático. Señores diputados... Yo no creo, no puedo creer, que la mujer sea un peligro para la República, porque yo he visto a la mujer reaccionar frente a la Dictadura y con la República. Lo que pudiera ser un peligro es que la mujer pensara que la Dictadura la quiso atraer y que la República la rechaza, porque, aunque lo que la Dictadura le concedió fue igualdad en la nada, como me he complacido yo siempre en decir, lo cierto es que, dentro de su sistema absurdo e ilegal, llamaba a la mujer a unos pretendidos derechos ...
(Clara Campoamor, Diario de sesiones de las Cortes, 30 de septiembre de 1931)
El voto femenino, al fin
     El voto hoy en la mujer es absurdo, porque en la inmensa mayoría de los pueblos el elemento femenino, en su mayor parte, está en manos de los curas, que dirigen a la opinión femenina, se introducen en los hogares e imperan en todas partes. La mujer española, especialmente la campesina, no está capacitada para hacer uso del derecho del sufragio de una manera libre y sin consejos de nadie. Con lo que hoy ha acordado el Parlamento, la República ha sufrido un daño enorme y sus resultados se verán muy pronto. (Diario "La Voz", de 1 de octubre de 1931)      No somos enemigos de la concesión del voto a la mujer; estimamos que debe concedérsele ese derecho de ciudadanía, pero a su tiempo, pasados cinco años, diez, veinte, los que sean necesarios para la total transformación de la sociedad española, cuando nuestras mujeres se hallen redimidas de la vida de esclavitud a que hoy están sometidas, cuando libres de prejuicios, de escrúpulos, de supersticiones, de sugestiones, dejen de ser sumisas penitentes, temerosas de Dios y de sus representantes en la tierra, y vean independizada su conciencia (Diario "La Voz", de 2 de octubre de 1931).



PARA SABER MÁS, VER:
BIBLIOGRAFÍA

BLASCO, Javier. "La imaginación modernista en las crónicas de Gómez Carrillo", en VV AA. El Modernismo. Valladolid: Universidad de Valladolid, 1990, pp. 13-30.
BORNAY, Erika. Las hijas de Lilith. Madrid: Cátedra, 1990.
CABRERA BOSCH, Mª Isabel. "Las mujeres que lucharon solas: Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán", en VVAA. El feminismo en España: dos siglos de historia. Ed. de Pilar Folguera. Madrid: Pablo Iglesias, 1988, pp. 29-50.
CELMA VALERO, María Pilar. "Feminismo Fin de siglo: más allá del amor", en Actas de "El Banquete. Primeros encuentros sobre el amor" (septiembre, 1993). Zaragoza: Universidad de Zaragoza (en prensa).
GARCÍA LARA, Fernando. El lugar de la novela erótica española. Granada: Excma. Diputación Provincial de Granada, 1986.
LAVER, James. Breve historia del traje y la moda. Madrid: Cátedra, 1995 (5ª ed.)
LITVAK, Lily. Erotismo fin de siglo. Barcelona: Antonio Bosch, 1979.
NASH, Mary. Mujer, familia y trabajo en España (1875-1935). Barcelona: Anthropos, 1983.
SCANLON, Geraldine M. La polémica feminista en la España contemporánea (1868-1974). Madrid: Akal, 1986.

WEB.

Historia de las mujeres en España durante el siglo XX
LA MUJER EN ESPAÑA, (Coordinador R. GARCÍA CÁRCEL - Biblioteca Gonzalo de Berceo)
ARRAIGO y DESARROLLO DE LA CONCIENCIA FEMINISTA Roser Solé
El voto femenino en España
  POR LA SENDA DEL FRANQUISMO Aurora Morcillo
  EL FEMINISMO EN LA ERA DEL CAMBIO Pilar Folguera
 Imágenes de la mujer en la España de finales del XIX: "santa, bruja o infeliz ser abandonado".
María Teresa Gómez Trueba
  LA MUJER DURANTE EL FRANQUISMO