Durante décadas, los publicistas republicanos habían descrito la República como un régimen de paz, prosperidad y felicidad, cuyo sólo establecimiento mejoraría casi instantáneamente la economía, la educación, las condiciones de vida y la moralidad. En 1868 era el mito de la Federal, para algún historiador el "último mito burgués". No obstante, entre la proclamación de la República, el 11 de febrero de 1873, y la elección de Castelar como presidente, el 6 de septiembre, se registraron dos intentos de golpe de estado por parte de los propios republicanos –sin incluir el autogolpe de Pi y Margall, el 23 de abril–, unas elecciones en las que sólo votó alrededor del 20% del electorado, proclamas cantonalistas en toda España, violencias en Barcelona –con carlistas, cantonalistas e internacionalistas– y asesinatos de autoridades –por ejemplo, el del alcalde de Alcoy–. La economía se hunidó y muchos españoles decidieron abandonar el país.
Por
este motivo, el 23 de febrero, el presidente de la Asamblea Nacional,
Cristino
Martos,
intentó derribar al gobierno con la colaboración de algunos
generales, pero, con su fracaso, lo único que consiguió fue que
Figueras formara un nuevo gobierno en el que, esta vez, sí eran
mayoría los republicanos federales dispuestos a convocar elecciones
a Cortes Constituyentes, celebradas entre los días 10 y 13 de mayo.
De nuevo los radicales, que pretendían que estas elecciones fuesen a
Cortes ordinarias, intentaron derribar al gobierno esta vez aliados
con los monárquicos, con el capitán general Pavía
a la cabeza, sin conseguirlo, por lo que desde esa fecha el gobierno
quedó establecido solamente por republicanos.
PI Y MARGALL

Pi y Margall el gran teórico de la república, tiene ahora su oportunidad, intenta hacer aprobar en las Cortes una constitución republicana federal, que proclamaba como estados a las regiones españolas, entre ellas Navarra como un Estado distinto de Vascongadas por la insistencia de los diputados navarros.
El programa de gobierno que presentó Pi y Margall ante las Cortes se basaba en:
-la necesidad de acabar con la guerra carlista.
-la separación de la Iglesia y el Estado.
-la abolición de la esclavitud y las reformas en favor de las mujeres y los niños trabajadores.
Le estalla el cantonalismo, insurrección que va proclamando como Estados diversas partes de España en guerra contra la República de Pi y Margall y algunos de ellos en guerra entre sí.
La respuesta de los "intransigentes" a la política de "orden y progreso" del gobierno de Pi y Margall fue abandonar las Cortes el 1 de julio
Constitución nonata de 1873
Durante junio y julio la comisión de las Cortes había examinado distintas iniciativas y proyectos de Constitución federal sin que se decantara por ninguna en particular. La urgencia de establecer un marco legal, dada las peculiares y difíciles circunstancias por las que atravesaba España, obligó a elegir un proyecto de E. Castelar, que había elaborado con la mayor brevedad posible.
Constaba de ciento diecisiete artículos, precedidos, como es normal, por un preámbulo que recogía una declaración de principios y derechos de forma general. En este preámbulo lo más señalable, con respecto a la Constitución de 1869, fue la mención explícita a la soberanía popular, el tratamiento más amplio sobre la libertad religiosa y el derecho de asociación y, por supuesto, una clara ruptura del centralismo tradicional.
La Federación estaba integrada por diecisiete Estados y varios territorios, entre ellos Filipinas y algunos otros enclaves africanos, y cada uno de éstos podían elaborar, a su vez, su propia Constitución de acuerdo con los de la Constitución Federal.
el cargo de Presidente de la República como árbitro entre ellos, estableciendo un sistema intermedio entre el parlamentarismo y el presidencialismo, puesto que el Presidente nombraría al jefe de gobierno, que no responde ante las cámaras, mientras que la función ejecutiva pertenecería, exclusivamente, al Gobierno sin que el Presidente pueda intervenir.
El sistema establecido para nombrar al Presidente de la República era bastante complejo. Los electores designaban en cada Estado una junta formada por el número doble de individuos de los que componen el Congreso y el Senado; y estas juntas, reunidas en la capital de cada Estado, designaban Presidente y Vicepresidente de la República, mediante sufragio, que remitían al Presidente del Congreso para su computo en las Cortes. Si algún candidato obtenía mayoría absoluta, automáticamente ocupaba el cargo, sino, las Cortes decidían entre aquellos dos candidatos más votados.
La Constitución Federal establecía los tres poderes clásicos: legislativo, ejecutivo y judicial,establecía un sistema bicameral, compuesto por el Congreso, elegido directamente por los ciudadanos, y el Senado, formado por cuatro representantes de cada Estado, teniendo la primera Cámara indicada superioridad legislativa sobre la segunda. El Senado sólo gozaba de voto suspensivo por un año o por dos si coincidía con el presidente de la República en el rechazo de algún proyecto de Ley. En cuanto al poder judicial, lo más significativo fue el establecimiento del Tribunal Supremo, con competencia para resolver conflictos entre los Estados y el control del cumplimiento constitucional en la labor legislativa.
La Constitución de 1873 declaraba La total
separación Estado–Iglesia y el
matrimonio civil
No llegó a aprobarse por el estallido de los movimientos cantonalistas, la conflictividad social, la extensión de la guerra carlista y el problema cubano.
Levantamiento cantonalista
El 12 de julio de 1873 comenzó en España el Levantamiento cantonalista, concretamente, en la ciudad de Cartagena, extendiéndose con extraordinaria rapidez sobre el resto de provincias costeras del mediterráneo, Andalucía y Levante, alcanzando incluso a la ciudad de Barcelona y algunas otras del interior español, como Salamanca o Ávila. Junto con otros problemas, esta agitación contra el gobierno de Madrid provocó la caída del gobierno de Pi y Margall el día 18, siendo sustituido por Nicolás. Salmerón.
El movimiento cantonalista conjugó en la mayoría de las provincias donde se produjo las aspiraciones y los deseos descentralizadores con los deseos de justicia social, es decir, con los deseos revolucionarios de las masas de obreros y campesinos, sin que en la mayoría de los casos fueran unidos.
El cantonalismo buscó hacer realidad el ideal de la República federal desde abajo, es decir, la formación de unos poderes locales fuertes y autónomos –cantones– como medida para contrarrestar el centralismo. En Andalucía aparecen poderes políticos que se declaraban autónomos y que no reconocían el poder central. La sublevación federal cantonalista fue protagonizada por estudiantes, intelectuales y políticos provincianos, a los que se suman artesanos, tenderos y asalariados de diversas especies. Muy a menudo los internacionalistas (movimiento obrero) colaboraron con el cantonalismo. Puntos destacados de la sublevación cantonal fueron Alcoy y Sanlúcar, pero el principal foco fue la sublevación de Cartagena, que contó con el apoyo de parte de la Armada. Para sofocar estos levantamientos Salmerón empleó a militares monárquicos, como los generales Martínez Campos y Pavía, que acabaron con el movimiento cantonal durante el verano de 1873.
NICOLÁS SALMERON

En julio dimite Pi i Margall y le sustituye Nicolás Salmerón, que produce un giro conservador. Para acabar con el movimiento cantonal y los levantamientos se aumenta la presión social en las calles, se reprime la I Internacional y se refuerza el ejército y la Guardia Civil. En septiembre Castelar es nombrado presidente. Gobierna por decreto.
Salmerón tiene que emplear el ejército contra la insurreción cantonal, Salmerón se niega a firmar las penas de muerte que le exigen para disciplinar el ejército.Nicolás Salmerón
Cierra las Cortes y trata de controlar por la fuerza la insurrección cantonal.
Van siendo sometidos los cantones; no el de Cartagena que tiene la flota y Madrid, no.
Previéndose la destitución de Castelar, se prepara un golpe de Estado para impedir, sobre todo, el triunfo del carlismo, que se temía como probable ante el desprestigio del liberalismo bajo la república.
Los republicanos, en su mayoría, estaban dispuestos a llevar a cabo la descentralización, pero no a costa de una revolución social imbuida por los ideales anarquistas de la masa social. Salmerón, en su intento de restablecer el orden, no tuvo más remedio que apoyarse en sectores monárquicos del ejército, como el general Martínez Campos y el general Pavía. El enfrentamiento entre el ministro Dr. Palanca y el general Pavía por llevar a cabo el asalto militar en la ciudad de Málaga y la renuncia a firmar sentencias de muerte obligaron a N. Salmerón a presentar su dimisión, el 5 de septiembre de 1873.
Al día siguiente Emilio Castelar era nombrado presidente de la denominada República conservadora, ante el incremento del poder militar monárquico conservador.
EMILIO CASTELAR

Fortalece el ejército para impedir el triunfo del carlismo.
Termina con la insurrección cantonal, sometiendo el cantón de Cartagena.
Prohíbe la Internacional en España.
Consigue levantar el asedio de Bilbao por los carlistas, pero estos continúan la resistencia y aún conseguirán nuevas victorias.
También para cerrar el paso de los carlistas al poder, se prepara la restauración de la monarquía liberal, no con la desprestigiada Isabel II, sino con su hijo Alfonso.
Los "monárquicos" o alfonsinos están dirigidos como gran novedad por un civil Cánovas del Castillo, que además quiere apartar a los militares del control de la política.
milio
Castelar se convirtió, por tanto, en el cuarto presidente de una
república que agonizaba lentamente mientras se buscaban sistemas
alternativos. El restablecimiento del orden se había convertido en
la única misión del nuevo gobierno, que sólo podía mantenerse
apoyado en las fuerzas militares. El ejército volvió a retomar, con
mayor fuerza quizás, el protagonismo tradicional sobre el poder
civil dentro de la historia general de la España contemporánea, y
ello debido a la difícil situación del país con la crisis cantonal
sin cerrarse, la guerra de Cuba y el peligro carlista acechando
constantemente. Como consecuencia, el régimen llevó a cabo una
serie de medidas acordes con la nueva situación. Por un lado, se
concedió al Presidente poderes extraordinarios, mientras se
disolvían a los Voluntarios
de la República y
se restablecía la ley de militancia Nacional de 1822, suspendiéndose
las Cortes hasta enero de 1874. El giro conservador se dejó sentir,
también, en la promulgación de varios decretos por los que se
suspendían las garantías individuales constitucionales, la libertad
de desplazamientos y la censura de prensa.